Revista de Folklore • 500 números

Fundación Joaquín Díaz

Si desea contactar con la Revista de Foklore puede hacerlo desde la sección de contacto de la Fundación Joaquín Díaz >

Búsqueda por: autor, título, año o número de revista *
* Es válido cualquier término del nombre/apellido del autor, del título del artículo y del número de revista o año.

Revista de Folklore número

503



Esta visualización es solo del texto del artículo.
Puede leer el artículo completo descargando la revista en formato PDF

Cantares filosóficos, religiosos y circunstanciales de Adeje, isla de Tenerife

MONROY CABALLERO, Andrés

Publicado en el año 2024 en la Revista de Folklore número 503 - sumario >



Resumen:

Cuarta y última entrega de la serie de artículos sobre los cantares que memorizó Concepción Alemán Alayón y anotó su nieto Miguel Pérez Carballo, en esta ocasión bajo las temáticas filosóficas, religiosas y circunstanciales. En total, 81 composiciones, de entre ellas 51 coplas, 14 cuartetas, 10 redondillas, 3 quintillas, 1 seguidilla y 2 composiciones en otro tipo de estructura métrica. Con estos textos, se completa el corpus memorístico de Concha Alemán, que representa la realidad que existió en la tradición oral antes de 1930, y una muestra ejemplar de lo que fue el folklore de Adeje, en la isla de Tenerife.

Palabras clave: cantares, tradición, oralidad, Tenerife, Canarias.

Abstract:

Fourth and final installment of the series of articles on the songs that Concepción Alemán Alayón memorized and noted down by her grandson Miguel Pérez Carballo, this time under philosophical, religious and circumstantial themes. In total, 81 compositions, including 51 couplets, 14 quatrains, 10 redondillas, 3 quintillas, 1 seguidilla and 2 compositions in another type of metric structure. With these texts, the memory corpus of Concha Alemán is completed, which represents the reality that existed in the oral tradition before 1930, and an exemplary sample of what was the folklore of Adeje, on the island of Tenerife.

Keywords: songs, tradition, orality, Tenerife, Canary Islands.

1.- Introducción

En esta cuarta y última entrega de los cantares memorizados por Concepción Alemán Alayón presentamos las temáticas filosófica, religiosa y circunstancial para completar la visión general de lo que fue la tradición oral en Adeje, en la isla de Tenerife. Para más información sobre la informante y el resto de composiciones, remitimos a los artículos «Cantares amorosos de Adeje, en la isla de Tenerife», Revista de Folklore nº 490 del año 2022, «Cantares de amor no correspondido de Adeje, en la isla de Tenerife» , Revista de Folklore nº 501 del año 2023, y «Cantares funestos y humorísticos de Adeje, en la isla de Tenerife», Revista de Folklore nº 502 del año 2023.

En total, contamos con 81 composiciones, 51 coplas, 14 cuartetas, 10 redondillas, 3 quintillas, 1 seguidilla y 2 composiciones con estructuras métricas diferentes. Todos ellos cantares inéditos, a excepción de los citados como recogidos en obras como La copla: folías, isas, malagueñas y seguidillas (1946) de Sebastián Padrón Acosta, Poesía tradicional canaria (1968) de José Pérez Vidal, Lírica tradicional canaria (1990) de Maximiano Trapero, La música tradicional canaria, hoy (1998) de Talio Noda, Coplas y canciones (1999) de Juan Brito Martín, en donde se recogen coplas en Canarias.

2.- Cantares filosóficos

Realizar una clasificación de los cantares filosóficos es una tarea muy compleja, pero hemos tratado de simplificarla en los siguientes apartados:

2.1.- Verdades universales

El cantar cuenta una verdad indubitable e incuestionable:

El día que yo nací

dijo una verdad mi abuela:

este niño ha de vivir

hasta el día que se muera.

Salerito, arriba, arriba[1].

Si te cansas, descansa:

que las cosas de este mundo

pasando el tiempo se alcanzan.

2.2.- Sabiduría popular

En estos casos, la verdad que se cuestiona en el poema proviene del saber popular:

Cómo quieres comparar

un charco con una fuente,

sale el sol, se seca el charco

y la fuente, permanente[2].

Todo tiene su fulgor;

cielo, tierra, mar y río;

una gota de rocío

forma un rayo tricolor.

Todo aquel que no creyere

que la mujer es un ángel,

o no tiene corazón

o no ha conocido madre.

A un imposible me atengo,

ningún rigor me acobarda,

que aquello que no se espera

jamás parece que tarda.

