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Revista de Folklore número

051



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UN CARNAVAL MARINERO

HAYA MARTINEZ, Juan

Publicado en el año 1985 en la Revista de Folklore número 51 - sumario >



"JUICIO EN EL FONDO DEL MAR"

Murga de Carnaval de la Villa de Santoña (1)

Dentro del rico campo que en el mundo del folklore registra la región de Cantabria, sorprende la inmensa laguna con la que el aficionado, entusiasta o investigador se encuentra al querer penetrar en el mundo de los Carnavales. Lo poco que de los cantos y composiciones propias de esta celebración se conoce se lo debemos al interesante estudio realizado por W. A. Christian, investigador norteamericano, centrándose en la parte más alta del valle del Nansa (2), y a un ameno cuadernillo, que al cuidado de Fernando Gomarín Guirado, trata sobre idéntico tema apoyándose en el valle de Polaciones (3). Junto a ellos, y a través de la prensa local, vienen últimamente publicándose una serie de artículos firmados por Antonio Montesino, que inciden sobre el mismo tema (4).

No obstante, siempre que se realizaron estudios y aportaciones sobre los Carnavales montañeses, han versado sobre la conmemoración de los mismos en los lugares más altos de nuestra región, tales como el ya mencionado valle de Polaciones, Campoo, la cuenca del Nansa e Iguña, existiendo como contrapartida una escasísima documentación y un mínimo conocimiento sobre el desarrollo del Carnaval en las zonas costeras de la región y, por supuesto, en cuanto a sus producciones en el campo de la composición y canto se refiere (5).

No queremos nosotros aquí, pues no es nuestra intención ni el espacio nos lo permite, desarrollar un tema tan complejo y que, por otra parte, requiere un análisis detenido, pero sí trataremos de presentar algo que va íntimamente ligado a la celebración de los Carnavales en su vertiente marinera.

Se trata de la "murga" cantada durante los Carnavales santoñeses en el año 1934, la cual trata de un interesante asunto marinero. Pero antes de entrar en el análisis de la misma, aclaremos que en nuestro caso se define con el término "murga" al grupo de hombres formado para recorrer incansablemente las calles y lugares de la población durante los mencionados festejos carnavalescos, nombre que por extensión también se aplica a las composiciones que el mismo grupo canta. Y así como en las zonas del interior se denomina comparsa a este hecho, en la costa, y concretamente en Santoña, a la comparsa, tanto al grupo como a la composición que éste ejecuta, se le designa "murga". Vista la sinonimia que en el campo de la manifestación poético-popular montañesa existe entre los términos murga y comparsa, la mejor definición dada hasta ahora sobre esta última estimamos que es la aportada por Fernando Gomarín, definición que podemos, con algunas matizaciones y puntualizaciones, hacer extensiva a la primera y a la que en breves pero concisas palabras, define el folklorista montañés diciendo que: " Una comparsa es la composición durante las fiestas de carnaval en diversos pueblos de la provincia de Santander; su estructura está compuesta por coplas de cuatro versos octosílabos con asonancia alterna, acompañados de un estribillo" (6).

La murga que hemos recogido corresponde al último Carnaval que se pudo celebrar en la villa costera de Santoña. La pérdida (casi total hoy día, pese a los actuales intentos de recuperación) de este tipo de manifestación popular se debe a la acción de una orden gubernativa que prohibió el encubrirse y disfrazarse a los participantes de este tipo de rituales, ya que, como señala Josefina Roma Ríu: "El carnaval era temido tanto desde el punto de vista moral como político" (7) .La causa fundamental de tal supresión -nos apunta Roma Ríu- se debe "al cariz que habían ido tomando los carnavales desde el siglo XIX, sobre todo en las ciudades, con dos inversiones culturales: primera, la libertad sexual frente a las restricciones durante todo el año, y segundo, una crítica política muy acentuada. Estos dos aspectos de la celebración podían, en una aglomeración ciudadana, llegar a la ruptura del orden establecido y originar una verdadera revolución (...) .Así que después de 1939, tanto la Iglesia como el poder intentaron prohibir el carnaval, ya para refrenar las pasiones desatadas en estos días, ya para evitar un tumulto" (8).

