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Revista de Folklore número

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Doctrina vigilada, devoción viva: un manuscrito censurado por la Inquisición en la Mallorca del siglo XVIII y su proyección folclórica

GONZALEZ DE LA ROSA, Juan María

Publicado en el año 2026 en la Revista de Folklore número 534 - sumario >



Resumen: El presente trabajo analiza una alegación fiscal de 1733-1738 relativa a un manuscrito titulado «Examen crítico, histórico y demostrativo de los autores que negaron a María Santísima la gracia en su primer instante», atribuido a Guillermo Vidal y conservado en el Archivo Histórico Nacional. El documento permite observar, a escala mallorquina, las tensiones entre la teología inmaculista, la actuación censoria de la Inquisición y la intensa devoción popular a la Inmaculada Concepción en la España moderna. Tras un estado de la cuestión sobre la polémica inmaculista, la relación entre el Santo Oficio y las devociones marianas, y las manifestaciones festivas y cofrades del culto inmaculado, se propone una lectura del expediente como síntoma de la voluntad inquisitorial de controlar incluso las obras que defendían la excelencia mariana. El caso de Vidal, cuyo manuscrito se describe en la documentación como «un sujeto dicho libro enquesta manuscrita» y redactado «en honor del sermón dado sobre la Concepción de María Santísima», se inserta en un contexto balear fuertemente marcado por el «inmaculismo» franciscano.

Palabras clave: Inmaculada Concepción, Inquisición, devoción popular, Mallorca, siglo xviii, censura de libros, Guillermo Vidal.

Abstract: The present work analyzes a tax allegation from 1733-1738 related to a manuscript titled «Critical, historical and demonstrative examination of the authors who denied María Santísima grace in her first moment», attributed to Guillermo Vidal and preserved in the National Historical Archive. The document allows us to observe, on a Majorcan scale, the tensions between immaculate theology, the censorious action of the Inquisition and the intense popular devotion to the Immaculate Conception in modern Spain. After a state of the art on the immaculate controversy, the relationship between the Holy Office and Marian devotions, and the festive manifestations and confraternities of the immaculate cult, a reading of the file is proposed as a symptom of the inquisitorial will to control even the works that defended Marian excellence. The case of Vidal, whose manuscript is described in the documentation as «a subject said book in this manuscript» and written «in honor of the sermon given on the Conception of the Most Holy Mary», is inserted in a Balearic context strongly marked by Franciscan «immaculism».

Keywords: Immaculate Conception, Inquisition, popular devotion, Mallorca, 18th century, book censorship, Guillermo Vidal.

1. Introducción

La devoción a la Inmaculada Concepción constituyó uno de los fenómenos religiosos más influyentes de la cultura católica de la Edad Moderna. En los territorios de la Monarquía Hispánica, la defensa del privilegio mariano trascendió ampliamente el ámbito de la controversia escolástica para convertirse en un elemento central de identidad religiosa, política y cultural. Como ha señalado la historiografía reciente, el inmaculismo se expresó no sólo en tratados teológicos y disputas universitarias, sino también en prácticas festivas, juramentos institucionales, iconografía, predicación y manifestaciones de religiosidad popular que implicaban a amplios sectores de la sociedad.

En este contexto, la relación entre la Inquisición y las polémicas en torno a la Inmaculada Concepción plantea un problema historiográfico de especial interés. Aunque el Santo Oficio no tenía competencia para definir dogmas, sí desempeñó un papel decisivo en la vigilancia de los discursos religiosos y en la regulación de los límites de la controversia doctrinal. La historiografía ha mostrado cómo el tribunal actuó contra proposiciones consideradas heterodoxas o temerarias, pero también cómo intervino en ocasiones frente a formas de devoción o polémica religiosa que, aun defendiendo posiciones doctrinalmente aceptables, podían generar conflictos dentro de la comunidad eclesiástica. Sin embargo, los estudios de caso que permitan observar de manera concreta cómo operaba este control en contextos locales siguen siendo relativamente escasos.

El presente artículo analiza uno de estos episodios a partir de un expediente conservado en el Archivo Histórico Nacional relativo a la calificación inquisitorial de un manuscrito titulado Examen crítico, histórico y demostrativo de los autores que negaron a María Santísima la gracia en su primer instante, atribuido a un laico mallorquín llamado Guillermo Vidal. La documentación, producida entre 1733 y 1738, permite observar cómo un escrito redactado en defensa de la doctrina inmaculista fue objeto de censura por parte del tribunal inquisitorial, no por cuestionar la ortodoxia mariana, sino por el tono polémico y las acusaciones dirigidas contra quienes sostenían posiciones maculistas.

La hipótesis que guía este estudio es que el caso de Vidal ilustra un aspecto menos estudiado del control inquisitorial sobre la cultura religiosa de la Edad Moderna: la vigilancia de las formas de defensa de la ortodoxia. Lejos de limitarse a perseguir errores doctrinales explícitos, la Inquisición también actuó para regular los modos en que las controversias teológicas podían ser expresadas públicamente, especialmente cuando esas polémicas amenazaban con alterar el equilibrio entre órdenes religiosas, autoridades eclesiásticas o comunidades locales. Desde esta perspectiva, la censura del manuscrito de Vidal no debe interpretarse como un conflicto entre ortodoxia y heterodoxia, sino como un intento de disciplinar una forma de militancia devocional considerada excesivamente agresiva.

Desde el punto de vista metodológico, el trabajo se basa en el análisis histórico del expediente inquisitorial conservado en la sección Inquisición del Archivo Histórico Nacional, complementado con la contextualización historiográfica de la polémica inmaculista, la cultura manuscrita y la religiosidad popular en la España moderna. La documentación permite reconstruir no sólo el proceso de calificación del manuscrito, sino también las tensiones doctrinales, institucionales y devocionales que rodearon su circulación.

El artículo se estructura en varios apartados. En primer lugar, se presenta un estado de la cuestión sobre la controversia inmaculista y su proyección social y cultural en la Monarquía Hispánica. A continuación, se examina el trasfondo doctrinal de la discusión sobre la gracia inicial de María y la persistencia de posiciones maculistas en los siglos xvii y xviii. Posteriormente se analiza la relación entre la Inquisición, la cultura manuscrita y la regulación de las polémicas religiosas. En los apartados siguientes se aborda el contexto mallorquín de religiosidad inmaculista y se examina en detalle el expediente relativo al manuscrito de Guillermo Vidal. Finalmente, el estudio propone interpretar este caso como un ejemplo significativo de cómo la Inquisición intervino para disciplinar los límites de la controversia teológica dentro de una cultura religiosa profundamente marcada por la devoción mariana.