La paloma que alta vuela

y se remonta al volar,

por muy alta que ella vuele[3]

al suelo vuelve a parar.

Como dueño de mi gusto

hago lo que me da gana;

hago de mi pecho torres,

de mi voz una campana.

No hay vida como en la infancia,

ahora canta y después llora,

y como todo lo ignora

es feliz con su ignorancia[4].

Hay cosas que al parecer

parece ser y no siendo[5],

hay cosas que se están viendo

y no se pueden creer.

No hay cosa más parecida

con la muerte que es el sueño:

que una persona difunta

parece que está durmiendo.

Más quisiera en mi puerta

una hierba mora

que una vecina mala,

murmuradora[6].

Echemos la despedida

al uso de mi lugar,

vale más poquito y bueno

que no mucho y no gustar.

2.3.- Situaciones emocionales

Hay ocasiones en que lo filosófico parte de la verdad que el sentimiento impregna al cantar:

No hay cosa como una madre

mientras que en el mundo existe:

porque una madre consuela,

a un hijo cuando está triste,

con la sangre de sus venas[7].

Adiós, mi madre querida,

tronco de todas mis ramas;

hoy se despide una hija

salida de sus entrañas.

Yo ya no soy quien solía,

ni quien solía ser[8],

soy un cuadro de tristeza

arrimado a la pared.

Cuando las campanas doblan

no doblan por los que mueren,

doblan por los que están vivos

para que ellos se acuerden.

2.4.- Composiciones filosófico-alegóricas

Se trata de composiciones en donde predomina la alegoría para manifestar su parte filosófica:

Arbolito te secaste

teniendo el agua en el pie,

en el tronco la firmeza

y en la rama el buen querer[9].

Soy pájaro en que el agua

traigo el alimento mío.

¡Ay, que me muero de sed

siendo del agua nacido!

A la luz que tanto alumbra

mis ojos no puedo abrir;

sale el sol, sale la luna,

siempre es noche para mí.

La vida del hombre mozo

es una vida arrastrada:

donde le da el sueño, duerme

y sus brazos, de almohada.

Agua clara era yo,

por mi gusto la enturbié,

y por eso nadie diga

de esta agua no beberé[10].

Dicen que la vida es sueño[11]

yo quiero vivir soñando,

en mi mente acariciando

de un porvenir halagüeño.

Vuelve el pájaro a su nido,

las olas vuelven y van,

sólo la ilusión perdida

al alma no vuelve ya.

Ni contigo ni sin ti

vivir un instante puedo;

contigo porque me matas,

y sin ti porque me muero.

Una noche en el misterio

mil veces te oí decir:

cantemos que de dormir

hay tiempo en el cementerio.

3.- Cantares religiosos

3.1.- Santos

La mención a santos como san Sebastián, san Agustín, san Miguel, santa Catalina, san Antonio, san Francisco o santa Clara es muy común:

San Sebastián, padre mío,

todo lleno de saetas;

mi corazón como el tuyo

y mi alma como la vuestra.

San Agustín se admiró

al ver un niño pequeño

con una concha en la mano

desgotando el mar sereno.

San Miguel pesó las almas

en el oro punto y fiel,

el alma se condenó

porque no pesaron bien.

Santa Catalina mártir,

santacrucera preciosa,

yo te doy mi corazón

porque no tengo otra cosa.

San Antonio, luz bendita,

agua de la fuente bella;

como era tan clara y limpia

bajó Cristo y bebió de ella.

San Francisco nació pobre,

a un convento se arrimó.

¡Padre mío San Francisco

dónde me arrimaré yo!

Aclárame, Santa Clara,

aclárame esta garganta;

para poder responder

a quien tan divino canta.

3.2.- Virgen

Menos común es la mención a la Virgen, pero encontramos algunos ejemplos:

Madre mía del Carmelo

con tu escapulario santo;

llévame, Virgen del Cielo,

y tápame con tu manto[12].

La virgen está lavando,

en su ropero tendiendo,

los angelitos cantando

y el agua siempre corriendo.

La virgen de Candelaria

tiene un lunar en el rostro,

que se lo hicieron los guanches

el veinticinco de agosto[13].

3.3.- Dios

Junto a la Virgen y a los santos, también se menciona a Dios en estos cantares:

El amor que puse en ti

firme y con tanto desvelo,

si lo hubiese puesto en Dios

hubiera ganado el Cielo.

Tengo un dolor en el alma

y un clavo en el corazón,

una espina en la garganta

de haber ofendido a Dios.

La luna para salir

al cielo pide clemencia,

y yo para quererte a ti

de mi Dios traigo licencia.

