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Revista de Folklore número

517



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La Iglesia del Camino de Jesús, «El Cristo» en España, a través de la figura de María Magdalena: Culto a las Vírgenes Negras

CARBONELL BEVIA, Lola

Publicado en el año 2025 en la Revista de Folklore número 517 - sumario >



Para economizar espacio se ha utilizado exclusivamente las conclusiones de dicha monografía publicada en su totalidad en: Lola Carbonell Beviá. Archivo de Historia y Antropología Cultural. www.lolacarbonellbev.blogspot.com. Se halla dentro de monografías provincia de Alicante.


Ante la masacre religiosa efectuada por el Gobierno de Roma en la que fueron asesinados los primeros crísticos y cristianos, entre los que se hallaban los componentes de la familia real de Jesús «El Cristo» que pudieron escapar con vida de la matanza contra los judíos que se produjo en la segunda mitad del siglo i d. C., continuaron su etapa evangelizadora en Hispania, La Galia y Britania, durante el siglo i d. C., y, seguían las enseñanzas de Juan «El Evangelista».

La Iglesia del Camino fue catalogada de herética por la propia Iglesia judía en el siglo i. Lo primero que hicieron fue crucificar a Jesús «El Cristo», dirigente de la Iglesia del Camino, para exterminar el nuevo movimiento religioso que cada vez más acaparaba nuevos adeptos y, en segundo lugar, para exterminar a los miembros de la realeza de la Casa de Israel, que fueron los miembros de la familia de Jesús «El Cristo». Después de la muerte de Jesús «El Cristo» en el siglo i, los apóstoles y discípulos de Jesús continuaron adoctrinando a la población autóctona y alóctona, saliendo a otros países a evangelizar, siguiendo el rastro de las colonias judías asentadas en el exterior de Jerusalén.

En dicho periodo, los judíos iniciaron una campaña de desprestigio contra uno de los pilares de la gnosis de la Iglesia del Camino de Jesús «El Cristo», que fue Mariamne-María Magdalena. El desprestigio de Mariamne-María Magdalena no tenía una base real ya que seguían la rumorología iniciada por los paganos anatólicos. Fue el momento histórico en que se fraguó que Mariamne-María Magdalena era prostituta y estuvo casada con Jesús «El Cristo», hasta el punto que las leyendas que sobrevivieron, decían que Mariamne era negra y egipcia. Un calificativo –el de negro– que se utilizaba en el siglo i d. C., para describir al demonio. Todo fue un despropósito muy bien organizado para erradicar a la Iglesia del Camino, a favor de la naciente Iglesia cristiana católica romana.

Con la muerte de todos los componentes de la Casa Real de Israel, la diáspora de los que habían sobrevivido, y la muerte del último candidato al trono de Israel que fue Juan «El Bautista», la Iglesia del Camino había desaparecido de Jerusalén. Pero, además, la Iglesia del Camino fue rematada tachando de herético el texto de Juan «El Evangelista» gracias al tío de María, –hermano de la madre de Jesús «El Cristo»–, José de Arimatea, el cual pudo salvar una parte del linaje real de la Casa de Israel, que consiguió sacar de Jerusalén y conservar, paralelamente la Iglesia gnóstica del Camino de Jesús «El Cristo», bajo la dirección espiritual de Juan «El Evangelista».

Ahora bien, con el paso de milenios la secuencia histórica se perdió y tan solo quedaron las leyendas de los miembros de la familia real de Jesús «El Cristo», que habían huido de la masacre religiosa contra la Iglesia del Camino de Jesús «El Cristo», llegando al sur de Francia. Las leyendas francesas constatan la presencia de Lázaro, sus hermanas Marta; María Magdalena con su sirvienta Sara; María de Cleofás; María Salomé; y Maximino y Cedonio, –el ciego curado por Jesús–. De modo, que las tres Marías, que formaron parte del pequeño grupo de supervivientes de la Iglesia del Camino de Jesús «El Cristo», fueron miembros de la familia de Jesús: María Salomé, la niñera de Jesús; María Cleofás, tía materna de Jesús; María Magdalena, casada con Santiago «El Justo» y, por tanto, cuñada de Jesús «El Cristo» y, diaconisa de su Iglesia. Y Sara, la criada de María Jacobe y/o María Magdalena.

