Revista de Folklore

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Teófilo Arroyo Callejo, burgalés insigne

BLANCO DEL VAL, Alfredo

Publicado en el año 2016 en la Revista de Folklore número 415 - sumario >

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Introducción

En el año 2014 se cumplieron 25 años del fallecimiento de Teófilo Arroyo Callejo: honorable de Burgos, músico, dulzainero, impulsor, docente y director de la Escuela Municipal de Dulzaina de la ciudad de Burgos. Sirvan mis humildes palabras como homenaje a este maestro de Sotillo de la Ribera, coetáneo del segoviano Agapito Marazuela Albornos y, junto con él, responsable de la recuperación, el mantenimiento y el auge de un instrumento tan castellano y popular como la dulzaina.

No me resisto a recordar, en este inicio, las figuras claves de la etnomusicología burgalesa. En primer lugar, el soriano Federico Olmeda San José (El Burgo de Osma, 1865-Madrid, 1909) que en 1903 publicó Folklore de Burgos en Sevilla, con unas 280 canciones, y fue premiado en los Juegos Florales celebrados en Burgos en 1902, siendo costeada su publicación por la Excelentísima Diputación de esta ciudad. También Antonio José Martínez Palacios (Burgos, 1902-Estepar, 1936), con su obra Colección de cantos populares burgaleses de 1932, galardonada con el Premio Nacional de Música y con 178 tonadas recogidas; Domingo Amoreti Ruiz (Burgos, 1895-1949), director y maestro de capilla del Orfeón Burgalés, profesor de la Escuela Municipal, que armonizó innumerables melodías populares; Ángel Juan Quesada (Burgos, 1909-1988), que trabajó estrechamente con Antonio José, compositor y director del Orfeón Burgalés tras el fusilamiento de este, que impulsó la creación del Conservatorio de Burgos; Jacinto Sarmiento y su Cancionero popular publicado en 1993; Justo del Río Velasco (Burgos, 1894-1985), alumno de Antonio José, folclorista, recopilador e investigador de la música y los bailes tradicionales burgaleses, cuya obra recogió Ramón Inclán en la obra recopilatoria Danzas típicas burgalesas (tradiciones y costumbres) (Burgos, 1959) con introducción de José M.ª Codón y 84 piezas recogidas, y, de forma más reciente, Miguel Manzano Alonso con su magnífico Cancionero popular de Burgos, magna recopilación en siete tomos del folklore burgalés.

Sus inicios

Dicen que «de casta le viene al galgo», y es que Teófilo Arroyo Callejo proviene de una de las más afamadas e importantes sagas de dulzaineros y constructores de dulzainas de Castilla, conocidos en la Ribera del Duero como los Pollos de Sotillo de la Ribera (Burgos). Tanto su padre Victorino como su abuelo paterno Hipólito fueron prestigiosos constructores y afamados dulzaineros, grandes artífices y pioneros que han mantenido viva la dulzaina cuando todos la daban ya por muerta en Castilla.

Teófilo, según consta en su partida de bautismo (tomo 12, folio 18), nació un 4 de julio de 1909 en Sotillo de la Ribera (Burgos). Hijo de Victorino Arroyo y Patrocinia Callejo, ambos también naturales de Sotillo de la Ribera, fue bautizado en la parroquia de Santa Águeda de esa localidad el 9 de julio del mismo año. Sus abuelos paternos fueron Hipólito Arroyo, de Sotillo, y Francisca Cuesta, natural de Olmedillo de Roa, y los maternos, Ángel Callejo, de Sotillo, y Josefa Domingo, natural de San Martín de Rubiales. Fue el padrino su tío paterno Delfín Arroyo Cuesta. Este Santísimo Sacramento le fue administrado por el ministro de la Iglesia D. Eloy Marañón. Así mismo, en ella nos consta que realizó la confirmación, con 10 años, el 21 de mayo de 1919.

Después de toda una vida dedicada a la música, falleció en Burgos el primer día del año 1989, según consta en la lápida del cementerio municipal burgalés de San José, a los 79 años de vida, y le fue dada santa sepultura el 2 de enero de dicho año.

Como nos cuenta José Delfín Val en su libro Dulzaineros y redoblantes, Victorino Arroyo Cuesta era natural de Sotillo de la Ribera, donde nació el 18 de diciembre de 1884, y falleció en Bahabón de Esgueva el 18 de febrero de 1955. Se había dedicado desde 1923 a la construcción de pitos y dulzainas, ya que, según nos relata el mismo Teófilo, su abuelo Hipólito dejó de realizarlas por aquel año, labor que había realizado por lo menos desde el año 1903, siendo uno de los primeros en poner las llaves a la dulzaina, en reñida disputa con Ángel Velasco de Renedo (Valladolid) y los Adrián de Baltanás (Palencia). Cuenta Teófilo que su abuelo, en un viaje a Bilbao, pasó por primera vez por Burgos y vio los clarinetes, y decidió que podía hacer lo mismo con las dulzainas. Así mismo, Teófilo recuerda que su padre construyó unas 130 dulzainas para toda Castilla.

Los Arroyo realizaron dulzainas de todas clases, a saber: sin llaves, con ellas (hasta 12 y 13 llaves) y de 34 a 43 centímetros de largas; tenían su taller en el mismo Sotillo de la Ribera. Curiosamente, Victorino fue el encargado de realizar en 1930 las dulzainas para el Ayuntamiento de Burgos, sin llaves, y que se vendieron (ambas) por 60 pesetas de aquel entonces.

Además, Victorino escribió bastante música: jotas, dianas, bailables..., que por desgracia extravió Teófilo en un traslado domiciliario.

Más tarde, un sobrino de Teófilo Arroyo Callejo continuó la tradición familiar como constructor de dulzainas y afamados pitos castellanos: el recientemente desaparecido Maurino Cilleruelo Arroyo (Sotillo de la Ribera, 1935-Valladolid, 14 de mayo de 2014), el del Polígono, como se le conocía en Valladolid. Hijo de carpintero (Máximo, Virutas), su vida transcurrió principalmente en Valladolid, donde trabajó como ebanista, y una vez jubilado potenció su afición a la elaboración de estos instrumentos.