La composición presentada fue cantada en 1934 por un grupo de doce pescadores de la citada villa, que bajo el connotador apelativo de "Los parrandistas", estaban encabezados por Domingo Larrañaga Antolín, el popular "Ñe", que contaba sesenta y tres años en 1978 cuando le conocimos, natural de la misma villa pejina e informante nuestro. Al parecer, Domingo Larrañaga también sirvió de intérprete e informante a María del Carmen Galán Bustamante, quien en un artículo titulado "Santoña y su poesía popular", describe al peculiar lugareño como personaje "famoso no sólo por su singular ingenio, humor y simpatía, sino también por su prodigiosa memoria. El "Ñe" es una verdadera mina en canciones antiguas y modernas" (9). El artículo de la profesora Galán, incluido en una revista local lanzada con motivo de las fiestas que la villa marinera dedica a su Patrona la Virgen del Carmen, publica de forma incompleta (cuarenta y nueve versos) y con un sentido bastante heterodoxo, la murga objeto de este trabajo.

La paternidad de la murga que la citada profesora atribuye a otro pescador, conocido por el apodo de "Uñitas", y a quien define como una notabilidad en el género, no es correcta. dado que es bastante conocida la noticia en la villa acerca del auténtico compositor de la murga, tratándose, según parece, de un hombre alegre y jovial, que tras su despacho de funcionario del Ayuntamiento local tuvo el feliz acierto de entrehilar esta composición carnavalesca, en la que bajo el motivo de un pleito marinero ocurrido con ocasión del rapto de una sirena por su enamorado el besugo, aparecen narradas en un ágil desfile todas las especies piscícolas que por entonces entraban en el puerto y, por lo tanto, también en el mercado de Santoña (10).

Con ello, la murga cumple perfectamente todas las funciones que Gomarín apuntaba para la comparsa carnavalesca de los valles altos de la región. funciones tales como la de regocijar y alborozar a todas aquellas personas que en ella participaban, con la consiguiente diversión para los espectadores presentes y la que también creemos más importante y principal, aquella de "registrar la vida del pueblo y del valle, mediante el recuento de todo lo que a lo largo del año ha merecido la pena destacar" (11). Qué duda cabe que la actividad vital más importante de un pueblo marinero la constituye el propio mar y la acción ejercida sobre él, siendo sus propios habitantes los verdaderos impulsores de la diligencia humana diaria Y, en suma, constituyéndose en lo más importante y en aquello que más se ha de recordar y destacar. Por consiguiente, no nos sorprende que los verdaderos y auténticos protagonistas de la murga presentada sean los peces en sus distintas especies. acaparadores de la atención diaria y razón de ser del pescador.

Es también conocida la intervención indirecta y metafórica de variadas clases de animales en la composición carnavalesca montañesa, erigiéndose de esta manera en el primer factor funcional de la comparsa. Esta participación animalesca venía primordialmente introducida al recubrirse y enmascararse los lugareños participantes en la comparsa con cabezas disecadas y pieles de las distintas partes del cuerpo del animal, y en segundo lugar, al constituirse ellos mismos en motivo fundamental de la composición cantada.

La identidad funcional y constitutiva existente entre el tipo de composición apta para celebrar los carnavales en las zonas marineras y entre la misma composición dedicada exclusivamente al carnaval del valle alto, es de nuevo visible y patente. Si en esta última el motivo esencial lo componen animales propios de zonas altas de la montaña, en aquélla serán los peces, en su mayor número posible de clases, quienes destacarán como elementos de primera fila. De esta forma el pueblo se expresa encubriendo su personalidad a través del animal que más cerca tiene, con el que le es más inmediato, ocultando esta intervención animalesca el protagonismo humano y unas necesidades insatisfechas. Y si en las zonas altas de la región son elementos formantes de sus manifestaciones y representaciones carnavalescas las distintas y variadas pieles de lobos, asnos, zorros, osos (12), etc., con las que cada nativo se disfrazaba, no hemos de olvidar que la murga, pese a que el hecho no sea muy abundante en Europa, también aportaba su modo especial de vestimenta. Entre los disfraces utilizados por los componentes de las mismas, variados como podemos imaginar, es interesante reseñar las peculiaridades que nos ofrece el caso del portado por nuestro comunicante 13. Su disfraz estaba compuesto por pieles de pescado, en esta ocasión de palometa (conocida en aquella zona como "paparda"), el cual le cubría todo el cuerpo, así como también una pequeña parte del rostro, que aparecía embadurnado de negro. Montesino añade en cuanto al tocado de la cabeza la utilización (además de la habitual palometa) de un "cofre" (ave marina semejante a una gaviota), siendo este segundo elemento meramente accidental (14). Tampoco creemos que el mascarón fuese sugerido a los comparsantes por "una anciana del lugar", frase tópica utilizada por el autor en diferentes contextos.

