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Revista de Folklore número

057



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RETAHILAS DE ECHAR A SUERTE

DE SANTOS, Claudia y SANZ, Ignacio

Publicado en el año 1985 en la Revista de Folklore número 57 - sumario >



Las retahílas de echar a suertes son un ritual que antecede al juego;.una especie de juego que lo precede y anuncia. A través de ellas se eligen los jugadores que han de constituir los equipos o se designa a aquellos sobre los que recae una función especial, frente al resto.

Las retahílas tienen un basamento literario y musical.

Como quiera que, normalmente, se utilizan por los niños, la base literaria se adapta a una psicología caprichosa y en cierto modo irracional. Su contenido, muchas veces, escapa de lo que podría llamarse un discurso lógico para perderse en balbuceos fantásticos, ligados entre sí, solamente por el ritmo. En este sentido son un alarde de creación sin ningún tipo de lastre o cortapisa que pueda condicionar su desarrollo, porque encuentran salida o escape por los vericuetos más insospechados.

"Un, don, din,
de la viri, viri, nancia,
un cañón
se pasea por la Francia.
-Niña, ven aquí.
-Yo no quiero ir.
-Un, don, din, que te toca a ti.

Como muchas canciones infantiles empleadas como soportes de juegos (pídola o comba, por ejemplo), en las retahílas de echar a suerte hay una buena porción de disparates. Disparates, al menos, analizados bajo el prisma racionalista, porque, ciertamente, si nos dejásemos guiar por el ritmo fluido de las letras, no sólo no las encontramos irracionales ni disparatadas, sino insufladas de un encanto misterioso e inefable, que nos sustrae y nos induce a repetirlas inconscientemente.

La música -mejor, musiquilla- es de un ritmo fácilmente asimilable por su sencillez, lo que permite que cualquier niño pueda interpretarlas. En ocasiones, ni siquiera se cantan; se recitan. Y a veces participan de ambas modalidades.

Pero lo que asombra verdaderamente de las retahílas es la vivacidad, su capacidad de reflejar la realidad, alejándose al mismo tiempo de ella, así como la cantidad de variantes existentes. Y es que los niños tienen una mente alocada que a veces no asimila con claridad el enunciado y después repite aquello que se ha imaginado creándose así nuevas versiones.

Aparecen con frecuencia sílabas incoherentes de carácter onomatopéyico.

Frente a otras parcelas del folklore que padecen una existencia mortecina y estática, como sí estuvieran guardadas en un formol arqueológico, las retahílas se nos presentan como una célula viva, sujeta por ello al dinamismo y a los cambios apuntados arriba.

En este sentido y sobre aquellos aspectos irracionales que tanto se ajustan a la psicología infantil, conviene subrayar que muchas retahílas son de creación reciente, si se tiene en cuenta la alusión a aspectos o elementos privativos de nuestra cultura más rabiosamente actual, como el avión.

Así no cabe hablar aquí, como es habitual en folklore, de una raíz ancestral que se pierde en el origen de los tiempos. Las retahílas se aparecen y se fijan en el mundo infantil, como por ensalmo. De modo que también aquí la figura del "marginal" que elabora, retiene o transmite una creación, resulta difícil de entrever, dada la extraña trama de relaciones que se teje alrededor de la personalidad infantil.

Lo que parece claro, desde luego, es que en ninguna de estas creaciones ha intervenido ninguna persona mayor. Pues hasta en aquellas poesías realizadas supuestamente para niños, se escapan casi siempre destellos racionalistas que nada tienen que ver con esa arbitraria manera de componer e hilvanar las palabras.

En nuestra tradición literaria son contados los poetas que han logrado enlazar con sus quiebros y destellos luminosos con el mundo infantil. Huidobro, Lorca, Alberti y Nicolás Guillén son algunos de ellos. Veamos, por ejemplo, estos dos poemas de Alberti y de Guillén:

"La cola era verde.
Lola lo estaba mirando desde una ola verde.
Lola era una ola.
La cola que lo miraba se puso amapola.
y la cola iba
de Lola a la ola,
de la ola a Lola,
amapola y verde,
verde y amapola."

"Tamba, tamba, tamba, tamba,
tamba del negro que tumba,
tumba del negro, caramba,
caramba, que el negro tumba:
¡Yamba, yambó, yabambé!"

FORMA DE APLICACIÓN

En las retahílas, cada palabra o a veces cada sílaba corresponde a una persona. De modo que quien sortea comienza a cantar, aplicando a cada uno, normalmente de izquierda a derecha, la palabra o el conjunto de sílabas en que se desglosa cada retahíla.

