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Ben veñas, mayo, e con alegría... (Cantiga Alfonso X el Sabio)

FERNANDEZ CANO, José Manuel

Publicado en el año 2019 en la Revista de Folklore número 452 - sumario >

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Revista de Folklore número

452




Decía el presbítero pedroteño D. Domingo José Martínez Falero en su Historia de la Villa de Pedro Muñoz[1], respecto de las Tradiciones Populares que «.... puede alguno extrañar de que haga poco aprecio de las tradiciones...» y añadía «... digo, que esto solamente podrá extrañarlo quien no sepa hacer distinción de Tradiciones». Efectivamente, Martínez Falero afirmaba, entre otras consideraciones, que su «... desvelo y fatiga...» fue «... a fin que las noticias saliesen exactas y verdaderas...» «... sin mezcla de sueños, y de fabulas absurdas; entre tanto pues que no se haga así, no podrá tener la Historia General la correspondiente ilustración.» No le faltaba razón al presbítero, cuyos criterios de rigurosidad eran muy loables, aunque opino que no las tendría todas consigo porque cita los documentos que forjaron la historia de Pedro Muñoz en tres coloquios, «...civil, eclesiástico y sujetos dignos de memoria», y obvia al pueblo llano y a sus tradiciones y ya he dicho porqué.

La celebración de los mayos se pierde en la nebulosa de los tiempos, hay quienes afirman que son de origen pagano y toman su nombre de la diosa Maia romana, asociada a la virginidad y fertilidad femenina. El caso es que la diosa Maia o Bona Dea, poco o nada tenía que ver con el quinto mes del año nombrado mayo por Maius Jupiter, entonces, la justificación de los mayos habría que buscarla en el ciclo natural o calendario popular, diferente del calendario oficial al cual estamos acostumbrados.

Este calendario popular procede de la observación de la naturaleza, de la tierra, del cosmos, del sol y de la luna, en definitiva, de los ritmos y ciclos que regulan los días y las noches «... en periodos de, aproximadamente, cuarenta días[2]». Así, a los cuarenta días del equinoccio de primavera, alrededor del 21 de Marzo, se llega al 30 de Abril en cuya noche comienzan los festejos de canciones, ritos y bailes que identificamos con las fiestas de mayo.

Mes de mayo, el mes florido por excelencia, el mes de la vegetación y del amor como nos recuerda el tradicional Romance del prisionero[3] en la voz de Joaquín Díaz:

Que por mayo, era por mayo,
cuando hace la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor,
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir al amor;
sino yo, triste, cuitado,
que vivo en esta prisión;
que ni sé cuando es de día
ni cuando las noches son,
si no por una avecilla
que me cantaba al albor
Matómela un ballestero;
déle Dios mal galardón.

Mayo es la época en que las emociones y los sentimientos afloran con mayor intensidad y se manifiestan de muy diversas formas y así cabría distinguir entre el «...Mayo-Rito, Mayo-Canción. Mezcla de símbolos profano-religiosos. En La Mancha está muy arraigada la costumbre de cantar Mayos[4] y raro es el pueblo que aún no los canta[5]».

En cuanto a la temática de las canciones es principalmente de carácter amoroso como nos indica García Matos al tratar las canciones de ronda y albadas dentro de las especies musicales folklóricas del pueblo español en su ciclo vital: «Como temática de canción de ronda predomina la amatoria, pero sin perjuicio de que, bajo el nombre y la estructura de ronda, se acojan otros temas, tales como las canciones que se dedican al mes de Marzo y Mayo, e incluso las que por Navidad se acostumbran a cantar[6]».

Ejemplo del Romance «El Retrato» es el que sigue, recogido en Alcázar de San Juan[7]:

Estamos a treinta
del Abril cumplido,
alegraros damas
que Mayo ha venido.
Ya ha venido Mayo
bienvenido sea,
para las casadas
viudas y solteras.
Si me das permiso
yo me determino,
a cantarte el Mayo
hermoso y florido.
Cuando no responde
la señora dama,
es señal que tengo
licencia otorgada.
Tu cabeza, niña,
es tan pequeñita,
en ella se forma
una margarita.
Tu pelo, niña,
es madeja de oro,
que cuando lo peinas
se te riza todo.
Tu frente espaciosa
es campo de guerra,
donde el rey Cupido
plantó su bandera.
Tus orejas, niña,
son tan .arqueadas,
con arcos del cielo
están adornadas.
Tus ojos, niña,
son claros luceros,
que alumbran de
noche a los marineros.
Tus pestañas, niña,
son dos picaportes,
que cuando las cierras
siento yo los golpes.
Tu nariz aguda
es perfil de espada,
que a los corazones
sin sentir los pasa.
Tus mejillas, niña,
son tan coloradas,
con la filigrana
están comparadas.
Tus labios, niña,
son rosas de oro,
que cuando los abres
se perfuma todo.
El hoyo que tienes
en esa barbilla,
es casa y sepulcro
para el alma mía.
Tu garganta, niña,
tan clara y tan bella,
que el agua que bebes
se clarea en ella.
Tus pechos, niña,
son dos fuentes de agua,
donde yo bebiera
si tú me dejaras.
Esos cinco dedos
que tiés en ca mano,
son cinco azucenas
cogidas en Mayo.
Esos cinco dedos
cargados de anillos,
para mis prisiones
cadenas y grillos.
Tus rodillas, niña,
son bolas de plata,
bendita la tierra
que en ella descansan.
Zapatitos negros
media colorada,
bonita la niña
pero bien guardada.
El pie chiquitito
el andar menudo,
con esos pasitos
engañas al mundo.
Ya ties dibujadas
todas sus facciones,
ahora falta el Mayo
que te las adorne.
Al señor, Fernando,
si es de vuestro agrado,
la niña, Cristina,
recibe por Mayo.
Quiérela mi vida
quiérela muy bien,
que es muy rica moza
y chica de bien.