Todo el atuendo en sí desprendía un desagradable y pestilente olor, el cual no permitía un cerco demasiado estrecho, sino que contrariamente facilitaba y favorecía la huida de cuantos próximos a él estaban.

Este tipo de manifestaciones ya era conocido en otras culturas, como la asiria, por ejemplo, de la que mostramos algunas representaciones iconográficas de dioses cubiertos con grandes pieles de peces (lámina 3) o las existentes en la Polinesia, en donde se han hallado diversos ritos con canoas adornadas con atributos marinos y hechiceros cubiertos de escamas y con cabeza de pescado (15), y que hasta un pasado no muy remoto han desarrollado el culto a divinidades tales como Tataramanu (16), del cual en lámina 4 ofrecemos dos representaciones.

Igualmente destacamos la máscara en forma de pez formada por pequeñas láminas de concha de tortuga, procedente de las islas del Estrecho de Torres (Nueva Guinea). En dicho lugar las máscaras aún tienen su función y se emplean en las danzas funerarias y ritos de iniciación, para atraer la lluvia o para asegurar una pesca y una cosecha abundantes (17). Esta máscara se coloca a manera de casco, introduciendo la cabeza a la altura de las aletas laterales, sujetándose mediante una especie de barbuquejo a la mandíbula del portador, quien pone en movimiento los tres cuerpos que componen la máscara simulando el aleteo del pez. Dicha máscara se conserva en el museo de Otago, Dunedín (Nueva Zelandia).

La utilización de peces como elementos constitutivos de mascarones o como componentes de los diversos adornos colocados sobre la cabeza o adosados en las espaldas y empleados en distintas danzas, es fundamental en la cultura del Archipiélago de las Bissagos (Guinea Bissau). Allí nos encontramos con la máscara Omá, tallada en madera, que representa la cabeza de un tiburón (lámina 5,a) o la espectacular máscara Kaissi, en la Isla de Uno, la cual representa la cabeza de un pez sierra (lámina 6,b). El tiburón-martillo interviene en el adorno de cabeza para danza ritual en la Isla Formosa (lámina 5,b) , así como en el adorno N'Tempá utilizado en danzas de la Isla de Uno, acompañándose en este caso de una rémora a cada lado (lámina 8,b). En Isla Formosa destacan asimismo la danza del Cabaro, que conlleva un adorno de cabeza con peces de varios tamaños suspendidos (lámina 6,a) o la danza de pez-verga con su adorno colocado sobre las espaldas, que porta dos travesaños, los cuales sirven de apoyo y parecen representar el cuerpo del pez (lámina 7,a).

Mención especial merece el sombrero utilizado para las ceremonias de Cadène en la Isla de Uno. Es una especie de yelmo hecho con piel de pez-chabeu, con dos cuernos colgando y adornado con tres aves de madera y cuya representación mostramos en lámina 7,b (18).

Por otra parte, en el Museo del Hombre (París), en la vitrina dedicada a Micronesia, nos encontramos con una figura que luce una máscara singular, habitual en las islas Carolinas en Diodón. Aquí los hombres se tocaban la cabeza con cascos constituidos por peces-globo vaciados y que presentan algunas modificaciones sobre el caparazón, tales como ciertos orificios que permitían ver, así como ciertas perforaciones realizadas para atar un cordón a guisa de barbuquejo. El mismo personaje luce un traje de rafia, especie de mono o buzo, tejido y anudado.

También en el Museo del Hombre, registrado con el número 93.45.3, se encuentra una escultura que representa al rey Behanzin bajo el aspecto de un hombre-pez, procedente de Le Royaume de Abomey (Dahomey).

