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Revista de Folklore número

474



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Lorca y Rubio Sacristan. Viajes y recuerdos

ALONSO FRANCH, Eduardo

Publicado en el año 2021 en la Revista de Folklore número 474 - sumario >



La Institución Libre de Enseñanza (ILE) tuvo su proyección en Zamora en una experiencia iniciada a finales del siglo xix y prolongada hasta bien entrado el siglo xx. La figura representativa del movimiento fue Francisco Giner. Más tarde, el liderazgo del grupo lo asumirán Manuel Bartolomé Cossío y Gumersindo de Azcárate. Todos los centros fundados por Sierra-Pambley fueron gratuitos. La preparación de los maestros se estudió con sumo cuidado. La orientación social de los centros de Sierra-Pambley, y de la escuela de Moreruela en concreto, siguió las pautas marcadas por la Institución. La biblioteca no solamente servía de complemento de las clases, sino que era un instrumento de cultura para la comarca[1].

Un escritor llamado Federico García Lorca

El futuro poeta nació el 5 de junio de 1898. A lo largo de su obra, la muerte será una presencia o amenaza constante. García Lorca tenía una memoria portentosa, pero Federico no sería nunca buen estudiante. En 1909, cuando Federico García Lorca va a cumplir 11 años y su familia se instala en Granada, esta es una pequeña capital de provincia de 75.000 habitantes. Al poco tiempo del traslado a Granada, el joven Federico descubrió que poseía una auténtica habilidad musical, particularmente como pianista. Andaluz de Ronda, donde naciera en 1879, De los Ríos procedía de una familia liberal de Ronda. Fernando de los Ríos y sus compañeros acabarían siendo conocidos como «la Generación de 1914». Se trata de uno de los personajes que más influyó en FGL. El 15 de octubre de 1916 empezó el segundo viaje de estudios organizado aquel año por Domínguez Berueta. En Salamanca, los granadinos conocieron a Miguel de Unamuno, entonces rector de la Universidad, y Lorca tocó en su casa. Desde allí se dirigieron a Zamora y luego a Galicia, que cautivó a Lorca. Aquel primer contacto con otras regiones de España, sobre todo con Castilla la Vieja, influyó hondamente en Lorca, como lo demuestra Impresiones y paisajes, y parece un hecho que fue durante aquellas semanas cuando se convenció de que tenía una vocación literaria, además de musical[2].

Impresiones y paisajes salió a la venta la segunda semana de abril de 1918. Lorca diría en Cuba en 1930 que el libro fue comentado positivamente por Miguel de Unamuno, a quien había conocido en Salamanca. Lorca se sentiría muy orgulloso, además, al ver que el gran poeta Antonio Machado se interesaba por su futuro. Lorca estaba al tanto de la labor de la Institución Libre de Enseñanza, de la cual la Residencia de Estudiantes era hija espiritual. Lorca estaba encantado. Juan Ramón Jiménez quedó impresionado por la personalidad y el talento del joven granadino. Es probable que, durante su primera visita a la Residencia, Lorca iniciara dos amistades que le resultarían enriquecedoras: con José Bello y Luis Buñuel, ambos aragoneses. Buñuel, nacido en el pueblo de Calanda en 1900, había llegado a la Residencia en 1917. Buñuel atribuye a Lorca su descubrimiento de la poesía. Buñuel, Dalí y Lorca no tardaron en convertirse prácticamente en inseparables. Su estancia en Cadaqués será inolvidable. Dalí y Lorca, como Rafael Alberti y otros amigos más o menos conectados con la Residencia de Estudiantes, eran férvidos cinéfilos en un Madrid loco por el séptimo arte y apasionados admiradores de Buster Keaton.

Gracias a Jorge Guillén, en estos momentos catedrático de literatura española en la Universidad de Valladolid, ha sido invitado por el Ateneo de aquella ciudad a dar una conferencia sobre Góngora, con viaje y gastos de hotel pagados. Pero en Valladolid no da la conferencia sobre Góngora, sino un recital de poemas. Tiene lugar el 8 de abril de 1926. La presentación corre a cargo del propio Guillén, con quien Lorca ha estado carteándose desde el año anterior y cuya poesía y agudeza crítica admira profundamente. El recital tuvo el éxito previsto por Guillén. El Norte de Castilla dio a conocer en su totalidad la magnífica presentación de Guillén, además de una elogiosa reseña del acto debida a Francisco de Cossío. Alberti presentó a Lorca a un joven poeta malagueño, Vicente Aleixandre. Aleixandre sería uno de los más fieles amigos del poeta.

En 1928, el 10 de julio, Lorca toma el tren de Zamora. Para en Zamora con un amigo de los días heroicos de la Residencia, José Antonio Rubio Sacristán, a quien escribe unas semanas después para disculparse de su estado de ánimo durante aquellos días. En unas pocas semanas, mientras se disparan las ventas del Primer romancero gitano, Federico se hace famoso. Lorca estaba entonces en la Residencia de Estudiantes, coincidiendo su estancia con la escuela de verano para extranjeros que allí se celebraba cada año, organizada por el Centro de Estudios Históricos. Se estaba acercando ya el momento en que el poeta debía viajar a Nueva York. Antes de salir de España, Lorca sabe que viajará a La Habana después de su estancia en Nueva York.