Teófilo Arroyo Callejo, honorable de Burgos, empezó a estudiar música a los nueve años, siendo su maestro su padre, que era muy buen «enseñante», según relata en una entrevista. Teófilo recuerda su primera actuación con 15-16 años en Roa con una dulzaina de llaves a medio construir tapando los agujeros con cera, actuación por la que le dieron 4 duros, pero él estaba contento: «La gente decía ¡qué bien toca! Pero lo hacía muy mal porque era la primera vez. Se notaba la fama de mi padre, la fama de los Pollos».

Desde entonces, acompañó a su padre por los pueblos castellanos hasta que tuvo que acudir al servicio militar, donde perteneció a la Banda de Música del Regimiento de San Marcial. Tras su licenciatura, se dedicó por completo a la dulzaina en compañía de sus hermanos, formando una agrupación de dos dulzainas y caja. Continuaron llamándoles los Pollos, para honra familiar. Alternaba este trabajo con el cultivo de la tierra.

Con posterioridad, al estallar la guerra civil en 1936, estuvo en la Banda de Música de la Falange en Burgos como primer clarinete hasta el año 1938, cuando fue trasladado a los distintos escenarios de la guerra civil española. Volvió a la dulzaina una vez terminado el conflicto, sobre los años 40, pero esta vez en compañía de su padre; compone y adapta el cancionero castellano y actúa en algunos actos que habían quedado casi en el olvido.

Teófilo recuerda haber pasado mucho frío, ya que tocaban en la calle a las tres de la mañana, amenizando las verbenas, yendo a rondar a las mozas y luego a las dianas; pero «nos trataban bien, había familiaridad, éramos uno más del pueblo. Antes nadie quedaba excluido de la fiesta. Los viejos esperaban el día con anhelo, incluso bailaban la jota, ahora ya no es así», comentaba en una entrevista.

Decadencia de la dulzaina

En años posteriores, con la llegada del gramófono se inició la crisis de la dulzaina y de otros instrumentos populares, que se agudizó con la llegada de la radio y el disco de vinilo y se generalizó con la popularización de la televisión.

La dulzaina fue perdiendo fuerza y pasando a un segundo plano a favor de las orquestas y los instrumentos de viento más modernos, como la trompeta, el saxofón y el clarinete, con los que se daba un aire más moderno y que se adaptaban mejor a las nuevas canciones que se escuchaban en ese momento. La dulzaina quedó relegada a exhibiciones de folklore para eruditos, los viejos dulzaineros fueron falleciendo y los más jóvenes dejaron la dulzaina por algún instrumento moderno. Algo que también sufrió Teófilo, que fue separándose de la música tradicional por necesidades obvias. Llegó a vender la dulzaina en el año 1958, pero un año después, en 1959, no desaprovechó la oportunidad de hacerse con una construida por su abuelo Hipólito por unas 50 pesetas, y ese fue el instrumento que le acompañó hasta el final de sus días. Con esta dulzaina, Teófilo participó en diversos concursos convocados por el Ministerio de Información y Turismo celebrados en varias provincias castellanas. Obtuvo algunos trofeos; entre ellos, y en dos ocasiones, el del Concurso Nacional de Dulzaina (como luego haría figurar en su tarjeta de visita), a los que había sido animado a presentarse por el Ayuntamiento de Burgos en representación de la ciudad castellana en 1964. No pudo acudir al mismo ese año, pero sí lo pudo hacer en 1966, cuando obtuvo el segundo premio por una obra de libre ejecución y otro especial en el de pieza obligatoria; en 1968 consiguió el primer premio nacional.

En el año 1974, en una entrevista realizada al maestro burgalés Justo del Río en el diario La Voz de Castilla, este afirmaba que no quedaban más que ocho músicos dulzaineros: tres en la capital (Lidio Portal Arribas, Teófilo Arroyo Callejo y Simón Altable) y cinco en la provincia (Alejandro Rodríguez, de Los Balbases; Carlos Tapia Jorge, de Hinojar del Rey; Rufino Andrés de Arauzo, de Miel; Joaquín Vivar Pérez, de Susinos del Páramo, y Pedro Barcina Arce, de El Almiñé), dando la voz de alarma sobre la posible desaparición de la dulzaina.

Revitalización de la dulzaina

Ante tan nefasto panorama, y con la intención de potenciar las raíces, en la década de los años 70 se organizaron diversos concursos provinciales infantiles de instrumentistas de pito y dulzaina con el objetivo de inculcar en los niños burgaleses la vocación por los tipismos y las tradiciones de la tierra.

Durante estos años 70, Teófilo Arroyo acompañó a distintos grupos de danzas, y estuvo muchos años integrado en uno de los más importantes conjuntos burgaleses, como es el Grupo de Danzas Justo del Río.

La creación de la Escuela Municipal de Dulzaina de Burgos fue un paso decisivo dado por el Ayuntamiento de la ciudad a favor del folklore burgalés y de la dulzaina como su instrumento más característico.

Teófilo va a ser testigo y pionero de la lenta, pero inminente, recuperación de la dulzaina.

La Escuela Municipal de Dulzaina de Burgos

Como veremos a continuación, la creación de la Escuela Municipal de Dulzaina no estuvo exenta de retrasos y contratiempos económicos, hasta que, tras dos años de ilusión y tesón, se ve el proyecto hecho realidad.

Todo empezó cuando la Comisión de Festejos y Cultura Popular, el 30 de abril de 1977, en sesión plenaria del excelentísimo Ayuntamiento de Burgos, en defensa y promoción de las costumbres populares, y en especial de la dulzaina (cuyo eco, refiere, se hace cada día más difícil de percibir debido al desarraigo e indiferencia de las generaciones actuales), y para que no se pierda de forma definitiva, propone la creación de una Escuela Municipal de Dulzaina. El excelentísimo Ayuntamiento debía respaldar esta iniciativa ayudando económicamente en el mantenimiento de los locales cedidos por la Obra Sindical de Educación y Descanso, así como en la adquisición de instrumentos. Con el fin de asegurar el funcionamiento de dicha escuela, controlar las enseñanzas y garantizar su continuidad, se propone crear una Comisión Promotora que estaría constituida por:

— Presidente: D. Antonio García Martín, teniente de alcalde, presidente de la Comisión de Festejos y Cultura Popular.

