Si desea contactar con la Revista de Foklore puede hacerlo desde la sección de contacto de la Fundación Joaquín Díaz >


Las cabañuelas
Las cabañuelas son consideradas un método de predicción que se basa en el clima de los primeros 12 días de enero para definir cómo será el año climatológico.
La explicación para entender las cabañuelas está relacionada con los días, así el día uno es enero, el día dos febrero y así sucesivamente hasta llegar al día doce, el día trece se inicia en diciembre, el día catorce noviembre, el día quince octubre, es decir, se retrocede hasta el día 24, el día 25 comienza a contarse de dos en dos, por ejemplo, el día 25 de enero correspondería a enero y febrero, el día 26 a marzo y abril, hasta llegar al día 30, el día 31 cada dos horas se cambia de mes en el transcurso del día.
Es un antiguo método usado por agricultores para predecir el clima del año, observando los primeros 12 días de enero. Aunque tradicional, hoy en día el cambio climático afecta su precisión.
Los primeros doce días representan los meses en orden ascendente, comenzando por agosto, mientras que los segundos doce días, conocidos como las retornadas, predicen los meses en orden descendente. Este sistema ancestral, que puede variar entre regiones, permite realizar un pronóstico meteorológico para todo el año.
Las cabañuelas son un sistema de predicción climática que tiene sus raíces en la observación de fenómenos naturales, como el comportamiento de los vientos, las lluvias, y la temperatura durante los primeros días de enero.
Las herraduras de la suerte
La herradura de la suerte es un símbolo que muchas personas asocian con la buena fortuna, la prosperidad y la protección contra los malos espíritus. Esta tradición se remonta a muchos siglos atrás y se cree que colgar una herradura sobre la puerta de entrada puede traer suerte a la casa.
Antaño los campesinos las colocaban en los árboles frutales para que actuasen como espantapájaros.
Los ciclos lunares y las cosechas
Hay ocho fases de la Luna tradicionalmente reconocidas. Las cuatro fases principales son la Luna Llena, Luna Nueva, Cuarto creciente y Cuarto menguante. Entre ellas, hay cuatro fases menores: Luna Creciente, Gibosa Creciente, Gibosa Menguante y Luna Menguante.
Influencia de las fases lunares en los trabajos agrícolas
– Luna llena: Es el período más propicio para cosechar, sacar el estiércol de los corrales, voltear el compost, cortar caña, o sembrar plantas de fruto. En esta fase sigue aumentando la luz lunar y hay poco crecimiento de raíces, pero mucho crecimiento del follaje.
– Luna menguante: No sólo es el mejor momento para continuar las actividades iniciadas en luna llena, sino que también es el momento más propicio para sembrar raíces y tubérculos, tales como rábanos, remolachas o patatas. En esta fase la intensidad de los rayos lunares empieza a disminuir.
– Luna nueva: No es una etapa muy propicia para actividades que no sean el desherbado de adventicias. En esta fase la intensidad de los rayos lunares continúa disminuyendo hasta niveles más bajos.
– Luna creciente: Es la responsable de la estimulación de las plantas de gran crecimiento vegetativo, abonos verdes, lechugas…, además de ser muy propicia para la fertilidad, por lo que resulta el mejor momento para sembrar todas las plantas que crecen en altura y dan frutos, como tomates, guisantes, judías…
Como regla general, es recomendable realizar la siembra de todas las plantas en luna creciente, (preferentemente dos o tres días antes de luna llena) a excepción de aquellas que puedan subir a flor prematuramente, como es el caso de las lechugas, que deberán sembrarse en fase de luna menguante.
Desde tiempos antiguos los agricultores observaron que las fases de la luna influyen en la producción de los cultivos, estimulando la rápida germinación o retrasando, sobre todo en la agricultura ecológica donde las plantas crecen de forma natural sin el uso de estimulantes químicos.
La influencia de las fases de la Luna en la productividad y en la calidad de los cultivos se manifiesta a través el ascenso o descenso de la savia (alimento de la planta); al parecer la luz proveniente de la Luna, según la intensidad propia de cada fase, interviene en la germinación y crecimiento de las plantas, debido a que los rayos lunares tienen la capacidad de penetrar a través del suelo.
Riego: si queremos favorecer que las plantas tengan más frutos y más flores, deberemos restringir los riegos durante la luna llena y el cuarto creciente.
Poda: para evitar que la planta o árbol pierda savia, está recomendado podar durante luna menguante. Y para facilitar que vuelvan a volver a brotar es mejor podar entre luna nueva y luna creciente. Si queremos que los árboles desarrollen más el follaje tendremos que podarlos en luna nueva. En casos en los que queremos reducir el desarrollo del follaje para favorecer la fructificación debemos podar durante la luna llena o el cuarto menguante. En términos generales, si queremos que las plantas o árboles den más frutos podamos en cuarto creciente, y si queremos reducir el crecimiento podamos en cuarto menguante.