Respecto a la función que tanto las mencionadas pieles de pescado como cualquier parte del mismo vienen desarrollando dentro de los Carnavales marineros en la Península, igualmente tenemos noticia de los celebrados en Arrecife (Lanzarote). En ellos destaca especialmente la comparsa "Los Buches", agrupación de pescadores que portan en las manos grandes vejigas infladas de aire con las que golpean a los espectadores (19).

Por el asunto que desarrolla, la composición que tan amablemente nos transmitió el popular "Ñe", nos sugiere afinidades con el poema "De la pelea que ovo don Carnal con la Cuaresma", del Libro de Buen Amor, al tratar ambos un caso de querella y especialmente porque ambos nos darán la oportunidad de conocer un amplio número de especies marinas con sus respectivos nombres. Anteriormente al poema del Arcipreste de Hita y entre otras muchas alusiones que en la Edad Media aparecen y que no nos podemos detener a mencionar encontramos la descripción que en el Libro del Caballero et del Escudero se nos ofrece del mundo acuático, con su correspondiente vocabulario referente a peces.

Conexiones en motivos, mucho más cercanas a nosotros, podemos hallarlas en el siglo XVIII. En la vecina región de Asturias encontramos manifestaciones poéticas populares que al igual que nuestra murga ofrecen una amplia y detallada enumeración del pescado y marisco que entonces se capturaba en el litoral astur. Así, en el romance "Riqueza de Asturias", escrito por el clérigo Bruno Fernández:

"Acá hay salmón como cuchu
en Rivadesella y Pravia,
que sangre de puru frescu
pe la boca y pe la galla.
Hay pescades como borra,
xardon a taca retaca,
congrios a trompa talega,
besugos a farta farta,
Meros a tente bonete,
aguyes a vati barra,
morenes a zurriburri,
sardina a vela y dexala,
les mielgues a balagares,
cazón y xardes sin tasa,
les reyes a goxa llena,
barbos apala cargada,
......................
Les llangostes y llocantos,
centollos y ñocles, fasta
empapizamos con elles,
Ora tras de cualquier llastra
berberichos y percebes;
en cualquier pedreru o playa,
morciones y alcarcinos,
de vígaros muchas castra,
llámpares, ostres y almexes;
.............................
hay llovina de a dos tercios,
anguila de más de a vara,
.........................
como bárganos llamprees,
y truches como una estaca;
soyes como la solera
de una panera mediana;
muchos más pescaus hai,
cuntálos ye cuenta llarga (20).

La muestra de poesía popular que nos ocupa parece ser que llevaba como título "Juicio en el fondo del mar". Compuesta en casi su totalidad por versos octosílabos, es de una construcción muy irregular. Algunos de los versos que presentamos son eneasílabos, heptasílabos e incluso de menos pies métricos. Carece, además, del estribillo que suele aparecer en las comparsas.

Confrontada nuestra versión con la recogida por la profesora Galán Bustamante, hemos llegado a la conclusión de que estas "irregularidades" que presenta el texto se deben principalmente al efecto del paso del tiempo sobre la memoria de nuestro comunicante, que alteró la medida en algunos de los casos, puesto que en la versión de aquélla son correctos métricamente los versos que en la nuestra no corresponden al tradicional octosílabo.

Finalmente, hemos de reseñar que a pie de página y según van apareciendo los distintos tipos de peces, ofrecemos una nomenclatura científica de éstos lo más completa posible, debida a Carlos Fernández Pato, del Laboratorio Oceanográfico de Santander, a quien hacemos constar nuestro profundo agradecimiento.

JUICIO EN EL FONDO DEL MAR

Según anuncia una radio
en los profundos del mar
se ha armado una zarabanda
que ha dado mucho que hablar .

Pues dicen que si un besugo
que es ahí un pez influyente
de una sirena inocente
locamente se ha emprendao.

Y el besugo enamorado
el equipaje ha liado
y a la sirena ha raptao.

Neptuno, dios de los mares,
hondamente contrariado
el asunto ha encomendado
a un verdel que es abogao.

Y mi pleito se ha ganado,
todos en el mar salao.

Para sustanciar el pleito
el abogado ha dispuesto
abrir una información;
desde el pez más diminuto
hasta el muergo más astuto
prestará declaración.

