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Revista de Folklore número

486



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La Música de Merza. Aproximaciones a la identidad cultural de un pueblo ligado a su banda de música

MOLINA, Iago

Publicado en el año 2022 en la Revista de Folklore número 486 - sumario >



Galicia presenta un amplio mosaico musical, donde las bandas de música juegan un papel fundamental en su cultura autóctona. A partir del siglo xix, las bandas comienzan a tener un peso destacable dentro del panorama musical gallego. Su origen es dudoso, posiblemente nacen de los modelos heredados de las bandas militares, cuya presencia en Galicia es notoria ya desde principios de siglo.

Muchos de los directores y músicos de estas agrupaciones formaban parte activa de la vida musical de las ciudades, interviniendo en la creación directa de bandas populares. Las bandas militares ofrecían trabajo a los músicos locales, ofertando una salida profesional para los músicos en formación.

Es a partir de la segunda mitad del siglo xix cuando, en Galicia, se crean una amplia lista de bandas de música, siendo algunas de las primeras la banda de Ribadavia, fundada en el año 1840, Santiago (1850), Padrón (1857), Arco de O Pino (1864), Chantada (1865), Sarria (1870) o la banda de Visantoña (1877)[1], entre otras. Algunas de ellas surgen por iniciativa institucional y otras por decisión del pueblo, a partir de modelos militares aglutinando músicos aficionados y profesionales. En Galicia destacan estas agrupaciones gracias a la existencia de intereses compartidos ligados a un núcleo poblacional[2]. De esta manera la proliferación de bandas se extendió a pequeños núcleos de población, generándose un nutrido panorama cultural.

Una de esas agrupaciones que, sin duda, obtiene vital importancia en el territorio donde se asienta es la Banda Artística de Merza, situada en el ayuntamiento de Vila de Cruces (Pontevedra). Fundada en 1828 bajo el nombre de Música de Merza.

Aún es trabajo de estudio la creación de un relato cronológico preciso de la agrupación, ya que nos encontramos ante una tradición musical que es resultado de un proceso histórico dinámico. Las bandas de música presentan una escasez de investigaciones rigurosas, principalmente en la Comunidad de Galicia donde participan en esta actividad miles de músicos y cada vez con mayor formación profesional; ligada a un estilo de vida condicionado directamente por la pertenencia a este colectivo social.

De Música de Merza a la Artística

Esta primera primitiva agrupación resultaría de la unión en la fiesta de Martixe (Silleda –Pontevedra–) de dos grupos que por aquel entonces existían en Merza; un grupo de gaitas y otro compuesto por requinto, gaita, caja y bombo[3]. Sin embargo no es hasta finales del siglo xix cuando podemos empezar a crear el relato histórico de la Música de Merza, siendo Anselmo González Álvarez el primer director del que se tiene constancia hasta día de hoy.

Desde su fundación hasta la actualidad son muchos los músicos y directores que dejan su huella en la agrupación, logrando una actividad ininterrumpida incluso durante la década de 1930, un período económico, social y políticamente convulso tras la inestabilidad internacional y con la llegada de la república, posterior golpe de estado, guerra y la definitiva dictadura. En esos arduos momentos, la banda se dividió en dos: la banda «vella» dirigida por Rogelio Otero y la banda «nova»[4] dirigida por Ramón Sueiro. Manifestando las distintas ideologías políticas del pueblo a través de las dos agrupaciones hasta 1939 con la unificación de las bandas por el director y músico local, Jesús Cao. Por lo que la banda siempre será protagonista de la construcción del relato de su comunidad, la historia de la banda es también la historia de su parroquia, con sus triunfos y sus miserias[5].

La identidad musical ha sido creada a lo largo de los años por la sociedad, la comunidad construye un discurso buscando la particularidad cultural y social. Lo singular se encuentra en la música, que rápidamente se asocia con el pueblo; Música de Merza. Y, a pesar de la larga trayectoria será a finales de los años 50[6], con García Rey a la batuta de la agrupación, cuando se preocupen por el concepto de lo excepcional dejando obsoleto el término Música de Merza para denominar a la agrupación Banda Artística de Merza, probablemente para generar una mayor distinción y particularidad. En prensa nos encontramos con esta nueva denominación en 1962 (El Pueblo Gallego, 09-VIII-1962).