Estas letras, con sus variantes, son las más frecuentes en las canciones de mayo, el retrato o el dibujo en que, una a una, se describen las facciones de las mozas y/o de la Virgen, elementos de la pasión y la imagen de Cristo en el caso de mayos a la Cruz.

A propósito de «El Retrato», Paloma Díaz Más[8] hace un interesante repaso sobre la simbología en los mayos de diferente procedencia geográfica, cuyas letras están cuajadas de metáforas detallando el cuerpo de la dama:

Así, la cabeza es una «naranjita» (en otras versiones «una margarita» y en una de Cuenca «mil margaritas»). Los cabellos suelen ser «copiosos y rubios» (Guadalajara, Cuenca, Granada) hasta convertirse en «madejas de oro», como en nuestro texto y en otros muchos (en alguno extremeño se indica que ese oro es «de Oriente») o «guedejas de oro»; sólo en algunas versiones andaluzas es negro adornado con «cintas de oro» o «azabachado de negro»; en una sefardí el cantor desea que le den «un cordón» de cabellos tan finos y en una catalana el pelo se ha convertido en «Llasos d’or» que son «claus y cadenas» para aprisionar al amante.

La frente es siempre espaciosa: «campo de guerra / donde el rey Cupido (o el rey de España, o Alfonso XII) / puso su bandera» (en prácticamente todas las regiones), frente de batalla, una plaza llena de gente (Extremadura) o un «campo sereno» (Salamanca); aunque algunos textos inciden en la antiquísima comparación con una «espada reluciente» (Segovia, sefardí) que encontramos ya en la poesía hispanoárabe.

La comparación de las cejas con «arcos de cielo», presente en nuestra versión, es la más común en todas las regiones (a veces son «arcos de iglesia» o simplemente «arqueadas»). Sólo en un texto sefardí se las compara con «cintas».

También es lo más frecuente comparar las pestañas con «alfileres», aunque en algún texto son «flechas» (Guadalajara) y en otros se pondera su color rubio como el trigo (Guadalajara) o como «arañas de trigo» (La Mancha, Extremadura).

Los ojos se comparan prácticamente siempre con «Luceros», como en nuestra versión, o «estrellas (Cataluña); sólo en una sefardí son «miradorsitos», en otra segoviana «quitapesares de mis enojos» y en una de Cuenca los párpados son «picaportes», como los labios de nuestra versión.

Más variados son los objetos con los que suele compararse la nariz, que van desde los «cañones» de nuestro texto (y otros de Toledo y Extremadura) hasta los «caños de aguamanil» (Segovia) o «de agua clara» (Huesca) o los «tufitoh de seda y marfil» (Extremadura). Frecuente es que se compare con algún objeto punzante («espada», «filo de espada», «punzón», «puñal de acero») que traspasa el corazón de los hombres. A veces es un «Lirio» (Guadalajara) o «de filigrana» (La Mancha) o se pondera su «discreción» (Cuenca).

La comparación de la boca con un cuartel lleno de soldados (los dientes) parece propia de Extremadura, La Mancha y Andalucía; en algún texto de Albarracín se compara también con una cárcel, pero los dientes son allí cadenas que aprisionan al amante. Más frecuente es comparar la boca con un «Clavel» (Guadalajara, Madrid, Segovia) o con una «fuente de plata» (Madrid, Extremadura), o decir que está llena de flores (Segovia); en alguna versión de Huesca es una «carta cerrada» en la que los dientes son «menudas letras». lo más general es, sin embargo, identificar los dientes con «perlas» (prácticamente en todas las regiones) o «aljófares» (La Mancha, sefardíes), con «piñones» (Segovia, Salamanca) y las muelas con «chochos» (Segovia), aunque no faltan otras evocaciones; «jardín de flores» (Guadalajara), «nácar» (Madrid), «marfil» (Cáceres), etc.