— Vocales: Sta. Concepción Madorrán Antoñanzas, del Grupo de Danzas de Educación y Descanso.

D. Salvador Vega Carreras, director del Orfeón Burgalés.

D. Justo del Río, director del Grupo de Danzas Justo del Río.

D. Félix Gutiérrez Rincón, director del Grupo de Danzas del Círculo Católico de Obreros.

D. Jesús M.ª Jabato Saro, de la Asociación de Fomento y Turismo.

D. Miguel Ángel Palacios Garoz, licenciado en Filosofía y Letras y profesor de música.

— Secretario: D. José Pablo Arévalo García Galán.

Se propone la creación de una Escuela Municipal de Dulzaina y se compromete a aportar la cantidad anual suficiente para el sostenimiento de dicha escuela.

El día 1 de junio de 1977 se acordó crear dicha escuela y dicha comisión, lo que es recordado en Pleno el 30 de noviembre de 1978.

En ese momento empieza a darse publicidad en los diarios burgaleses del acuerdo existente con el Ayuntamiento de crear una escuela de dulzaina, estando presente en todos ellos el nombre de Teófilo Arroyo:

— «A la dulzaina», en la sección «Postal» del Diario de Burgos del 1 de diciembre de 1978, firmado por Burgense. Oda a Teófilo y a la promesa del Ayuntamiento de crear una escuela de dulzaina.

— «Teófilo Arroyo y la dulzaina», en la sección «Mi entrevista» del Diario de Burgos del 5 de febrero de 1979, firmado por Mary Ángeles. En él, relata que el proyecto de la Escuela Municipal de Dulzaina está paralizado desde hace dos años, menciona la necesidad de un local y el ideal de que antes de aprender dulzaina habría que saber música, haciendo referencia a la posibilidad de ligar los estudios de dulzaina a los estudios del conservatorio. Hablan de Teófilo como un hombre sencillo, humilde, silencioso, sin pretensiones, ideal para optar a un cargo como profesor en esta escuela; niega él que sea uno de los mejores dulzaineros, dado que «tocar la dulzaina le viene de familia y es su obligación».

— «La Escuela de Dulzaina. Una pronta realidad», entrevista a D. Antonio García Martín, concejal y miembro de la Comisión Mixta de Festejos en la Hoja del Lunes del 23 de junio de 1979, al que se vuelve a preguntar por el inicio de la Escuela Municipal de Dulzaina, su ubicación y profesorado, y se nombra a Teófilo Arroyo indicadísimo para ese puesto.

Mientras, en el Ayuntamiento, siguen los tira y afloja entre la Comisión de Enseñanza y Cultura con el interventor de Fondos que liga la partida necesaria para la formación de la Escuela Municipal de Dulzaina a su estudio por la Comisión de Hacienda y Gobierno (21 de junio de 1979), y se cita para el lunes, 30 de julio de 1979, al profesor D. Miguel Ángel Palacios Garoz a fin de continuar con las gestiones para poner en funcionamiento esta escuela. Acuerdan dirigirse a D. Agapito Marazuela, de Segovia, para recibir asesoramiento y consejo; solicitan la colaboración del director del Orfeón Burgalés con el fin de enmarcar esta escuela municipal dentro del patronato del Conservatorio Municipal de Música y acuerdan también la realización por parte de Miguel Ángel García Garoz de un avance de programación del funcionamiento de la escuela.

Continúan apareciendo completos artículos en los periódicos, como el de D. José M.ª Codón en el Diario de Burgos del 1 de agosto de 1979, «La dulzaina y su parentela», aclamando a Teófilo Arroyo como «un cíclope del arte popular, que permanece en Burgos» y resaltando su condición de premio nacional de dulzaina. Ese mismo día, Miguel Ángel Garoz presenta su proyecto y presupuesto de creación de la Escuela Municipal de Dulzaina, recordando que la creación de esta escuela fue aprobada por la Comisión Municipal Permanente en sesión celebrada el 13 de diciembre de 1978.

El 7 de agosto de 1979, el Diario de Burgos se hace eco de una «Delegación burgalesa a Segovia para tratar con Agapito Marazuela de la creación de la Escuela Municipal de Dulzaineros».

El 13 de agosto de 1979, el interventor informa favorablemente sobre el presupuesto necesario para echar a andar la Escuela Municipal de Dulzaina.

El 14 de agosto de 1979, en reunión celebrada por la Comisión de Enseñanza y Cultura del excelentísimo Ayuntamiento de Burgos, acuerda proponer a la Comisión Permanente la aprobación de la Escuela Municipal de Dulzaina, dando el visto bueno el interventor, y que se faculte a la Comisión Municipal de Cultura en el nombramiento del patronato a constituir, proponiendo como director de esta comisión al profesor D. Miguel Ángel Palacios Garoz y profesores a los especialistas D. Teófilo Arroyo y D. Simón Altable. Todo esto fue aceptado unánimemente por la Comisión Municipal el día 24 de agosto de 1979, y puede considerarse esta como la fecha de creación de la Escuela Municipal de Dulzaina, ya que la fecha de solicitud de ingreso en ella fue del 4 al 10 de octubre de este año y su sede en el Orfeón Burgalés, sito en la calle San Lorenzo, con horario de 7 a 9 horas; posteriormente, se avisará a los alumnos para formalizar la matrícula y, por último, confirman el inicio de las clases el día 15 de octubre de 1979.

En reunión tenida el 19 de diciembre de 1979, a la que asistieron Antonio García Martín, Miguel Ángel Palacios Garoz, Simón Altable y el propio Teófilo Arroyo, se evalúa el inicio de la Escuela Municipal de Música, las clases, los alumnos, coincidiendo en la importante acogida que ha tenido la escuela, habiendo tenido problemas para seleccionar a los alumnos. Así mismo, Teófilo sugiere aumentar el salario al mínimo establecido, lo que se puso en práctica al año siguiente. Teófilo Arroyo empezó dando dos clases, lunes y miércoles, a un grupo de diez alumnos.

La escuela va creciendo y los profesores asumen el aumento de la demanda de alumnos; en el año 1982 solicitan un aumento en la asignación económica.