Desde el periodo Tardorromano existe un relato que se mantuvo durante la Alta Edad Media sobre la llegada de un grupo de cristianos perseguidos, que huyó de Palestina y llegó a la costa de La Camarga. En la embarcación iban varias mujeres y varios hombres, como María Magdalena, María Cleofás, María Salomé, Sara, Lázaro, Esteban y, José de Arimatea. La zona de marismas donde desembarcó el grupo de cristianos se halla en La Camarga, en el sur de Francia, muy cerca de Aigues Mortes, y de Montpellier, en una llanura en el flanco occidental del delta del Ródano, tierra que en la Edad Media estaba prácticamente despoblada. La capital de La Camarga lleva el nombre de las tres mujeres santas que llegaron por mar: Saintes Maries de la Mer. Este acontecimiento fue distorsionado por Pedro, a quién le interesaba que María Magdalena quedase al margen, y corrió la voz de que al primero que se le apareció Jesús «El Cristo» fue a él, tergiversando los hechos a su favor. José de Arimatea y sus parientes –entre los que se encontraba María Magdalena–, los mismos que habían descendido el cuerpo de Jesús y lo habían amortajado, preservaron e implantaron la base de la Iglesia gnóstica de Jesús «El Cristo» en Gran Bretaña, sur de Francia y Menorca. ¿Por qué se dirigieron José de Arimatea y sus familiares a Gran Bretaña? Porque existía una comunidad judía que había podido vencer a los romanos.

Jesús «El Cristo» confió en ella por su capacidad intelectual, a la que adoctrinó en la religión de su Iglesia. María Magdalena pudo haber ostentado el título de diaconisa de la Iglesia de Jesús «El Cristo», puesto que en el siglo i d.C., Saulo-Pablo en una de sus epístolas, dirigida a los romanos, citó a una diaconisa llamada Febe, perteneciente a la Iglesia de Cencrea.

Mariamne fue la esposa de Jaime «El Justo». Fue una mujer avanzada para su época porque no sólo compartió con él las funciones matrimoniales como una esposa judía, sino que además compartieron intereses intelectuales y religiosos. Mariamne se encargó de escribir el discurso que pronunció Jaime «El Justo» en Jerusalén. Por su intelectualidad y por su relación familiar con Jesús El Cristo, pues era su cuñada, la esposa de su hermanastro Jaime «El Justo», la mujer trasmisora de la línea sanguínea real de la Casa de Israel. Por ello, Mariamne fue la primera en ver a Jesús «El Cristo» resucitado. Llegada a La Camarga María Magdalena con su madre biológica Salomé, –que fue la comadrona y cuidadora de Jesús «El Cristo»–, Magdalena se alejó de su madre y de los otros miembros de la Iglesia del Camino para ir a evangelizar y continuar con su labor de diaconisa de la Iglesia del Camino. De ahí que en la Baja Edad Media la Iglesia de Oriente y Occidente se refiriera a ella como «Apóstola entre los apóstoles» y «evangelista». Y, que en 1988, el papa Juan Pablo II reivindicara para María Magdalena el título de «apóstol de apóstoles».

A la sociedad de la Galia meridional había llegado en el periodo Tardoantiguo, la teosofía cristiana gnóstica, que nació de la Iglesia del Camino de Jesús «El Cristo» que proponía una vía iniciática, el «Camino» conducente a niveles superiores de conciencia y de sabiduría que era denominado gnosis, que fue predicado por Jesús «El Cristo». Dependiendo de los presupuestos teosóficos de la gnosis tardo-romana que se mantuvo latente durante siglos, los gnosticistas del siglo xii fueron llamados cátaros, maniqueos, patarinos, pihles, bougres y albigenses, aunque todos los grupos religiosos de base gnóstica no fueron iguales teosóficamente. Los templarios fueron seguidores de la cábala cristiana. La Iglesia cristiana católica romana fue absolutamente intransigente con las nuevas corrientes religiosas gnósticas a pesar de que sabían que eran cristianos. El infundio, la tergiversación, la mentira y el embuste fueron utilizados por las altas jerarquías eclesiásticas contra los gnósticos, primeramente cátaros y posteriormente templarios. De modo que los practicantes religiosos murieron como mártires por su religión como en el periodo tardo-romano lo hicieron los nacientes cristianos seguidores de la gnóstica Iglesia del Camino. La Historia se volvía a repetir diez siglos después, con la misma finalidad: masacrar y erradicar la verdadera Iglesia de Jesús «El Cristo», sin importar la verdad y la muerte de inocentes.

