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Revista de Folklore número

536



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Música y pastores en el Belén de Proendos: Lectura organológica de una pintura mural del siglo XVI en la Ribeira Sacra lucense

POLO, Daniel S.

Publicado en el año 2026 en la Revista de Folklore número 536 - sumario >



Alá vai o gaiteiro
por detrás do pinar
vai tocando unha gaita,
ai, deixalo pasar.

En la Ribeira Sacra de Lugo el románico no se presenta como un conjunto monumental aislado, sino como una verdadera red histórica tejida sobre el territorio. Iglesias parroquiales, monasterios y pequeñas capillas surgen entre los viñedos en pendiente y las laderas que caen hacia el Sil y el Miño, componiendo uno de los paisajes culturales más densos y singulares del noroeste peninsular.

En ese entramado, la iglesia de Santa María de Proendos, en el municipio de Sober, conserva una de las imágenes musicales más sugerentes del Renacimiento gallego: la presencia de músicos pastores en la escena del Nacimiento de Cristo.

La iglesia de Proendos aparece documentada como parroquia desde época medieval. De su fábrica románica original permanece esencialmente el presbiterio rectangular, cubierto con bóveda de cañón y precedido por arco triunfal de medio punto, mientras que el resto del edificio fue objeto de reformas posteriores[1].

La propia Ribeira Sacra ofrece numerosos ejemplos semejantes: templos de escala contenida, ligados a comunidades rurales, donde el lenguaje románico se adapta al relieve y a la función parroquial con una naturalidad muy característica[2].

En Proendos, además, la persistencia de tradiciones locales vinculadas a ocupaciones anteriores y algunos indicios arqueológicos señalados en la bibliografía comarcal añaden al lugar una profundidad histórica particularmente significativa, aunque este aspecto requeriría verificación arqueológica puntual.

Las pinturas murales conservadas en el presbiterio pertenecen ya a época moderna y responden a un lenguaje figurativo propio del siglo xvi[3].

El conjunto desarrolla escenas de la infancia de Cristo y otras representaciones devocionales. Entre ellas destaca especialmente la Adoración de los pastores, donde el relato se articula en dos ámbitos visuales: el portal, con la Sagrada Familia; y un grupo pastoril que acude al nacimiento.

La composición establece un contraste expresivo muy claro. En el espacio del establo dominan la frontalidad y la quietud: María arrodillada, José inclinado hacia el Niño, el buey y la mula en segundo término. Frente a ello, la zona pastoril introduce desplazamiento, gesto y una intensidad narrativa distinta. Sobre una ladera oscura aparecen las figuras acompañadas por el rebaño. La escena sagrada se aproxima así al mundo cotidiano y campesino de la parroquia. El pintor abandona la distancia idealizada para acercarse a modelos humanos reconocibles.

Ese carácter concreto resulta especialmente visible en los rostros y actitudes. No se trata de figuras estereotipadas, sino de tipos físicos muy individualizados. La impresión de proximidad es notable y permite pensar en una traslación deliberada del universo rural gallego al relato evangélico. La escena de Belén se formula desde códigos visuales cercanos a la comunidad que contemplaba la pintura.

Desde el punto de vista organológico, la escena posee un interés excepcional. En el extremo derecho aparece con claridad un gaitero. La imagen permite distinguir el odre sujeto bajo el brazo, el soplador llevado a la boca y el puntero orientado hacia abajo. La postura corresponde además a una acción musical verosímil. No parece un atributo convencional sino la representación concreta de un intérprete en ejecución[4].

Su presencia posee gran relevancia para la historia musical gallega. La gaita cuenta con amplia implantación histórica en el noroeste peninsular y aparece asociada tanto al ámbito festivo como al ceremonial popular[5]. Lo significativo en Proendos es verla integrada con naturalidad dentro de una pintura devocional parroquial del siglo xvi, ligada al universo pastoril y no a un repertorio alegórico o libresco. El nacimiento de Cristo se celebra aquí con un sonido reconocible por la comunidad local.

Junto al gaitero aparece un segundo músico sosteniendo un aerófono recto de tubo cilíndrico o levemente cónico. En el extremo inferior se aprecia una campana ensanchada. La figura lo mantiene en posición vertical y en actitud de ejecución. El deterioro de la pintura impide una identificación cerrada, pero por morfología y proporciones el instrumento parece corresponder a una chirimía o a un aerófono afín de doble lengüeta.

No parece una flauta; tampoco una trompeta natural. La hipótesis de la chirimía resulta, desde el análisis visual, la más consistente.

La combinación entre gaita y chirimía resulta particularmente sugerente. Reúne dos timbres de proyección exterior, asociados a espacios abiertos y a celebraciones colectivas. Ambos instrumentos comparten además una presencia prolongada en el repertorio festivo europeo bajomedieval y renacentista. La escena produce incluso una sensación acústica inmediata: no remite a música íntima o contemplativa, sino a una proclamación sonora del acontecimiento.

Una tercera figura avanza junto a ellos portando una larga vara y un objeto oval suspendido al costado. No es posible identificarlo con seguridad. Podría tratarse de un zurrón o de un elemento vinculado a la actividad pastoril. Su gesto aporta dinamismo y refuerza el tono festivo del conjunto.

Todo ello encaja con el contexto social de la Ribeira Sacra del siglo xvi. Las parroquias rurales articulaban su vida entre calendario litúrgico y trabajo agrícola. La música acompañaba fiestas patronales, romerías y celebraciones comunitarias[6]. El pintor de Proendos parece haber trasladado a Belén la experiencia sonora de su propio entorno.

Ahí reside el valor extraordinario de esta pintura. No sólo documenta instrumentos; conserva una pequeña escena de antropología musical.

Los pastores que llegan al portal no pertenecen a una Palestina remota ni a una tradición iconográfica abstracta. Parecen hombres de la Ribeira Sacra, representados con un imaginario cercano y acompañados por los sonidos que la propia comunidad reconocía como propios.

En ese tránsito entre lo sagrado y lo cotidiano, Santa María de Proendos ofrece una de las representaciones musicales más vivas de la pintura mural gallega del siglo xvi: un gaitero, un probable tañedor de chirimía y un grupo de pastores que anuncian con su música el nacimiento de Cristo en plena Ribeira Sacra. Su fuerza no reside únicamente en el valor iconográfico de los instrumentos, sino en la naturalidad con que la música se convierte en parte esencial del relato.




NOTAS

[1]Inventario do patrimonio cultural de Galicia: Igrexa de Santa María de Proendos (Santiago de Compostela: Xunta de Galicia, consulta patrimonial).

[2] Isidro G. Bango Torviso, El arte románico en Galicia y Portugal (Madrid: Encuentro, 1993).

[3] Maximino Arias Cuenllas, Pintura mural en Galicia: do século XVI ao XVIII (Santiago de Compostela: Xunta de Galicia, 1998).

[4] Observación directa de las fotografías del detalle mural de Santa María de Proendos aportadas por el autor.

[5] José López-Calo, La música medieval en Galicia (A Coruña: Fundación Pedro Barrié de la Maza, 1982).

[6] María Carmen Pallares Méndez y Ermelindo Portela Silva, Galicia na época medieval (Vigo: Xerais, 1991).



Música y pastores en el Belén de Proendos: Lectura organológica de una pintura mural del siglo XVI en la Ribeira Sacra lucense

POLO, Daniel S.

Publicado en el año 2026 en la Revista de Folklore número 536.

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