LAS HISTORIAS DE LA HISTORIA

Los impresos de tres al cuarto



Los papeles impresos, a los que se suele denominar remendería o «ephemera», no eran tan efímeros como se suponía. Es decir, que a veces por causa de las propias características del papel, que lo hacían estético, curioso o interesante, la intención transitoria del impreso quedaba anulada, conservándose y aun apreciándose tanto como cualquier libro de texto. Ni todos los libros decían cosas sabias o recomendables ni todos los impresos merecieron ser coleccionados, por supuesto. Lo que se evidencia, sin embargo, es que ese tipo de papel, que solía venderse por el módico precio de un cuarto, estuvo presente en las vidas de muchas personas con más frecuencia que el otro —el encuadernado y bendecido por los sabios— ya que su liviandad, su carácter fungible o la temporalidad de su contenido no menoscabaron en absoluto su belleza o su interés como objeto coleccionable y funcional.

Entre esos papeles había Pliegos, Aleluyas, Abanicos, Naipes, Estampas, Galerías de argumentos, Libros de papel de fumar, Periódicos, Partituras, Programas, Recortables (soldados, teatro), Revistas, Grabados (batallas, personajes) y Almanaques y calendarios.



Exposición


Historias, argumentos y fábulas
Invenciones de hechos y personajes
La 'Gran Historia' escrita y oral
Los impresos de tres al cuarto