2. La controversia inmaculista en la España moderna: debate doctrinal y persistencias maculistas

La historiografía sobre la Inmaculada Concepción en el ámbito hispano se ha desarrollado de forma notable en las últimas décadas, cruzando la historia religiosa, el arte y la historia cultural. Los estudios coinciden en subrayar que la defensa del privilegio inmaculista no fue un mero debate escolástico, sino un fenómeno de largo alcance social y político que impregnó fiestas, cofradías, sermones, imágenes y hasta la definición simbólica de la monarquía católica[1]. En el plano local, trabajos como los de Juan Aranda Doncel sobre la diócesis de Córdoba han demostrado el fuerte arraigo del «fenómeno inmaculista» en los siglos xvi-xviii, visible en la proliferación de cofradías, fundaciones conventuales y celebraciones extraordinarias vinculadas a la Concepción[2]. De manera complementaria, F. J. Campos ha explotado las Relaciones Topográficas de Felipe II para mostrar la amplitud territorial de esa devoción en los pueblos de la España interior, donde iglesias, ermitas, hospitales y cofradías bajo la advocación de la Concepción aparecen de forma recurrente[3].

En el terreno de la historia de la fiesta, José Antonio Peinado Guzmán ha seguido el desarrollo de la Concepción de María desde sus orígenes medievales hasta la configuración de la solemnidad moderna, dedicando un apartado específico a la implantación de la fiesta en el espacio hispano[4]. Estos trabajos se han visto enriquecidos por repertorios de autores inmaculistas, como el catálogo de agustinos estudiado por Rafael Lazcano, que documentan la participación de numerosas órdenes religiosas en la defensa doctrinal de la Inmaculada[5].

En los últimos años, la mirada se ha desplazado también hacia la dimensión política y visual del fenómeno. La monarquía hispánica convirtió la causa inmaculista en un elemento de identidad dinástica y «asunto de Estado», como ha subrayado la reciente síntesis de Pablo González Tornel, reseñada por M. J. Muñoz Ruiz[6]. Al mismo tiempo, la iconografía inmaculista del siglo xviii ha sido estudiada como un lenguaje visual destinado a hacer «visible» la doctrina y a vehicularla hacia públicos amplios[7].

En este marco, el caso mallorquín resulta especialmente sugerente. Salvador Andrés Ordax ha puesto de relieve el peso del «inmaculismo» franciscano en la isla, recordando que el Gran i General Consell eligió a la Purísima Concepción como patrona del reino de Mallorca ya en 1643 y que la iconografía inmaculista ocupa un lugar central en la catedral y el convento de San Francisco de Palma[8]. Sin embargo, la documentación inquisitorial relativa a escritos inmaculistas mallorquines sigue siendo poco conocida. La alegación fiscal sobre el manuscrito de Guillermo Vidal viene a llenar, modestamente, parte de ese vacío.

La controversia sobre la Inmaculada Concepción se desplegó, en el ámbito católico, durante la Baja Edad Media y la Edad Moderna, con especial intensidad en los siglos xvi y xvii. El eje del debate enfrentaba a los defensores de que María había sido preservada del pecado original «en el primer instante de su concepción», los inmaculistas, y a quienes sostenían que sólo había sido santificada después, los llamados maculistas. La discusión atravesó universidades, órdenes religiosas y episcopados, generando una abundante producción de tratados, sermones y votos solemnes[9].

La monarquía hispánica se situó pronto en la vanguardia del inmaculismo. Las universidades españolas fueron añadiendo, desde el siglo xvi, juramentos de defensa del misterio como requisito para la obtención de grados y el ejercicio de la docencia; Valencia en 1530, seguida de Zaragoza, Salamanca, Valladolid o Alcalá, entre otras, configuran un mapa académico comprometido con la causa inmaculista[10]. Paralelamente, reyes como Carlos II y Carlos III obtuvieron de la Santa Sede el reconocimiento de la Inmaculada como patrona de España y sus dominios, gesto que consolidó aún más el carácter identitario de la devoción[11].

La polémica no era sólo teológica. Como ha mostrado Aranda Doncel, en diócesis como la cordobesa el apoyo popular a la Inmaculada se tradujo en un denso tejido de cofradías, votos concepcionistas y festejos que implicaban a todas las capas sociales[12]. Es en este contexto donde hay que situar un manuscrito como el de Vidal, explícitamente orientado a refutar a «los autores que negaron a María Santísima la gracia en su primer instante», es decir, a quienes todavía se resistían al privilegio inmaculista en pleno siglo xviii.

En los últimos años, la historiografía ha tendido a interpretar la cuestión inmaculista no solo como una controversia doctrinal, sino como un fenómeno de enorme densidad política, visual y cultural dentro de la Monarquía Hispánica. En esta línea, Pablo González Tornel[13] ha mostrado cómo la defensa de la Inmaculada se convirtió en la España del siglo xvii en un auténtico lenguaje de representación colectiva, capaz de articular devoción, propaganda y afirmación identitaria en torno a la Monarquía Católica. Desde una perspectiva complementaria, Fernando Bouza[14] ha subrayado la centralidad de la cultura manuscrita en la Edad Moderna, recordando que buena parte de las polémicas religiosas, respuestas a sermones y escritos de intervención circularon al margen de la imprenta, en formas textuales móviles, copiadas y reelaboradas, especialmente aptas para conflictos doctrinales de escala local. Por su parte, Ramón Villanueva Mouton ha insistido en que la devoción a la Inmaculada debe entenderse también como una práctica festiva y comunitaria, estrechamente vinculada a la construcción de identidades urbanas y a la apropiación social del culto mariano[15]. En conjunto, estas aportaciones permiten situar el caso de Guillermo Vidal en una intersección particularmente fértil entre controversia teológica, circulación manuscrita, control inquisitorial y cultura devocional, mostrando que incluso un expediente local mallorquín participa de problemas centrales para la historia religiosa y cultural de la España moderna.

El manuscrito atribuido a Guillermo Vidal no puede entenderse sin situarlo en el cruce doctrinal entre la afirmación de la Inmaculada Concepción y la persistencia residual de autores que, todavía en el siglo xviii, negaban la gracia de María «en su primer instante». Estas dos ideas, aparentemente separadas, formaban en realidad un único campo teológico: defender que la Virgen recibió la gracia desde el primer momento de su existencia equivalía, en la práctica, a sostener la doctrina inmaculista; negarlo suponía alinearse con las tradiciones maculistas, aún vivas en algunos ambientes intelectuales y conventuales.

Diversos estudios han señalado que, aunque en España el inmaculismo gozaba de un fuerte arraigo popular e institucional desde el siglo xvii[16], sin embargo la controversia no desapareció por completo. Persistieron posiciones prudentes, restrictivas o abiertamente contrarias a la preservación absoluta de María. Rafael Lazcano ha documentado cómo ciertos teólogos agustinos mantenían reservas sobre la gracia inicial incluso en la primera mitad del siglo xvii, subrayando que esta corriente crítica no desapareció de inmediato[17]. Asimismo, la tradición dominica, históricamente más cauta en su adhesión a la tesis inmaculista, siguió alimentando discursos que evitaban afirmar la gracia plena desde el primer instante, lo que generaba fricciones con otros grupos religiosos[18].

En la práctica, esta diversidad de posturas configuró un mapa doctrinal heterogéneo donde convivían el fervor popular hacia la Inmaculada, impulsado por órdenes como los franciscanos, con la resistencia más matizada de autores formados en tradiciones maculistas. Como recuerda Juan Aranda Doncel en su estudio sobre la devoción concepcionista en Córdoba, la disputa no se reducía al plano teórico: tenía expresiones litúrgicas, festivas y comunitarias que definían la identidad religiosa de ciudades y obispados[19]. De ahí que los sermones, novenarios y tratados, como impresos o manuscritos, sobre la concepción de María fueran espacios privilegiados de disputa.