Históricamente el topónimo de la población gerundense de Madrenmanya está ligado a la Gran Madre, iniciadora y diaconisa de la Iglesia del Camino de Jesús «El Cristo» en la Galia y en Hispania. El origen de Madremanya estuvo ligado al culto a María Magdalena, nunca a la diosa Cibeles. Mater Magna está relacionado con la iluminación intelectual y espiritual. Significa entre varias acepciones la «Madre Iluminada» o «Madre Iluminadora». «Madre Alumbrada», «Madre trasmisora de la Vida Eterna», base conceptual de la Iglesia del Camino, «Madre esplendorosa», «Madre Magnánima», «Madre Grande». ¿Y quién fue la figura más elevada tras la muerte de Jesús «El Cristo» en la Iglesia del Camino? María Magdalena.

El origen histórico del término Sant Martí Vell se debe a un miembro de la Iglesia del Camino de Jesús «El Cristo», llamado Esteban que formó parte de la travesía del grupo religioso de la Iglesia del Camino, que desembarcó en La Camarga. La leyenda gerundense señala a Esteban como un cura expulsado de Jerusalén, quién tras separarse de los miembros de su Iglesia viajó en solitario hasta la montaña de los Ángeles donde fundó un eremitorio.

Una leyenda señala que una vez llegados el grupo de la Iglesia del Camino de Jesús «El Cristo» al sur de Francia, sus miembros se dispersaron para evangelizar. Este fue el caso de María de Betania, la cual se separó de sus hermanos Lázaro –nombrado obispo de Marsella– y, Marta –fundadora del primer monasterio de vírgenes cristianas junto a Tarascón–, para dirigirse hacia Cataluña, asentándose en el territorio de la actual población barcelonesa de Corbera de Llobregat. El error histórico se halla en que María de Betanía rendía culto y pleitesía a la dirigente y diaconisa de la Iglesia del Camino en la Galia, que fue María Magdalena. Por ello, desde el periodo Tardorromano se implantó el culto a María Magdalena en Corbera del Llobregat, manteniéndose en la Edad Media, periodo histórico en el que fue construida la primera capilla con un altar que ya existía en el año 1295.

María Magdalena fue clave en la cadena hereditaria de los reyes merovingios, que procedían del linaje real de María Magdalena = La «Madre que vino del Mar». La Galia era habitada por un linaje judío: el de la «madre» que vino del Mar, origen de la palabra Meroveo, fundador del linaje merovingio. ¿Y quién fue la «madre» que vino del Mar? María Magdalena de origen judío, que huyó de Jerusalén tras la muerte de Jesús «El Cristo» y se estableció en el sur de la Galia. Siegse, la madre de Meroveo, de linaje judío, contrajo matrimonio con Clodión VI, rey de los sicambros. Y quedó embarazada de él. Pero en ese periodo cronológico se produjo la llegada por mar de una tribu asiática que se asentó en el sur de la Galia y emparentó con el linaje de los judíos de la «Madre del Mar». Con el paso de los siglos, la leyenda sobre la llegada de la sangre real de María Magdalena estuvo asentada en el principado de Septimania, unida a la figura de Teodorico, príncipe judío de la estirpe de David. De modo que con el paso de milenios la descendencia real procedente de María Magdalena fue manteniéndose desde la dinastía merovingia al príncipe Teodorico de Septimania que gobernaba el condado de Razés y, a la Casa Condal de Barcelona, descendiente del linaje de los condes de Razès: Bernard Planta-Velu o, Planta-Pilós. Pipino, hijo de Carlos Martel, en el año 752 había pactado alianzas con los aristócratas locales para tener el control de la Septimania. Y este fue el caso de Teodorico, por el que Pipino tenía un interés especial: Teodorico era el descendiente del linaje de David, el heredero de la «madre que llegó del Mar», que era María Magdalena, que llevaba la sangre real de Jesús «El Cristo», por ser su padre Santiago, el hermano de Jesús «El Cristo», del linaje de David, por el que María Magdalena huyó desde Jerusalén para poner a salvo la sangre de la familia real de Jerusalén. Pipino, sabía que la dinastía merovingia llevaba la sangre real de la «madre que llegó del Mar», desde muchos siglos atrás; y Pipino quiso entroncar con la línea de Teodorico para que sus descendientes llevaran también la sangre real del linaje de David procedente de la familia real de Jerusalén en el exilio. Y para ello se aseguró de nombrar a Teodorico, rey de los judíos del principado de Septimania, casando a su hermana Alda con Teodorico. Por lo tanto Teodorico pasó a ser rey de la Septimania, y cuñado de Pipino.