Los labios, convertidos en «picaportes» en nuestra versión (como en otras manchegas, de Albarracín y de Cuenca)son en otras de «filigrana» (Guadalajara, Santander, Segovia, sefardíes), tópicos «claveles» (Extremadura, Albarracín, Cataluña, sefardíes) y no menos tópicos «corales» (Toledo, La Mancha, Extremadura, Segovia, sefardíes); muy frecuentemente se asocian con algo dulce de comer; «pan y miel» (Guadalajara), «madroños» maduros (Madrid), un dulce «panal» (Albarracín, Cuenca) o «caramelos» (Segovia).

Más rara resulta la comparación de la barbilla con una pila de lavar, que ocurre sólo en nuestra versión. Lo más generalizado es asegurar que el hoyo de la barba de la dama es sepultura para el cantor; aunque a veces se incide en comparaciones insulsas, como que en ella cuaja la nieve (Guadalajara), que es una rosa (Madrid) o una perla (Segovia); más peculiares y expresivas son las comparaciones con una «taza» cristalina (en una versión sefardí) o con una «manzana camuesa» (en otra de Huesca).

Muy recurrente es, sin embargo, la formulación «las orejas / no gastan pendientes / porque las adornan / tu cara y tu frente». En las versiones en que la moza sí lleva pendientes, éstos se convierten en «campanas» que congregan a los hombres en torno a ella (Albarracín) o en «cadenas y grillos» para su amante (Guadalajara). Otras veces las orejas (o, en su caso, los oídos) son «conchas de plata» (La Mancha) o «...marinas» (Segovia), «abanicos» (en una sefardí), «zapatitos» (La Mancha), «granos de oro» (Madrid, Valladolid) o «caños de oro» (Cuenca) por los que la dama se entera de todo lo que pasa.

Bastante inexpresivas son las formulaciones con las que se pondera en nuestro texto la belleza de la garganta de la moza. El tópico más repetido en todas las regiones es decir que resulta tan clara que se transparente por ella todo lo que la dama come o bebe; en algunos textos más cultistas se dice que está hecha de perlas surcadas por venas azules (Guadalajara, Madrid, Albarracín, Cuenca); y en una sefardí es una blanca «rosquita [de pan] acabada de sobar [amasar]».

La comparación de los brazos con «remos» ocurre en todas las tradiciones salvo en la sefardí, en la cual se han convertido en «buritos» (pescaditos) o simplemente se dice que son «retorneados»; también se comparan algunas veces con «ramas» (Guadalajara, Segovia) y más raramente con «lazos» (La Mancha, Madrid) o con «álamo blanco» (en una versión manchega); en una inédita de Granada son «fuentes», seguramente por extensión de la formulación que suele aplicarse a los pechos.

Tampoco es infrecuente comparar éstos con alguna fruta; «manzanas» en nuestra versión, «limones» en una sefardí y «limones de azúcar» en otra de Segovia; en algún texto de Huesca son «azucenas» y en una versión sevillana «dos jarras de plata / donde el rey Cupido / se bebe la chata»; en otra de Salamanca el pudoroso rondador dice que «[los pechos] no los descubre / porque siempre están cubiertos». Menos púdico es un texto de Madrid publicado por García Matos:

Desde tus brazos, niña,
bajo a tus tetas
que parecen dos cubos
de las carretas.

No es muy habitual la mención del ombligo de la dama; sólo ocurre en nuestra versión y en alguna de Segovia, Valladolid, Madrid y La Mancha. Cuando se compara con algo (y no se limita a la simple mención) es con un objeto redondo y dorado: «botón de oro» en nuestro texto, «centimito» en otro manchego; en el de Valladolid «al pezón del higo / es comparadito».

El vientre equiparado con una «arboleda» o un «arbolito» que a los nueve meses de fruto es formulación que aparece en Guadalajara, Valladolid y Albarracín; en una sefardí es «un repollo en medio / que a los nueve meses / sale fruto de ello» (!) .También es frecuente compararlo con un «tambor», un «bombo» o «una caja de guerra» (La Mancha, Albarracín, pliego); en una de Segovia es «caja de rueca».

La mención del sexo está resuelta en nuestro texto con bastante gracia, recurriendo al antiquísimo simbolismo del caballo como representante de la virilidad y el animal que va a abrevar como alusión al acto sexual; lo más normal es, sin embargo, que se omita en El Retrato tan conflictiva parte del cuerpo, o que expresamente se diga que no se menciona, bien por pudor:

Lo demás de tu cuerpo
yo no lo digo
por que me da vergüenza
a mí decirlo.
(Gil ps. 166-167)
Ya vamos llegando
a partes extrañas
donde no se dicen
ya las cosas claras.
(Aragonés Subero p. 136)
O alegando que el cantor se altera sólo de pensarlo:
De aquí para abajo
no puedo pasar
que me falta aliento
para respirar.
(Marazuela p. 290)
O que mal se puede describir lo que nunca se ha visto:
Desde la cintura al muslo
no te puedo dibujar;
lo que mis ojos no han visto
¿Cómo lo van a pintar?