Teófilo Arroyo da clases, conciertos con los alumnos, hasta que en el curso 1984-1985, y con motivo de las obligaciones profesionales que hacen dejar la escuela a Alberto Arnaiz Ortiz (que adquirió con anterioridad el cargo, tras Miguel Ángel Palacios Garoz), pasa a ser director de la Escuela Municipal de Dulzaina, labor que tendrá asignada hasta el día de su fallecimiento el 1 de febrero de 1989. Desde el 22 de febrero de ese año, le sucedió el actual director del centro, D. Miguel Alonso Gómez.

Reconocimiento merecido

Tras 55 años dedicados al mundo de la música, conservando y difundiendo el folklore castellano, manteniendo viva la dulzaina y logrando ver cómo la Escuela Municipal de Dulzaina nace y crece, llega su merecido reconocimiento por parte de la ciudad de Burgos en el año 1982, que le nombra hijo adoptivo.

De nuevo, numerosas entrevistas en presa local y regional difundían su gran ilusión por la dulzaina y todo lo que la rodea, y se recalca su importante papel jugado en la resucitación de un instrumento que parecía abocado al olvido y la desaparición.

Teófilo arroyo no solo se esforzó por difundir, mantener y recuperar la dulzaina, sino que además se le puede considerar como un auténtico compositor y adaptador del cancionero castellano.

El día 1 de diciembre de 1981, reunida la comisión de Cultura y Enseñanza, se desea que se le otorgue el título honorífico de la ciudad como reconocimiento a sus extraordinarios méritos. En el Archivo Municipal de Burgos podemos encontrar un escrito del 16 de septiembre de 1982, dirigido al ilustrísimo Sr. alcalde-presidente para promover la conveniencia de otorgar el título de hijo adoptivo de Burgos y en relación con el Art. 19 de las Ordenanzas Municipales para el Otorgamiento de Títulos, Condecoraciones y Distinciones de la Ciudad de Burgos como reconocimiento a su colaboración con el Ayuntamiento de Burgos, tanto de profesor de la Escuela Municipal de Dulzaina como de dulzainero en las actuaciones de los grupos de danzas.

El 4 de octubre de 1982 se nombra juez instructor del expediente al teniente de alcalde D. Pablo Gredilla Rodríguez, cargo que acepta este en la misma fecha.

El 6 de octubre de 1982, por unanimidad, el Ayuntamiento de Burgos en reunión privada decide elevar la propuesta al Pleno para la concesión del título de hijo adoptivo de la ciudad. Lo que el Pleno Municipal rubrica también por unanimidad al día siguiente.

Se preparó un importante acto institucional dividido en dos jornadas, 23 y 24 de octubre de 1982, organizado en parte por la Escuela Municipal de Dulzaina con patrocinio del Excmo. Ayuntamiento de Burgos y la colaboración de la Caja de Ahorros Municipal de Burgos. El acto fue enmarcado dentro de la II Otoñada Cultural «Regino Sainz de la Maza» y fue retransmitido por Radio Castilla.

Participaron compañeros y grupos castellanos dentro de una gran variedad de actos. Casi setenta dulzaineros, pertenecientes a dieciocho agrupaciones de la provincia (Burgos, Los Balbases, Medina de Pomar, Salas de los Infantes, Miranda de Ebro, Valle de Valdivielso, Villadiego y Aranda de Duero), ofrecieron dianas por las calles de la ciudad. La solemne entrega del título de hijo adoptivo de la ciudad tuvo lugar a las 12:30 horas del día 23 de octubre de 1983 en el Salón de Sesiones del ayuntamiento burgalés. Estuvieron presentes el Ilmo. Sr. alcalde, D. José M.ª Peña San Martín, y el secretario general de la Corporación, D. Esteban Corral García; frente a ellos, el gobernador civil, D. Luis Negro Carrillo, que visitaba por primera vez el consistorio; el fiscal jefe de la Audiencia Territorial, D. Eugenio López López; el presidente de la Diputación Provincial, D. Francisco Montoya Ramos; el teniente coronel D. Ignacio Dávila Talón, y el comandante D. Martín Carrillo.

Junto a Teófilo Arroyo se encontraban su hijo, Ángel Arroyo Ruiz, con su esposa e hijos; su hermana, Cecilia Arroyo; su hermana política, Antolina Ordóñez, y su hija, Angelines Arroyo; los primos, José Tocino López y señora, así como una representación llegada de Sotillo de la Ribera. También acudieron el director de la Escuela Municipal de Dulzaina, D. Alberto Arnaiz, sus profesores y representantes de entidades culturales, artísticas y musicales de la ciudad y la provincia.

Las autoridades fueron recibidas en la casa consistorial escoltadas por la policía municipal con su traje de gala, así como de los maceros y timbaleros y clarineteros que interpretaban la marcha de la ciudad. Así mismo, hubo una representación de los grupos de danzas de la ciudad.

Intervino el alcalde, quien hizo hincapié en la importancia de este título para resaltar y proclamar públicamente la admiración y devoción a Teófilo Arroyo por su contribución decisiva en la difusión del folklore a través de sus amplios conocimientos, pero, sobre todo, a través del profundo amor que este hombre ha tenido a la tierra en que nació, junto con el deseo de que siguiese contribuyendo con su singular capacidad a la labor importante de formar nuevas generaciones que recojan el relevo, asuman el ejemplo y se identifiquen con el talante y la obra de este burgalés.

Mientras entregaba el título a Teófilo, realizado en pergamino por el artista burgalés Pedro Saiz, timbales y clarines tocaron el Himno a Castilla.

Teófilo Arroyo, con 73 años, solo pudo dar las gracias al Ayuntamiento, a su alcalde y a todos los presentes, y la sala se llenó de aplausos.

Al final del mismo acto se presentó el libro Música popular para dulzaina con las palabras del director de la Escuela de Música, D. Alberto Arnaiz.

Con motivo de este evento, el poeta Mariano Castañeda escribió y leyó en la casa consistorial la siguiente poesía:

TEÓFILO, así te quiero llamar.

Te adopta como hijo

Esta inmortal ciudad.

¡De ahora en adelante, hijo te ha de llamar!

Desde que naciste… lo fuiste.

Lo sigues siendo a tus 73 años.

Con tanta generosidad.

Te mereces este título.

Porque eres… semilla sagrada.

Cultivada… con los aires puros.

De esta tierra castellana.