Ya en 1929, gracias al cine y sobre todo a Metrópolis de Fritz Lang, Nueva York es el símbolo por excelencia del mundo moderno. Visión ya atisbada satíricamente por Chaplin en Tiempos modernos, cinta muy admirada por los «residentes». La variedad de razas y religiones que pululan en la ciudad lo fascina. Parece ser que fue León Felipe quien acercó a Lorca de verdad, por vez primera, a la poesía del autor de Hojas de hierba, que solo conocía muy imperfectamente. José Antonio Rubio Sacristán, que llega a Nueva York a finales de octubre, se da cuenta enseguida de la angustia que sigue atenazando al poeta, pese a su aparente alegría de siempre. Lorca le había hablado a Rubio Sacristán en 1928 de sus problemas, y este no solo estaba al tanto de la homosexualidad del poeta, sino de su atormentada relación con Emilio Aladrén. Rubio Sacristán, que había terminado hacía poco en Alemania su doctorado de historia del derecho, acababa de conseguir una cátedra en España. Pero, antes de tomar posesión, ha decidido estudiar algunos cursos de economía en Columbia. Durante su estancia en Nueva York verá a Lorca con frecuencia, y es probable que ninguno de los amigos del poeta estuviera más capacitado que él para entender el verdadero estado de ánimo de Lorca durante estos meses. La llegada de Rubio Sacristán a Nueva York coincide con el gran crack de Wall Street, que impresiona hondamente a Lorca.

Son los días inaugurales del cine sonoro, y Lorca se convierte pronto en incondicional aficionado al género. Hay indicios de que comparte piso durante algunas semanas con José Antonio Rubio Sacristán, aunque Rubio lo negará años después. La estancia de Lorca en Estados Unidos está terminando. Lorca fue comprobando desde su primer día en Cuba que la isla y Andalucía tenían mucho en común. Después de casi un año fuera, el poeta estaba de vuelta en España. El cine le está haciendo al teatro una competencia fortísima. Lorca manifiesta estar de acuerdo con Ramón Menéndez Pidal, quien acaba de declarar que la República debe significar, por encima de todo, cultura. Entre marzo y mayo de 1932 Lorca dio una serie de conferencias en distintos puntos del país. El poeta habló en Valladolid («La arquitectura del cante jondo», 27 de marzo), Sevilla, Vigo, Santiago de Compostela, La Coruña y Salamanca (misma conferencia, 29 de mayo). Aunque Lorca era ya el poeta joven más famoso de España, no había tenido todavía un gran éxito en el teatro. Bodas de sangre constituirá el primer éxito de taquilla de Lorca. Lorca pasó la Semana Santa con La Barraca en Valladolid, Zamora y Salamanca. Si en Bodas de sangre el punto de arranque fue un hecho real ocurrido en Almería en 1928, el origen de Yerma era muy anterior y se remontaba a la infancia del poeta.

En Santander, en el palacio de la Magdalena, está teniendo lugar el primer curso de verano de la Universidad Internacional, patrocinada por la República. José Antonio Rubio Sacristán, con quien Lorca había coincidido en Nueva York, desempeña el cargo de secretario del curso de verano santanderino.

Durante su estancia bonaerense, Lorca ve con frecuencia a Pablo Neruda y se va estrechando su amistad. En 1935, Lorca tiene en Sevilla a tres amigos: José («Pepín») Bello, el poeta Jorge Guillén y José Antonio Rubio Sacristán, en aquel momento catedrático de Derecho en la Universidad sevillana. Por estas fechas, la amistad de Lorca con Pablo Neruda se ha estrechado considerablemente. Lorca apoya enseguida el Frente Popular. En Granada, la situación está extraordinariamente encrespada. El doble asesinato de Castillo y de Calvo Sotelo sume a Lorca en un estado de profunda angustia. Los asesinatos se suceden con ritmo creciente, así como las consiguientes represalias. El 23 de julio, toda Granada está en manos de los insurgentes. Lorca está ya aterrado. A Lorca lo detienen la tarde del 16 de agosto. Prácticamente de la noche a la mañana, Lorca se convirtió en mártir de la causa republicana.

Lorca en Zamora. Impresiones y paisajes

Federico participó en un viaje de estudios en 1916 que le llevó a Zamora. El piano del Círculo de Zamora no dejó de sonar aquella noche del 24 de octubre de 1916. Habían llegado a la capital del Duero a primera hora de la mañana y la jornada terminaba con una velada en compañía de la élite intelectual de la ciudad. En Impresiones y paisajes, el poeta mencionó el río Duero a su paso por Zamora. En tren llegaron y en tren se fueron. Igual que el Duero le impresionó, las nuevas tendencias arquitectónicas, vistas en la capital y en otras ciudades del entorno, le molestaron. A la 1 de la madrugada, la expedición partió desde Zamora en dirección Galicia[3].

La acogida del libro fue fría. Pero el libro también recibió algún apoyo. Impresiones y paisajes no se vendió[4]. En la primavera de 1916, el joven artista rompió a escribir[5].

Pasa el río por Zamora, verde y manso. La enorme calva bizantina del cimborrio se mira en las aguas profundas. Pasan lentas las barcazas sobre las ondas. Las iglesitas románicas descienden por las callejuelas hasta el río. Este va lentamente arrastrando su gran prestigio de evocaciones históricas al sonido grave y suave que produce… Terminó la antigua historia romántica del río… Pero todavía el viejo y solemne Duero sueña y ve combatiendo honrosamente a las grandes figuras de su romance[6].

Poeta en Nueva York, pese a haberse empezado a gestar durante la estancia de García Lorca en dicha ciudad, entre 1929 y 1930, no vio la luz sino en 1940, asesinado Federico y finalizada la Guerra Civil española. Parece ser que Lorca fue un voraz lector. A García Lorca le interesan y llaman la atención lugares y aspectos de significación religiosa. Sus escritos destilan en sus páginas amargura, tristeza, añoranza, melancolía… De la misma forma que profesa un gran culto al pasado –incluidas las tradiciones y las leyendas–, Lorca se lamenta de las transformaciones sufridas en muchos lugares. Lo que verdaderamente le atrae es la «España vieja»[7].