(Echevarría p. 262)

Sólo en un texto de Segovia se alude a «la columna / del Palacio Real», formulación semejante a «las dos columnas / y el palacio real» de una versión de Albarracín; en otras de la misma región lo que la niña lleva «bajo el delantal» es «un pajarucho / que no puede volar» o nada más y nada menos que «un gato montés».

La última parte del cuerpo glosada en nuestro texto son los muslos que se equiparan con «columnas», como en otras versiones extremeñas. Más frecuente es decir que están hechos de «oro macizo» (Guadalajara, Cuenca, La Mancha, Albarracín, Segovia, Valladolid); las mismas formulaciones se aplican a las piernas en otros textos. En uno de Albarracín los muslos son «escaleras» para subir al cielo (como los hombres de otros textos).

La mayoría de las versiones continúan aludiendo a las piernas que pueden ser, como ya hemos dicho, «columnas» (Toledo, Andalucía) u «oro macizo» (Toledo, la Mancha, Segovia, pliego); aunque no falta alguna comparación más imaginativa, como los «navíos» de un texto de Huesca. En otros se pondera lo bien formadas que están; «por arriba recias, / por abajo delgadas» (La Mancha, Albarracín).

Suele acabarse con la mención de los pies, de los que se dice que son chiquitos y de andar menudo, aunque a veces se comparan con «relojes» que ni atrasan ni adelantan (Albarracín, Segovia), «piñoncitos» (La Mancha) y, en una sefardí, «pilonsitos d’asúcar».

Como colofón es frecuente hacer alguna alusión al calzado y la media de la dama:

Zapatito blanco,
medias coloradas;
la niña bonita
ya está retratada.

(Beltrán p. 113)

Por otra parte, nuestra versión omite diversas partes del cuerpo que aparecen en cambio en otro texto: Las mejillas, que suelen ser tópica «rosa» (prácticamente en todas las regiones) o «grana» (pliego, Segovia, Extremadura) y más raramente «jazmín» (Cuenca) o «amapolas» (Segovia); los hombros, comparados por lo general con «escaleras» para subir al cielo (Guadalajara, Albarracín, Cuenca) o bien «astiales» donde se sientan los ángeles (La Mancha) o «dos mesas muy altas / donde el rey Cupido / almuerza mañana» (en una sefardí); las manos. se comparan con «palmas» (Extremadura, La Mancha), «ramilletes» (Guadalajara) «pescados sacados de la mar» (sefardí) o «azucenas» (Albarracín, sefardíes); con lo mismo suelen compararse los dedos, aunque en algunos textos se indica que los anillos que en ellos lleva la dama son grillos que aprisionan al amante (Madrid, Albarracín, Cuenca, Extremadura, Valladolid). Menos frecuente es la mención del pecho (que a veces coexiste con la de los pechos) equiparado con un «cofre» (La Mancha, Extremadura) o «arca cerrada» (Albarracín) que guarda secretos. Muy frecuente es sin embargo que se nombre la cintura, que se compara con un «junco» o «mimbre» (Guadalajara, Toledo, Cuenca, La Mancha, Albarracín, Extremadura), una «palmera» (Granada) o «la vara de la justicia» (Segovia, pliego); en algún caso se recurre a hipérboles como decir que cabe en un anillo, que pueden dársele catorce vueltas con vara y media de cinta (ambas en Extremadura) o que es tan frágil que el cantor teme que se quiebre al cimbrearse (Guadalajara, La Mancha, Madrid, Albarracín, Segovia, Santander, sefardíes, pliego). En otras versiones se mencionan también las rodillas, comparadas con «bolas», «borlas» o «rodajas» hechas «de plata» (Santander, La Mancha, Albarracín, Segovia, Cuenca, pliego) o «de oro» (Cuenca) y más raramente con «arcos de iglesia» (Albarracín) o «llaves» (en una de Cáceres). A veces aparecen hasta los dedos de los pies (que son «azucenas» en una versión .de Toledo), las uñas («rosas», en una de Cuenca), los tobillos (mencionados en una de la Mancha) o la lengua («barra de azúcar» en una inédita de Cuenca). En una sefardí se comparan los lados (costados) de la hermosa con «dos bellas columnas».

Curiosas las relaciones entre mayos de lugares tan distantes.

«Los Mayos –fiestas paganas relacionadas con la fecundidad de la mujer y la tierra– han sobrevivido más en los núcleos rurales, especialmente en los que han dependido sobremanera de una economía agrícola y ganadera, y han experimentado un proceso de cristianización al que han contribuido el clero y distintas jerarquías eclesiásticas[9]».