Será a lo largo de la segunda mitad del siglo xix cuando se comience a gestar un cierto valor rememorativo sobre la agrupación[7], la banda y su música crecen tanto en calidad como institucionalmente a través de la creación de una escuela de música, acceso de la mujer a la agrupación o la grabación del primer disco de la entidad Bandas Galegas (Vol.1)[8]. Estos y otros conceptos serán causantes de la construcción identitaria del pueblo con su música.

Dentro del gremio musical, son muchas las bandas de música gallegas que dibujan el concepto de Merza como un pueblo idílico ligado eternamente a su agrupación musical. Se tiende a considerar exótico todo aquello que consideramos como antiguo[9] y que conlleve una tradición tan activa en la actualidad como la que se lleva a cabo en este pueblo del rural gallego. Merza vive por y para la música.

Merza es un pueblo con 360 habitantes[10] que alberga una banda de más de 100 músicos[11]. Nos planteamos entonces, la existencia de una localidad íntegramente vinculada a la música, según los aparentes datos. El estrecho vínculo pueblo-música viene marcado por diferentes factores; la pobreza y dureza del campo; escasez de actividades sociales; la herencia musical... Un largo número de circunstancias que motivan a la gente de Merza a iniciarse en las artes musicales, pero sin duda, la más importante es la identidad a un lugar; la concepción de pertenencia. Si eres de Merza, eres músico[12].

Fertilidad musical

A continuación realizaremos un breve análisis de las distintas causas que llevan a la comunidad a iniciarse en la música. Analizaremos las herencias musicales a partir del estudio de tres familias de músicos; los condicionantes sociales que muestran las realidades del entorno rural; y las causas económicas, vinculadas al mundo laboral.

Para entender este concepto tenemos que contextualizar la situación geográfica de Merza y sus particularidades. El pueblo está situado en la comarca del Deza, formada por los ayuntamientos de Lalín, Silleda, Agolada, Rodeiro, Dozón y Vila de Cruces, donde existe una dinámica actividad bandística. El municipio de Lalín cuenta con 4 formaciones en activo: Banda de Música de Lalín, Banda de Música de Vilatuxe, Banda de Música Popular de Muimenta y Banda de Música «A Lira» de Prado. Al ayuntamiento de Silleda pertenecen: la Banda de Música Municipal de Silleda y la Banda de Música Recreativa e Cultural de Bandeira. Por parte del ayuntamiento de Agolada encontramos una banda en activo y en Vila de Cruces, dos agrupaciones: la Banda Artística de Merza y la Banda Unión Musical de Ponteledesma[13]. La comarca del Deza comprende un caso inhabitual al contar con bajos núcleos poblacionales pero con numerosas agrupaciones musicales, mostrando la importancia de las bandas de música en su entorno.

De los 166 hogares[14] de Merza, aproximadamente el 50% de las casas de la parroquia cuenta o contó con miembros vinculados con las artes musicales. Aspecto imprescindible para comprender la sinergia entre el pueblo y la música tal y como escribe Carmen Rodríguez Suso «una banda es algo más que una banda»[15] al traspasar las fronteras funcionales y convertirse en testigo y protagonista viva de todo tipo de acontecimientos, aglutinadora de personas, fuente de ingresos, educadora, difusora de la cultura y, en la mayoría de los casos, órgano musical por excelencia y seña de identidad de los municipios.

Músicos de cuna

En Merza se trata de construir un discurso a través de una identidad diacrítica estrechamente vinculada a la música bandística. Dando lugar a creaciones que la sociedad acepta como únicas y propias; el mayor ejemplo sería la construcción colectiva de que la lengua natal de Merza es la música, transmitida de padres a hijos entre generaciones a través de su mayor estandarte y representante, la Banda Artística de Merza.

La herencia musical transmitida de generación en generación contribuye a la construcción de la identidad local de Merza al convertirse la agrupación a lo largo de su trayectoria en representante del pueblo, en su faceta de embajadora artística por toda la geografía peninsular. Hasta el momento de que a día de hoy es prácticamente imposible disociar a la Banda de su localidad de origen y viceversa[16]. Localidad de origen con una idiosincrasia propia que sin lugar a dudas resulta clave en el desenvolvimiento de la agrupación.

De numerosas familias vinculadas a la música analizaremos brevemente tres herencias que presentan claros ejemplos de trasmisión musical. El factor común será la herencia activa de ese vínculo con la música y la banda, que relacionaría a los antepasados con los actuales músicos.

Las primeras etapas lectivas se inician en los propios hogares donde la música se trasmite entre generaciones como si de otro oficio se tratase. Nos encontramos que son numerosas familias las que motivan a sus descendientes a estudiar en el arte musical, proporcionándole a la comunidad un discurso propio.