En Poeta en Nueva York nos encontramos con su primer gran viaje al extranjero, ya treintañero. Se trató de un viaje largo, desarrollado tras una crisis personal desde finales de junio de 1929 y hasta principios de marzo de 1930. Logra entrar como estudiante en una de las universidades más prestigiosas y elitistas del mundo, Columbia University, a la que dedicará una sección de Poeta en Nueva York. Las magnitudes y el gran dinamismo de la colosal urbe le causan un enorme impacto. Dedicará la mayor parte de su tiempo a conocer la ciudad y al ocio, así como a hacer relaciones, al estudio y a la creación literaria. Algo que verdaderamente atrae a García Lorca es la variedad cultural y religiosa con que se encuentra y la libertad que observa. Otra actividad artística que le seduce, aparte del teatro, es el cine. Incluso, se topa con gente a la que conocía previamente. En su viaje americano, Lorca también se dedica a escribir poesía y teatro. En Cuba, permanece desde el 7 de marzo hasta el 12 de junio de 1930. García Lorca tenía espíritu viajero [8].

Rubio Sacristán y la Residencia de Estudiantes

Su permanencia duró casi diez años. Era un muchacho de 16 años, zamorano, que había estudiado en el Instituto de Zamora. El lugar de la Residencia de Estudiantes estaba en aquel entonces al final de la Villa de Madrid y estaba formada por un grupo de cinco edificios, de relativamente poca superficie cada uno, separados por jardines. La dirección era ejercida por Alberto Jiménez Fraud. Para Rubio Sacristán, Moreno Villa fue un modelo que influyó de manera decisiva en su vida. Rubio había nacido en 1903 y llegó a la Residencia en 1919. La RE estaba situada en lo que Juan Ramón Jiménez llamó la Colina de los Chopos. Casi al mismo tiempo que Rubio Sacristán, llegó Lorca, desconocido, pero ya poeta. Y, aunque Federico era cuatro años mayor que José Antonio, simpatizaron y se hicieron amigos hasta el final de la vida del granadino. En aquellos años vivía también en la RE Luis Buñuel, que destacaba por su enorme vigor físico. Salvador Dalí era entonces extraordinariamente tímido y hablaba muy mal castellano[9].

Rubio Sacristán había suscitado admiración en figuras tan dispares como relevantes de la literatura (Lorca, Pedro Salinas, Jorge Guillén o Miguel Delibes) y de la historia y el derecho (Valdeavellano, Carande o Emilio Gómez Orbaneja). El 6 de septiembre de 1936, Rubio Sacristán se hallaba de nuevo en Madrid y podía acudir a la Residencia de Estudiantes. Hubo de permanecer en la capital sitiada durante tres años y, a la conclusión de la contienda civil, padecer entre 1939 y 1948 un periodo de depuración administrativo-política, al igual que su amigo Ramón Carande. En el Valladolid de los años 50, 60 y 70 frecuentó a personalidades como Miguel Delibes, Francisco Umbral, José Jiménez Lozano o Manuel Leguineche. Perteneció a la llamada Generación del 27, en su caso, como historiador del Derecho y de la Economía. Rubio Sacristán vivió en la Residencia de Estudiantes entre el otoño de 1919 y el verano de 1922. En ella, tuvo oportunidad de relacionarse con algunos de los integrantes de la Generación del 27. Otro lugar de convivencia juvenil giraba en torno al Centro de Estudios Históricos, fundado en 1910. Y no solo convivió y participó de la vida intelectual y artística de la RE entre 1919 y 1929 y se integró en el Centro de Estudios Históricos de 1926 a 1936, sino que también colaboró en algunas de las revistas científicas y en otras literarias, creadas por miembros de la Generación del 27. A lo que habría que sumar la Universidad Internacional de Verano en Santander, de 1932 a 1936; y sus dos primeros destinos universitarios, una vez ganada la cátedra de Historia General del Derecho Español (en La Laguna, de 1929 a 1931, y en Sevilla, entre 1931 y 1936)[10].

En la RE, Rubio Sacristán practicó también el alpinismo. Los juristas eran numerosos en la Residencia. Su personalidad más poderosa era la de García Lorca. Su primer contacto con la Resi fue en la primavera de 1919, meses antes de que lo hiciese quien había de ser su compañero de habitación, Rubio Sacristán. La mayor parte de los residentes procedían de las clases sociales económicamente acomodadas. La Residencia era una institución laica. Antonio Rubio era compañero de cuarto que, mientras el poeta confiaba al papel su mundo lírico, tenía al lado, leyendo o estudiando, al parecer. Lorca repartía alegría. Convivía con discreción con su homosexualidad. El cuarto era de aspecto monacal. Las habitaciones de la Residencia eran dobles o individuales, y su mobiliario severo. El vallisoletano Jorge Guillén fue amigo de Rubio Sacristán. Se conocieron en la Sevilla de 1930, catedráticos y compañeros de curso en la Universidad hispalense. Entre sus amigos que celebraron en el Ateneo de Sevilla, el 16 y 17 de diciembre de 1927, el tricentenario de la muerte de Góngora, estuvo presente JARS, acompañando a sus amigos de generación.