Los mayos a la Santísima Cruz se prodigan en numerosos pueblos de Castilla La Mancha y en Andalucía, la similitud del «árbol de la cruz o madero santo» con el árbol o pino cortado por los mozos que, dependiendo del pueblo, se planta, hinca o pinga en el centro de la plaza y al que los mozos y mozas denominan «mayo», por otra parte están los ramos y enramadas que se pintan en la fachada de las mozas y, así mismo, los faroles, erguidos, que alumbran a los rondadores en sus cantos nocturnos. Todos estos objetos que simbolizan el elemento fálico, es decir, la parte masculina de la fiesta, forman parte del rito en la celebración de los mayos.

En Castilla-La Mancha proliferan los cantos y costumbres alrededor de Mayo.

En Albacete nos dice Carmen Ibáñez[10] «... los mayos tienen dos características o sentidos opuestos, uno como canto a la Virgen María en el que se la ensalza y ruega... otra característica es como canto de obsequio a la amada...[11]» en la provincia albaceteña «... merced a la constante investigación hecha, los ancianos han recordado, la gente joven ha aprendido y hoy día se canta a la Virgen en las puertas de las iglesias y los muchachos a las mozas al festejarlas[12]».

La canción comienza con una folía que, a ritmo de jota, da principio al mayo con numerosas estrofas, hasta cuarenta y siete he contado, en las que se pide licencia para cantar, se retrata a la Virgen o la moza, se sortea o empareja el mayo y al fin se despide.

El Grupo de Danzas Magisterio de Albacete organiza la noche de mayos el día 30 de Abril en el pórtico de la Virgen de los Llanos, allí se canta con cuartetas y hexasílabos:

MAYO DE ALBACETE

Folía
A la puerta de la iglesia
llegamos con gran contento,
sea bendito y alabado
el santísmo sacramento.
Con la licencia de Dios
y la del señor Alcalde,
le venimos a cantar
al Redentor y a su Madre.
Si Cristo nos da su gracia
y la Virgen de los Llanos
y el divino San José,
les cantaremos el Mayo.

Mayo

Estamos a treinta
del Abril cumplido,
mañana entra mayo,
mayo bienvenido.
Mayo alegre y fértil
que alegra la tierra,
que por tu venida
las flores se alegran.
De todas las flores
que cría la tierra,
mientras tú no vienes
permanecen secas.
Con verdes capullos
de flores diversas,
se presenta Mayo
hoy a las doncellas.
Discreto y afable
de hermosura llena,
una sobresale
entre todas ellas.
Es María, madre,
de cielos y tierra,
a quien suplicamos
que nos dé licencia
. ..........................

La provincia de Ciudad Real destaca por su diversidad de mayos en cuanto a melodías y letras, no faltando ninguna comarca de la provincia en la que se interpreten, a la Virgen, a la Santísima Cruz, a los santos patronos y a las mozas. Concedida la licencia solicitada para cantar, primero a la virgen y después a la autoridad, Echevarría Bravo[13] nos recuerda que... «Después, los mayos obsequian a las mayas con la consabida coplilla popular, que dice así:

Despierta, si estás dormida,
tiempo tendrás de dormir,
que mientras abres los ojos,
entra mayo y sale abril
[14].

De entre la gran cantidad de mayos he seleccionado el que sigue de Almodóvar del Campo con la estructura de Folía, Mayo, Folía y Fuera, es decir, fin del Mayo.

MAYO DE ALMODÓVAR DEL CAMPO (Ciudad Real)

Folía

Y a mí me tocó la suerte
como a cualquiera le toca
de venir a este portal
de la niña más hermosa.
En tu puerta planté un guindo
y en tu ventana un cerezo
por cada guinda un abrazo
por cada cereza un beso.
Ya está la nieve en la sierra
tan blanca como tú eres
todos te dicen al verte
la envidia del mundo eres.
Y después de esta folia
te voy a decir el Mayo
escucha con atención
que te lo diré cantando
.

Mayo

Mayo, Mayo, Mayo
bienvenido seas
con ramos de nardos
rosas y azucenas.
A tu puerta llego
a cantarte el mayo
y sin tu licencia
no puedo cantarlo.
Y en tu puerta niña
hay una arboleda
que llegan las ramas
y a tu cabecera.
Y el claro arroyuelo
libre serpentea
entre verdes juncos
sobre blanca arena
.

Folía

Ya te hemos echado el Mayo
sólo quisiera saber
si el Mayo que te he cantado
es de tu gusto y placer.
Quédate con Dios y adiós
ramito de verde oliva
que te llevo en la memoria
mientras que en el mundo viva
[15].

Los Mayos en la provincia de Cuenca, ... «Quizás sea la canción más típica de todas las conquenses, aunque aquí debemos extender la palabra a toda la Mancha e incluso a otras regiones, sobre todo las limítrofes donde sé que en alguna modalidad, se cantan[16]». Son palabras de José Antonio Ramírez Nuño[17] quien además añade... «...ha habido un tiempo que esta manifestación se redujo al mínimo en muchos sitios, de manera que ha habido que recurrir a la feliz memoria de algunos ancianos para poder recuperar las letras...[18]».