En este contexto se comprende el núcleo del manuscrito de Vidal, cuyo título declara abiertamente su objetivo: «examinar críticamente a los autores que negaron a María Santísima la gracia en su primer instante». Para Vidal, la negación de esa gracia no era una cuestión secundaria, sino un agravio teológico que merecía refutación. El manuscrito habría surgido, según el expediente, «en honor del sermón dado sobre la Concepción de María Santísima» predicado en la Catedral de Palma en 1736, lo que refuerza el vínculo entre polémica teológica y devoción litúrgica.

La Inquisición actuaba en este terreno en un delicado equilibrio. Como ha demostrado María Jesús Collantes de Terán, el Santo Oficio intervenía tanto frente a quienes negaban explícitamente el privilegio mariano como frente a quienes, desde el entusiasmo inmaculista, formulaban acusaciones o exageraciones teológicas que podían alterar la armonía doctrinal[20]. El caso de Vidal se inserta en este punto intermedio: su obra no es censurada por maculista, sino por la virulencia con la que atacaba a los maculistas. La frontera entre defensa legítima y agresividad doctrinal era estrecha, y la Inquisición vigilaba cuidadosamente ese límite.

Así, la relación entre Inmaculada Concepción y negación de la gracia inicial no es sólo conceptual, sino histórica. El manuscrito de Vidal es un testimonio excepcional de cómo, todavía en el siglo xviii, la defensa militante del privilegio mariano podía generar tensiones dentro de la comunidad eclesiástica. La polémica sobre la gracia de María seguía siendo, para algunos, un campo de batalla teológica; para la Inquisición, un asunto de orden; y para el pueblo, una expresión viva de identidad religiosa.

El título del manuscrito atribuido a Guillermo Vidal : »Examen crítico, histórico y demostrativo de los autores que negaron a María Santísima la gracia en su primer instante», remite directamente a la tradición teológica conocida como maculismo. Esta corriente, representada históricamente por autores medievales como san Bernardo o santo Tomás, sostenía que María no había sido preservada del pecado original desde su concepción, sino únicamente santificada posteriormente. Aunque en los siglos xvii y xviii el maculismo era ya doctrinalmente minoritario en España, pervivió en algunos ambientes conventuales y universitarios, alimentando controversias locales y ocasionales conflictos disciplinarios.

El expediente mallorquín recoge esta tensión doctrinal cuando señala que Vidal arremete contra «los autores que negaron a María Santísima la gracia en su primer instante», acusándolos de comprometer la verdad mariana. Este tono polémico coincide con lo observado por Rafael Lazcano en su estudio sobre los agustinos antiinmaculistas, donde describe cómo algunos teólogos continuaban defendiendo posiciones matizadas o restrictivas incluso en el siglo xvii avanzado[21]. Los investigadores han identificado, además, residuos maculistas en corrientes dominicas, especialmente antes de la definitiva definición dogmática de 1854.

Un ejemplo significativo recogido en estos estudios es la distinción entre pecado original contraído, pecado original contraible y preservación: algunos teólogos seguían sosteniendo que María habría sido preservada sólo «en previsión» del mérito de Cristo, pero no desde el primer instante de su existencia[22]. Este tipo de formulaciones posibilitaba posiciones intermedias que, aunque no abiertamente maculistas, cuestionaban la radicalidad del privilegio, y aparecen mencionadas repetidamente en polémicas doctrinales del xvii y xviii.

En el ámbito hispano, como recuerda Aranda Doncel, estos debates no eran meramente especulativos: afectaban directamente a la vida devocional y a la competencia entre órdenes religiosas[23]. Los franciscanos, principales defensores del inmaculismo, chocaron durante siglos con teólogos dominicos más prudentes o directamente críticos con la idea de la preservación absoluta. Mallorca, donde la orden franciscana poseía un peso estructural, no era ajena a esas tensiones. Salvador Andrés Ordax ha documentado cómo la predicación y la iconografía mallorquinas siguieron insistiendo en la pureza absoluta de María, convirtiéndose la isla en un foco simbólico del inmaculismo mediterráneo[24].

El manuscrito de Vidal debe interpretarse en este marco. Su propósito no era sólo devocional, sino combativo: refutar, denunciar y desacreditar a quienes mantenían posturas «insuficientes» sobre la gracia mariana. El expediente describe cómo, al ser leído ante el cabildo, algunos calificadores lo consideraron «injurioso» y lleno de «expresiones desagraviantes y ofensivas», no tanto por su doctrina mariana como por la vehemencia con que atacaba a los opositores. El fiscal subraya incluso la existencia de «artículos supuestos» y acusaciones que «no debían haberse formulado», indicio de que Vidal construyó su argumentación sobre la base de rumores o versiones imprecisas.

La referencia del manuscrito a que ciertos clérigos habían «negado la gracia inicial» enlaza, por otra parte, con un fenómeno señalado por M. J. Collantes de Terán: la Inquisición prestaba especial atención a aquellos sermones o escritos que, aun sin negar explícitamente el privilegio, introducían ambigüedades susceptibles de generar confusión doctrinal en el pueblo[25]. Esta preocupación se intensificó en el siglo xviii, cuando el Santo Oficio actuó contra autores que, desde un punto de vista ilustrado, intentaban moderar las afirmaciones milagrosas o sobrenaturales sobre María.

En este sentido, el caso Vidal es interesante porque invierte el patrón habitual: no es un texto maculista el censurado, sino un texto inmaculista demasiado agresivo contra los maculistas reales o imaginados. El manuscrito se sitúa así en una zona intermedia entre teología militante y devoción popular, mostrando cómo incluso quienes defendían la doctrina mayoritaria podían ser corregidos si sobrepasaban los límites del decoro doctrinal.

Sobre el trasfondo de estas disputas doctrinales se desplegaba una devoción popular muy arraigada. Campos subraya que, en los pueblos de la España del Siglo de Oro, la presencia de ermitas, cofradías y hospitales bajo la advocación de la Concepción es casi ubicua, hasta el punto de que «no hay que demostrar» la devoción, sino que es suficiente con recorrer el territorio y la documentación[26].

Aranda Doncel, por su parte, muestra cómo las hermandades concepcionistas cordobesas combinaban culto y acción social: organizaban fiestas solemnes, pero también dispensaban limosnas, dotaban huérfanas o ayudaban a expósitos, convirtiendo el fervor inmaculista en una red de protección comunitaria[27]. En el ámbito festivo, trabajos como los de José Antonio Peinado Guzmán[28] o Manuel García Fernández[29] ponen de relieve que las celebraciones de la Inmaculada en la España moderna incluían procesiones, luminarias, fuegos artificiales, corridas de toros y otros elementos que articulaban la vida urbana en torno al culto mariano.