Quiéreme así, Dios te quiera,

págame esa voluntad;

no mires que soy de Adeje[14]

que Adeje es una ciudad.

3.4.- Otros

Por el horizonte

camina una estrella

que los navegantes

se guían por ella[15].

Salió de una oscuridad

una estrella muy lucida,

que a los montes les da vida

y a los presos libertad.

Mañana por la mañana

se dice una misa en Roma,

que la dice el Padre Santo

y la oye una paloma.

Mi marido es un santo hombre

que no sale de la iglesia,

que a la oración oye misa

y a las ánimas, confiesa.

Paloma, si vas al cielo,

pides gloria para mí

que yo voy detrás de ti

a ver si me das consuelo.

El cáliz se enflorezca

y la mano al señor cura,

al alcalde la vara

y al escribano la pluma.

4.- Cantares circunstanciales

4.1.- Mar

En los cantares de Adeje no debe faltar el tema del mar, uno de los puntos temáticos principales en la literatura canaria:

La Luna en el alto cielo

no sé cómo la llamemos:

hermosa Luna que alumbra

de noche a los marineros.

Marinero, si te embarcas,

asegura bien tu vida;

mira que vas navegando

en cuatro tablas unidas.

Marinero sube al muelle,

y dile a la madre mía

que si se acuerda de un hijo

que en la marina tenía.

Canta el herrero en la fragua,

el labrador en el campo,

el marinero en el mar

y el carpintero en el banco[16].

Una caña de pescar

traigo para mi consuelo,

que si una se le va

otra queda en el anzuelo.

4.2.- Naturaleza

La naturaleza es fuente de muchas de estas composiciones, en muchos casos con sentido erótico, como se puede comprobar en el artículo «Por verte, Virgen Sagrada, hizo el sol una parada: la simbología erótica de los estribillos romancescos canarios» (Monroy, 2005):

A tus plantas brotan flores,

alhelíes y amarantos,

azucenas, margaritas,

rosas, jazmines y nardos.

Sale el sol para enjugar

las lágrimas del rocío,

porque de la noche el frío

hace las flores temblar.

Azahar blanco oloroso,

no te tengo de olvidar

porque algunos con envidia

dicen que te han de matar.

Yo planté una mata seca

y vuelve a reverdecer,

cuando una madre se muere

esa no se vuelve a ver

aún con sangre se riegue[17].

El día que yo nací,

nacieron tres flores bellas;

nació el sol, nació la luna

y nacieron las estrellas.

4.3.- Lugar

Los lugares mencionados en estos textos son Gran Canaria, Nueva York, Santa Cruz, Aragón, Canaria, Guía, Tenerife y Cañadas del Teide. Especial mención a La Habana, por la gran relación que hubo entre Canarias y Cuba, y la emigración masiva de canarios a esta isla del Caribe.

Con el terral de la noche

y la frescura de la mañana

salen los barcos de aquí

y amanecen en la Habana.

Canaria, la Gran Canaria,

donde se perdió el vapor

cargado de cochinilla

que iba para Nueva York[18].

Santa Cruz queda en un hoyo

y más arriba la Cuesta;

echa vino, vendedora,

que mi dinero me cuesta.

No cantes, mal africana,

y ven conmigo a Aragón,

que allá la jota que es gloria

las cantaremos los dos.

Canaria me está llamando

con grandes y terribles voces,

y yo le digo a Canaria

que Santa Cruz me conoce[19].

Si yo supiera cantar

como cantan los de Guía,

cantara con bizarría

malagueñas sin cesar.

Ay balancé, balancé[20],

balancé de Tenerife

los canarios se han quedado

con tres palmos de narices.

4.4.- Cantar

Curiosamente, los poemas que tratan el tema de cantar son muy prolíficos:

En las Cañadas del Teide

oí una voz que decía:

no es canario que es canaria

la que canta las folías[21].

La guitarra pide vino

y las cuerdas aguardiente

y el hombre que las toca

muchachas del quince al veinte.

Mi padre y mi madre dicen:

no seas tan parrandero,

ella no me siente a mí

lo que siente es el dinero.

Dale un toque a la guitarra

y acábala de romper,

que mi amante es carpintero

y la sabe componer[22].

4.5.- Otros

Isabel picó en sus venas,

para María firmar,

por eso los Isabelos

tienen la sangre tan leal[23].

Cuando yo esté en la agonía

siéntate a mi cabecera,

fija tu vista en la mía

y podrá ser que no muera.