Durante la Guerra Civil, que pasó en Madrid, Rubio hubo de abandonar su domicilio, perdiéndose toda su biblioteca de preguerra y el archivo documental. Lorca pronunció una conferencia en Zamora, el 10 de julio de 1928. Viajó el poeta, de Madrid a Zamora, en tren. En la estación le esperaba JARS, que, pese a tener 25 años, ya se había doctorado en Historia en Alemania. Rubio preparaba oposiciones a cátedra. La conferencia tuvo un gran éxito. Lorca pasó dos o tres días en la casa paterna de Rubio, en Zamora. E hicieron varias excursiones en el coche del padre de Rubio, al lago de Sanabria y a Toro para ver la colegiata de Santa María la Mayor. Lorca se marchó de Zamora hacia el 12/13 de julio de 1928, para regresar a Madrid.

Entre 1910 y 1939 la Residencia fue uno de los principales núcleos de modernización científica y educativa de España. Entre la treintena larga de nombres que componen la relación de residentes vallisoletanos figuran Jorge Guillén, Pío del Río Hortega, Marcelino Pascua, Galo Sánchez y Emilio Gómez Orbaneja. Y el también residente JARS, amigo de Lorca y Dalí, fue durante muchos años catedrático de la Universidad de Valladolid y uno de los animadores de El Norte de Castilla. En Valladolid nació Rosa Chacel, aunque pronto se trasladó a Madrid con su familia. Desde el primer momento, la RE quiso ser un complemento educativo a la universidad, en el que se formaran los hijos de las clases dirigentes liberales. En 1915, se traslada a lo que será su sede en la Colina de los Chopos, una serie de edificios modernos de estilo neomudéjar provistos de los mejores adelantos de la época. Durante la guerra, el edificio antiguo de la RE se convirtió en hospital. Entre los vallisoletanos en la RE se encontraron Gabriel Carreño González, de Valladolid; José Gómez Orbaneja, id.; Jorge Guillén Álvarez, id.; José Orbaneja Aragón, id.; Marcelino Pascua Martínez, id., y Galo Sánchez y Sánchez, de Medina de Rioseco[11].

El viaje a Nueva York y La Habana

Lorca se instaló en un piso de una casa cerca de Broadway, que compartió con Rubio Sacristán. Este cantó con Lorca, Del Río y Onís en el coro del Instituto de las Españas. Rubio fue hasta su jubilación decano de la facultad de Derecho de la Universidad de Valladolid. Lorca era ya, en febrero de 1930, muy conocido en el ambiente hispano de Nueva York. De Nueva York fue a La Habana, donde causó furor[12].

Es sorprendente el número de españoles famosos, amigos o conocidos de Lorca, que visitaron Nueva York y coincidieron con él durante los mismos meses: los escritores Julio Camba, Concha Espina, Dámaso Alonso y su esposa, Eulalia Galvarriato; y JARS, antiguo compañero de la RE y estudiante en Columbia University, donde Lorca asistió a clases de inglés. Federico decide abandonar John Hay Hall y compartir un piso con su amigo JARS en enero de 1930. Solo quedan unas cinco semanas antes de su partida definitiva de la ciudad. Rubio había llegado allí en octubre de 1929, y ambos habían compartido ya una habitación en la RE madrileña[13].

En carta a su familia, dice lo que sigue:

Rubio Sacristán ha estado dando botes por New York y asombrándose ante las cosas. Es un hombre buenísimo y de gran corazón y rectitud. Para mí es una alegría poder comentar algunas cosas con él. Yo lo he presentado a todos mis amigos americanos para que lo inviten a sus reuniones y haga buena vida en esta ciudad[14].

Se comenta, en nota al pie, que JARS (1903-1995) era zamorano, historiador, economista y catedrático de Derecho (antes de la guerra, en las universidades de La Laguna, Sevilla y Granada y, después, en las universidades de Valencia y Valladolid). A principios de los años 20, fue estudiante en la RE, donde fue compañero de cuarto de FGL. Después, cursó otros estudios en Alemania (Economía y Derecho), donde también hizo la tesis doctoral. Había llegado a Nueva York a finales de octubre de 1929.

En otra misiva a la familia, Lorca dice que el día de Nochebuena lo pasará con Onís, Ángel del Río y Rubio Sacristán. Y que tiene allí a Ángel y JARS para salir de apuros. En su siguiente carta, cuenta a su familia que pasó la cena de Nochebuena en casa de Onís, junto a Rubio Sacristán y a otras personas. Lorca llegó a La Habana el 7 de marzo.

En la segunda mitad de enero, Lorca dejaba John Jay Hall para compartir piso con su amigo JARS[15]. Tenía Lorca, desde sus días de estudiante, amistad con un joven catedrático que vino algo después que Federico a Nueva York. Parece referirse a JARS (1903-1995), a partir de 1929 profesor de Historia del Derecho, con el que Lorca iba a compartir piso a partir de enero de 1930. Fue a recibir al amigo y le explicaba, por el camino que recorría el taxi, los lugares por donde iban pasando. Vivían en John Hay Hall los dos. Me decía el amigo, señala Sofía Megwinoff a Daniel Eisenberg, que a Federico le entraba la «morriña». Algunas veces no se levantaba de la cama en todo el día[16].

Nacido en Zamora en 1884, León Felipe Camino emigra a México antes de trasladarse a Estados Unidos. En junio, está en el muelle para conocer y recibir a Lorca. Uno de los poemas de Versos y oraciones del caminante está dedicado a Federico. En vísperas de la Guerra Civil, hubo entre ambos un encuentro final[17].