Pipino, reconocía que Guillem de Gellone era «la semilla real de la casa de David». Guillem de Gellone fue conde de Barcelona, de Tolouse, de Auvergne, de Razès, príncipe de Orange, príncipe de Narbona. Guillem de Gellone fue el primer conde de Barcelona, título que traspasó a su hijo Bernat, quien contrajo matrimonio con Duoda. Fueron padres de Guillén en el año 826 d. C. Bernat además de ser conde de Barcelona fue duque de Septimania, duque de Aquitania y duque de Gascuña y, así fue conocido: Bernat de Septimania. Bernat de Septimania y su esposa Duoda tuvieron un segundo hijo que fue llamado Bernat Plantapilós, que nació en el año 841 d. C. Bernat Plantapilós tuvo un hijo llamado Guillem el Piadoso, fundador de la abadía de Cluny. Pero quién heredó el condado de Barcelona fue otro de sus hijos llamado Alerán y Isembart; éste fue el padre de Oldaric; Oldaric tuvo un hijo llamado Humfrid; y éste fue padre de Bernat de Gotia. Sunifred, conde de Urgell-Cerdaña, fue hijo de Bernat de Gotia. Contrajo matrimonio con Ermesenda y tuvieron por hijo a Wifredo o Guifré, el Velloso que nació en 878 y murió en 897 d. C. Guifré fue nombrado en el año 870, conde de Cerdaña y Urgel; y en 878 d. C., conde de Barcelona y Gerona. Guifré el Velloso tuvo un hijo llamado Guifré II Borrell, nacido en el año 897d. C., y fallecido en 911 d.C., que heredó el título de conde de Barcelona. Fue padre de Sunyer I, nacido en 911 y fallecido en 947 d. C. Sunyer I fue padre de Miró, fallecido en 966 d. C. Miró fue padre de Borrell II, fallecido en 992 d.C. Ramón Borrell I, fue el hijo de Borrell II y de Letgarda, que heredó el condado de Barcelona. Gobernó desde 992 y falleció en 1017. Ramón Borrell I contrajo matrimonio con Ermesén de Carcasona y fueron padres de Berenguer Ramón I, que nació en al año 1006. Berenguer Ramón I y su esposa Sancha de Castilla fueron padres de Ramón Berenguer I, el conde de Barcelona que inició su gobierno en el año 1035 hasta 1076 d. C., año de su fallecimiento. Contrajo matrimonio en tres ocasiones, siendo su tercera esposa Almodís de la Marca, quien le dio por hijos a Ramón Berenguer II y, Berenguer Ramón II, herederos del título del condado de Barcelona. Ramón Berenguer II contrajo matrimonio con la princesa normanda Mafalda en el año 1078 y, fueron padres de Ramón Berenguer III. Su gobierno duró hasta el año1097. Ramón Berenguer III comenzó a gobernar tras la muerte de su padre en 1097 hasta 1031, año en que falleció. Contrajo matrimonio con varias esposas, pero la que le dio el hijo heredero del condado de Barcelona fue Dulce, condesa de Provenza. Fueron padres de Ramón Berenguer IV. Ramón Berenguer IV fue el primer conde de Barcelona que fue rey de la Corona de Aragón por su matrimonio con Petronila de Aragón, en el año 1137.