El mayo de Cuenca capital supone uno de los ejemplos de lirismo más bellos que se hayan compuesto:

MAYO DE CUENCA

La ronda a decirte el mayo llegó
ya suena el laúd bajo tu balcón
hay en las veredas flores con olor
claridad en las aguas hierbas con temblor.
¡Ay qué olor da esa flor
de tu amor corazón!
te traemos estas flores,
que hemos cogido en el campo
entre arroyos y entre pinos
al llegar mayo.
«Vinieron las golondrinas
y su nido haciendo están
y en tu pecho mis canciones
allí quieren anidar
el calor de tu regazo
alas a mi me dará
para subir al azul
y poder siempre cantar».
Cuando los serranos cantamos el mayo
el Júcar y el Huecar también dan su canto
cuando las serranas sienten llegar mayo
brillan más sus ojos, sus ojos tan claros.
Después de cantar, la ronda se va
mi zagala, adiós, que nos vamos ya
para el mes florido es nuestro cantar
y para las serranas todo nuestro amar.
¡Ay que olor da esa flor
de tu amor corazón!
Te dejamos estas flores
que hemos cogido en el campo
entre arroyos, entre pinos
al llegar mayo.
¡Ha venido mayo!
¡Bienvenido sea!
Colmado de flores,
de la primavera.
Por eso ...... la ronda te canta
y también te ofrece
rosas y alabanzas.
¡Ha venido mayo! ¡Bienvenido sea!

Aragonés Subero[19] dice en cuanto a los mayos en la provincia de Guadalajara: «Todos los pueblos interpretan mayos y mayas, pero con ligeras diferencias; todos forman la ronda de cortejadores, cantan parecidas letras y músicas, y «plantan» un árbol alto, pelado y con cucaña en la punta.» «Los mayos son cantos de amor, de solicitud y de idealización de la amada[20]».

García Matos graba en 1957 el Mayo o los Mayos de Yebra[21], a la Virgen y a las mozas, veamos algunas estrofas de las treinta y seis de que constan los primeros:

MAYO DE YEBRA (Guadalajara)

Mis queridos compañeros
yo no sé, ni con qué fin,
me han traído con instrumentos
a estas horas por aquí.
El dar el Mayo a la Virgen
el traeros es mi fin
pues ha comenzado Mayo
y ha finalizado abril.
Eso es lo que yo no haré
porque no sabré acertar
cual será del gusto suyo
o cual le podremos dar.
Por nada de eso te aflijas
principiemos a alabar,
después de haberla alabado
Dios lo sabrá y lo dirá.
A festejar esta Aurora
bajar ángeles bajar
de la Corte Celestial
con sus músicas sonoras.
También con dulces clarines
bajen de la jerarquía
a cantar los serafines
unos versos a María
. .................

Según Pedro Antonio Alonso Revenga[22], «El mayo “Antiguo” es uno de los más extensos de la provincia[23]» (de Toledo). «Por su similitud con muchos de estos y con otros de provincias limítrofes, pudo tratarse de un mismo mayo, que la transmisión oral se ha encargado de diversificar, pudiendo haber circulado en un principio publicado y siendo quizás de mano culta[24]». Completamente de acuerdo con Alonso Revenga, después de haber escuchado y leído más de cien mayos en los que la temática y letras, casi idénticas, se repiten cual si de pliegos de cordel se trataran y hubieran sido difundidos por toda la geografía española, con las consiguientes variaciones y versiones en música y texto.

En Noez (Toledo) entonan el «Mayo nuevo» con ocasión de celebrar la Cruz de Mayo. «...los quintos ponen en la plaza una gran cruz de romero y peonías y por la noche hacen la ronda[25]». Y añadiría aún más acerca de esta costumbre: «La fiesta de la invención de la Cruz, aunque tiene su origen, o se pone en relación con el relato por el hallazgo por Santa Elena de la Santa Cruz, se trata de la cristianización de otros ritos más antiguos que se celebraban y se siguen celebrando por esta fecha en casi toda España[26]».

MAYO DE NOEZ (Toledo)

Mayo florido y hermoso
que a esta puerta me has traído
y para cantar el mayo
señores, licencia pido.
Abre la ventana, niña,
abre la mitad siquiera,
entrará la media luna
y saldrá la luna entera.
Con las letras de tu nombre
se ha formado una corona,
y con las de tu apellido
los ángeles que la adornan.
Tu cabeza es un jardín
y tus cabellos las flores
y en tu frente se «reparan»
a cantar los ruiseñores.
Tus pestañas y tus cejas
tienen toda la hermosura
y en eso se te conoce
que eres bella, casta y pura.
Tus ojos son dos estrellas
que alumbran todo el oriente
y por eso en tus orejas brillan
tanto los pendientes
. .............