Nunca te acosaron,

Por las calles,

Ni por las eras y praderas.

En ellas, la dulzaina,

Fueron tu sementera.

Que hoy esta cosecha te dan.

Cuando hablan los hechos… y todo es realidad.

TEÓFILO: los aplausos… son amores.

Que tú sabes cultivar.

Con sonrisas, con silencios, todo paz.

Por estas fechas hace un año que te dije.

Tienes pimpollos y flores.

Y semillas que son amores.

Nacidos de tu rosal.

¡Aunque por ley tú te vayas!

Tus labios, tus dedos,

El aire de tus pulmones

Las llaves de tu dulzaina…

¡Las puertas del cielo abrirán!

Posteriormente, el almuerzo se realizó en el mesón La Cueva a las 14:30 horas, durante el cual el representante de la Caja de Ahorros Municipal, Gonzalo Navarro, le hizo entrega de una placa conmemorativa; Jesús López Sobrino, en representación de la coral San Esteban, le entregó una colección de discos de música castellana y una obra de hierro fundido del artista burgalés Crescencio Cubillo que representaba un dulzainero.

Como invitados a esta comida homenaje, consta que acudieron:

— Alcalde de la ciudad, D. José M.ª Peña San Martín.

— Concejales de la ciudad: D. Pablo Gredilla Rodríguez, D. Antonio García Martín, D. Miguel Vallecillo y D. Enrique de Diego Simón.

— Presidente de la Diputación, D. Francisco Montoya Ramos.

— Vicepresidenta de la Diputación, Dña. Carmen Santos de Quevedo.

— Presidente del Consejo General de Castilla y León, D. José M.ª García Verdugo.

— Diputado en Cortes, D. Juan M.ª Reol Tejada.

— Cronista de la ciudad, D. José M.ª Codón Fernández.

— Jefe de Protocolo del Ayuntamiento, D. José Pablo Arévalo.

— Familiares de Teófilo Arroyo: D. Ángel Arroyo, Dña. Rosario Puente e hijos.

— Director de la Escuela de Dulzaina de Segovia, D. Joaquín González.

— Grupo Justo del Río: D. Julián del Río.

— Director del Grupo Estampas Burgalesas, D. José Luis Santamaría.

— Directora del Grupo Tierras del Cid, Dña. Victoria Gil.

— Directora del Grupo Diego Porcelos, Dña. Conchita Madorrán.

— Director del Grupo Yesca.

— Director del Grupo Orégano.

— Director del Grupo Trovadores de Castilla, D. Francisco J. Hernando.

— Director de la Escuela de Capiscol, D. Alejándro Céspedes Resines.

— Escuela Municipal de Dulzaina: D. Simón Altable y D. Alberto Arnaiz.

— Director del Orfeón Burgalés, D. M. Ángel Palacios Parós.

— Director de la Coral San Esteban, D. Jesús López Sobrino.

— Caja de Ahorros Municipal: D. Gonzalo Navarro y D. Máximo Mediavilla.

— Autoridades de Sotillo de la Ribera.

— Prensa y radio.

Actuaron en su honor la rondalla Los Juglares de La Rioja, de visita en la ciudad.

A las 20:00 horas, en el auditorio de la Caja de Ahorros del Círculo Católico de Obreros, disertó D. Joaquín González, que contaba entonces 24 años, abogado y director de la Escuela Provincial de Segovia y discípulo de Agapito Marazuela, sobre «La dulzaina y la identidad cultural de nuestra región». En él hizo hincapié en las figuras de Agapito Marazuela y Teófilo Arroyo, quienes se preocuparon por rescatar del olvido dicho instrumento dándole proyección de futuro y como medio de recuperación de las tradiciones perdidas.

Terminó la jornada con una verbena castellana en Las Llanas a las 21:30 horas.

Durante esos días se dio mucha difusión a este nombramiento y apareció en diversas ocasiones en los distintos periódicos de la ciudad. En el Diario de Burgos del día 23 de octubre, aparece anunciado el homenaje a Teófilo Arroyo dentro de la III Otoñada Cultural «Regino Sainz de la Maza» en el auditorio de la Caja de Ahorros del Círculo Católico de Obreros. Se habla de Teófilo como hombre sencillo y tímido, y se indica su ánimo a los 73 años por seguir tocando la dulzaina y enseñando en la escuela.

El día 24 de octubre tuvo lugar la segunda jornada del homenaje, que empezó con dianas a las 10:00 horas a cargo de la Escuela de Dulzaina de Capiscol, la Escuela Municipal de Dulzaina y los grupos de danzas por las distintas calles de la ciudad y posterior misa castellana al mediodía en la iglesia de San Lesmes, en la que intervino la Coral de San Esteban y el Grupo de Danzas Justo del Río. Concelebrada por D. Alejando Céspedes, párroco de El Salvador de Capiscol, y D. Nicario Díez, estuvieron presentes el alcalde presidente de la Comisión de Enseñanza y Cultura del Ayuntamiento, D. Enrique Diego Simón; el presidente de la Junta Mixta de Festejos de la Corporación municipal, D. Antonio García Martín; el vicepresidente de la Comisión Municipal de Hacienda, D. Manuel Muñoz Guillén, y el director de la Escuela Municipal de Dulzaina, D. Alberto Arnaiz. Durante la misa, cantó la Coral de San Esteban dirigida por Juan José Rodríguez Villarroel, alternando con intervenciones de los dulzaineros. En el ofertorio se presentaron los productos de la tierra, el pan y el vino en jarro típico, uvas y, en representación de la ciudad, hojas de acacia. El Grupo Justo del Río bailó en el altar la danza típica al santo. A la salida de misa, el homenajeado pasó bajo un arco formado con espadas y bastones por los danzantes del Grupo Justo del Río.

A las 13:00 horas hubo bailes regionales en la plaza Mayor con la participación de las agrupaciones Diego Porcelos, Tierras del Cid y Estampas Burgalesas.

A las 20:00 horas, y para terminar el día, se llevó a cabo un festival de música popular en el Cine Avenida a cargo de los grupos Orégano, Yesca y los dulzaineros de Burgos.

Mención especial a la caída que sufrió ese día Teófilo Arroyo en las escaleras de la catedral y en la que se fracturó una mano, lo que no impidió que asistiese a impartir sus clases al día siguiente.