En el caso de Mallorca, la historiografía reciente ha subrayado igualmente la importancia de la religión en la configuración de la vida social y urbana de la isla durante la Edad Moderna. Pere Fullana Puigserver ha mostrado cómo el tejido religioso mallorquín, articulado en torno a parroquias, conventos, cofradías y celebraciones litúrgicas, desempeñó un papel central en la construcción de identidades colectivas y en la organización de la vida comunitaria[30]. La devoción mariana, y en particular la dedicada a la Inmaculada Concepción, se integraba así en un sistema más amplio de prácticas devocionales que combinaban culto, sociabilidad y representación simbólica. Desde una perspectiva complementaria, Bartomeu Bestard[31] ha insistido en la estrecha relación entre religión y espacio urbano en la Mallorca moderna, subrayando cómo las ceremonias públicas, procesiones y celebraciones vinculadas al calendario litúrgico estructuraban la vida de la ciudad de Palma y reforzaban su identidad cívica. En este marco, las manifestaciones inmaculistas, promovidas especialmente por el ámbito franciscano y respaldadas por las instituciones del reino– adquirieron una dimensión que trascendía lo estrictamente doctrinal para convertirse en un elemento significativo del paisaje cultural y devocional de la isla.

En el ámbito mallorquín, la devoción a la Inmaculada Concepción se insertó igualmente en el amplio entramado de religiosidad popular característico de la sociedad del Antiguo Régimen. Diversos estudios sobre religiosidad y cultura festiva en Mallorca han puesto de relieve la importancia de las celebraciones marianas y su profunda integración en la vida urbana y comunitaria de la isla. Como ha señalado Gabriel Llompart, uno de los principales estudiosos de la religiosidad popular mallorquina, el culto mariano ocupó un lugar central en las prácticas devocionales de la sociedad insular desde la Edad Moderna. Las cofradías, los altares dedicados a la Virgen y las celebraciones litúrgicas articulaban una intensa vida religiosa que trascendía el ámbito estrictamente eclesiástico para proyectarse en la esfera social y urbana[32].

En el caso específico de la devoción concepcionista, Mallorca participó activamente en la difusión del inmaculismo que caracterizó a la Monarquía Hispánica durante la Edad Moderna. Estudios sobre la religiosidad insular han mostrado cómo las instituciones municipales, las parroquias y las cofradías locales promovieron celebraciones en honor de la Virgen que incluían ceremonias litúrgicas solemnes y actos públicos de carácter festivo, integrando así la devoción en la cultura urbana de la isla[33].

En Mallorca, este fenómeno alcanzó una intensidad particularmente notable. La constitución en 1559 de la Provincia franciscana de la Inmaculada Concepción en Baleares y Pitiusas, con el convento de San Francisco de Palma como casa principal, y la elección de la Purísima como patrona del reino en 1643, sitúan la isla entre los focos difusores del inmaculismo peninsular. La iconografía, desde xilografías populares hasta programas monumentales como la fachada de la catedral de Palma, refuerza esa centralidad devocional y evidencia la amplia difusión del ideal concepcionista en la cultura religiosa insular.

Es en este ambiente donde adquiere pleno sentido que, en 1736, un sermón sobre la Concepción predicado en la catedral de Palma impulsara a un laico, Guillermo Vidal, a redactar un manuscrito polémico «en honor del sermón dado sobre la Concepción de María Santísima»[34]. La iniciativa muestra cómo la devoción popular podía traducirse también en formas de participación intelectual y escrita, incluso fuera de los cauces académicos tradicionales[35].

3. Cultura manuscrita y censura inquisitorial en el siglo xviii. La relación entre la Inmaculada Concepción y la Inquisición

La Inquisición española intervino de diversos modos en la cuestión inmaculista. Aunque el Santo Oficio no definía dogmas, sí podía condenar proposiciones consideradas peligrosas o imprudentes, tanto por negar la excelencia de María como por afirmar de manera excesiva aquello que Roma pedía tratar con cautela antes de 1854. Lazcano recuerda cómo la Inquisición española remitió a Roma proposiciones para su condena definitiva, en colaboración con teólogos que defendían la doctrina inmaculista desde posiciones «ortodoxas»[36].

En el siglo xviii, según ha estudiado María Jesús Collantes de Terán, el tribunal amplió su atención hacia impresos menores, novenarios y devocionarios populares, temeroso de que ciertas fórmulas piadosas traspasasen los límites de lo doctrinalmente aceptable o introdujesen supersticiones[37]. Un caso paradigmático es la censura de un «Devotísimo Novenario a la Inmaculada Concepción de María SS», por parte de la Inquisición de Barcelona en 1806, por considerar que algunos pasajes exageraban los atributos de la Virgen[38].

La alegación fiscal sobre el manuscrito de Vidal encaja en esta lógica. El texto describe cómo el libro fue remitido al tribunal «para ser calificado», cómo se le asignó un número y cómo los calificadores detectaron «muchas expresiones injuriosas, desagravios y ofensas del objeto», en referencia a determinados clérigos. En otras palabras, el problema no era sólo lo que se decía de María, sino también lo que se decía de los teólogos que negaban su gracia inicial. El control inquisitorial operaba, así, tanto sobre la doctrina mariana como sobre la crítica a las autoridades eclesiásticas.

La circulación manuscrita desempeñó un papel crucial en la cultura religiosa del Setecientos. Antes de la proliferación de imprentas menores y devocionarios populares impresos, los manuscritos polémicos eran el cauce habitual para expresar ideas teológicas, comentarios a sermones o refutaciones doctrinales. En el expediente mallorquín, el libro de Vidal es descrito como «un sujeto dicho libro enquesta manuscrita», expresión que revela su carácter híbrido: ni una obra formal, ni un mero panfleto, sino un claro y revelador texto devocional combatiente.

La Inquisición era consciente de esta «zona gris» del debate religioso. Como ha documentado Collantes de Terán, el Santo Oficio dedicó especial atención en el siglo xviii a los escritos no impresos, ya que la ausencia de imprenta dificultaba su control y facilitaba la difusión de doctrinas sensibles.[39] El caso del «Devotísimo Novenario a la Inmaculada», censurado en 1806 por sus «excesos expresivos», demuestra que el problema no era sólo el contenido, sino el tono, la retórica y, en ocasiones, la intención polémica.

El manuscrito de Vidal entra de lleno en esta categoría. Redactado «en honor del sermón dado sobre la Concepción de María Santísima», revela cómo la literatura manuscrita permitía responder de manera inmediata a acontecimientos litúrgicos o a debates reavivados por la predicación. Y, como subraya Lazcano en su estudio sobre escritores antiinmaculistas[40], la polémica sobre la gracia inicial de María produjo múltiples textos que raramente alcanzaron la imprenta, pero que circularon en conventos, cátedras o círculos privados.

La censura inquisitorial, en consecuencia, se centró tanto en evitar el error doctrinal como en mantener la paz eclesiástica. El expediente lo recoge con claridad al afirmar que el manuscrito contenía «muchas expresiones injuriosas, desagravios y ofensas». No era la doctrina inmaculista la que preocupaba, sino la virulencia contra quienes la negaban o matizaban. La cultura manuscrita, al carecer de filtros editoriales, era especialmente propensa a estos excesos retóricos.