De Francisco Guzmán a la actualidad

Son muchos los músicos profesionales que forman parte de la casi bicentenaria banda gallega. Uno de ellos, Marcos Fernández Guzmán[17], descendiente de familia vinculada estrechamente a la agrupación, menciona «para mi ser músico era casi un deber». Sus inicios musicales fueron impartidos por su abuelo y su tío, Ramón Guzmán y Xurxo Guzmán respectivamente. Sale a formar parte de la banda en el año 1991 junto con su prima y primos; Belén, Óscar y Juan Fernández Guzmán.

La familia Guzmán presenta un caso paradigmático vinculado a la música bandística, son numerosos los miembros pertenecientes a la Banda Artística de Merza. Francisco Guzmán, un virtuoso músico además de director de la agrupación trasmite su vínculo por la música a su nieto Ramón Guzmán, alias «Capón». Ramón Guzmán sería, junto al director de la banda por entonces Amadeo Varela, uno de los grandes impulsores de una nueva metodología pedagógica que motivaría a numerosos niños a la iniciación musical. «Capón» continúa con la tradición heredada de su abuelo Francisco y enseña a sus dos hijos varones; José y Xurxo Guzmán Salgueiro. Finalizando por el momento con los tataranietos músicos de Francisco Guzmán[18].

El gremio musical continuará «me gustaría que mis hijos estudiaran música, de hecho el mayor está empezando» aclara Marcos F. Guzmán, que espera vincular a sus hijos con el pueblo de Merza y su banda.

La familia Varela

Durante las primeras décadas del siglo xx se gestaría una numerosa familia musical, a través de los descendientes de los hermanos Jesús y Ramiro Varela Pena. A los que añadimos a dos hermanos músicos más, Bernardo y Ángel.

Ramiro Varela tocó el fliscorno hasta mediados del siglo xx, poco después del accidente sufrido por el autobús que conducía a los músicos de la Artística a Finisterre en el verano del 54. Su hijo, José Varela, heredó las habilidades para interpretar como su padre, el fliscorno, hasta 1966 cuando emigró a París al igual que numerosos compañeros de la agrupación. Transmitiendo el interés por la música a sus nietos, José Ramiro y Álvaro Varela.

Son muchos los jóvenes que eligen el instrumento que se tocaba en su familia, ya fuera por su accesibilidad y disponibilidad del instrumento o por motivaciones personales. Sin embargo en las primeras edades lectivas los niños son incitados a escoger el instrumento más necesitado en la banda, como el caso de Álvaro Varela[19] «Mi idea desde muy niño era tocar el fliscorno igual que mi abuelo paterno; pero la elección en aquel momento debía atender además de a mis preferencias; a las necesidades de la banda. En esa época los puestos de fliscorno estaban cubiertos mientras que en las trompetas acababan de producirse varias bajas; por lo que finalmente me convencieron para tocar este último instrumento». La mecánica de interpretación del fliscorno es muy similar a la de la trompeta, por lo que en la actualidad es habitual encontrar músicos versátiles para la interpretación de ambos instrumentos dentro de la misma agrupación. La herencia de interpretación del fliscorno-trompeta de Ramiro Varela continúa con el primogénito de Álvaro Varela.

Sin desvincularnos de la familia Varela, nos encontramos con numerosos músicos que forman parte de la Banda Artística de Merza, los descendientes de Jesús Varela Pena. Desde el año 1965, el nieto de Jesús, José Ramón forma parte de la agrupación, tocando en un primer momento el clarinete y actualmente el saxofón barítono. A lo largo de estos años compartió escenario con numerosos familiares que abandonaron la agrupación debido a la vejez, trabajo o maternidad. Actualmente comparte la actividad con sus hijos y sobrinos.

La familia Otero

A través de este árbol genealógico musical de la familia Otero podemos comprobar la estrecha relación de la Banda Artística de Merza con la comunidad.

Este discurso se manifestó en numerosas familias del pueblo como los Lamela, los Rodríguez, los Cao y un largo etcétera de generaciones de músicos. Sin embargo, factores como la emigración, pobreza y el consecuente despoblamiento del rural acabaron por reducir las herencias musicales de la agrupación a unas pocas familias, desvirtuando el relato histórico de la Música de Merza.