Los diarios se refieren reiteradamente a Teófilo Arroyo como «un hombre sencillo, un buen ribereño cuya vida no puede entenderse sin la dulzaina ni el folklore castellano» y resaltan el total merecimiento de este galardón. Teófilo refiere «sentirse un poco cansado pero con fuerzas. Claro que mis pulmones ya no son como los de antes, pero aunque me fallan algunas veces al tocar, lo seguiré haciendo mientras pueda». En cuanto a la Escuela Municipal de Dulzaina, su gran ilusión, dice encontrarse «muy contento, me parece que se realiza una buen labor y que cada año hay más alumnos». Sobre el panorama de la dulzaina también se encontraba animado: «Hace 13 años cuando yo tocaba no se apreciaba la dulzaina es cosa de gaiteros decía la gente en tono despectivo. Ahora hay una actitud más seria, se considera a este instrumento en los términos justos, pues no se ha de olvidar que sobre él descansa todo nuestro folklore prácticamente». Teófilo, un hombre adelantado a su tiempo, ve en la dulzaina cromática un instrumento con el que pueden interpretarse todo tipo de ritmos pasados y modernos.

Su legado musical

Con motivo de su homenaje, Teófilo Arroyo compuso, interpretó y publicó su obra en un pequeño cuaderno, en caligrafía manuscrita, con el título Música popular castellana para dulzaina, que no lleva pie de imprenta pero sí figura el Ayuntamiento de Burgos y la fecha 1982 (Miguel Á. Manzano se refiere a él como de uso privado). Hoy en día podemos consultarlo en la bibliotecas municipales Miguel de Cervantes y en la Gonzalo de Berceo, en ambas en depósito no prestable de la capital burgalesa, y cuyo manuscrito está depositado en el Archivo Municipal del Ayuntamiento de Burgos. Posteriormente, Miguel Á. Manzano lo reprodujo en el vii tomo de su magna recopilación Cancionero popular de Burgos.

El repertorio compuesto por Teófilo Arroyo, último de los músicos de la saga que lleva su apellido, es una colección que, aunque breve (diez partituras a dos voces), tiene un doble interés: primero, el de ser una propuesta de ampliación del repertorio de dulzaina con la adopción de ritmos de baile «modernos» popularizados por la radio y los discos, tales como pasodoble, vals, fox-polka, habanera, tango, samba y mazurca, que abre uno de los caminos posibles para la pervivencia de un instrumento que estaba experimentando un declive. Y segundo, el de buscar el enriquecimiento de la sonoridad de la dulzaina con la escritura de piezas para dúo de dulzaina; estas son una buena lección de hacer música que demuestran un buen oficio y conocimiento de las posibilidades del instrumento. Hasta Miguel Á. Manzano elogia las piezas de Teófilo Arroyo para dos dulzainas, «además de tener gracia e inspiración dentro de cada género, son una lección de buen hacer musical, pues no se trata de vulgares y socorridos dúos a la tercera inferior, sino que encierran muchos pasajes a contrapunto solucionados con una habilidad que demuestra mucho oficio y buen conocimiento de las posibilidades del instrumento. Yo no dudo en clasificar estas piezas como lo mejor que hasta ahora se ha escrito para dos dulzainas, hablando del aspecto de estas obras como composiciones musicales, y sin entrar por ahora en la discusión de si la adopción de los géneros de baile popularizados es o no un camino acertado para la renovación del repertorio».

Las piezas recopiladas son:

— Recuerdos de ayer, pasodoble.

— Alegre, vals.

— En la plaza, fox-polka.

— A mi nieta Irache, habanera.

— Angelito, vals.

— Con sentimiento, tango.

— Con amor, samba.

— A la orilla del río, mazurca.

— Rueda de la ribera, rueda.

— ¿Cuándo vendrá?, jota.

Todas estas piezas, junto con Empieza la fiesta, como nos recordará con motivo de su fallecimiento el gran Alejandro Céspedes Resines, son su legado musical que fue grabado y editado en CD por el grupo burgalés Atabal, recordándonos que Teófilo Arroyo defendía la teoría de que la música popular castellana no ha de ser considerada como algo muerto y acabado, como una pieza de museo, sino como algo vivo en continua transformación, que ha de sintonizar con los cambios constantes de nuestra sociedad. Estas piezas intentan ser un puente que une la vieja sociedad agrícola y artesana con la sociedad industrial y tecnificada de nuestros días.

Teófilo Arroyo, además, figura como uno de los vocales del jurado del I Premio de Recuperación de Música Popular Burgalesa 1986, del que fue presidente D. Salvador Vega Carreras y junto a D. Rafael Núñez Rosáenz, D. Sabino Nebreda Pérez-Páramo, D. José Peñacoba Arroyo y D. Enrique de Diego, siendo secretario D. Jesús Martínez Cajal. Se concedió el primer premio (de 100 000 pesetas) al trabajo presentado bajo el lema «Torero» de D. Alejandro Céspedes Resines; el segundo premio (de 50 000 pesetas y diploma) al trabajo «Notas de nuestra provincia» del Grupo Tradicional Gavilla; el tercer premio (accésit y diploma) al trabajo «MALE» de D. Miguel Ángel Palacios Garoz y D. Alejandro Yagüe Llorente, y cuarto premio (accésit y diploma) al trabajo «Cantos de Boda» de D. Ramón Marijuán Adrián.

También lo fue en el jurado del II Premio de Recuperación de Música Popular Burgalesa 1987, con igual composición que el año anterior. Se concedió el primer premio (de 100 000 pesetas y diploma) al trabajo presentado bajo el lema «Tonadas de cinco pueblos»; el segundo premio (50 000 pesetas y diploma) al trabajo «La Corba» de D. Alejandro Céspedes Resines; el tercer premio (25 000 pesetas y diploma) al trabajo «En Nocero» de Dña. Julia Sánchez Ortiz; el cuarto premio (15 000 pesetas y diploma) al trabajo «Cantando a nuestra tierra» del Grupo de Danzas Puertas de Castilla, y se otorgaron dos menciones especiales y diploma a los trabajos «La enramada» de D. José Rodríguez Rodríguez y «Tras el paso de las huellas» del Grupo Juglar.