El juicio tendrá lugar
y en el hueco de una roca
y adornado con marlotas
esponjas y algas marinas.

Cuatro sirenas divinas
el tribunal formarán
y uno por uno los peces
ante tan severos jueces
y al punto desfilarán.

De la defensa del reo
por lo visto se ha encargao
un ilustre salvareo
que es espinoso y letrao.

Actuará en las deligencias
y en plan de procurador
un pez de mucha experiencia
llamado el pez volador.

Del orden de este local
con seriedad extremada
se encargará muy formal
un enorme pez espada,
dos mil trescientas lubinas
mandadas por un luciato
armadas con carabinas
formarán en aquel acto.

Y les están encomendadas
las funciones de bedel
a dos activos lenguados
y un elegante pajel.

Los porretanos y barbos
de jurado actuarán
y al reo con sus descargos
absuelto declararán.

Y la sala que estará
de fijo, de bote en bote
supongamos se hallará
de guardia un cancaricote.

Y por orden riguroso
desde el delfín hasta el baboso
declaración prestarán
sapopeces, calamares,
jibiones, truchas,
palometas, relanzones,
luciatos, jibias y sulas,
meros, rodaballos, julias,
salmonetes, cabrachos,
congrios, ballenas, escachos,
merluzas, bocartes, sardinas,
bonitos, taurones,
templaderas, tiburones,
porretanos, chaparrudos,
panchos, lampreas, picudos,
brecas, babosos, tencas,
pintacolas y durdos.

También compadecerán
a prestar declaración
una caila y un cailón,
llampas, abacantos,
cangrejos de mar y muergos,
mielgas, truchas, langostas,
tacotas, carpas y ostras.

Y si por el tribunal
se formula alguna queja
de manera muy formal
lo resolverá la almeja.

Y ahora al público rogamos,
ahora al público rogamos
que se arme de paciencia,
pues muy pronto la sentencia
y el tribunal dictará,
pues de seguro otra radio
de mucho menos consumo
a las naciones del mundo
el resultado dará.

___________

(1) Revisión y ampliación del trabajo que con el mismo título apareció en el Anuario del Instituto de Estudios Marítimos "Juan de la Cosa". Institución Cultural de Cantabria, vol. II, Santander, 1978, págs. 219-233.

(2) CHRISTIAN ]r., W. A. : "Trovas y comparsas del Alto Nansa". Publicaciones del Instituto de Etnografía y Folklore "Hoyos Sáinz". Diputación Provincial de Santander. vol. IV, Santander, 1972, pág. 261.

-"Suplemento a trovas y comparsas del Alto Nansa". Publicaciones del Instituto de Etnografía y Folklore "Hoyos Sáinz", vol. VII, Diputación Provincial de Santander, Santander, 1975, págs. 151-168.

(3) GOMARIN GUlRADO, F.: Una composición poético-popular de tema erótico y animalesco en el Valle de Polaciones (Santander). Ed. Bedia, Santander, 1977. Conocemos además el hermoso trabajo que este autor prepara sobre el Carnaval en el Valle de Polaciones, cubriendo con el mismo una importante laguna existente sobre la celebración de las fiestas de invierno en las zonas altas de Cantabria.

(4) MONTESINO, A.: "Los Carnavales en Cantabria". Diario Montañés, 1 de marzo de 1981, págs. VI-VII.

-"Carnavales de Cantabria". La Revista de Santander, nº 26, Caja de Ahorros de Santander y Cantabria, Madrid, 1982, págs. 20-25.

"Las murgas de Santoña y el juicio del besugo". Alerta, 10 de febrero de 1983, pág. 32. [En lo que se refiere al Carnaval marinero, apenas aportan nada nuevo: son un vivo reflejo de nuestra primera comunicación (1978) sobre el tema. En definitiva, tres títulos distintos, pero de un solo autor verdadero.]

(5) No obstante lo mencionado en el anterior párrafo, agradecemos profundamente la generosidad de Fernando Gomarín Guirado, pues sin las sugerencias e indicaciones de él recibidas este trabajo hubiera sido poco menos que irrealizable.

(6) GOMARIN GUIRADO, F.: Op. cit., pág. 9, en nota a pie de página.