Rubio Sacristán, en el Valladolid de la época franquista

El PCE tendrá en Valladolid, ciudad más industrializada de la región, el principal núcleo de reclutamiento de Castilla y León. Incluso, intentarán reactivar el Partido en Zamora. En los años 60, la oposición política organizada y más efectiva contra el Régimen la seguía desarrollando el Partido Comunista. A partir de 1960, la Universidad española experimentó un crecimiento espectacular en el número de alumnos, a la vez que un significativo cambio en su función social. Lo mismo ocurrió en Valladolid. También la Universidad vallisoletana comenzó a «moverse» en firme dirección antifranquista y a partir de la segunda mitad de los 60. El primer acontecimiento de relieve fue la convocatoria, en marzo de 1965, de asambleas de estudiantes que elevaron escritos de protesta por los sucesos de Madrid, en los que fueron expulsados de sus cátedras José Luis López Aranguren, Agustín García Calvo, Santiago Montero Díaz y Mariano Aguilar Navarro. 1967 supone ya un punto de inflexión importante. La policía no tardó en identificar a los profesores que, según sus criterios, alentaban o, cuando menos, se mostraban permisivos con los estudiantes en huelga. Pedro Gómez Bosque, José Luis Barrigón o José Antonio Rubio Sacristán, representante del profesorado en el Patronato Universitario como Decano de Derecho, fueron algunos de los docentes más vigilados. El Partido Comunista sigue siendo el componente más importante de la oposición política organizada en la ciudad. En Valladolid, el Partido experimenta su mayor auge a partir de 1968. Los años 70 traen consigo un espectacular incremento de la conflictividad universitaria en Valladolid[18].

Francisco Pino, poeta, contó que, en una comida en un restaurante de Valladolid con motivo de uno de los viajes a España de Jorge Guillén, estaban presentes, además, Rubio Sacristán, Emilio Orbaneja y Miguel Delibes. Perplejo, Antonio dijo: «¿Por qué no os tratáis de tú?». Lo intentaron, pero Pino y Guillén se expresaban mejor hablándose de usted[19]. Rubio Sacristán, Alarcos y Juan Antonio Arias Bonet impartieron clase al músico Joaquín Díaz[20].

En 1965, formaban parte del consejo de El Norte de Castilla Emilio Gómez Orbaneja, Rubio Sacristán o Fernando Altés Villanueva, entre otros[21]. La contestación estudiantil, por otro lado, llegó a cotas inusitadas en el quinquenio 1970-1975. En noviembre, la prensa informaba sobre la dimisión del decano de la Facultad de Derecho, Rubio Sacristán[22].

Rubio Sacristán y la historia del Derecho español

El gran mérito de la Escuela Histórica fue su atención por la historicidad del Derecho. Marx censuró el conservadurismo ideológico de la Escuela Histórica, pero es de destacar la gran calidad técnica de sus trabajos y el rigor y altura científica que, gracias a los miembros de la Escuela Histórica, alcanzó la Historia del Derecho en la Universidad alemana. Desde ella, la Escuela de Savigny ejerció notable influencia en otros países europeos. El clima intelectual de la Universidad española no se elevó hasta la difusión del krausismo y la Revolución de 1868. Pero, aun entonces, gran parte de los mejores intelectuales del país tuvieron que refugiarse al margen de la Universidad oficial en la Institución Libre de Enseñanza, fundada en 1876. Joaquín Costa (1846-1911) hizo una Historia del Derecho en la que este era estudiado como factor de ordenación social, sin desligarlo de la economía y de las relaciones sociales. En torno a Eduardo Hinojosa (Granada, 1852), se reunirá un selecto grupo de investigadores de la Historia del Derecho. Hinojosa siempre concibió la Historia del Derecho como una rama especializada de la Historia, que debe ser cultivada dentro de esta y con su método. Desde Hinojosa, la Historia del Derecho ha tenido en España rigor y calidad científica. Manuel Torres López (n. 1900), José Antonio Rubio Sacristán (n. 1903), Luis García de Valdeavellano (n. 1904) o Alfonso García Gallo (n. 1911) formaron una nueva serie de historiadores del Derecho que seguirán después de la Guerra Civil, pero que publica sus primeros estudios en la etapa inicial (desde 1924 a 1935) del Anuario de Historia del Derecho Español, editado bajo el patrocinio del Centro de Estudios Históricos. La Historia del Derecho que se hacía en el Anuario era historia de las instituciones. El núcleo de fundadores del Anuario tuvo destacada participación en la política del país durante la República. Sánchez-Albornoz, Carande, Galo Sánchez y otros tuvieron cargos importantes, casi siempre vinculados al Ministerio de Instrucción Pública. La ruptura del grupo fundador del Anuario fue consecuencia del resultado de la guerra. En Historia del Derecho han sido asimiladas las nuevas formas de hacer Historia fuera de España. El campo de estudio se ha ampliado y enriquecido[23].

En el mismo Anuario, se deja constancia de la jubilación de su antiguo colaborador Rubio Sacristán en la cátedra de Historia del Derecho de la Universidad de Valladolid, a la que accedió por oposición en 1948 y en la que ostentó el cargo de decano desde 1957 a 1972. Ramón Carande trazó en su volumen de homenaje una breve e inspirada semblanza del profesor Rubio, a quien le unía medio siglo de amistad[24]. Carande, nacido en Palencia en 1887 y fallecido en 1986 en El Almendral (Badajoz), era de una familia de terratenientes. Fue licenciado en Derecho por la Universidad Central (1902-1906). Pasa por ser uno de los primeros españoles conocedor de toda la literatura marxista clásica. Fue rector en la Universidad de Sevilla (enero 1930/marzo 1931). Era escritor e historiador modernista. Fue considerado el primer investigador que hizo en España historia económica y el de mayor progresión internacional. Era de talante progresista. Durante el franquismo, hacía gala de su filiación liberal e institucionista[25].