Nuevamente, le encontramos como parte del jurado del III Premio de Recuperación de Música Popular Burgalesa 1988, con igual composición que el año anterior. Se concedió el primer premio (de 100 000 pesetas y diploma) al trabajo «Romances y otras tonadas» del Grupo Tradicional Gavilla; el segundo premio (50 000 pesetas y diploma) al trabajo «Romance» de D. Fernando Díez Ortega y D. Miguel Alonso Gómez; el tercer premio (de 30 000 pesetas y diploma) al trabajo «Danzas de la Ribera del Duero: Baños de Valdearado» de D. Fernando Lázaro Palomino, y el cuarto premio quedó desierto.

Además, en el Archivo Municipal del Ayuntamiento de Burgos nos le encontramos actuando los días de San Pedro y San Pablo acompañado de un redoblante en los años 1977 y 1978.

Fallecimiento

Teófilo Arroyo Callejo falleció el primer día de enero de 1989 a los 79 años de edad, como figura en su esquela como hijo adoptivo de la ciudad de Burgos y director de la Escuela Municipal de Dulzaina, dejando apenada a su familia: su hijo Ángel; hija política, Dña. Rosario Puente Ortiz; nietos, M.ª Irache y Ángel, y hermanos, Celia y Fernando.

La misa de funeral se celebró el lunes, 2 de enero, en la iglesia parroquial de San Lesmes Abad, puesto que vivía en la calle General Sanjurjo, a las 16:30 horas, y se realizó seguidamente la conducción al cementerio burgalés de San José.

También expresaron su pesar con sendas esquelas la Escuela Municipal de Dulzaina y la Asociación Amigos de la Dulzaina.

Se hace eco de su fallecimiento el Diario de Burgos en su portada y páginas interiores del lunes, 2 de enero de 1989, con un artículo de su amigo y dulzainero D. Alejandro Céspedes Resines que llevaba el título de «La dulzaina de luto: falleció Teófilo Arroyo»:

Teófilo significa «Amigo de Dios». Mi amigo «El Pollo» ha cubierto su última etapa de su andadura. Que toquen los arcángeles la entradilla y tú en respuesta, les interpretas «Empiece la Fiesta», por que para ti ha empezado la fiesta eterna. Tócala, Teófilo, a tres voces con tu padre y tu abuelo. De ellos heredaste la técnica de la dulzaina, gracias por habérnosla transmitido. Porque tú no has dejado un hijo solo, has dejado una estela de muchos mozos dulzaineros que llevan hoy luto por ti.

El día de tu homenaje me decías «Nunca soñé que la dulzaina iba a resucitar con tanta fuerza» y yo te contesté «la culpa del resurgir de la dulzaina la tienes tú Teófilo».

Y sigue componiendo música en el cielo y que la interpreten en tu honor los ángeles de Dios.

Teófilo , maestro, Teófilo amigo. Adiós con el corazón.

El mismo diario se hacía eco de su funeral el martes, 3 de enero, refiriéndose a Teófilo como hijo adoptivo de Burgos. La iglesia parroquial se encontraba llena a rebosar y, junto a la presencia familiar, estuvo la oficial con el alcalde de la ciudad, D. José María Peña San Martín, y otros capitulares, entre ellos D. Enrique del Diego Simón, presidente de la Comisión de Cultura del Ayuntamiento. El funeral fue oficiado por D. José Luis López Fernández, vicario parroquial de San Lesmes, con otros sacerdotes, entre ellos D. Alejandro Céspedes Resines, tan vinculado al mundo de la dulzaina, y D. Carlos García de las Heras, capellán de la Residencia Barrantes, donde residía últimamente el llorado Teófilo. Hubo también representaciones de grupos de danzas y de todas las entidades y personas que tienen que ver con el folklore burgalés, del que Teófilo Arroyo era un pilar fundamental, además de ser director de la Escuela Municipal de Dulzaina. Se realizó pasillo tradicional y de honor entre el que pasó el féretro, mientras se interpretaron las composiciones del fallecido por numerosos dulzaineros; ambos aspectos lo mismo a la entrada que a la salida del templo, formando parte de la expresión del cariño con que la ciudad despedía al hombre que forma parte esencial del alma popular de Burgos. Tras la despedida, entre muestras de afecto y condolencia, en la plaza de San Juan, fue inhumado en el cementerio burgalés de San José.

Enrique del Diego Simón, en su artículo «Sinfonía para ángeles y dulzaina», ensalza la labor realizada por Teófilo Arroyo entre alumnos y compañeros que mantendrán la tradición y potenciarán el legado de este «adelantado de la cultura, chambelán de la música castellana, embajador de lo burgalés, que junto a otros dos grandes folkloristas que fueron Agapito Marazuela y Justo del Río, han dado relieve, empaque y categoría a nuestra cultura, que por ser la de Castilla eterna lo es también de España y del mundo».

Conclusión

El folklore burgalés no podría entenderse sin la figura de Teófilo Arroyo Callejo, ribereño burgalés y hombre sencillo; último músico de una famosa saga familiar conocidos como los Pollos, que mantuvieron viva la vida festiva, civil y religiosa, en las tierras ribereñas de Burgos.

Teófilo Arroyo Callejo: hábil intérprete tanto con acompañamiento del tamboril como siendo parte del grupo de danzas, y también notable compositor que nos ha legado hermosas melodías a dos voces que siguen interpretando y arreglando los dulzaineros modernos.

Teófilo Arroyo Callejo: coetáneo del maestro segoviano Agapito Marazuela y, junto con él, una de las figuras más importantes del resurgimiento de la dulzaina.

Teófilo Arroyo Callejo: impulsor, profesor y director de la Escuela Municipal de Dulzaina de Burgos, a quien la ciudad otorgó el título de hijo adoptivo por su largo caminar en la lucha por mantener viva la dulzaina en Castilla y por lograr el resurgir de esta en Burgos.

Teófilo Arroyo Callejo: merecedor, sin duda alguna, de todas las honras y del grato recuerdo de todos los castellanos.




BIBLIOGRAFÍA

Partida de bautismo; tomo 12, folio 18; 4 de julio de 1909. Iglesia parroquial de Santa Águeda, Sotillo de la Ribera (Burgos).