MAYOS en PEDRO MUÑOZ (Ciudad Real)

Hablar de los Mayos en Pedro Muñoz es tanto como remitirse al sentimiento más primigenio de cuantas sensaciones suscitan su celebración que no es sino fruto del uso continuado, de la costumbre en definitiva.

Efectivamente, está generalizada la tradición de cantar el primer mayo a la patrona del pueblo, en el caso de Pedro Muñoz a la Virgen de los Ángeles, es de suponer que en su nueva ermita desde el lunes 28 de Abril de 1777[27] y, posteriormente, durante el mes de mayo y coincidiendo con pentecostés, a la Virgen del Buen Parto, erigida en la ermita de San Miguel desde el 16 de Mayo de 1690[28].

Tomando como referencia el mayo-canción que, tradicionalmente, se canta en Pedro Muñoz, primero a la Virgen, después a las mozas, hay que observar la siguiente estructura en su composición:

Entrada

Estamos a treinta
del abril cumplido
mañana entra mayo
hermoso y florido.
Saludo/petición de licencia
Esperando estamos
luz de la mañana
ver el cielo abierto
y el Sol en tu cara.
Descripción/retrato
Cara muy hermosa
sol de amaneceres
para dibujarte
no tengo pinceles.
Pinceles o plumas
una me has de dar
de tus alas bellas
Águila Imperial.
Águila Imperial
que en sueño reposas
despierta si duermes
y oirás la copla.
Pintaré en tu pierna
menudito pié
cuajada de encantos
hechicera eres.
Sorteo/asignación del mayo
Hechicera eres
mi reina y señora
Virgen de los Ángeles
de este pueblo aurora
.

En la noche del 30 de Abril al 1 de Mayo, en Pedro Muñoz, el Mayo es el pueblo y la Virgen su maya y en cada casa que se ronda es el propio mayo-canción quien se asigna a la mayera o dama «... de esta casa aurora».

Despedida

Adiós alhelí
adiós azucena
adiós flor de lis
adiós rosa bella.
Adiós fin del mayo
lleno de mil faltas
perdonadlas todas
o disimuladlas.
Ya nos despedimos
pero nos quedamos
nuestros corazones
aquí los dejamos
.

Y siguen más despedidas en la ronda a las casas de las mozas:

Si nos estás conforme
con el mayo dado,
saca la garrafa...
y el jamón serrano
.

Hasta aquí la canción que es un elemento importante en la celebración del mayo, canto que coincide con ligeras variantes con los mayos de otros pueblos en el centro de La Mancha en melodía y en compases y con algunas diferencias en las letras. Pero hay otros factores que hacen singular la fiesta en Pedro Muñoz.

La Rondalla que en otros tiempos la formaban solo hombres y acompañaban el canto del mayo con instrumentos de cuerda y percusión, guitarras, bandurrias, laúdes, panderetas.

La farola, luminaria con que la ronda se alumbraba en tiempos en los que transitar de noche por las calles no estaba tan claro como hoy día.

La reja y la maceta con flores que, al fin y al cabo, vienen a significar las enramadas que antaño dibujaran los mozos en las fachadas recién enjalbegadas.

La mujer pedroteña, cuyo título, nombre o acepción de «Mayera» es referida a la maya en otros lugares, no figura en ningún diccionario por lo que cabría asegurar que «Mayera» es un vocablo autóctono que designa a la joven que, en Pedro Muñoz ostenta la máxima representación junto al Mayo en la Fiesta del Mayo Manchego.

Y al fin la noche del treinta de abril que viene a conjugar cuanto se ha expuesto y es el motivo por el cual a Pedro Muñoz se le conoce como «Villa y Corte del Mayo Manchego» además de «Cuna» del mismo. Quien no ha vivido la noche pedroteña del treinta de abril no entiende que, a veces, las personas están por encima de las instituciones cuando de las tradiciones del pueblo se trata. Los mayos se acompañan de bailes populares, seguidillas, jotas, fandangos..., gastronomía, e indumentaria tradicional que luce en todo su esplendor el día 1 de Mayo en el Festival de Mayos.

Por todo esto son conocidos en toda Castilla-La Mancha y en España como «Los Mayos de Pedro Muñoz» y por esto mismo y desde hace cincuenta años gozan del respaldo institucional de los representantes del pueblo. Instituciones y personas que han dado forma y forjado las historia de Los Mayos en Pedro Muñoz, así que, como una imagen vale más que mil palabras, David Pradillos Belloso ha condensado en un vídeo tradición y actualidad, contribuyendo con todo el cariño de que es capaz a la combinación de imagen y sonido para apreciar, una vez más, los mayos y su entorno. Por mi parte, agradezco al Grupo Folklórico Virgen de los Ángeles, embajadores de la cultura tradicional dentro y fuera de nuestras fronteras que confiaran, una vez más, en que entre todos podemos y debemos ahondar aún más en el fascinante mundo de los mayos.