En general, si las retahílas son alargadas, suele corresponder al principio una palabra o incluso un verso por persona, para ir, poco a poco, menguando, hasta que llega a corresponder finalmente una sílaba.

Algunas retahílas gozan, paralelamente, de un carácter de trabalenguas, uniéndose así junto a la función ritual de echar a suertes, la educativa de agilizar el desarrollo verbal.

Aunque puedan parecer un género menor, las retahílas gozan de un papel destacado en el mundo del folklore infantil, pues además de ser una apoyatura importante en muchos juegos -en cierto modo las retahílas son un juego en si mismas-, suponen también para el niño un proceso en la iniciación y acercamiento tanto al ritmo musical como a la magia milagrera 'de la palabra.

A la larga, cuando el hombre crece y mira hacia atrás, le pasa generalmente lo que al escritor galés Dylan Thomas: que estas retahílas y canciones no sólo sirven para retrotraernos a ese mundo -a esa patria profunda- cuajada de simbolismos que es la infancia, sino que recitándolas de nuevo podemos conmovernos y reconciliarnos con esa otra patria del hombre que es la lengua.

Aunque no sea más que por eso, nos vamos a permitir, tras este exordio, reflejar algunas retahílas recogidas de boca de los propios niños en la provincia de Segovia. Por una vez el transmisor no es una persona mayor, sino los propios infantes que las mantienen vivas.

RETAHILAS DE ECHAR A SUERTE

1.-En el bar de Pinocho
al que le toque el número ocho.
Un, dos, tres, cuatro,
cinco, seis, siete, ocho.

2.-A una mona muy tonta.
-¿Verdad que si?
-¡Cómo no!
-La mandé a por patatas.
Y me trajo perejil.
-¿Verdad que si?
-¡Cómo no!
Flor con flor,
rosa con rosa,
su majestad escoja.

3.-Una mosca en un cristal
el cristal se rompió
y la mosca se salvó.

4.-Plon, una bola de algodón,
patí, patán, fuera.

5.-Salamanca, sevillana,
la que pierde no la gana,
para el duque, la duquesa,
alza la mano y se la besa.

6.-Un avión colorado,
dónde fue a parar,
en Francia, en Burgos
o en la capital.
En Francia tengo un tío
que es caramelero
y todas las semanas
me da caramelos.
Tío, dame uno,
para merendar,
chupa que te chupa,
ya no tengo más.
Salvada estás
por la puerta de Alcalá.

7.-Tengo un gato en la cocina
que me dice la mentira.
Tengo un gato en el corral
que me dice la verdad.

8.-¿Cuántas puntas tiene mi abuelo en el cajón?
-Ocho (por ejemplo, y a partir de ahí
se empieza a contar).

9.-Detrás de las cortinas
hay un andaluz.

-¿Cómo te llamas tú?

-Milagritos (por ejemplo, contando por
cada sílaba una persona).

10.-Una mosca puñetera
se cagó en la papelera;
a, e, i, o, u.

-¿Cómo te llamas tú?

(Continúa la retahíla como en el ejemplo anterior.)

11.-En un plato de lentejas
comen todos a la vez
y jugando a la baraja
sale sota, caballo y rey.

Chinita, bonita,
de nay, nay, nay,
capullo de rosas
de guli, guli, gu.

Salvadita estás
por la puerta de Alcalá
del Niño Jesús
que nació en Belén
y murió en la cruz,
amén Jesús,
María y Jesús.

12.-Tengo un tío mejicano
que en el culo tiene un grano;
se le arrasca con la mano,
vaya un tío más marrano.

13.-Pinto, pinto, gorgorito,
al que le toque su chiflito.

¿Quíén se ha peído?,
que huele a cocido.

¿Quíén se ha cagao?,
que huele a bacalao.

Tú por tú,
que has sido tú.

14.-Este y éste son hermanos
convidados a la boda de Mariano
ya éste le tocó la peste.

15.-Calla, calla, Magdalena,
no te pongas a llorar,
que a los niños los dan teta
ya los grandes les dan pan.

Ya las viejas matílonas
que las vayan a ganar
a las tierras de Valencia
que allí se cría buen pan.

16.-Don Pepito Baldomero
tenia un sombrero.

El sombrero era de paja,
se metíó en una caja;
la caja era de cartón,
se metió en un porrón;
el porrón tenia vino,
se metió en un pepino;
el pepino maduró
y don Pepito Baldomero se salvó.

