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Coplas tradicionales de Canillas de Aceituno, pueblo de la Axarquía de Málaga

JIMENEZ MUÑOZ, José Luis

Publicado en el año 2019 en la Revista de Folklore número 447.

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Introducción

La palabra copla, con origen en el vocablo latino copula (en español “unión” o “enlace”) se emplea para hacer alusión a una estructura métrica. La copla es una forma poética que sirve para la letra de canciones populares. Como copla se denomina cierta estructura métrica de la composición poética, típica de las canciones populares españolas. La copla andaluza es un tipo de canción con una estructura poética muy parecida al romance. La mayoría cuentan amores, desamores, celos y tragedias.

Se entiende por cantes de Málaga la totalidad de estilos que son originarios de Málaga y su Provincia.

Durante los 15 años que estuve en Canillas de Aceituno fui recopilando coplas y cantes tradicionales de familiares, amigos y personas mayores (hombres y mujeres) de la Villa. Siempre con un bolígrafo a mano y un trozo de papel, sabía que, si alguien no lo hacía, gran parte de la sabiduría popular de la localidad se perdería.

Coplas y cantes tradicionales de Canillas de Aceituno, pueblo de la Axarquía de Málaga.

Échame la cadenita
de tu muñeca a mi lado,
que todo aquel que nos vea
dirá que somos hermanos.

Eres más bonita, niña,
que la nieve en el barranco,
el clavel en la maceta
y la azucena en el campo.

Eres chiquita y bonita
y te falta lo mejor:
una corona del campo
que te la he comprado yo.

Canillas tiene la fama
del vino y del aguardiente,
de las mujeres bonitas
y de los hombres valientes.

Cuando sales a bailar
con los palillos y los lazos
te pareces a la Reina
cuando sale de Palacio.

Ahora sí que canto yo contenta
y con alegría de ver
que ha salido a bailar
la prenda que yo quería.

Niña, tú eres la yedra;
el álamo blanco yo:
cuando la yedra se enreda
el álamo preso quedó.

Las uvas de tus parrales
están diciendo: -¡comedme!;
y los pampanitos dicen:
-¡Que viene el guarda, que viene!

Todos les cantan a todas,
pero a ti, niña, no te canta nadie,
siendo tú el mejor racimo
de la parra de tu calle.

Cuando yo muera
mira que te encargo
que con las trenzas
de tu pelo negro
me amarren las manos.

Nadie diga en este mundo:
no necesito consejos.
Salomón, con ser tan sabio,
murió de un niño aprendiendo.

En mi pechito hay un pozo,
yo creo que no tiene fin,
que lo que en él se ha caído,
no lo he vuelto a ver salir.

Dame la mano y verás,
lo que yo tengo en mi pecho;
tengo dos llagas abiertas,
que son las que tú me has hecho.

Muralla fortalecida,
sin faltarle los cimientos,
al suelecito cayó;
la culpa la tuvo el tiempo.

Yo soy como el arbolito,
desde chico ladeé,
nadie pudo enderezarme,
yo solo me enderecé.

De pena mi corazón,
lo tengo hecho ceniza.
¡Tengo en mi pecho una hoguera,
ardiendo en llamitas vivas!

A la niña del meseor
se la ha caído el volante.
No lo puede recoger
porque está el novio delante.

La niña del meseor
es mi prima y no me pesa.
¡Quién la pudiera llevar
de peineta en la cabeza!

Me quisiste y yo te quise.
Me olvidaste y te olvidé.
Los dos tuvimos la culpa:
tú primero y yo después.

Me mandaste decir
que por Dios que te olvidara.
Y yo te mandé decir
que de ti no me acordaba.

Cuando me dieron la nueva
de que tú no me querías,
se me quedó el corazón
lo mismo que lo tenía.

Una niña fue a lavar,
y no se lavó los pies.
Gasta cuidado chiquilla
cuando vayas otra vez.

De las dos que están bailando
la que lleva el delantal
es la novia de mi hermano
pronto será mi cuñá.

El candil se está apagando
la alcuza no tiene aceite.
Ni te digo que te vayas,
ni te digo que te sientes.

Las estaquillas están puestas.
La carretera sin venir.
Ya pueden poner otras,
que esas se van a podrir.

Dónde está la tapa que me tapa,
dónde está el sombrero que yo quiero,
dónde está la niña bonita,
que yo por ella me muero.

El pañolito enrojado
así me lo tiro al cuello,
así a la bandolera,
así a la marinera,
así al amor que quiero.

No se crea usted, señora,
que venimos de otra parte,
que venimos de la era
de pasar el día de Compadres.

Baja, niña, al cuarto abajo,
hablaremos por la reja.
Dos palabritas de amores,
sin que se entere la vieja.

Eres alta y buena moza
y te falta los mejor:
una corona de rosas
que te la pusiera yo.

Fuego, carbón, maquinista,
que se apaga el tren,
que va la niña de parto
y no se puede detener.
No se puede detener,
no se puede detener.
Fuego, carbón, maquinista,
que se apaga el tren.

Una paloma blanca
y otra amarilla,
se ha metido en mi pecho,
la picarilla.
Que no se va la paloma, no,
que no se va, que la tengo yo.
Sí, se va la paloma de vuelo en vuelo.
Se ha medito en mi pecho porque la quiero.