(7) ROMA RIU, Josefina: Aragón y el carnaval. Guara Editorial, Zaragoza, 1980, pág. 13.

(8) ROMA RIU, Josefina: "Ibidem, pág. 13.

(9) GALAN BUSTAMANTE, María del Carmen: . "Santoña y su poesía popular". Santoña. Artes Gráficas Meléndez. Santander, septiembre 1963, pág. 20.

(10) Posteriormente Montesino apunta: "Las coplas del "Juicio en el fondo del mar", compuestas por el entonces secretario del Ayuntamiento ("El Litri") y musicadas por el director de la Banda Municipal señor Vinatea". Cfr.: MONTESINO, A. (1983), pág. 32.

(11) GOMARlN GUIRADO, F. : lbidem, pág. 11.

(12) Véase la lámina 1 como ilustración de lo dicho.

(13) Además contamos con el testimonio de Marcos Alonso Setién, Quinito Larrañaga y otros pocos supervivientes que formaron parte de la comparsa que nos ocupa.

(14) Lo accidental y esporádico de este hecho viene significado por palabras del propio "Ñe": "Una vez perdí el gorro de paparda en Ampuero por culpa del viento. Menos mal que encontré en el muelle de Santoña un "cofre" -ave acuática- sustituyendo con su piel al que había perdido". Cfr. : "La tradición del Carnaval se mantiene viva". Diario Montañés, 26 de enero de 1983, pág. 16.

(15) LEENHARDT, M.: Notes d'ethiologie Neo-Calendonienne. Institut d'Ethnologie, París, 1930.

(16) En Dictionnaire des Mythologies et des Religions des Societés Traditionelles et du monde antique. Vol. K-Z, sous la direction de Yves Bonnefoy. Flammarion. París, 1981. (Ver Tararamanu. Dessin de Sannitiku. En C. E. Fox, Theshold of the Pacific, 1924. Kegan Paul, Ed. (Oceanie), pág. 186.).

(17) DUFF, Roger S.: "Arte y vida cotidiana en Oceanía". El Correo. Unesco, junio 1975, pág. 19.

(18) GALHANO, Fernando: Esculturas e objetos decorados de Gunnèe Portuguessa no Museu de Etnalogía do Ultramar". Junta do Investigatçoes do Ultramar, Centro de Estudios de Antropología Cultural, Lisboa, 1971.

(19) RAMIREZ DE LUCAS, J. : "El Carnaval de Arrecife, (Lanzarote)". ABC. Suplemento semanal. Madrid, 4 de marzo de 1979, págs. 18-20.

(20) CASARIEGO, J. E. : Asturias y la mar (Breve historia marítima de Asturias). Ayalga Ediciones. Gijón, 1976, págs.131.132.