El componente folclórico del caso reside en la profunda imbricación entre devoción popular, práctica litúrgica y escritura polémica. No puede olvidarse que el manuscrito surge tras un sermón festivo del 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción, una celebración que articulaba en Mallorca un amplio repertorio de expresiones comunitarias: procesiones, luminarias, música, votos y cofradías.

Como ha señalado Campos, la devoción a la Inmaculada se extendía por la geografía hispana hasta el punto de que su presencia podía rastrearse en ermitas, hospitales, cofradías y topónimos[41]. Esta difusión masiva, lejos de ser meramente litúrgica, configuraba una auténtica cultura popular mariana, con símbolos, relatos y prácticas que otorgaban a la figura de María un papel protector y de identidad comunitaria. Aranda Doncel insiste en que esta devoción «atravesaba todas las capas sociales» y era motor de sociabilidad religiosa[42].

En Mallorca, como recuerda Andrés Ordax, la elección de la Inmaculada como patrona del Reino en 1643 y la presencia dominante de franciscanos reforzaron un auténtico «imaginario inmaculista insular»[43]. En este contexto, la polémica doctrinal no era un debate académico marginal: era un asunto que afectaba a la sensibilidad colectiva, a las fiestas, a los símbolos y hasta al prestigio de las órdenes religiosas implicadas.

El manuscrito de Vidal debe entenderse, por tanto, como un producto nacido de la cultura popular religiosamente movilizada. Es significativo que el expediente lo describa como texto compuesto «en honor del sermón de la Catedral»[44]: la predicación festiva actuó como desencadenante de una escritura que pretendía defender a María frente a quienes habían «negado su gracia en el primer instante». Esta reacción refleja bien cómo la devoción mariana podía activar emociones, debates y hasta conflictos internos.

La intervención inquisitorial, entonces, no sólo actuó sobre una obra teológica, sino que reguló los límites expresivos de la religiosidad vivida, procurando evitar fracturas en una comunidad para la cual la Inmaculada era símbolo identitario. La censura del manuscrito no silenció una herejía, sino un exceso devocional demasiado combativo.

4. El análisis del proceso del caso de Guillermo Vidal

La lectura, transcripción paleográfica y análisis realizado del expediente inquisitorial referente a la calificación y censura del libro titulado «Examen crítico, histórico y demostrativo de los autores que negaron a María Santísima la gracia en su primer instante», presentado al Santo Oficio de Mallorca entre 1733 y 1738, permite recuperar las voces, tensiones y silencios de los agentes implicados. El trabajo se ha realizado respetando la estructura documental, diferenciando las declaraciones, apreciaciones fiscales y dictámenes calificadores. El documento no sólo informa sobre una polémica local, sino que evidencia la persistencia de tensiones teológicas en un siglo xviii que, a pesar de su estabilidad doctrinal, seguía siendo terreno fértil para disputas en torno a la figura de María. Pero sobre todo, es un libro censurado prohibido por parte del tribunal inquisitorial mallorquín[45].

No se trata de un caso aislado. Existen otros ejemplos de obras censuradas por el tribunal inquisitorial de Mallorca, como la alegación fiscal del pleito de competencia y la calificación del célebre libro «La fe triunfante»[46] de Francisco Garau, de la Compañía de Jesús. Se imprimió el libro con licencia del Regente y del Vicario General y se puso posteriormente en venta. Seguidamente, la Real Audiencia publicó un decreto en virtud del cual se mandó al Regente retirar todos los libros y quemarlos, menospreciando así al Tribunal, alegando finalmente la reimpresión por parte del Inquisidor Fiscal[47].

4.1. La alegación fiscal sobre el manuscrito de Guillermo Vidal: análisis histórico y contextualización

El expediente inquisitorial relativo al manuscrito de Guillermo Vidal constituye un testimonio excepcional para comprender cómo operaba, en la primera mitad del siglo xviii, la vigilancia sobre la doctrina mariana en Mallorca. El documento se abre con la declaración de un vecino de Palma, quien asegura haber visto en casa de Vidal «un sujeto dicho libro enquesta manuscrita»[48]. No se trata de un libro impreso ni difundido, sino de un manuscrito privado, un formato típico de las controversias teológicas menores que circulaban en ámbitos locales o en redes de erudición no institucionalizadas.

El testigo afirma que el texto había sido redactado «en honor del sermón dado sobre la Concepción de María Santísima», predicado en la Catedral el 8 de diciembre de 1736. Esta referencia no es de menor importancia ni puede pasar desapercibida, ya que la predicación catedralicia sobre la Inmaculada era un vehículo fundamental de difusión teológica y devocional, y los sermones impresos o manuscritos formaban parte del repertorio que alimentaba las disputas y afirmaciones doctrinales. En Córdoba, por ejemplo, Aranda Doncel ha mostrado cómo los conventos franciscanos promovían sermones y «funciones solemnes» que fomentaban la defensa del privilegio inmaculista en todos los estratos sociales[49].

En el caso mallorquín, el escribiente deja claro que, tras ser leído en el cabildo, el texto fue considerado «injurioso»[50] hacia ciertos religiosos que habían sostenido posiciones maculistas o contrarias a la gracia inicial de María. Este detalle revela algo esencial: el manuscrito no fue denunciado por «herético», pues defendía la Inmaculada, sino por la agresividad con que atacaba a los detractores. Esta sensibilidad aparece documentada en múltiples procesos inquisitoriales que no se orientan contra el dogma, sino contra la violencia retórica o la temeridad teológica.

Collantes de Terán ha subrayado que, en el siglo xviii, la Inquisición española vigiló de forma creciente los impresos devocionales y doctrinales que, aun bienintencionados, podían contener «exageraciones impropias» o expresiones consideradas peligrosas para la recta fe[51]. En este sentido, el expediente describe que los calificadores hallaron en el texto de Vidal «muchas expresiones injuriosas, desagravios y ofensas del objeto»[52]. La palabra «objeto» alude aquí a la materia doctrinal tratada: la defensa de la gracia inicial de María.

Este punto enlaza directamente con una tendencia más amplia del Santo Oficio: así como reprimía formulaciones maculistas demasiado explícitas, también corregía excesos inmaculistas. En 1806, por ejemplo, el tribunal de Barcelona censuró el «Devotísimo Novenario a la Inmaculada Concepción por atribuir a María poderes y privilegios no sancionados doctrinalmente»[53]. La preocupación no era la devoción en sí, sino los derroteros doctrinales que tomaba.

4.2. El análisis del caso: la tensión sobre la autoría y la circulación del manuscrito

En Mallorca, a 20 de diciembre de 1733, el escribano registró lo siguiente: «un tal D. Andrés Ximén[54] (quizás Xamena o Jiménez por etimología) Matz[55], de setenta años, declaró que en su casa vivía un hombre llamado Guillermo Vidal»[56]. Este señor, además, según el testigo, «poseía un manuscrito que titulaba «Examen crítico, histórico y demostrativo de los autores que negaron a María Santísima la gracia en su primer instante»[57].