En la puerta del cuartel

miré al cielo y di un suspiro:

¿dónde anda mi libertad

que de niño la he perdido?

Ahí viene que viene, viene;

ahí viene, quien viene va;

ahí viene la panadera

con el pan pa la ciudad[24].

A mi madre la ofendieron

y yo me vengué con sangre,

el juez que la sentenció,

ese, no tenía madre

cuando el presidio me echó.

¡Alza la voz, pregonero,

y acaba de pregonar,

que mi corazón se vende

a quien lo quiera comprar!

¡Alza la voz, pregonero,

y cuando pregones, di:

no hay cosa que no se cumpla

ni amor que no tenga fin!

Yo sembré en tierra morena

pensando de enriquecer,

y lo que vine a coger

fue trigo fallido y arena.

Muchas memorias te traigo

que me dio Juan que te diera,

como no llevo ni traigo

te las doy de esta manera[25].

Isabelita me llamo,

soy hija de un labrador,

aunque vaya al campo y venga

no me hace daño el sol.

Soberano gofio en polvo,

sustento de mi barriga,

que el día que no lo como

para mí no hay alegría.

Esta noche y anoche

y esta mañana

le ladraron los perros

a señá Juana[26].

5.- Otro tipo de composiciones

Junto a los cantares, Concepción Alemán Alayón incluyó dos poemas más extensos. El primero, una versión muy incompleta de la canción de corro «La primera entradita del amor» (Cuscoy 1991: 63); y el segundo, posiblemente de origen culto:

La primera entradita que el amor tiene:

- Buenas noches, mi dama. -Ténganla ustedes.

A la segunda noche, cerca del oído:

- Buenas noches mi dama, ¿qué tal te ha ido?

- A mí me ha ido bien, a Dios las gracias,

ya tengo preparada la calabaza.

Con palabras de amor incesante

y frases galantes

la esclava yo he sido

sin saber que tus labios mentían,

de amor prometían,

de nunca sentido.

Cuando al fin de mi lado te fuiste,

dejándome triste

con tal desengaño,

yo te dije a la vez de faltarme

quien pueda vengarme

de tus mil engaños.

La ira de dios desata

aquel que la traición no hiere.

Mi madre, de pena lloraba,

yo la consolaba,

al fin se murió.

Y afligida decía: -Mi nena,

yo muero de pena

si tú no me quieres.

6.- Conclusión

La última entrega de los Cantares de Adeje se centra en los poemas de temática filosófica, religiosa y circunstancial. En cuanto a los textos filosóficos, de muy difícil clasificación, los hemos distribuidos en de verdades universales, de sabiduría popular, de situaciones emocionales y composiciones filosófico-alegóricas; todos ellos aportando un conocimiento sobre la vida de gran interés para su reflexión. En segundo lugar, los cantares religiosos los hemos catalogado entre los que se dedican a alabar a un santo (san Sebastián, san Agustín, san Miguel, santa Catalina, san Antonio, san Francisco o santa Clara), los dedicados a la virgen, a Dios u otros motivos religiosos afines. Posteriormente, los cantares circunstanciales tienen como temas principales el mar, siempre omnipresente en la literatura canaria; el lugar, como exaltación de una zona concreta (La Habana, Gran Canaria, Nueva York, Santa Cruz, Aragón, Canaria, Guía, Tenerife o Cañadas del Teide), predominando los topónimos tinerfeños ya que los cantares son de Adeje; los que se centran en el hecho de cantar y otros motivos muy variados. Y, finalmente, Concepción Alemán Alayón incluyó en este corpus dos poemas extensos, una versión muy incompleta de «La primera entradita del amor» y otro poema de origen desconocido. Todo un muestrario de lo que fue la temática de los cantares en el municipio de Adeje, en la isla de Tenerife.




Bibliografía

Brito Martín, Juan. Coplas y canciones. Tenerife: Centro de la Cultura Popular Canaria, 1999.

Calderón de la Barca, Pedro. La vida es sueño. Edición de Ciriaco Morón. Madrid: Editorial Cátedra, Letras Hispánicas, 2004.

Cuscoy, Luis Diego. El folklore infantil y otros estudios etnográficos. Prólogo y selección de textos de Alberto Galván Tudela. Tenerife: Museo Etnográfico, Aula de Cultura de Tenerife y Cabildo de Tenerife, 1991.

Monroy Caballero, Andrés. «Cantares de amor no correspondido de Adeje, en la isla de Tenerife», Revista de Folklore, nº 501, noviembre de 2023, Valladolid, pp. 4-13.