Verdel.-Scomber scombrus (L.)
Muergo.-Solen marginatus (L.)
Marlotas.-Exocoetus volitans (L.) y Cepha1acanthus volitans(L.)
Esponjas.-Enspongia sp. (L.)
Algas.-Gelidium sp. (Thne.). Cystoseira sp. sp. y Fucus sp. sp.
Salvareo.-Trachinus draco (L.)
Volador.-.Cypselurus sp. sp. y Cephalacanthus volitans (L.)
Espada.-Xiphias gladius (L.)
úlbinas.-Morone sp. sp.
Luciato.-Conger conger (L.) Jóvenes.
Lenguados.-Solea solea (L.), Bathysolea profundicola (Vaillant) y Arnoglossus larerna (Walb.)
Pagel.-Pagellus sp. sp.
Porretanos.-Symphodus sp. sp. y Crenolabrus suillus (L.)
Barbos.-Barbus sp. sp. y Mullus surmuletus (L.)
Delfín.-Delphinus delphis (L.)
Baboso.-Blennius gattorugina (Pall.)
Sapopeces.-Lophius piscatorius (L.) y Batrachoides didacylus (Scha.)
Calamares.-Sepia sp. sp., Illex sp. sp. y Ommastrephes sp. sp.
Jibiones.-Loligo sp. sp.
Truchos.-Salmo trutta (L.)
Palometas.-Brama raii (Bloch).
Relanzones.-Scomberesox saurus (Walb.)
Jibia.-Sepia sp. sp.
Sulas.-Atherina presbyter (L.) y Ammodyres sp. sp.
Meros.-Serranus guaza (L.) : de altura, y Polyprión americanum (Schn.) : de roca.
Rodaballos.-Scophthalmus maximus (L.)
JuliaJ".-.Coris julis (L.)
Salmonetes.-Mullus surmuletus (L.) : de roca, y Mullus barbatus (L.) : de fango.
Cabrachos.-Scorpaena sp. sp.
Congrios.-.Conger conger (L.) adultos.
Ballenas.-Balaena glacialis (Bonaterre) y Balaenoptera physalus (L.)
Escachos.-Trigla sp. sp.
Merluza.-Merluccius merluccius (L.)
Bocartes.-Engraulis encrasicholus (L.)
Sardinas.-Sardina pilchardus (Walb.)
Bonitos.-Sarda sarda (Bloch) y Germo alalunga (Bonn.)
Taurones.-Carcharinus sp. sp. y Carcharodon carcharias (L.)
Tembladeras.-Torpedo marmorata (Risso.)
Tiburones.-Cetorhinus sp. sp.. Somniosus sp. sp., Prionace sp.sp., Carcharhinus sp. sp., Carcharodon sp. sp. y Carcharias sp. sp. (Risso.)
Chaparrudos.-Gobius niger (L.) y Ctenolabrus suillus (L.)
Panchos.-Pagellus cantabricus (Asso).
Lampreas.-Petromyzon marinus (L.)
Picudos.Rhinobathus rhinobatbus (L.)
Brecas.-Pagellus eryturinus (L.)
Tencas.-Tinca tinca (L.)
Pintacolas.-Scylliorhinus sp. sp.
Durdas.-Symphodus sp. sp. y Labrus sp. sp.
Caila.-Prionace glauca (L.) y Isurus sp. sp.
Cailón.-Prionace glauca (L.) y Isurus sp. sp.
Llampas.-Patella sp. sp.
Abacanto.-Homarus vulgaris (L.)
Cangrejos.-Carnicus maenas (L.)
Mielgas.-Squalus sp. sp.
Langostas.-Palinurus vulgaris (L.)
Tacotas.-(Desconocido.)
Carpas.-Cyprinus carpio (L.)
Ostras.-Ostrea edulis (L.) : fina, y Gryphaea angulata (L.) : portuguesa.
Almeja.-Venerupis decussata (L.)


BIBLIOGRAFIA

CARO BAROJA, Julio: El Carnaval. Ed. Taurus, 1979, Madrid.

DE FELICE, Ph. : Poisons sacrés, ivresses divines. Albin Michel, 1936, París.

DUFF, Rogers S.: "Arte y vida cotidiana en Oceanía". El Correo. Unesco, junio 1975, págs. 14-21.

GALHANO, Fernando: Esculturas e objetos decorados de Gunnè Portuguesa no Museu de Etnologia do Ultramar, Junta de Investigaçoes do Ultramar, Centro de Estudios de Antropología Cultural, Lisboa, 1971.

GOMARIN GUIRADO, F.: Una composición poético-popular .de tema erótico y animalesco en el Valle de Polaciones (Santander). Ed. Ayuntamiento de Cabezón de la Sal (Santander), 1977.

Dictionnaire des Mythologies et des Religions des Societés Traditiannelles et du Monde Antique. Vol. K-Z, sous la direction de Yves Bonnefoy. Flammarion, 1981, París.

FOX, C. E. : Theshold of the Pacific. Kegan Paul Ed. (Océanie), 1924, pág. 186.

LOZANO CABO, F.: "Nomenclatura Ictiológica". Bol. Inst. Esp. Oceanogr;, nº 31, 1963.

LOZANO CABO, F.; RODRIGUEZ MARTIN, O; ARTE GRATACOS, P.: Nomenclatura Oficial Española de los Animales Marinos de Interés Pesquero. Pub. Sub. de la Marina Mercante. Madrid, 1965.

LUPU, François et alii: Océanie le masque au long cours. Ouest-France. Rennes, 1983.

ROMA RIU, Josefina: Aragón y el Carnaval. Guara Editorial.Zaragoza, 1980.




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Publicado en el año 1985 en la Revista de Folklore número 51.

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