






Colocando los más de 50.000 libros que llenarán las estanterías de la nueva Biblioteca me vienen a la mente muchos textos y documentos relacionados con la imprenta en Valladolid. Tratar de hacer una síntesis de quinientos años de publicaciones sería tarea poco menos que imposible. Más aún en el caso de que se pretendiera aportar los nombres de las personas más significadas en el oficio de impresor desde finales del siglo XV hasta épocas recientes en la ciudad del Pisuerga. Aun sabiendo esas dificultades, hace años preparé una curiosa muestra que mostraba un recorrido por los cinco siglos transcurridos aportando ejemplos diversos y atractivos de los cerca de trescientos establecimientos tipográficos que ofrecieron a lo largo de ese tiempo a los lectores vallisoletanos temas tan dispares como bandos, leyes, ordenanzas, anuncios, carteles, novenas, repertorio musical, argumentos de ópera y zarzuela, pliegos de cordel, textos escolares, investigaciones académicas, creaciones literarias y poéticas, libros de devoción y de doctrina, memoriales de pleitos, proclamas políticas, publicidad y propaganda, tratados de historia, periódicos y revistas, almanaques, guías, y un etcétera tan largo como uno quisiera ponerlo.
Aquella exposición -ahora lo recuerdo por estar nadando entre libros- fue un homenaje a todos los impresores, tipógrafos y litógrafos vallisoletanos que desde finales del siglo XV trabajaron en la ciudad dejando un numerosísimo legado cultural en forma de material impreso. A ellos y a sus valedores, es decir a quienes mantuvieron abiertas las empresas, que fueron los autores, los libreros y los lectores, se dedicó la exposición en la que, siguiendo un orden cronológico aproximado, se daba cuenta de sus años de actividad (con la fecha de comienzo y de final, o año conocido de impresión de algún ejemplar). Si a toda esa nómina se añadían los fabricantes de papel, los propietarios de molinos y batanes que proporcionaban papel a las imprentas y las fundiciones de las que salían piezas para los establecimientos tipográficos, tendremos una idea aproximada de la cantidad de personas y empresas que se movían al ritmo de las prensas de Valladolid.
Es imprescindible recordar también a todos los estudiosos que durante dos siglos han recopilado, catalogado, investigado y ordenado los trabajos que se produjeron en los establecimientos tipográficos de la ciudad. Los nombres de Rafael Floranes Robles, Bartolomé José Gallardo, Mariano González Moral, Marcelino Gutiérrez del Caño, Mariano Alcocer, Narciso Alonso Cortés, Domingo Rodríguez, María Marsá y Vilá, Anastasio Rojo Vega, Luis Fernández, Mercedes Fernández Valladares, Luis Resines Llorente, Celso Almuiña, Jesús María Palomares, Konrad Haebler, Frederick J. Norton, Antonio Palau y Dulcet, Francisco Vindel, Luisa Cuesta Gutiérrez, Luisa López Vidriero, Pedro Cátedra, Víctor Infantes, Julián Martín Abad, Agustín García Simón, Juan Hormaechea, María Casas del Álamo y otros investigadores y académicos, fueron esenciales para la elaboración de aquella muestra.

Aportaré como ejemplo cuatro fechas importantes para la historia de la imprenta en Valladolid. La aparición de las primeras bulas o buletas de indulgencias en el Monasterio de Nuestra Señora de Prado, hacia 1481; aunque la mayoría no llevasen pie de imprenta sabemos que fueron impresas en Valladolid o en Toledo. Otra fecha crucial es 1583, año en que Felipe II concede a la catedral de Valladolid el privilegio de impresión y venta de libros para la enseñanza de las primeras letras, publicándose a partir de ese momento y hasta el siglo XIX más de 70 millones de ejemplares de cartillas, según estudió Luis Resines.
El año de 1610 que marca un declive en la actividad de los talleres con el traslado a Madrid de la capitalidad; Anastasio Rojo denominó a ese año «fatídico» pues los talleres de Valladolid se redujeron de 10 a 4 y algunos de esos 4 tuvieron que trabajar para instituciones y sin apenas capacidad de iniciativa. Finalmente, mencionaré la llegada de la litografía en 1840, traida por Pastor al que se van a unir pronto los establecimientos de Lacau, Moreno, Fournier y Gaviria, técnica que aportó una calidad extraordinaria en las obras publicadas.















Museo de La Casona
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Nos complace comunicar que el jurado de los Premios Joaquín Díaz, otorgados por la Asociación Amigos de la Fundación Joaquín Díaz al reconocimiento a la labor investigadora o divulgativa del folklore, ha acordado por unanimidad conceder los Premios Joaquín Díaz 2026 a las siguientes personas:




Como en años anteriores, dichos premios serán entregados tras la Asamblea General de la Asociación, del día 17 de octubre.