El testigo asegura haber visto dicho manuscrito «un sujeto dicho libro enquesta manuscrita»[58] y añadir que, según Vidal, existía «copia testimoniada»[59]. Además, al preguntársele qué libro era, respondía que se trataba de un texto escrito «en honor del sermón dado sobre la Concepción de María Santísima, del sábado predicado por el rector Cardinal (cuyo nombre no aparece y desconocemos) en la Catedral, el día 8 de diciembre de 1736»[60]. Esta fecha coincide con la festividad de la Inmaculada Concepción, lo que sugiere una vinculación directa del manuscrito con la devoción mariana. El testigo afirma que, tras ser leído ante el cabildo catedralicio, se reconoció como injurioso hacia ciertos autores; el procurador del cabildo concluyó que debía remitirse al oficio competente[61]. Vidal, además, añade posteriormente que había perdido la copia[62].

Al 18 de septiembre de 1738, el Calificador asignó un número al libro para su envío al tribunal. El proceso incluyó diversos dictámenes y acusaciones de «expresiones injuriosas, desagravios y ofensa del objeto»[63] contra miembros del clero, referentes a su doctrina sobre María. Finalmente, el tribunal requirió a Vidal un dictamen; éste negó su autoría original sobre una copia que se le atribuía y dijo que no sabía dónde estaba[64].

Aun así, el tribunal determinó que ese manuscrito debía considerarse «superfluo» y «su circulación prohibida»[65]. Se dictó su retirada, y el expediente quedó abierto, sin constar que el libro reapareciese posteriormente . En fecha de 31 de diciembre de 1733, se notificó oficialmente el decreto, y se ordenó la confiscación del manuscrito y sus copias[66].

Por tanto, este documento revela un caso de censura inquisitorial no por herejía explícita, sino por polémica doctrinal sobre la Inmaculada Concepción, una cuestión que durante siglos dividió a teólogos, y que generó múltiples textos polémicos, manuscritos privados y resistencias populares.

La investigación inquisitorial revela una notable confusión sobre el origen y la autoría del manuscrito. En un momento del expediente se afirma que un religioso, fray Ribas, «quizo se había perdido el origen y copia de manuscritos, y el mismo se retractó»[67], lo que abre la posibilidad de varias manos implicadas. Posteriormente, el mismo testigo declara que la obra estaba «compuesta por sí solo de S. Inquisitor»[68], frase incompleta y difusa pero que podría indicar que alguien aseguraba que el autor tenía relación con el tribunal o con un censor anterior.

Cabe decir, sin embargo, que este tipo de contradicciones eran habituales en denuncias de manuscritos devocionales. Como explica Francisco J. Campos en su estudio sobre las Relaciones Topográficas, donde aparecen múltiples ejemplos de manuscritos circulantes vinculados a la Concepción, la transmisión informal de textos de piedad podía generar atribuciones dudosas, copias parciales y reelaboraciones continuas[69].

El expediente mallorquín menciona incluso un «español encuadernado» que habría sido utilizado como referencia o versión anterior, sobre el cual «se habían puesto tantas tintas»[70]. Esta expresión parece indicar la existencia de glosas, anotaciones, o añadidos marginales, una práctica común en polémicas doctrinales en las que los lectores intervenían sobre el texto con comentarios propios.

4.3. El informe final del fiscal y la decisión del tribunal

El dictamen final, emitido en diciembre de 1733 y ampliado en 1738, concluye que el manuscrito de Vidal debía considerarse «superfluo»[71], término técnico con el que la Inquisición calificaba textos que no aportaban nada doctrinalmente útil y podían, por estilo o intencionalidad, causar confusión. El fiscal añade que el libro generaba «controversia indeseada»[72], y aunque no se especifica el castigo, se ordenó que el manuscrito fuese retirado y remitido a la autoridad competente.

La decisión es coherente con la política inquisitorial de la época. Como ha mostrado Pedro García en su estudio sobre la catedral de Granada, las celebraciones en honor de la Inmaculada estaban cuidadosamente reguladas para evitar disputas entre órdenes religiosas y preservar la unidad de culto[73]. La censura sobre Vidal puede interpretarse en el mismo sentido: evitar rupturas internas en un contexto devocional de enorme sensibilidad.

El expediente contiene, además, la orden final: «Aviéndose juntado dho. Decreto, se remitió con autos al Señor L.o en Casa Real en día 21 de diciembre de 1733»[74]. Con ello se cierra el caso, sin mayores repercusiones penales, pero con un claro e importante mensaje disciplinario: la defensa de la Inmaculada no podía emplearse como arma retórica contra otros teólogos ni producir literatura polémica no autorizada.

4.4. Mallorca como escenario inmaculista y el papel del manuscrito

Este episodio sólo se entiende plenamente en el contexto mallorquín. Salvador Andrés Ordax ha demostrado que la isla fue uno de los centros mediterráneos más activos en la defensa de la Purísima, con el convento franciscano de Palma como núcleo doctrinal y simbólico[75]. El cabildo catedralicio, además, participaba activamente en procesiones, sermones y festividades vinculadas al 8 de diciembre, convirtiendo a la Inmaculada en eje vertebrador de la identidad local.

En este ambiente, el manuscrito de Vidal aparece como una expresión personal, y probablemente algo descontrolada, de ese fervor mencionado. Su carácter polémico refleja la persistencia, a mediados del siglo xviii, de sectores maculistas minoritarios, cuya presencia podía provocar indignación en círculos laicos y clericales. Como observó Aranda Doncel para Córdoba, la devoción inmaculista sabía movilizar emociones intensas, a veces difícilmente compatibles con la moderación exigida por los tribunales eclesiásticos[76]. El caso de Vidal ilustra, entonces, un choque entre devoción popular activa, teología militante y censura institucional.

Conclusiones

El análisis del expediente inquisitorial relativo al manuscrito «Examen crítico, histórico y demostrativo de los autores que negaron a María Santísima la gracia en su primer instante», atribuido a Guillermo Vidal, permite comprender con mayor precisión la compleja relación entre controversia teológica, devoción popular y control institucional en la España del siglo xviii. Lejos de tratarse de un simple episodio local o anecdótico, el caso revela cómo la Inquisición continuó desempeñando un papel activo en la regulación de los discursos religiosos incluso en ámbitos donde la ortodoxia doctrinal parecía plenamente consolidada.

La documentación examinada demuestra que la intervención del tribunal no se dirigía únicamente contra posiciones heterodoxas o abiertamente contrarias a la doctrina católica. En el caso de Vidal, el manuscrito defendía explícitamente la tesis inmaculista dominante en la Monarquía Hispánica; sin embargo, fue objeto de censura debido al tono polémico con el que atacaba a los autores considerados maculistas. El expediente muestra así que la preocupación inquisitorial no se limitaba al contenido doctrinal de los textos, sino que abarcaba también las formas de expresión y las posibles consecuencias disciplinarias de las controversias teológicas. La censura del manuscrito responde, por tanto, a una lógica de regulación de la polémica religiosa más que a la represión de una desviación doctrinal propiamente dicha.

Desde esta perspectiva, el caso analizado permite matizar la imagen de una Inquisición centrada exclusivamente en la persecución de la heterodoxia. El tribunal actuó también como una instancia de arbitraje destinada a preservar el equilibrio entre diferentes corrientes teológicas y a evitar que las disputas doctrinales degenerasen en conflictos abiertos dentro de la comunidad eclesiástica. La defensa militante de la ortodoxia podía, paradójicamente, convertirse en objeto de vigilancia cuando adoptaba formas consideradas excesivamente agresivas o susceptibles de perturbar la armonía institucional.