Durante los siglos x y xi los condes catalanes realizaron una política matrimonial fundamentada mayoritariamente con familias reales y nobiliarias francesas para dar continuación a la sangre real procedente de María Magdalena. El conde de Barcelona Ramón Berenguer I, descendía de la línea sanguínea de Luís «El Piadoso», y él mismo en un documento se acredita descendiente de la línea carolingia.

Desde la instauración de la orden del Temple, los reyes de Aragón, Castilla, León y Navarra, así como los representantes de los condados catalanes formaron parte de su milicia, la de los «Pobres Caballeros de Cristo, del Templo de Jerusalén», defensores de la cábala cristiana y, de las monarquías griálicas.

El rey Jaime I fue el heredero de la sangre real de María Magdalena que se había trasmitido por la línea sanguínea de sus ascendientes. A través de la política matrimonial de Guillermo VIII, María de Montpellier conoció las leyendas sobre María Magdalena, puesto que su primer esposo fue el Conde de Marsella; y, desde que firmó las capitulaciones matrimoniales con su futuro esposo, el rey templario Pedro II de Aragón, en la casa de los templarios de Montpellier y Carcassona, le llegaron las leyendas griálicas. Durante el corto periodo de convivencia marital, nació una primera niña, bautizada como Sancha, a la que Pedro II impuso su criterio para pactar el matrimonio de la niña con el Conde de Tolosa. De esta relación María de Montpellier conoció las leyendas sobre María Magdalena en Tolouse. Y a pesar del rechazo del rey de Aragón Pedro II por su esposa María de Montpellier, ella logró concebir al rey Jaime I de Aragón, Mallorca, Valencia y, Señor de Montpellier –nacido el 2 de febrero de 1208 en el palacio Tornamira de Montpellier–, con quién no pudo disfrutar de su infancia ni trasmitirle los conocimientos religiosos que ella había adquirido sobre María Magdalena, puesto que su padre el rey de Aragón lo entregó al templario Simón de Monfort para que lo educara, por cuestiones políticas. Ahora bien, aunque el joven rey Jaime I no pudo convivir muchos años con su madre, los servidores de su madre, la Condesa de Montpellier guardaron fidelidad a la reina tras su muerte y acompañaron al rey Jaime I en su conquista del territorio en Hispania. Y si el rey Jaime I obtuvo una gran mesnada de vasallos de su madre la reina María de Montpellier, la hueste de su padre Pedro II, en Francia fue aún mayor. Por tanto, las posibilidades de transmisión de las leyendas sobre María Magdalena y los miembros de la Iglesia del Camino de Jesús «El Cristo», fueron todavía mayores.

Las relaciones políticas del rey Jaime I con los cátaros indican la procedencia de la base religiosa de la Iglesia del Camino, la pertenencia a la línea genealógica de María Magdalena a través de su linaje carolingio y, su comunión con los seguidores de la misma en Francia: Los cátaros.

La figura de María Magdalena ya fue representada con la tez negra en el periodo Tardorromano y Tardoantiguo. De hecho, durante la invasión de los musulmanes en el siglo viii, muchas de aquellas imágenes fueron escondidas para evitar su profanación. El color negro aplicado a la escultura fue el símbolo de la sabiduría espiritual de María Magdalena, que interpretaciones actuales confunden con la Virgen María. Nada más lejos de la realidad. Fueron advocaciones independientes con sus cultos propios. Dicha referencia escultórica se mantuvo en la Alta y Baja Edad Media. Fueron las conquistas del territorio en Hispania por parte del rey Jaime I de Aragón, el cual en su afán de imponer el cristianismo a los musulmanes extendió el culto a la advocación de María Magdalena representada como una Virgen Negra. De hecho, el culto a las Vírgenes Negras apareció mayoritariamente en Francia, seguido de en España e Italia y Suiza. Y precisamente, en Francia y España fue donde hubo mayor influencia templaria en las conquistas del territorio en los siglos xii y xiii.