A lo largo de la construcción de este relato colectivo, son muchos los individuos que manifiestan el vínculo intrínseco del pueblo con su banda, y en general con la música[20]. Sin embargo, nos encontramos con un factor de falseamiento al afirmar que la agrupación se sustenta y sustentó por los habitantes de la localidad. En la búsqueda de esa autenticidad tradicional y cultural que convierte el relato musical en único son muchos los que vinculan únicamente «su pueblo y su música» obviando las realidades de la agrupación como escribe Handler «Cómo la autenticidad reemplaza la sinceridad como elemento de control en la cosmovisión individualista»[21]. Es cierto que Merza presenta rasgos particulares en la presentación de una narrativa musical, no obstante este tipo de agrupaciones son entes dinámicos y de gran importancia en las sociedades rurales donde se asientan.

Según los testimonios son muchos los músicos que provenían de fuera, principalmente durante épocas de crisis cuando distintas bandas de músicas abandonaron su actividad, como la banda de Cruces o Cira[22]. Acontecimiento que se repite en la actualidad, de los más de 100 músicos federados una gran parte son de fuera de las fronteras del ayuntamiento de Vila de Cruces, procedentes de Santiago de Compostela, Betanzos, A Coruña, Estrada, entre otras localidades de la geografía gallega. Muchos de estos músicos son descendientes de habitantes del pueblo de Merza y alrededores qué, por diversos motivos, abandonan su lugar de nacimiento manteniendo un nexo de unión a través de la música.

A pesar de esto no podemos olvidar que es la banda y su música la que transforma a la comunidad ya sea de Merza o de otras localidades gallegas, por lo que la agrupación atraviesa fronteras generando un enriquecimiento cultural[23] y una buena salud de la cultura musical.

Herencias por causas sociales

Merza manifiesta las realidades del mundo rural; escasas oportunidades culturales para la población, poca diversidad de actividades lúdicas y sociales, que desembocan en una aproximación a la actividad musical como única posibilidad social.

La emigración marca la identidad de Galicia que durante todo el siglo xx sufre cambios económicos, sociales y culturales que explican el creciente proceso de despoblamiento de las comunidades rurales. En la segunda mitad del siglo xx, la música es una fuerte y acérrima identidad del pueblo. Sin embargo, será en las últimas décadas del siglo y la primera del xxi cuándo se produzcan las grandes transformaciones que marcarán el devenir de la formación. Nace una especie de primigenia escuela de música que da lugar a numerosas generaciones de instrumentistas que deciden continuar su formación musical creando movimientos culturales importantes, influenciando directa e indirectamente a generaciones posteriores con el mismo propósito, llegando a fortalecer la idiosincrasia del pequeño pueblo cruceño con la música de su banda.

Actualmente la banda representa el ente social más importante de Merza, funciona como un elemento de unión entre la población, ya sea principalmente en los ensayos semanales de la agrupación como en conciertos en fiestas, romerías o auditorios donde los músicos conviven creando vínculos ipso facto. Entre la población más joven, la actividad musical representa la escasa realidad de alternativas lúdico-sociales tal y como cuenta la ex presidenta de la Asociación socio cultural Banda Artística de Merza, Irene Varela[24], «yo fui a música porque todos iban a música (…) Era la única actividad extraescolar que existía en el pueblo».

La tradición músico-familiar continúa siendo un pilar fuerte en la comunidad. Sin embargo, en pequeñas poblaciones son los movimientos sociales los que repercuten más sobre la toma de decisiones de la localidad. Una alta presencia de jóvenes músicos motiva a futuras generaciones a establecer lazos con este arte.

Para comprender este propósito, nos adentramos en la creación de distintas agrupaciones que tienen como principal objetivo el vínculo entre sus componentes. En primer lugar, una pequeña agrupación formada por niñas y niños, la Banda Juvenil de Merza. Esta, cumple funciones pedagógicas ya que se constituye como un ente formativo de los futuros músicos de la Artística. Además, a través de esta banda se construyen las relaciones sociales más características de estas manifestaciones culturales. Siendo componentes esenciales tanto en la enseñanza colectiva como en la búsqueda del compañerismo y otros valores que la música otorga a la comunidad.

Por otro lado, nos encontramos con la creación de la Banda de Veteranos de Merza. Como su nombre describe; una banda formada por músicos de avanzada edad ya no pertenecientes a la agrupación original. Esta formación tiene como único objetivo las conexiones sociales entre sus miembros, alejados de las exigencias de la Artística, muchos músicos retirados encuentran en la formación un rincón para tocar y disfrutar.

El componente social marca estrictamente el vínculo con la música. Alejados del concepto de herencia, la música se presenta como el método de interactuación social más importante de Merza al ser el único soporte activo de la comunidad.