Monroy Caballero, Andrés. «Cantares funestos y humorísticos de Adeje, en la isla de Tenerife», Revista de Folklore, nº 502, diciembre de 2023, Valladolid, pp. 23-32.

Monroy Caballero, Andrés. «Por verte, Virgen Sagrada, hizo el sol una parada: la simbología erótica de los estribillos romancescos canarios», Revista de Poética Medieval, nº 14 (2005), Universidad de Alcalá de Henares: 11-46.

Monroy Caballero, Andrés. Estribillos romancescos canarios: Estudio literario, lingüístico y etnográfico. Las Palmas de Gran Canaria: Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Servicio de Publicaciones y Difusión Científica, 2017.

Monroy Caballero, Andrés. «Cantares amorosos de Adeje, en la isla de Tenerife», Revista de Folklore, nº 490, diciembre de 2022, Valladolid, pp. 54-67.

Noda Gómez, Talio. La música tradicional canaria, hoy. Las Palmas de Gran Canaria: Ediciones de la Fundación Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, 1998.

Padrón Acosta, Sebastián. La copla: folías, isas, malagueñas y seguidillas. La Orotava: Cuadernos de Folklore Drago, Musa Popular Canaria, 1946.

Pérez Vidal, José. Poesía tradicional canaria. Las Palmas: Ediciones del Excmo. Cabildo Insular de Gran Canaria, 1968.

Trapero, Maximiano. Lírica tradicional canaria. Islas Canarias: Viceconsejería de Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias, Biblioteca Básica Canaria, 1990.




Notas

[1] Repetición de la palabra «arriba».

[2] Más lógico sería utilizar la palabra «permanece».

[3] Políptoton con «volar».

[4] En Trapero (1990: 120): «No hay vida como la infancia,/ unos cantan y otros lloran,/ pero como todo ignoran/ es feliz en la ignorancia».

[5] Políptoton con el verbo «ser» y anáforas en «hay cosas que».

[6] La transcripción informa de que este cantar funcionaba como estribillo, sin especificar nada más.

[7] En Padrón (1946, 45): «No hay cosa como una madre/ mientras en el mundo existe,/ porque una madre consuela/ al hijo cuando está triste».

[8] Políptoton con «ser».

[9] En Noda (1998: 31): «Arbolito, te secaste/ teniendo el agua en el pie,/ en el tronco la firmeza/ y en la rama un buen querer»

[10] Este último verso es un refrán popular.

[11] Siguiendo a Calderón de la Barca y su famosa obra.

[12] Hay que recordar la costumbre medieval en que la señora feudal protegía a quien quería colocando su manto encima de la persona.

[13] En Padrón (1946: 56): «La Virgen de Candelaria/ tiene un lunar en el rostro,/ que se lo hicieron los guanches/ el día quince de agosto».

[14] Repetición de la palabra «Adeje». No hay que olvidar que los cantares son de esta localidad.

[15] Poema hexasilábico, algo excepcional al octosílabo habitual.

[16] En Trapero (1990: 151): «Trabaja el herrero en la fragua,/ el carpintero en el banco,/ el marinero en el mar,/ el labrador en el campo».

[17] En Trapero (1990: 96): «Se planta una rama seca/ y vuelve a reverdecer,/ pero se pierde a una madre/ y esa no se vuelve a ver/ aunque se riegue con sangre».

[18] El cantar habla de un naufragio, algo muy significativo en la conciencia de los canarios que se movían siempre por barco.

[19] En Padrón (1946: 20): «Canaria me está llamando,/ con grandes voces, terribles voces/ y yo le digo a Canaria/ que Santa Cruz me conoce».

[20] El cantar comienza con un principio de una canción culta, que hizo popular Sara Montiel, pero que continúa de forma distinta a partir del segundo verso.

[21] En Padrón (1946: 19): «En las Cañadas del Teide/ oí una voz que decía:/ No es canario aquel canario/ que no canta las folías».

[22] En Padrón (1946: 25): «Dale un golpe a esa guitarra/ y acábala de romper,/ que mi amor es carpintero/ y la sabe componer”.

[23] A todas luces, este cantar parece de origen culto.

[24] El poema está compuesto a partir de una estructura anafórica.

[25] Políptoton con «dar» y antítesis en llevar/traer.

[26] El cantar tiene estructura de seguidilla.



Cantares filosóficos, religiosos y circunstanciales de Adeje, isla de Tenerife

MONROY CABALLERO, Andrés

Publicado en el año 2024 en la Revista de Folklore número 503.

Revista de Folklore

Fundación Joaquín Díaz