Durante siglos, primero Templarios y luego Hospitalarios mantuvieron el culto a María Magdalena. La imagen de la «Virgen de Casbas» de Ayerbe –de tez negra–, estuvo ligada al rey templario Pedro II de Aragón, padre de Jaime I, rey de Aragón, Valencia y Mallorca y conde de Barcelona, heredando la baronía de Ayerbe, Pedro de Ayerbe, hijo legítimo de Jaime I y Teresa Gil de Vidaure. En este maremágnum de contradicciones religiosas existió culto a una Virgen Negra –María Magdalena–, en la ciudad francesa de Tolouse, así como en el lugar de Casbas ubicado geográficamente en el condado francés de Tolosa, imagen que fue escondida y llegó a parar a la población oscense de Ayerbe.

Malena es una abreviatura de Magdalena. Y en Huesca existe desde la Alta Edad Media el culto a la Virgen de La Malena, siendo la representación de su imagen la de una talla románica de tez negra.

Históricamente, el pueblo de Corbera de Llobregat tiene su origen en el año 992, alrededor del Castillo de Cervelló, más tarde llamado castillo de Corbera. En el antiguo castillo de Corbera de Dalt, encumbrado en lo alto de la sierra, se encuentra la iglesia de Santa María, cuyos orígenes, inciertos, la relacionan con la capilla del desaparecido castillo de Corbera, La cual aparece documentada a partir de 1303-1305. La iglesia de Santa María consta de una amplia nave, sin ábside, cubierta con bóveda de lunetas. En ella se conserva una talla gótica de santa Magdalena y un retablo del Roser de 1758. Los primeros barones del castillo pertenecieron al linaje Cervelló antes de la venta del mismo a Guillem de Mediona, Señor de Corbera. Y precisamente, el linaje de Cervelló, a través de G. de Cervelló, estuvo vinculado al rey Jaime I. El linaje Cervelló participó con el rey Jaime I en el asedio de la ciudad de Mallorca. Algunos de los miembros del linaje Cervelló murieron contagiados por la peste en el asedio de Mallorca.

En la provincia de Alicante, el culto a las Vírgenes Negras estuvo ligado geográficamente a las poblaciones de Agres, Orihuela y Villena. Y éste fue posterior en el tiempo a la conquista del reino de Valencia por el rey templario Jaime I y su mesnada templaria, hecho que indica que las ideas religiosas aportadas por el rey de Valencia, Jaime I se asentaron a lo largo de la Baja Edad Media.

La población de Agres estuvo vinculada al rey Jaime I desde 1256 en que el rey de Aragón y Valencia le otorgó su carta puebla. En el caso del milagro de la Mare de Déu del Castillo de Agres, la imagen de madera de la Virgen fue trasladada por los ángeles desde Alicante a Agres y, su color negro quizás estuviese mayormente relacionado con el incendio de la iglesia de Santa María en la que se hallaba.

La historia de la Virgen de Monserrate está ligada a ser una primitiva representación de María Magdalena como Virgen Negra ya en época Tardorromana, que posteriormente fue escondida bajo una campana enterrada en la peña de Orihuela para salvarla de la dominación musulmana, que fue hallada con posterioridad en el año 1306 y venerada desde entonces.

Y en el caso de Villena, el rey Jaime I y sus hombres templarios Ramón Folc de Cardona y Artal d´Alagó conquistaron Villena en el año 1277. La advocación de la «Virgen de las Virtudes», conocida popularmente como «La Morenica», ya existía en el año 1474, momento histórico en el que fue proclamada nueva patrona y «abogada contra la peste».



La Iglesia del Camino de Jesús, «El Cristo» en España, a través de la figura de María Magdalena: Culto a las Vírgenes Negras

CARBONELL BEVIA, Lola

Publicado en el año 2025 en la Revista de Folklore número 517.

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