Al mismo tiempo, el expediente pone de relieve la importancia de la cultura manuscrita en la circulación de debates religiosos durante la Edad Moderna. El texto de Vidal surgió como respuesta a un sermón predicado en la catedral de Palma y circuló inicialmente en forma manuscrita dentro de un ámbito relativamente reducido. Este tipo de escritos –a medio camino entre la erudición, la polémica doctrinal y la intervención devocional– constituían un espacio especialmente dinámico de discusión religiosa, difícil de controlar por las autoridades eclesiásticas debido a su carácter informal y a su rápida circulación. La actuación inquisitorial refleja precisamente la preocupación por esta zona intermedia de la cultura escrita, donde las polémicas podían difundirse sin pasar por los mecanismos ordinarios de censura editorial.

El caso mallorquín adquiere además un significado particular al situarse en un territorio profundamente marcado por la devoción concepcionista. La elección de la Inmaculada como patrona del reino en el siglo xvii y la fuerte presencia del inmaculismo franciscano habían convertido la defensa de la pureza mariana en un elemento central de la identidad religiosa local. En este contexto, el manuscrito de Vidal puede interpretarse como una manifestación de devoción popular militante, surgida del entusiasmo suscitado por la predicación festiva y dirigida contra quienes todavía sostenían posiciones doctrinales consideradas insuficientes. La reacción inquisitorial muestra, sin embargo, los límites institucionales de esta militancia devocional.

Desde el punto de vista historiográfico, el estudio contribuye a ampliar nuestra comprensión de las relaciones entre Inquisición, cultura escrita y religiosidad popular en la España moderna. Frente a interpretaciones que presentan al Santo Oficio exclusivamente como un aparato represivo de la heterodoxia, el expediente analizado sugiere una función más compleja: la de regular los límites de la controversia religiosa dentro de una sociedad profundamente marcada por la devoción católica. El caso de Guillermo Vidal ilustra así cómo incluso los discursos que defendían la ortodoxia podían ser objeto de control cuando se percibía que su tono o sus acusaciones podían alterar el equilibrio institucional o disciplinario de la Iglesia.

Finalmente, este episodio abre nuevas vías de investigación para el estudio de la cultura religiosa del siglo xviii. La exploración sistemática de expedientes inquisitoriales relacionados con escritos manuscritos devocionales podría revelar hasta qué punto estas formas de intervención teológica informal fueron más frecuentes de lo que la historiografía ha supuesto hasta ahora. Del mismo modo, el análisis comparado de otros casos locales permitiría comprender mejor cómo interactuaban la predicación, la circulación manuscrita y la censura inquisitorial en la construcción y regulación de las polémicas religiosas de la Edad Moderna.

En conjunto, el manuscrito de Guillermo Vidal no sólo constituye un ejemplo singular de censura inquisitorial en el ámbito mallorquín, sino también una ventana privilegiada para observar las tensiones entre devoción popular, militancia doctrinal y disciplina institucional en la cultura religiosa de la España moderna.

Juan María González de la Rosa
UNED
Universidad de Zaragoza




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NOTAS

[1]Aranda Doncel, J. (2005). «La devoción a la Inmaculada Concepción durante los siglos xvi al xviii: El papel de los conventos cordobeses de la Provincia Franciscana de Granada». En F. J. Campos y Fernández de Sevilla (Ed.), Religiosidad, historia y arte. Actas del simposium (pp. 53–88).

[2] Lazcano, R. (2005). «Agustinos españoles defensores de la Inmaculada en la primera mitad del siglo xvii». Archivo Agustiniano, 99, pp. 1163–1209.

[3] Véase el análisis doctrinal comparado en Lazcano (2005), pp. 1174–1182.

[4] Aranda Doncel (2005), pp. 60–77.

[5] Collantes de Terán de la Hera, M. J. (2001). «Censura inquisitorial y devociones populares en el siglo xviii». Revista de Inquisición, 10, pp. 9–98.

[6] Muñoz Ruiz, M. J. (2021). «Ver es creer. La Inmaculada Concepción y España en el siglo xvii» (Reseña de P. González Tornel). BSAA Arte, 87, pp. 383-386.

[7] Gracia, R. F. (2004). «Algunas representaciones inmaculistas hispanas del siglo xviii». Anuario de Historia de la Iglesia, 13, pp. 247-270

[8] Andrés Ordax, S. (2018). «La Purísima Concepción y tres franciscanos «rigurosos» en Palma de Mallorca». Boletín de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes, 53, pp. 79-100.

[9] Aranda Doncel, J. (2005). «La devoción a la Inmaculada Concepción durante los siglos xvi al xviii: El papel de los conventos cordobeses de la Provincia Franciscana de Granada». En F. J. Campos y Fernández de Sevilla (Ed.), Religiosidad, historia y arte. Actas del simposium (pp. 53–88).

[10] Lazcano, R. (2005). «Agustinos españoles defensores de la Inmaculada en la primera mitad del siglo xvii». Archivo Agustiniano, 99, 1163–1209.

[11] Véase el análisis doctrinal comparado en Lazcano (2005), pp. 1174–1182.

[12] Aranda Doncel (2005), pp. 60–77.

[13] González Tornel, P. (2021). Ver es creer. La Inmaculada Concepción y España en el siglo xvii. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas

[14] Bouza Álvarez, F. J. (2001). Corre manuscrito: una historia cultural del Siglo de Oro. Madrid: Marcial Pons

[15] Campos y Fernández de Sevilla, F. J. (Coord.). (2005). «La Inmaculada Concepción en España: religiosidad, historia y arte». Actas del XIII Simposium del Instituto Escurialense de Investigaciones Históricas y Artísticas (San Lorenzo de El Escorial, 1–4 de septiembre de 2005). San Lorenzo de El Escorial: Ediciones Escurialenses / Real Centro Universitario Escorial-María Cristina.

[16] Aranda Doncel, J. (2005). «La devoción a la Inmaculada Concepción durante los siglos xvi al xviii: El papel de los conventos cordobeses de la Provincia Franciscana de Granada». En F. J. Campos y Fernández de Sevilla (Ed.), Religiosidad, historia y arte. Actas del simposium (pp. 53–88).

[17] Lazcano, R. (2005). Agustinos españoles defensores de la Inmaculada en la primera mitad del siglo xvii. Archivo Agustiniano, 99, 1163–1209.

[18] Véase el análisis doctrinal comparado en Lazcano (2005), pp. 1174–1182.

[19]Aranda Doncel (2005), pp. 60–77.

[20]Collantes de Terán de la Hera, M. J. (2001). «Censura inquisitorial y devociones populares en el siglo xviii». Revista de Inquisición, 10, 9–98.

[21] Lazcano, R. (2005). «Agustinos españoles defensores de la Inmaculada en la primera mitad del siglo xvii». Archivo Agustiniano, 99, 1163–1209.

[22] Véase síntesis doctrinal en Lazcano (2005), pp. 1174–1182.