Músico como profesión

«Yo soy Balbino. Un niño de la aldea. Como quien dice, un don nadie. Y además, pobre»[25]. El escritor gallego, Xosé Neira Vilas, describía desta sencilla forma la sociedad empobrecida del rural gallego. Una comunidad con escasas oportunidades dependientes de una economía basada en el autoconsumo, vinculado a la explotación agropecuaria[26] y a oficios relacionados con la madera, la piedra, el hierro o la producción de vino. Pero, sin duda, el oficio que sobresale entre todos es el de músico.

Hay que desviarse en Bandeira, en la carretera de Santiago a Ourense, adentrarse por la comarca y cruzar casi a tientas, por entre las nubes bajas que se desperezan sobre el río Deza. Entonces surge el pequeño edén, un valle donde se da el naranjo bravo y los limones, tejido por viñas y bordeado por el porte señorial de las palmeras indianas. Pero allí, en el val de Merza, el cultivo más mimado, el árbol ancestral, es la música.

Manuel Rivas

El País, Semanal, 28-X-1984

Las bandas populares funcionarían como primitivos motores económicos de la cultura musical creando un tejido de empleo en las comunidades. En la década de los 80 y 90 son muchos los músicos de la Artística que durante las fechas estivales realizarían conciertos por distintas villas y pueblos de toda la geografía gallega, realizando más de 60 actuaciones en los meses de julio, agosto y setiembre. Las fuentes orales estiman una retribución salarial por fiesta realizada de entre 2.000 y 3.000 pesetas, a las que se descontarían diversos gastos como la compra del traje de actuar o la corbata[27].

La transmisión hereditaria de la música de Merza se vería comprometida a la búsqueda de un futuro mejor para los familiares de los músicos, en el cual tocar un instrumento te permitiría obtener un buen salario, principalmente en los meses de verano. Ante esta situación el acceso a formar parte de la agrupación estaba restringido a la familia de los músicos[28], fenómeno que cambió con la emigración masiva a Francia. La banda se nutrió de numerosas agrupaciones que se disolvieron, abriendo las puertas a nuevos integrantes.

Conclusión

La Música de Merza es una manifestación tradicional, contemporánea y viviente a un mismo tiempo: no es solamente una tradición heredada del pasado si no que posee un uso rural característico de su grupo cultural. Cumple una faceta integradora; se ha transmitido de generación en generación, ha evolucionado en respuesta a su entorno y contribuyen a infundirnos un sentimiento de identidad y continuidad, creando un vínculo entre el pasado y el futuro a través del presente. Contribuye a la cohesión social fomentando un sentimiento de identidad y responsabilidad que ayuda a los individuos a sentirse miembros de la comunidad.




BIBLIOGRAFÍA

Barros Presas, Nuria. Banda Artística de Merza. O cultivo dunha herdanza musical. Pontevedra: ASCBAM, 2013.

Grant, Catherine. «The links between safeguarding language and safeguarding musical heritage». International Journal of Intangible Heritage. (2010) Vol. 5.

Handler, Richards. «Atheticity». Anthorpology Today. (1986) Vol.2 Nº1.

Iglesias Alvarellos, Enrique. «A comarca bandística por excelencia de Galicia». Descubrindo Deza: Anuario de Estudios e Investigación. (2004) Num 6

López Cobas, Lorena. Historia de Música en Galicia. Ouvirmos, 2013.

Neira Vilas, Xosé. Memorias dun neno labrego. A Coruña: Edicios do Castro, 1979.

Reigl, Aloïs. El culto a los monumentos. Sevilla, 2007.

Rodríguez Suso, Carmen. Banda Municipal de Bilbao: al servio de la villa del Nervión. Bilbao: Área de Cultura y Euskera, 2006.

Vázquez Gómez, Cristina. Las bandas de música en la zona del trasdeza (Pontevedra). Trabajo de investigación para la obtención del Diploma de Estudios Avanzados. Director: Carlos Villanueva. Universidad de Oviedo, Departamento de Historia del Arte y Musicología, 2009.

Villar Calvo, Xoaquín. Por terras do baixo Deza, A parroquia de Sta. María de Merza e os seus contornos. Pontevedra: autoedición, s/f, [Depósito Legal PO-323-99].

Villar Calvo, Xoaquín. Un pobo musical, Merza e a súa Banda Artística. Pontevedra: ASCBAM, 2007.

Listado de informantes

Testimonio 1: Marcos Fernández Guzmán.