Rubio Sacristán y la Academia de la Historia

En su discurso de ingreso en la Real Academia de la Historia, respondido con otro de Gonzalo Anes, Rubio Sacristán comienza destacando la figura de Claudio Sánchez Albornos y Menduiña, nacido en 1893 en Madrid y fallecido en 1984 en Avila. Provenía de una familia de la élite política abulense. Era discípulo de Eduardo de Hinojosa y Ramón Menéndez Pidal. Su hijo es el profesor e historiador de la economía Nicolás Sánchez Albornoz. Don Claudio fue político, escritor, ensayista e historiador medievalista. Miembro del Centro de Estudios Históricos, desarrollará un seminario sobre las instituciones jurídicas y políticas en Castilla y León (1928-1936), que reúne a discípulos como Rubio Sacristán, Luis García de Valdeavellano, José María Lacarra… Era antifranquista y anticomunista. Con la guerra se exilió, primero en Burdeos y más tarde en Argentina. Regresó definitivamente a España en 1981[26].

En su discurso, Rubio Sacristán destaca su labor investigadora y menciona Estampas de la vida en León hace mil años. En el otoño de 1926, el nuevo académico encontró a Manuel de Falla en París, sentado en un café. Lo había conocido años antes en su «Carmen» de Granada, al que iba en compañía de Lorca. Entrando ya en materia, se refiere a la crisis en la ciencia histórica que se desarrolló en Alemania Federal durante la década de los setenta. Se trata de un fenómeno inusitado, que consiste en la concentración, en un periodo de ocho a diez años, de decenas de publicaciones encaminadas a impugnar los fundamentos de la ciencia histórica germánica. Por aquellos años había visto la luz Estructura de las revoluciones científicas, de Thomas S. Kuhn. El interés por esta obra se extendió al campo de las ciencias sociales e incluso al de la Historia. Todo avance o progreso en la ciencia histórica viene acompañado de una discusión teórica. En este caso, los historiadores profesionales ceden el protagonismo a filósofos y teóricos de la ciencia[27].

En su respuesta, Gonzalo Anes menciona a Ramón Carande. Rubio y Carande se conocieron en 1922 y, durante 64 años, mantuvieron una gran amistad. Rubio estaba entre los historiadores españoles que experimentaron la influencia directa de los maestros alemanes de los primeros decenios del siglo xx. Pasó el verano de 1920, con 17 años, en Estrasburgo para mejorar su alemán. En el curso 1921-1922, residió en Munich. Allí conoció a Ramón Carande, en el verano de 1922. Rubio se quedó en Alemania, hasta doctorarse cuatro años después. Leyó en la Universidad de Friburgo en Brisgovia su tesis doctoral. Se doctoró en la Universidad de Madrid con una tesis dirigida por Laureano Díez Canseco. Desde 1927 a 1936, colaboró en el Anuario de Historia del Derecho. Su amistad con Pedro Salinas se acrecentó al coincidir ambos en la Universidad internacional de verano de Santander (Salinas como secretario y Rubio, de secretario adjunto). Comenzada la guerra, y tras salir de esa ciudad hacia Francia, Rubio volvió a la España republicana y residió en Madrid durante aquellos años trágicos. Terminada la guerra, no fue autorizado a reincorporarse a la enseñanza hasta 1947, cuando tomó posesión de la cátedra de Historia del Derecho en la Universidad de Granada. Opositó de nuevo a la misma cátedra, en la Universidad de Valladolid, en 1948. Desde entonces y hasta su jubilación, enseñó en la facultad de Derecho de esta Universidad, siendo decano de la misma durante 14 años. Además de ser un buen paleógrafo y de tener formación de historiador, era también economista teórico, con experiencia en el ejercicio práctico de la profesión como empresario y consejero. Rubio tuvo amistad también con Pedro Salinas, Jorge Guillén o Federico García Lorca[28].

Gonzalo Anes nació en 1934 en Trelles (Asturias). Fue discípulo de Luis García de Valdeavellano y Doctor en Ciencias Económicas por la Universidad de Madrid. Es historiador de la economía. Influido por Pierre Vilar y la escuela de Annales, se le considera uno de los introductores en España de la historia económica. Desde 1966, director de la revista Moneda y Crédito, en la que Rubio publicó varios artículos. Desde 1998, dirigió la Academia de la Historia. Políticamente liberal y demócrata[29].

En un artículo que forma parte de una obra colectiva, Gonzalo Anes volvió, años más tarde, a hablar sobre la biografía y la obra de Rubio. Carande le indicó que tal vez le conviniera quedarse en Alemania. Rubio se doctoró por la Universidad de Madrid con una tesis, dirigida por Laureano Díez Canseco, sobre la economía según los fueros municipales de León y Castilla. Al hablar alemán, inglés, francés e italiano, estuvo siempre al día en las lecturas de cuanto le interesaba para el estudio de la historia. José Antonio Rubio era raro, en el sentido que daba a esta palabra Carande, en grado sumo. Raro era tener todas sus cualidades, su inteligencia, su sabiduría, su salud, sin dejar de ser afable, ingenioso, simpático y modesto. Rubio planteó la debatida cuestión de las nuevas versiones de la historia según las necesidades de cada época[30].

Para Rubio, decir ciudad es decir cumbre de una cultura. El espíritu y la cultura de Roma estaban representados por los municipios. El esplendor del municipio, representativo de la forma de vida más alta en Roma, se había extinguido prácticamente en los siglos finales del Imperio. Aparecen entonces las murallas, que ciñen y protegen el núcleo de población urbana. En Zamora, Rubio las vio conservadas en su integridad durante su infancia, pero solo un trozo y ya no muy extenso subsiste. El fenómeno de las murallas sucede ya en Roma en tiempos del Imperio, en los siglos III y IV de nuestra era. En esta primera fase de la vida urbana, la existencia de murallas obedece a una política de protección y de seguridad. En los reinos cristianos, las ciudades nacen o renacen porque el territorio ha sido antes conquistado al enemigo musulmán. El renacimiento urbano ha de seguir el compás de la reconquista del territorio[31].

