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Revista de Folklore número

517



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La hermandad de carreteros soriano-burgalesa

HERNANDO PRIOR, Ângels

Publicado en el año 2025 en la Revista de Folklore número 517 - sumario >



Los carreteros no eran simples conductores de carros, sino también artesanos consumados en la manufactura de estos indispensables vehículos. Fabricar un carro no era una tarea sencilla; era una auténtica obra de arte que exigía habilidad, paciencia y conocimiento profundo de los materiales.

Inicialmente, los carros se fabricaban a mano. La materia prima esencial para su construccion era la madera, destacando la del olmo por su dureza y durabilidad. Sin embargo, también se empleaban otras maderas como el roble, el chopo, la encina, el nogal o el pino, este último abundante en la zona. Además, se utilizaba el hierro para reforzar y ensamblar las partes del carro, asegurando su resistencia. Las ruedas eran las piezas claves de la estructura del carro, elaboradas cuidadosamente para que encajaran y rodaran en óptimas condiciones por los variados terrenos que recorrían.

En el contexto español, alrededor del año 1485 los carreteros de Soria y Burgos ya se agrupaban en acuerdos y hermandades con el fin de asegurar un buen trayecto por la geografía española, siguiendo el modelo organizativo de la Cabaña Real de Ganaderos instaurado en el año 1327 por Alfonso X el Sabio. Estas asociaciones no solo aseguraban un óptimo trayecto por los caminos, sino que también otorgaban privilegios y beneficios a quienes formaban parte de ellas.

Durante el reinado de los Reyes Católicos, en el año 1497 se constituyó la Real Cabaña de Carreteros, que posteriormente paso a llamarse «Junta y Hermandad de la Cabaña Real de Carreteros, Trajineros, Cabañiles y sus Derramas» Se trataba de una hermandad jerarquizada y con organización jurídica que desempeñó un papel crucial en la regulación y protección de los carreteros.

En España existían varias organizaciones de carreteros repartidas por todo el territorio, pero la que la que más importancia y dominio tuvo fue la soriano-burgalesa, la primera inicialmente la componían siete pueblos: Casarejos, Covaleda, Duruelo, Molinos, Navaleno, Salduero y San Leonardo de Yagüe y años después se unieron Abejar, Cabrejas, Herreros y Villaverde del Monte, y la burgalesa la componían seis pueblos, Canicosa, Hontoria, Palacios, Quintanar, Regumiel y Vilviestre de la Sierra.

Su estructura se organizaba de la siguiente manera, a nivel nacional era el juez protector o conservador el encargado de mediar entre las disputas entre los carreteros, mientras que a nivel local eran los alcaldes de cabaña los que ejercían control sobre las carretas, a menudo formadas por cadenas de más de treinta carros, que se encargaban de abastecer de suministros a la Corona y también de llevar a cabo sus propias exportaciones como la lana, metales o madera, principalmente de pino.

Carros y carros corren en corro,
En corro carros y carros;
Y al correr caen los carros,
Los carros hacen un corro

Junto al carro que cayó de morro
Déjame subir al carro, tú que tienes buenas mulas;
Déjame subir al carro,
Que yo no tengo ninguna
¡¡ Que déjame subir al carro, carretero que déjame subir que yo de pena muero¡!

Canción popular

Con el paso del tiempo los carros se convirtieron en compañeros inseparables de los caminos, adaptándose a las necesidades cambiantes de la sociedad y a las exigencias de la economía, llenando nuestros caminos de sonido y vida.

Fuente:

Gil Abad, P (1983) Junta y Hermandad de la Cabaña Real de Carreteros Burgos-Soria. Excma. Diputación Provincial de Burgos.

Ruiz Álvarez, R. (2021) «Aportación para la historia de la Real Cabaña de Carreteros. Nombramiento del Juez Privativo Protector y Conservador de cabañiles y carreteros de la Real Cabaña Real en Granada (1711)». En Revista del CEHGR, Nª 33, pp 255-271.



La hermandad de carreteros soriano-burgalesa

HERNANDO PRIOR, Ângels

Publicado en el año 2025 en la Revista de Folklore número 517.

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