17.-Un vampiro soy
medio loco estoy
que por las mañanas
estudiante soy,
y por las noches
con Radio Nacional
me convierto en ser normal.
La sangre caudal
es mi mayor ilusión,
cuando voy al cementerio
para hacer la digestión;
de vuelta a casa
en mi viejo ataúd
que deja a las tumbas sin luz.

18.-San Juan de villa naranja
lo bien que fuma,
lo bien que canta,
lleva la barriga llena
de vino tinto y de moscatel.
Salva está usted.

19.-Don Vicente,
don Marinaranjo,
qué rico panzo,
lo bien que suena.
Es que lleva
la barriga llena
de vino tinto
y de moscatel.
Salva está usted.

20.-Un lechero pequeñito
vende leche a 25.
Uno, dos, tres...hasta 25.

21.-Un, don, di, paché
era mi compaché,
era la madre
de fuchi manché,
era la madre
de fuchimé panché.

22.-Un pajarito
fue a la fuente,
bebe agua y vete.

23.-Una mosca en un cristal
hizo cris, cras.
El cristal se rompió
y la mosca se salvó.
kas, naranja y limón.

24.-Chibricú, chibricá,
chibricuri, curi, fero.
Chibricú, chibricá,
chibricuri, curi fa.

25.-Una señora gorda,
se fue a bañar;
se quitó la ropa
-¿Dónde fue a parar?
-A Portugal (por ejemplo, y se cuenta
una sílaba por persona).

26.-Catuna, sutunduo,
a tu, tu, na,
catuna, da.

27.-Pon panate
puta pi,
tape, tape, nuse,
pon panate,
puta, pi,
tape, tape, ti.

28.-Don chin flol
¡qué gordito está usted!
-Hago bien, porque como bien.
Llego a mi casa,
me tomo un café,
viene la criada,
me arrasca los pies,
monto en la moto,
tengo el culo roto,
llama a los bomberos,
me tiro cuatro pedos,
uno, dos, tres y cuatro.

29.-Tengo un tío chiquitín
que se llama Nicolás
si le quieres conocer,
sube arriba y lo verás.
Sabe tocar el tambor,
sabe saltar al compás,
pero lo que más le gusta
es llamarse Nicolás.

30.-Detrás de una cortina
había un chimpancé.
-¿Cómo se llama usted?
-Mercedes (por ejemplo, contando
una persona por cada sílaba, como
en casos anteriores).

31.-Dos ladrones de Galicia,
fueron a robar melones
y la tierra estaba dura
y se dieron colotrones.

-¿Dónde fueron a parar?

-A las puertas del infierno
y salió Judas con un cuerno
y les dio de merendar.

Pan, chocolate y queso.

32.-Un ratón se subió a una baranda,
se tiró un pedo y dijo caramba.

Que viva la sal, que viva el salero
que vivan los ratones que se tiran pedos.

Pan, chocolate y queso.

33.-Un avión tiraba tela,
dime niño qué color era.

Era blanco, era azul,
era del color que me digas tú.
(Al que le toque ha de decir un color, y se cuenta cada silaba a partir de él.)

34.-Un gato se tiró a un pozo
las tripas le hicieron gua,
arre, moto, tipi, topo,
arre, moto, tipi, ta.

35.-Un, don, din, de la viri, viri, nancia,
un cañón se pasea por la Francia

-Niña, ven aquí.

-Yo no quiero ir.

Plin, que te toca a ti.

36.-En un café
se rifa un gato,
al que le toque
el número cuatro:
uno, dos, tres y cuatro.

37.-En un café
se rifa un pez,
al que le toque
el número 10.

Un, dos, tres, cuatro,
cinco, seis, siete,
ocho nueve, diez.

38.-Una, done, tene, catone,
quine, quinete,
estaba la reina
en su gabinete.
Vino Gil,
rompió el barril,
barril, barrilón,
cuenta las 20,
que las 20 son.

De China

1) Perejil, perejil
que no me den a mi.

2) China libre estoy,
ni la compro, ni la vendo.

3) Tengo un pajarito
que canta y que vuela,
¿Dónde está la china,
dentro o fuera?

4) A la palomita
que vuela y que vuela,
¿Que dónde está la china
que dentro, que fuera?
que tris, tras,
¿Que dónde está?



RETAHILAS DE ECHAR A SUERTE

DE SANTOS, Claudia y SANZ, Ignacio

Publicado en el año 1985 en la Revista de Folklore número 57.

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