El sotiblog, martes, 14 de enero de 2014.
http://sotiblog.blogspot.com.es/2014/01/necrologica-del-14-de-enero.html

CD. Recuerdos de ayer. Atabal. 1995.

Arroyo Callejo, Teófilo. Música popular castellana para dulzaina. Publicaciones del excelentísimo Ayuntamiento de Burgos. Biblioteca Municipal de Burgos Miguel de Cervantes, en depósito no prestable, sig.: CL-78 ARR mus; y Biblioteca Municipal de Burgos Gonzalo de Berceo, en depósito no prestable, sig.: D-1/18.

Arévalo García-Galán, José Pablo. Honorables de Burgos. Burgos. 1990.

Ortega Barriuso, Fernando. Diccionario de la cultura en Burgos, 2001-2010. Ed. Dosseles. 2012.

Manzano, Miguel. Dulzaina, gaita y flauta. Tres instrumentos populares.
http://www.miguelmanzano.com/pdf/DULZAINA_FLAUTA_Y_GAITA.pdf

Val Sánchez, José Delfín. Dulzaineros y redoblantes. Castilla ed. 2002.

Archivo Municipal del excelentísimo Ayuntamiento de Burgos:

MS-15. Manuscrito de Teófilo Arroyo Callejo.

AD 7099/13 del 1 de diciembre de 1981, promovido por la Comisión de Cultura y Enseñanza.

AD-7107 (09/07/1977): tarjeta de visita de Teófilo Arroyo Callejo.

9-4787: Teófilo Arroyo Callejo recibe del Excmo. Ayto., por la actuación como «dulzainero» acompañado de un redoblante, en los días de San Pedro y San Pablo, la cantidad de once mil pesetas. Recibí firmado a 5 de julio de 1977.

9-4792: dulzaineros Teófilo Arroyo y Sr. Mediavilla; Fiestas de San Pedro y San Pablo (20-30 junio de 1979), trece mil pesetas.

16-1775 (10/09/1984): nombramiento de Teófilo Arroyo como director de la Escuela Municipal de Dulzaina al cesar por motivos profesionales Alberto Arnaiz Ortiz.

AD-2949/20 (16/02/1989): en reunión del 25 de enero de la Comisión Municipal de Gobierno se informa del fallecimiento del Sr. director de la Escuela Municipal de Dulzaina, D. Teófilo Arroyo, y se acuerda nombrar a D. Miguel Alonso Gómez.

AD-7107/1: promovido por la comisión sobre la creación de una escuela de dulzaina.

AD-7107/16: Teófilo Arroyo, profesor de dicha escuela, recibe el importe de dos mensualidades (30 000 ptas.), junto con Simón Altable, siendo presidente de la misma M. Á. Palacios Garoz.

AD 9-4795, de 1981: pago a Teófilo Arroyo como profesor de la Escuela Municipal de Dulzaina y por sus actuaciones en las pasadas Fiestas de San Lesmes, patrón de Burgos (23/02/1981), así como por su actuación en el hogar Juvenil de C/ Defensores de Oviedo el domingo, 1 de los corrientes.

16-1635, de 1982: promovido por Alberto Arnáiz Ortiz, director de la Escuela Municipal de Dulzaina, sobre la ampliación clases de dulzaina (22/11/1982-10/03/1983).

16-1775, de 1983: sobre presupuesto de gasto y memoria de actividades del cuso 1981-1982; memoria del curso 1982-1983 y el presupuesto 1983-1984, 1984-1985, 1986-1987-1988-1989.

AD 2948/20, de 1989 (16/02/1989-22/02/1989): la Comisión de Cultura, Enseñanza y Acción, en reunión celebrada a 25/01/1989, enterada del fallecimiento de D. Teófilo Arroyo Callejo, adopta la propuesta de nombramiento de D. Miguel Alonso Gómez para sustituirle en dicho cargo.

Periódicos:

III Otoñada Cultural «Regino Sainz de la Maza». Diario de Burgos: 23 de octubre de 1982.

«Primer día de la música popular y la dulzaina». Diario de Burgos: 24 de octubre de 1982.

«Gran animación popular en el Día de la Música Popular y la Dulzaina». Diario de Burgos: 26 de octubre de 1982.

Codón, José M.ª. «La curva del florecimiento, decadencia y resurrección de la dulzaina se puede encerrar en el paréntesis de los 50 años últimos». Diario de Burgos: 27 de octubre de 1982.

Mary Ángeles. Sección «Mi entrevista». Diario de Burgos: 5 de febrero de 1979.

María Ángeles Muñoz. Sección «Mi entrevista». Hoja del Lunes: 23 de julio de 1979.

«Delegación burgalesa encabezada por representación de la Comisión de Cultura y Enseñanza se desplazan a Segovia para hablar con Agapito Marazuela, “dulzainero mayor de Castilla”, a fin de tratar la creación de la Escuela Municipal de Dulzaina». Diario de Burgos: 7 de agosto de 1979.

II Otoñada Cultural «Francisco Vallés». Abc, Madrid: 6 de septiembre de 1981.

III Otoñada Cultural «Regino Sainz de la Maza». Abc, Madrid: 3 de octubre de 1982.

«Teófilo Arroyo, una vida dedicada a la dulzaina. Hoy recibe el título de hijo adoptivo de Burgos». Diario de Burgos: 23 de octubre de 1982.

«Solemne entrega del título de Hijo Adoptivo al folklorista Teófilo Arroyo. El acto se celebró ayer en Palacio Municipal con asistencia de autoridades, Corporación y representaciones culturales». Diario de Burgos: 24 de octubre de 1982.

«Gran animación popular en el día de la música popular y la dulzaina. Misa Mayor en San Lesmes y festivales de danza y música en homenaje a Teófilo Arroyo». Diario de Burgos: 26 de octubre de 1982.

«La Dulzaina de luto: falleció Teófilo Arroyo». Diario de Burgos: 2 de enero de 1989.

Diego Simón, Enrique del. «Teófilo Arroyo recibió ayer el adiós de Burgos, en olor de multitudes»; «Sinfonía para ángeles y dulzaina». Diario de Burgos: 3 de enero de 1989.



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Teófilo Arroyo Callejo, burgalés insigne

BLANCO DEL VAL, Alfredo

Publicado en el año 2016 en la Revista de Folklore número 415.

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