Salga usted, salga usted,
que la queremos ver
saltar y brincar
y andar por los aires.
Por lo bien, por lo bien
que baila esta moza,
que la dejen sola.
Sola está, sola está,
solita estará.
Que busque compaña
si quiere bailar.
Pueblo de Canillas: todos despertad.
Pueblo de Canillas: todos despertad.
Adorad al Niño, que ha nacido ya.
Adorad al Niño, que ha nacido ya.
¡Vaya de fiesta, de fiesta vaya!
¡Mira qué chiquito y que bonito es
el Niño de Dios que nació en Belén!

Por la calle abajito, rondín, rondando,
navegué, navegando, van dos ratones,
uno haciendo calceta y otro calzones.
Por la calle abajito, rondín, rondando,
navegué, navegando, va una gallina
meneando la cola, la muy cochina.
Por la calle abajito, rondín, rondando,
navegué, navegando, va mi comadre
con la cara tapada y el culo al aire.
Por la calle abajito va quien yo quiero,
con la cara tapada con el sombrero.

Rin, rin ran... ¡vamos a cantar!
Que ha Nacido el niño ya.
Pastorcitos, cantemos y bailemos
ante el tierno zagal,
que nos trae promesas divinas
de fe, esperanza, amor y verdad.

Pueblo de Canillas: todos despertad.
Pueblo de Canillas: todos despertad.
Adorad al Niño, que ha nacido ya.
Adorad al Niño, que ha nacido ya.
¡Vaya de fiesta, de fiesta vaya, vaya!
El Niño Dios, que en Belén se hallaba,
en un portalito, rica flor del alba,
en un portalito, rica flor del alba,
¡Vaya de fiesta, de fiesta vaya, vaya!
¡Mira qué chiquito y qué bonito es
el Niño Dios que nació en Belén!
¡Vaya de fiesta, de fiesta vaya, vaya!

Dame el aguinaldo, carita de rosa,
que tienes la cara de ser muy rumbosa;
y si me lo das, y si me lo das,
que Dios te conceda feliz Navidad..
Si no me los das, si no me lo das,
el año que viene no te canto ná.
Sácate los cuartos, porque ya
estamos hartos de cantar.

Por allí viene un pastor.
No lo dejes pasar
porque está el Niño dormido y
y lo puede despertar.

-Si despierta, que despierte;
a mí no se me da ná,
porque le traigo un presente
que le va a gustar.

Toca la flauta, toca el pandero,
que la zambomba la toca el pastor.

-Cantemos todos con alegría
el nacimiento del niño Dios.

En un portal muy oscuro,
todo lleno de telarañas,
ha nacido el Mesías
para salvar nuestras almas.

Toca la flauta, toca el pandero,
que la zambomba la toca el pastor.

Toca la flauta, toca el pandero,
que la zambomba la toca el pastor.

Abre, María, la puerta,
que te traigo el aguinalgo:
una batata cocida
que me está achicarrando.

Toca la flauta, toca el pandero,
que la zambomba la toca el pastor.

Una casita muy blanca
entre pencas protegida,
hecha de barro y piedra,
techo de tejas moriscas.

El vinillo del lagar,
ceretes de higos en prensa,
la matanza en buen lugar,
el queso, la miel de abejas,
aceite, especias, la sal,
pasas, bellotas, almendras.

Aunque te meta tu madre
adonde yo no te vea,
por los montes más espesos
tengo que hacer verea.

En aquel cortijo hay luz,
allí se están acostando.
Allí está mi corazón
y yo por aquí penando.

Para que yo te olvidara
era menester que hubiera
otra luna y otro sol
y otro Dios que dispusiera.

Hasta los caracolitos
que se crían en la arena
me aconsejan que te olvide:
y yo no puedo, morena.




BIBLIOGRAFÍA

Álvarez Curiel, Francisco: Cancionero popular andaluz, Málaga, 1991

Arrebola, Alfredo: Cantes andaluces, Cádiz, 1987

Arrebola, Alfredo: Los cantes preflamencos y flamencos de Málaga. Málaga, 1985

Arrebola, Alfredo: Los verdiales en el flamenco. Málaga, 2005

Balmaseda y González: Primer cancionero de Coplas flamencas populares. Sevilla, 2001

Brenan, Gerald: La copla popular española, Málaga, 1995

Guerra Valdenebro, Pepa y Luque Navajas, José: Encuentro con los verdiales. Málaga, 1996

Jiménez Díaz, Andrés. Verdiales. Málaga, 2009

Jiménez Díaz, Andrés: Verdiales, patrimonio musical del campo malagueño, Málaga, 2009

Jiménez Muñoz, José Luis: Leyendas y tradiciones de Canillas de Aceituno, 1994-1996; y archivo personal.

Luque Navajas, José: Málaga en el cante. Málaga, 1988.

Mandly Robles, Antonio: Panda de verdiales. La identidad de la Fiesta.

Mayorga González, Antonio: Por Verdiales. Málaga, 1998

Molina Gámez, José Manuel. Fiesta de verdiales. Málaga, 1999

Molina Gámez, José Manuel: Letras de verdiales. Málaga, 1999

Pendón Muñoz, Salvador: La tradición musical en España. Pandas de verdiales, Madrid, 1986

Revista Fájara, Ayuntamiento de Canillas de Aceituno, 1996

Revista desde el Peñón Grande. Ayuntamiento de Canillas de Aceituno, 1990

Romero Esteo, Miguel: Historia y musicología de los verdiales, Málaga, 1994

Romero Esteo, Miguel: Los verdiales, Raíces del folclore andaluz. Málaga, 2002



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JIMENEZ MUÑOZ, José Luis

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