[23] Aranda Doncel, J. (2005). «La devoción a la Inmaculada Concepción durante los siglos xvi al xviii». En Religiosidad, historia y arte (pp. 53–88).

[24] Andrés Ordax, S. (2018). «La Purísima Concepción y tres franciscanos «rigurosos» en Palma de Mallorca». Boletín de la Real Academia de Extremadura, 53, 79–100.

[25] Collantes de Terán, M. J. (2001). «Censura inquisitorial y devociones populares en el siglo xviii». Revista de Inquisición, 10, 9–98.

[26] Campos (2005), pp. 9–14.

[27] Aranda Doncel, J. (2005). «La devoción a la Inmaculada Concepción durante los siglos xvi al xviii». En Religiosidad, historia y arte (pp. 53–88).

[28] Peinado Guzmán, J. A. (2011). Controversia teológica, devoción popular y expresión plástica: La Inmaculada Concepción en Granada (Tesis doctoral, Universidad de Granada). Repositorio Institucional DIGIBUG.

[29] De dicho autor, destacan obras fundamentales sobre la temática propuesta como García Fernández M. (1999). «Religiosidad popular y cultura urbana en la España moderna». En J. M. Usunáriz (Ed.), Los estudios sobre religiosidad popular en la España Moderna (pp. 17-43); García Fernández, M. (2004). «Cultura material y religiosidad popular en el seno familiar castellano del siglo xviii», Cuadernos Dieciochistas, 5, pp. 97–121

[30] Fullana Puigserver, P. (2015). Història religiosa de Mallorca. Palma: Lleonard Muntaner.

[31] Bestard, B. (2012). La ciutat de Mallorca en l’època moderna. Palma: Lleonard Muntaner.

[32] Llompart Moragues, G. (1982). Religiosidad popular: miscelánea de estudios (folklore de Mallorca, folklore de Europa). Palma: José J. de Olañeta.

[33] Vaquer Bennàssar, O. (2001). Religiosidad y sociedad en la Mallorca del Antiguo Régimen. Palma: Universitat de les Illes Balears.

[34] AHN, Inquisición, 3732, Exp. 262

[35] Sastre Moll, J. (1997). «Cofradías y religiosidad popular en la Mallorca moderna». Mayurqa, 23, pp. 155–176.

[36] Aranda Doncel, J. (2005). «La devoción a la Inmaculada Concepción durante los siglos xvi al xviii». En Religiosidad, historia y arte (pp. 53–88).

[37] Campos y Fernández de Sevilla, F. J. (2005). «La devoción a la Inmaculada Concepción en las relaciones Topográficas». En Religiosidad, historia y arte (pp. 9–31).

[38] Collantes de Terán de la Hera, M. J. (2001). «Censura inquisitorial y devociones populares en el siglo xviii». Revista de Inquisición, 10, 9–98.

[39] Collantes de Terán (2001), pp. 35–66.

[40] Lazcano, R. (2005). «Agustinos españoles defensores de la Inmaculada en la primera mitad del siglo xvii». Archivo Agustiniano, 99, 1163–1209.

[41] Campos y Fernández de Sevilla, F. J. (2005). «La devoción a la Inmaculada Concepción en las relaciones Topográficas». En Religiosidad, historia y arte. Actas del simposium (pp. 9-31).

[42] Aranda Doncel, J. (2005). «La devoción a la Inmaculada Concepción durante los siglos xvi al xviii». En Religiosidad, historia y arte (pp. 53–88).Campos y Fernández de Sevilla, F. J. (2005). La devoción a la Inmaculada Concepción en las «Relaciones Topográficas». En Religiosidad, historia y arte. Actas del simposium (pp. 9-31).

[43] Andrés Ordax, S. (2018). «La Purísima Concepción y tres franciscanos «rigurosos» en Palma de Mallorca». Boletín de la Real Academia de Extremadura, 53, 79–100

[44] AHN, Inquisición, 3732, Exp. 262

[45] AHN, Inquisición, 3.772, exp. 262. Nos encontramos ante un problema referente a la Inmaculada Concepción de la Virgen María: el autor del libro defendía expresamente las posturas antitomistas e injuriosas contra la religión dominicana.

[46] F. Garau, La fee trivnfante en qvatro avtos celebrados en Mallorca por el Santo Oficio Mallorca, 1691. 124 AHN, Inquisición, 3.772, exp. 263. 125 Se trata de un caso complejo, embrollado y diferente al caso analizado, aunque muy acorde también con la tónica de enfrentamientos entre la Real Audiencia y la Inquisición.

[47] Véase de nuevo, A. Planas Rosselló, La Real Audiencia en Mallorca en la época de los Austrias (1571-1715), ibidem.

[48] AHN, Inquisición, 3.772, exp. 262. Nuevamente un problema referente a la Inmaculada Concepción de la Virgen María: el autor del libro defendía expresamente las posturas antitomistas e injuriosas contra la religión dominicana.

[49] Aranda Doncel, J. (2005). «La devoción a la Inmaculada Concepción durante los siglos xvi al xviii». En Religiosidad, historia y arte (pp. 53–88).

[50] AHN, Inquisición, 3.772, exp. 262, f.1

[51] Collantes de Terán, M. J. (2001). «Censura inquisitorial y devociones populares en el siglo xviii». Revista de Inquisición, 10, 9–98.

[52] AHN, Inquisición, 3.772, exp. 262 f.1

[53] Collantes de Terán (2001), pp. 67–72.

[54] Quizás Xamena o Jiménez por similitud, ya que este primer apellido no puede leerse con claridad.

[55] Este segundo apellido del testimonio tampoco se muestra demasiado visible en el documento.

[56] AHN, Inquisición, 3.772, exp. 262 f.1

[57]Ibidem

[58]Ibidem

[59]Ibidem

[60]Ibidem

[61]Ibidem

[62]Ibidem

[63]Ibidem, f.2

[64]Ibidem

[65]Ibidem

[66]Ibidem, f.4

[67] AHN, Inquisición, 3.772, exp. 262, f.2.

[68]Ibidem

[69] Campos y Fernández de Sevilla, F. J. (2005). La devoción a la Inmaculada Concepción en las «Relaciones Topográficas». En Religiosidad, historia y arte (pp. 9–31).

[70] AHN, Inquisición, 3.772, exp. 262 f.1

[71]Ibidem, f.2

[72]Ibidem

[73] García, E. M. (2005). «Celebraciones en honor a la Inmaculada Concepción en la catedral de Granada». En Religiosidad, historia y arte (pp. 489–512).

[74] AHN, Inquisición, 3.772, exp. 262 f.4

[75] Andrés Ordax, S. (2018). «La Purísima Concepción y tres franciscanos «rigurosos» en Palma de Mallorca». BRAE, 53, 79–100.

[76] Aranda Doncel (2005), pp. 60–77.



Doctrina vigilada, devoción viva: un manuscrito censurado por la Inquisición en la Mallorca del siglo XVIII y su proyección folclórica

GONZALEZ DE LA ROSA, Juan María

Publicado en el año 2026 en la Revista de Folklore número 534.

Revista de Folklore

Fundación Joaquín Díaz