Rubio estuvo casado con Teresa Tió Montes de Oca, con quien tuvo cinco hijos. Lorca le dedicó el poema «Muerte de Antoñito el Camborio». En Santander le sorprendió el comienzo de la guerra civil. En 1948 se incorporó a la Facultad de Derecho de Valladolid, donde se jubiló en 1973. Fue 14 años decano de Derecho en la Universidad vallisoletana. Separado de la cátedra por orden de la Presidencia de la Junta Técnica del Estado el 24 de septiembre de 1937, fue reintegrado al servicio el 20 de enero de 1944. Formó parte del consejo de dirección del diario El Norte de Castilla. Fue elegido académico de número de la Real Academia de la Historia en 1984. Tomó posesión en 1987, de la mano de Gonzalo Anes[32].

José Antonio Rubio Sacristán nació el 17 de febrero de 1903 en Zamora y murió en Valladolid en 1995. Provenía de una familia de empresarios y políticos. Era historiador modernista. Especialista en historia del derecho e historia económica. Admirador del pensamiento alemán y de Ortega y Gasset, colaboró en Revista de Occidente y en el AHDE. Fue consejero de El Norte de Castilla. De orientación política liberal, aceptó el franquismo pragmáticamente[33].

El legado de Rubio Sacristán

La donación bibliográfica a la biblioteca de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid se produjo en 1992. Componían el legado 2.668 monografías y 431 separatas. Tratan sobre Derecho, están en español y forman parte del mismo libros y revistas. Aunque era profesor de Historia del Derecho, su vocación le llevó a interesarse por la economía. Además de ser un buen paleógrafo y de tener formación de historiador, era también un economista teórico. En el Centro de Estudios Históricos entabló excelentes relaciones con Ramón Menéndez Pidal y Claudio Sánchez Albornoz[34].

El homenaje de Moneda y Crédito

La revista Moneda y Crédito. Revista de Economía publicó en 1974 un homenaje a Rubio Sacristán, coincidiendo con la fecha de su jubilación como catedrático. Después de ella, continuaría su labor universitaria en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid. Nacido en Zamora el 17 de febrero de 1903, cursó la licenciatura en Derecho en la Universidad de Madrid. En 1922 viajó a Alemania para cursar estudios. Regresó a Madrid para doctorarse en Derecho en septiembre de 1924. Alcanzó el título de Doctor en Filosofía y Letras por la Universidad de Friburgo. Desde el 15 de noviembre de 1957 hasta el 21 de abril de 1972, fue Decano de la Facultad de Derecho de Valladolid, en la que enseñaba desde 1948[35].

García Lorca, oral

Lorca era un seductor irresistible. Su carisma se imponía por igual en las reuniones íntimas de la Residencia de Estudiantes y en los teatros barrocos de Buenos Aires, en los ateneos de Barcelona y en las aldeas castellanas[36].

El Lorca conferenciante va de la mano de su proyección pública. El músico poco a poco va dejando paso al escritor. Federico García Lorca solamente publicó un libro de poemas, Impresiones y paisajes, una obra que también puede verse como una tentativa de la faceta ensayística de su autor, en este caso con el arte como telón de fondo. Lorca no es solo el gran especialista en Góngora, en el cante jondo o en las canciones populares españolas[37].

En abril de 1916 escribe la prosa autobiográfica «Mi pueblo», donde rememora su infancia en la Vega de Granada. En otoño, vuelve a viajar con Berueta por Castilla y Galicia. En 1918 publica su primer libro, Impresiones y paisajes, costeado por su padre y fruto de los viajes con el profesor Berueta. En 1926, en el Ateneo de Valladolid, presentado por Jorge Guillén y Guillermo de Torre, recita los poemas de los libros que prepara: Suites, Poema del cante jondo y Romancero gitano. En 1929, queda impresionado por Nueva York y en agosto empezará a escribir los primeros poemas sobre la ciudad. Se encuentra con amigos como Dámaso Alonso, Gabriel García Maroto, León Felipe y Rubio Sacristán. El 16 de mayo de 1932 hace una lectura comentada de los poemas de su ciclo neoyorquino en Madrid, recital que repetirá en los meses siguientes en Valladolid. Visita en Salamanca a Miguel de Unamuno[38].

El cante jondo es un rarísimo ejemplar de canto primitivo[39].




BIBLIOGRAFÍA

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NOTAS

[1] Gómez Molleda, Mª Dolores, y Samaniego Borreu, M., «La Institución Libre de Enseñanza, una obra de reforma educativa y social. Su proyección en Zamora». Primer Congreso de Historia Zamora, tomo 4. Zamora: IEZ «Florián de Ocampo», 1993, pp. 205-235.

[2] Gibson, Ian: Vida, pasión y muerte de Federico García Lorca. 1898-1936. Barcelona: Plaza & Janés, 1998.

[3] Luis Garrido, «El penúltimo concierto de García Lorca y su noche mágica en Zamora», La Opinión. El Correo de Zamora, 23.03.2019.

[4] Víctor Fernández. «La vida». Federico García Lorca: Impresiones y paisajes. Edición de Jesús Ortega y Víctor Fernández. Madrid: Biblioteca Nueva, 2018.

[5] Jesús Ortega: «La literatura». Ibid.

[6] Federico García Lorca: «El Duero». Ibid.

[7] Daniel Marías y José Manuel Querol: «Prefacio. Impresiones viajeras de Federico García Lorca». Federico García Lorca: Impresiones y paisajes. Un poeta en Nueva York. S. l.: La Línea del Horizonte, 2019.