Testimonio 2: Álvaro Varela Ferradás.

Testimonio 3: José Ramón Varela Salgueiro.

Testimonio 4: Irene Varela Pérez.




NOTAS

[1] Lorena López Cobas, Historia da Música en Galicia. (Ouvirmos, 2013), 273-276.

[2] Cristina Vázquez Gómez, Las bandas de música en la zona del trasdeza (Pontevedra). (Universidad de Oviedo: Departamento de Historia del Arte y Musicología, 2009), 80.

[3] Xoaquín Villar Calvo, Un pobo musical, Merza e a súa Banda Artística. (Pontevedra, ASCBAM, 2007), 14.

[4] La banda «vieja» y la banda «nueva».

[5] Xoaquín Villar Calvo, Un pobo musical, Merza e a súa Banda Artística. (Pontevedra, ASCBAM, 2007), 15-18.

[6] Nuria Barros Presas, Banda Artística de Merza. O cultivo dunha herdanza musical. (Pontevedra, ASCBAM, 2013), 47.

[7] Aloïs Reigl, El culto a los monumentos. (Sevilla, 2007), 49-57.

[8] 171 Anos de Tradición Musical (1998); Aniversario (2003); A Música de Merza- Solistas (2010); Merza – Un Século de Certames (2010); Antoloxía do pasodoble no século xxi (2016); El Amor Brujo (2019).

[9] Las primeras concepciones que se tenían del patrimonio era aquello estrictamente relacionado con lo antiguo, la obra de arte excepcional o el monumento.

[10] Padrón Municipal. Ayuntamiento de Vila de Cruces.

[11] Datos de la Federación Galega de Bandas de Música Populares.

[12] En 2020 la Banda Artística de Merza es premiada por los Premios Martín Códax de la Música, en la categoría de Bandas de Música por el proyecto A lingua dun pobo (La lengua de un pueblo). Hace referencia al estrecho vínculo entre el pueblo y la banda.

[13] Enrique Igleisas Alvarellos, A comarca bandística por excelencia de Galicia. Descubrindo Deza: Anuario de Estudios e Investigación, núm 6, (2004) pp. 429-442.

[14] Censo Municipal de Vila de Cruces del año 2013; Ayuntamiento de Vila de Cruces

[15] Carmen Rodríguez Suso, Banda Municipal de Bilbao: al servicio de la villa de Nervión. (Bilbao, Área de Cultura y Euskera, 2006).

[16] La denominación «música de...» seguido del nombre del pueblo refleja el sentimiento de pertenencia a su lugar de origen.

[17] Testimonio 1: Marcos Fernández Guzmán.

[18] Jorge F. Guzmán (saxofonista); Óscar F. Guzmán (Saxofonista); Juan F. Guzmán (trombonista); Marcos F. Guzmán (trompetista); Pablo F. Guzmán (trompista); Roi Guzmán (trompista) y Noa Guzmán (trompetista).

[19] Testimonio 2: Álvaro Varela Ferradáns.

[20] Aloïs Reigl, El culto a los monumentos. (Sevilla, 2007), 73-79.

[21] Richards Handler, Atheticity, Anthorpology Today, Vol.2 Nº1 (1986): 2-15.

[22] Cristina Vázquez Gómez, Las bandas de música en la zona del trasdeza (Pontevedra). (Trabajo de investigación para la obtención del Diploma de Estudios Avanzados. Director: Carlos Villanueva. Universidad de Oviedo: Departamento de Historia del Arte y Musicología, 2009), 88.

[23] Catherine Grant, The links between safeguarding language and safeguarding musical heritage. International Journal of Intangible Heritage. Vol. 5 (2010): 46-59.

[24] Testimonio 4: Irene Varela Pérez.

[25] Xosé Neira Vilas, Memorias dun neno labrego. (A Coruña: Edicios do Castro, 1979), 25. Idioma original: Gallego.

[26] Nuria Barros Presas, Banda Artística de Merza. O cultivo dunha herdanza musical. (Pontevedra: ASCBAM, 2013), 18.

[27] Cristina Vázquez Gómez, Las bandas de música en la zona del trasdeza (Pontevedra). (Universidad de Oviedo: Departamento de Historia del Arte y Musicología, 2009), 151-152.

[28] Testimonio 3: José Ramón Varela Salgueiro.



La Música de Merza. Aproximaciones a la identidad cultural de un pueblo ligado a su banda de música

MOLINA, Iago

Publicado en el año 2022 en la Revista de Folklore número 486.

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