Fundación Joaquín Díaz

Colección de Instrumentos Musicales

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Instrumentos Musicales

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VIOLIN.


Identificador: 2029

Clasificación: Cordáfono frotado.

Descripción:

Procedencia: Bolivia.

Constructor:

Materiales: Madera y cuerdas de acero.

Medidas: 60 x 21 cms. Arco de 70,5 cms.

Colección: Joaquín Díaz.


CAJA O REDOBLANTE.


Identificador: 2031

Clasificación: Membranófono percutido con baquetas.

Descripción: Latón dorado y parches nuevos. 7 palomillas. 2 baquetas de madera.

Procedencia: Urueña (Valladolid).

Constructor:

Materiales: Laón y piel.

Medidas: 31 x 10 cms. 40 cms las baquetas.

Colección: Joaquín Díaz.


ZAMBOMBA.


Identificador: 2032

Clasificación: Membranófono frotado.

Descripción: Piel asida al culo de la vasija, que es un canjilón de noria.

Procedencia: Castilla-La Mancha (España).

Constructor:

Materiales: Barro, una cuerda, piel y una caña.

Medidas: 30 x 18 cms.

Colección: Joaquín Díaz.


KAHUIS (sonajas).


Identificador: 2033

Clasificación: Idiófonos sacudidos.

Descripción: Hiladillo de colores en el que van cosidas las uñas.

Procedencia: Argentina.

Constructor:

Materiales: Lanas y uñas de animal.

Medidas:

Colección: Joaquín Díaz.


MIRLITON.


Identificador: 2034

Clasificación: Membranófono soplado.

Descripción: Papel de fumar al extremo asido con una goma.

Procedencia: Salamanca (España).

Constructor:

Materiales: Caña, goma y papel de fumar.

Medidas: 23,3 cms.

Colección: Joaquín Díaz.


CAJA SALTE-A


Identificador: 2035

Clasificación: Membranófono percutido con dos mazos.

Descripción: Piel tensada por cuerdas y aro claveado.

Procedencia: Argentina (zona de Salta).

Constructor:

Materiales: Madera, cuero y piel. Cuerda para tensar.

Medidas: 36 x 12 cms. 30,5 cms. el macillo.

Colección: Joaquín Díaz.


CAJA SALTE-A.


Identificador: 2036

Clasificación: Membranófono percutido con dos mazos.

Descripción: Piel tensada por cuerda de cuero.

Procedencia: Argentina (zona de Salta).

Constructor:

Materiales: Madera, piel y cuero.

Medidas: 38 x 12,5 cms. 29 cms. el mazo.

Colección: Joaquín Díaz.


FLAUTA PARA HABLAR CON DIOS (Silbato globular, ocarina).


Identificador: 2038

Clasificación: Aerófono de bisel.

Descripción: Seis agujeros en el frente . Colgado de una cuerda.

Procedencia: India.

Constructor:

Materiales: Barro cocido.

Medidas: 8 x 6 x 6,6 cms.

Colección: Joaquín Díaz.


KHEN (órgano de boca "en balsa").


Identificador: 2039

Clasificación: Aerófono de lengüeta simple.

Descripción: 8 pares de tubos sonoros.

Procedencia: Laos.

Constructor:

Materiales: Madera y caña.

Medidas: 76 x 14 cms.

Colección: Joaquín Díaz.


RABEL


Identificador: 2040

Clasificación: Cordáfono frotado.

Descripción: Tapa de cuero claveada a la caja y dos cuerdas de sedal.

Procedencia: Cantabria.

Constructor: Aurelio Cagigal, 1980.

Materiales: Madera, cuero y metal.

Medidas:

Colección: Joaquín Díaz.


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Se trata de la colección más amplia y completa de instrumentos musicales que han sido utilizados tradicionalmente en Castilla y León, y está formada por mil piezas cedidas o donadas por diferentes coleccionistas.

La ordenación de los instrumentos de la colección del Museo de la Fundación, sigue la clasificación más aceptada en todo el mundo, que divide todos los instrumentos existentes en cuatro grandes familias, según la naturaleza de los cuerpos que producen el sonido: aerófonos (en los que vibra una columna de aire) idiófonos (en los que suena el propio material de que están construidos), cordáfonos (en los que vibran las cuerdas) y membranófonos (en los que una membrana produce las ondas sonoras). Esta clasificación fue creada por Víctor Charles Mahillon y publicada en el Anuario del Real Conservatorio de Música de Bruselas, en 1878. Posteriormente fue perfeccionada por los musicólogos Eric von Hornbostel y Curt Sachs, quienes añadieron múltiples subclasificaciones a esas familias.

Desde los primeros siglos, los estudiosos de la música trataron de clasificar los instrumentos según distintos criterios. San Isidoro, en sus Etimologías, incluye la música entre las disciplinas que se siguen de la Matemática y encuentra que cualquier sonido puede tener tres naturalezas: armónica (o sea, canto de voces), orgánica (es decir, instrumentos de soplo) y rítmica (o instrumentos que se tañen con los dedos). Fray Juan Bermudo, en su Declaración de instrumentos musicales (s.XVI) sigue todavía con la misma teoría pues al hablar de cómo se puede practicar la música insiste en la triple vía: Voz de hombre, con aire (órganos y flautas) o con toque de dedos (vihuela y arpa). Pedro Cerone, autor del tratado musical titulado Melopeo y maestro (s.XVII), vuelve a recordar una de las clasificaciones más antiguas y universales: instrumentos de golpe (tambor, sistro, atabal, pandero), de viento (flauta, chirimía, duçaina, sacabuche) y de cuerdas (salterio, rabel, vihuela, cítara, guitarra). Fray Pablo Nassarre (s.XVIII), en su Escuela musica segun la practica moderna vuelve a insistir en la clasificación conocida de: Naturales (la voz del hombre), orgánicos (de aire) y de cuerda.