[8] Daniel Marías y José Manuel Querol: «Apéndice. Nueva York y la experiencia americana». Ibid.

[9] José Antonio Rubio Sacristán: «La Residencia de Estudiantes». Anuario de Estudios Zamoranos, 1990, pp. 701-707.

[10] José M. Vallejo García - Hevia: «Un historiador del Derecho en la Residencia de Estudiantes: José Antonio Rubio Sacristán (1903-1995)». Historia Iuris. Estudios dedicados al profesor Santos M. Coronas González. Volumen II. Oviedo: Universidad, 2014, pp. 1613-1697.

[11]La Residencia de Estudiantes. La cultura de la Edad de Plata y Valladolid. Programa de mano de la exposición celebrada en Valladolid, del 25 de junio al 20 de julio de 2014.

[12] Daniel Eisenberg: «Cuatro pesquisas lorquianas». Thesaurus. Boletín del Instituto Caro y Cuervo., t. XXX, 1975, núm. 3, pp. 520 -538.

[13] «Prólogo». Christopher Maurer y Andrew W. Anderson: Federico García Lorca en Nueva York y La Habana: cartas y recuerdos. Barcelona: Galaxia Gutenberg, 2013.

[14] «Cartas». Ibid.

[15] «Recuerdos. Calendario neoyorquino». Ibid.

[16] «Todo se lo fue inventando…». De una carta de Sofía Megwinoff a Daniel Eisenberg. Ibid.

[17] «Una pluma de amor en el costado»: León Felipe. Ibid.

[18] Enrique Berzal de la Rosa. Vallisoletanos contra Franco. Oposición política y social a la dictadura (1940-1975). Valladolid: Ateneo Republicano, 2009.

[19] Francisco Pino, «Tres detalles quedan». Revista de Occidente, mayo 1993, núm. 144, pp. 61 – 63.

[20] Luis Miguel de Pablos. «Sobresalientes cum laude por la Universidad de Valladolid». El Norte de Castilla, 12 junio 2018.

[21] Carlos Aganzo, «Alejandro Royo Villanova cumple cincuenta años al frente del Consejo de El Norte». El Norte de Castilla, 15 mayo 2020, p. 37.

[22] Enrique Berzal de la Rosa. «Valladolid en ebullición». Crónica de Valladolid, 1936 – 2000 / Coordinador: Enrique Berzal de la Rosa. Valladolid: El Mundo, 2001, pp. 212 – 213.

[23] Francisco Tomás y Valiente. Manual de Historia del Derecho Español. 4ª ed., 1ª reimp. Madrid: Tecnos, 1986.

[24] Rafael Gibert. «Homenaje a don José Antonio Rubio Sacristán». Anuario de Historia del Derecho, 1983, pp. 695-700.

[25] «Carande Thovar, Ramón». Gonzalo Pasamar Alzuria e Ignacio Peiró Martín. Diccionario Akal de Historiadores Españoles Contemporáneos. Tres Cantos: Akal, 2002, pp. 160-162.

[26] «Sánchez Albornoz y Menduiña, Claudio». Ibid., pp. 565-568.

[27] Discurso del Excelentísimo Señor Don José Antonio Rubio Sacristán. José Antonio Rubio Sacristán: Una crisis en la ciencia histórica. Madrid: Real Academia de la Historia, 1987.

[28] Discurso de contestación del Excmo. Sr. D. Gonzalo Anes y Álvarez de Castrillón. Ibid.

[29] «Anes y Álvarez de Castrillón, Gonzalo». Diccionario Akal…, pp. 79 -80.

[30] Anes y Alvarez de Castrillón, Gonzalo. «Los académicos don Ramón Carande, don Luis García de Valdeavellano, don José Antonio Rubio y don Ángel Ferrari en la Junta de Ampliación de Estudios». Josefina Gómez Mendoza (dir.): La Junta para Ampliación de Estudios e Investigación de Estudios e Investigaciones Científicas y los académicos de la Historia. Madrid: Real Academia de la Historia, 2008, pp. 49 - 114

[31] José Antonio Rubio Sacristán. Las ciudades en la transición del mundo antiguo al Medioevo. Separata del Homenaje Académico a D. Emilio García Gómez. Madrid, 1993.

[32] Manuel Martínez Neira: «Datos biográficos». Diccionario de catedráticos españoles de Derecho (1847-1943). Universidad Carlos III, 17 noviembre 2012.

[33] «Rubio Sacristán, José Antonio». Diccionario Akal…, pp. 543-544.

[34] «Donativo José Antonio Rubio Sacristán en la Biblioteca de Derecho». Canal Biblos. Blog de la Biblioteca de la Universidad Autónoma de Madrid. Publicado el 4 / 14 / 2011 por Servicios Centrales.

[35]Moneda y Crédito. Revista de Economía. Homenaje a José Antonio Rubio Sacristán, 128 (marzo 1974).

[36] «Nota sobre la edición y un comentario». En García Lorca, Federico. De viva voz. Conferencias y alocuciones, Ed. a cargo de Víctor Fernández y Jesús Ortega. Barcelona: Debolsillo, 2021.

[37] »Introducción: el paraíso abierto». Ibid.

[38] Víctor Fernández y Jesús Ortega, «Cronología». Ibid.

[39] «Arquitectura del cante jondo». Conferencia leída en Valladolid, 1932.



Lorca y Rubio Sacristan. Viajes y recuerdos

ALONSO FRANCH, Eduardo

Publicado en el año 2021 en la Revista de Folklore número 474.

Revista de Folklore

Fundación Joaquín Díaz