La Sala de Exposiciones del teatro Zorrilla acoge la muestra “Narrar con imágenes”, dedicada al maestro del cómic y Académico de Honor Jesús Redondo. El servicio de Educación y Cultura de la Diputación Provincial de Valladolid, organiza esta exposición dedicada a la obra del reconocido dibujante vallisoletano, nacido en Cubillas de Santa Marta, una de las figuras más destacadas de la historieta española con una amplia trayectoria tanto en el ámbito nacional como internacional. La muestra reúne una selección de reproducciones que permiten recorrer la evolución artística de Redondo, desde el cómic romántico y juvenil hasta la ciencia ficción y la aventura heroica. En el catálogo de la muestra el académico Joaquín Díaz destaca que "La fuerza de su obra es, gracias a esa actividad y a su repercusión internacional, un patrimonio universal que queda fuera de cualquier consideración que no esté motivada o infundida por el Arte".

Durante el año 2026 el ciclo de conferencias «El Acervo Común» está dedicado a Las Artesanías.


Ignacio Sanz • Ese pino que está en el pinar
Ignacio Sanz es licenciado en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid. Trabaja como alfarero, escritor y narrador oral, y ha publicado una amplia obra de carácter etnológico con trabajos que tratan sobre tradiciones orales, juegos, artesanías y tradiciones populares. Colaborador habitual de la 'Revista Folklore' y director de la Revista gastronómico-literaria 'El Velador Ilustrado', ha ganado varios premios de relatos y en 2001 quedó finalista del Premio Torrente Ballester de narrativa con 'La música del bosque'.

Enero 30
Juan Manuel Báez Mezquita: Visión de la arquitectura tradicional
Febrero 27
Rosa Gómez: La fotografía como arte y artesanía
Marzo 27
Antonio Rodríguez Almodóvar: Construir un relato
Abril 24
Eugenio Monesma Moliner: Videos etnográficos y cultura
Mayo 29
Joaquín Araujo: Los materiales de construcción y la naturaleza
Junio 26
Miguel Sobrino: Mirando al cielo. La construcción de las catedrales en la Edad Media
Octubre 30
Ignacio Sanz: Ese pino que está en el pinar
Noviembre 27
Paloma Gutiérrez del Arroyo: La tradición vocal en la Edad Media
Diciembre 18
Ricardo Rodríguez: La tradición artesanal de los belenes

















Están disponibles los vídeos de las conferencias de años anteriores:
Los «Temas didácticos de cultura tradicional» fueron unos cuadernos editados a partir de 1986 por el entonces recién creado Centro Etnográfico de Documentación, germen de la Fundación Joaquín Díaz, en la Diputación de Valladolid. Casi treinta autores desarrollaron temas dirigidos especialmente a profesores y alumnos que quisieran ampliar sus conocimientos sobre el mundo de la tradición y el patrimonio. La publicación en formato digital permite ahora disfrutar de una fuente de datos que no ha perdido un ápice de su interés pese al transcurso de los años.



La Revista de Folklore es una publicación singular, específica y rigurosa sobre el amplísimo campo de la Etnografía. Desde 1980, fecha en que comenzó a publicarse en papel, ha convocado a los mejores especialistas en toda la gama de temas posibles, por lo que se la puede considerar como la gran Enciclopedia de la Etnografía en el ámbito del hispanismo.
Más de 3.900 artículos y más de 870 colaboradores han contribuido durante todos estos años a convertir la publicación en un medio de consulta imprescindible para aficionados y estudiosos.



Porto y Barjacoba son casi las únicas localidades donde se conservó la tradición de rabel en tierras zamoranas.
El instrumento que ha llegado al museo es una interesante pieza de nueva factura de los años 90 del pasado siglo realizada por Amador Bruña quien fuera el último artesano de estos instrumentos fallecido en 2017. Solía fabricarlos en madera de chopo que previamente cocía para evitar que se abriera y posteriormente barnizaba siguiendo la tradición de modelos de tres cuerdas y arco, de cerdas de caballo.
En el museo de la Fundación se conserva otro instrumento procedente de Porto también, de factura diferente y en formato cuadrado frente a este modelo ovalado que es muy característico. Fue donado por la familia de Jorge Requejo en julio de 2026.



Desde Madrid han llegado dos instrumentos que formaron parte de una antigua rondalla de la primera mitad del siglo XX. Se trata de un laúd de la fábrica de Salvador Ibáñez de Valencia y una bandurria de la afamada casa de José Ramírez de Madrid. Ambos instrumentos conservan los sellos de fábrica y en el caso de la bandurria exactamente la fecha de fabricación de 1932 con lo cual es muy interesante para documentar los formatos y las facturas de esa época.
Han sido adquiridos por la Asociación de Amigos de la Fundación Joaquín Díaz y donados a la propia Fundación para su fondo instrumental.


Otra interesante pieza formará parte de los fondos de la Fundación y es una cítara de sobremesa de la casa de Louis Ischy & Co. Payerne (Suiza) de los primeros años del siglo XX.
Perteneció al profesor Barroso, músico y director de banda que ejerció su trabajo en Jaén. Fue un regalo de la familia del desaparecido músico a Joaquín Díaz para las colecciones de la Fundación, siendo su hijo Jesús Barroso -conocido músico e intérprete del grupo Folk Andaraje de Jaén- quien lo donara al museo.