Ojalá y así lo entiendan quienes tienen en sus manos el poder de nombrar la «Fiesta del Mayo Manchego en Pedro Muñoz» de Interés Turístico Nacional, ya que su decisión supondría el valor añadido para garantizar la salvaguarda de los elementos que constituyen el rico Patrimonio Cultural Intangible de nuestros pueblos a futuras generaciones.




NOTAS

[1]Martínez Falero, Domingo J., HISTORIA DE LA VILLA DE PEDRO MUÑOZ, Madrid, 1781.

[2]Farrus Batiste, Jorge, Antropólogo UCLM, PRÓLOGO FESTIVAL DE MAYOS «María José Melero», Ciudad Real, 2000.

[3]Menéndez Pidal, Ramón, FLOR NUEVA DE ROMANCES VIEJOS, Selecciones Austral, Madrid, 1976.

[4] Canciones características del mes de mayo, o que se suelen cantar en este mes. Normalmente son composiciones, en las que se describe las facciones corporales y virtudes morales y espirituales de la persona o divinidad a quien van dirigidas. Hay Mayos a las mozas –de Ronda–, a la Virgen, a la Stma. Cruz, a Jesús Nazareno.

[5]Fernández Cano, José Manuel, MIL CANTARES POPULARES, no 37 BAM, Diputación de Ciudad Real, 1987.

[6]García Matos, Manuel, MAGNA ANTOLOGÍA DEL FOLKLORE MUSICAL DE ESPAÑA, Hispavox, 1978.

[7] Informante: Patro Bricio Alaminos, de 58 años de edad, natural de Quero (Toledo), pero bautizada y desde entonces residente en Alcázar de San Juan (Ciudad Real). Los Mayos, los aprendió de su padre, a quien acompañó –de pequeña– en alguna ronda. Recopiló: José Manuel Fernández Cano, en febrero de 1982. Revista de Folklore no 30, Caja España, Valladolid, 1983.

[8]Díaz Más, Paloma, LA CANCIÓN EL RETRATO Y SU USO OCASIONAL, Revista de Folklore nº 30, Caja España, Valladolid, 1983.

[9] Fernández Cano, José Manuel, Op. Cit. Pág. 21.

[10] Ibáñez Ibáñez, María del Carmen, CANCIONERO DE LA PROVINCIA DE ALBACETE, Albacete, 1967.

[11]Ibáñez Ibáñez, María del Carmen, Op. Cit. Pág. 169.

[12]Ibáñez Ibáñez, María del Carmen, Op. Cit. Pág. 169.

[13]Echevarría Bravo, Pedro, CANCIONERO MUSICAL POPULAR MANCHEGO, CSIC, Madrid, 1951.

[14]Echevarría Bravo, Pedro, Op. Cit. Pág. 103 (2a edición, Diputación de Ciudad Real, 1984).

[15] 15 Asociación de Coros y Danzas «BALALITA», Almodovar del Campo, MAYO DE ALMODÓVAR, Ciudad Real, 2000.

[16]Ramírez Nuño, José Antonio, CUENCA, CANCIONES, POESÍA BELLEZA, Córdoba, 1988, Pág. 13.

[17]Ramírez Nuño, José Antonio, Op. Cit.

[18]Ramírez Nuño, José Antonio, Op. Cit. Pág. 13.

[19]Aragonés Subero, Antonio, DANZAS, RONDAS Y MÚSICA POPULAR DE GUADALAJARA, Diputación Provincial de Guadalajara, 1973.

[20]Aragonés Subero, Antonio, Op. Cit. Pág. 132.

[21]García Matos, Manuel, Op. Cit.

[22]Alonso Revenga, Pedro Antonio, LA FIESTA DE LA CRUZ DE MAYO EN NOEZ, B. Informativo no 26, Montes de Toledo, 1984.

[23]Alonso Revenga, Pedro Antonio, Op. Cit. Pág. 15.

[24]Alonso Revenga, Pedro Antonio, Op. Cit. Pág. 15.

[25]Beltrán Miñana, Mª Nieves, FOLKLORE TOLEDANO, CANCIONES Y DANZAS, Diputación Provincial, Toledo, 1982, Pág. 118.

[26]Alonso Revenga, Pedro Antonio, Op. Cit. Pág. 14.

[27]Martínez Falero, Domingo J. Op. Cit. Pág. 108.

[28]Martínez Falero, Domingo J. Op. Cit. Pág. 85.



Ben veñas, mayo, e con alegría... (Cantiga Alfonso X el Sabio)

FERNANDEZ CANO, José Manuel

Publicado en el año 2019 en la Revista de Folklore número 452.

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Fundación Joaquín Díaz