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Revista de Folklore número

476



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Devoción Concepcionista en Sevilla: la plegaria cantada por las tunas a la Inmaculada en la Plaza del Triunfo

CALVO FALCE, Francisco Jesús

Publicado en el año 2021 en la Revista de Folklore número 476 - sumario >



1. Introducción

La ciudad de Sevilla, tanto se ha hablado de ella, del cúmulo de sensaciones que acarician y subliman todos los sentidos, tanto de aquellos que la conocen en sus visitas turísticas, como de tantos otros que consideran un privilegio poder disfrutar de sus costumbres, de sus calles, de la calidez de sus habitantes, de sus plazas, de sus altares, de sus múltiples iglesias, palacios y conventos,... en definitiva, de su gran diversidad monumental. Todo un lujo para el disfrute del ser humano por la belleza de su patrimonio cultural, ya sea material o inmaterial.

El análisis de un evento que funde a ambos será el objeto del presente estudio: la plegaria en forma de oración cantada que las tunas universitarias ofrecen a la imagen de la Inmaculada Concepción que culmina el monumento erigido en 1918 en la Plaza del Triunfo (Ortiz 2007)[1]. El evento tiene lugar en la madrugada del ocho de diciembre de cada año, tras la vigilia de la Inmaculada en la Santa Iglesia Catedral. Un espectáculo digno de presenciar, no sólo por su desarrollo y las sensaciones vividas durante su discurrir, también por el entorno que lo rodea. No en vano, la Plaza del Triunfo se encuentra ubicada entre la Catedral, al norte, el Convento de la Encarnación, la Casa de la Provincia y la entrada al Barrio de Santa Cruz al este, los Reales Alcázares al sur y el Archivo de Indias al oeste.

Hay una característica, que podríamos afirmar que define el sentir sevillano: su religiosidad. Sin embargo, no podemos hablar de la ciudad de Sevilla como una sociedad cerrada donde no cabe otra cultura que no sea la que se encuentra guiada por la religión; todo lo contrario. Es una ciudad cargada de diferentes pinceladas culturales, cuyos habitantes no dudan en acoger y aceptar en su devenir cotidiano a todos aquellos que quieran pasar a formar parte de la sociedad multicultural que en ella habita, participando de su impresionante Feria de Abril, de sus numerosas veladas de Cruces de Mayo, de sus múltiples y variadas actividades culturales (museos, cines, conciertos, teatros, bibliotecas,...), fomentando la integración cultural de todo aquel que lo desee. De hecho no es extraño al pasear por el eje Campana, Sierpes, Plaza Nueva, Plaza de San Francisco, Avenida de la Constitución, Puerta de Jerez y Paseo Catalina de Rivera contemplar cómo multitud de grupos multiétnicos dan a conocer el patrimonio cultural inmaterial de su propia tierra ofreciendo variedad de espectáculos entre los que no podemos dejar de mencionar la música, ya sea étnica, latina, clásica, flamenca o de cualquier otro estilo, sin olvidar los mimos, las performances o los grupos de baile con sus movidos espectáculos de streetdance o de flamenco, entre otros muchos.

A todo ello se unen tradiciones ancestrales como el paseo de los tunos acudiendo a sus citas para ofrecer sus más melódicas serenatas, como en tantas otras ciudades. Ahora bien, por encima de todo ello, Sevilla, por la numerosas protestaciones de fe pública durante todo el año[2], por las más inverosímiles de las leyendas[3], por el inmenso, rico y maravilloso patrimonio escultórico, pictórico y arquitectónico de carácter religioso,...; por todo ello podría afirmarse que Sevilla es una gran ciudad del Catolicismo, lo cual no implica que no sea aceptada la presencia del resto de religiones[4].

Aun con la existencia de esta amalgama de ideologías que conviven en la ciudad, es el catolicismo la religión predominante en la sociedad sevillana y dentro de ella destaca el fervor hacia la Madre de Dios en sus diversas y casi incontables advocaciones, entre las que se encuentra la amplia y extendida devoción a la Inmaculada Concepción. Una muestra de ello es la oración cantada de los tunos en la madrugada del día ocho de diciembre, cuyo estudio es el objeto del presente trabajo. El acto es seguido por multitud de fieles y personas interesadas en disfrutar del maravilloso espectáculo celebrado en una noche en que, gracias al puente de la Constitución y de la Inmaculada, Sevilla se encuentra rebosante de turistas deseosos de contemplar nuevas maravillas.

El trabajo realizado se ha desarrollado a partir de los datos obtenidos en diferentes obras entre las que cabe mencionar Fiestas sevillanas de la Inmaculada Concepción en el siglo XVII de María J. Sanz (2008), el Pregón de la Inmaculada de Antonio Egea (1997), la tesis El fenómeno de la tuna – su historia y presente de Karla Vomelová (2008) o la ponencia «María Unificada» de Concepción García (2005). Por medio de las obras consultadas se ha llegado a conocer cómo ha sido el proceso de desarrollo de la devoción al dogma de la Inmaculada Concepción de María a lo largo de los tiempos tanto en el mundo como en Sevilla. Todo ello ha sido acompañado también por la consulta de textos religiosos como la Biblia o la bula Ineffabilis Deus de Pío IX (8 de diciembre de 1854) en la cual el Sumo Pontífice declaró el dogma de la Inmaculada Concepción.

Otra fuente de datos ha sido la consulta a través de Internet de la hemeroteca digital de diversos periódicos y de páginas especializadas para localizar determinadas noticias, la consulta de datos relativos al Consejo de Tunas de Sevilla, que organiza el acto, o la consulta sobre diversos datos que han complementado el trabajo de campo. Para finalizar, en cuanto a la metodología seguida, se ha utilizado también la entrevista personal procurando obtener información desde diferentes ámbitos. Así se han realizado diversas preguntas a personas que han asistido al evento en alguna ocasión tales como ¿si les ha movido el interés religioso o no?, ¿cómo han visto la organización? o ¿si sabían el sentido del acto en sí o lo consideraban como un espléndido concierto de tunas? Entre ellos se ha entrevistado a un antiguo miembro de la tuna de Biología para tener una noción de cómo era el momento desde dentro con los actos que lo acompañan tanto antes como después de su participación. Desde aquí quiero agradecerle a Enrique G.C. su amabilidad a la hora de responder a mis preguntas.

El presente trabajo se encuentra distribuido en diferentes apartados que poco a poco irán acercando al lector al momento en que se desarrolla la oración de las tunas ante el monumento de la Inmaculada. Para el desarrollo del trabajo se ha tenido en cuenta que tal plegaria cantada consta de dos partes claramente diferenciadas; una, la devoción religiosa hacia el dogma de la Inmaculada Concepción; la otra, la existencia de las tunas en Sevilla. Aunque claramente diferenciadas (la una de carácter religioso, la otra de carácter laico y orientada a la diversión), ambas confluyen en una segunda madrugada grande en Sevilla. Así, tras la introducción que ahora finaliza, el segundo apartado irá orientado a esclarecer los orígenes del dogma de la Inmaculada Concepción de María en la ciudad de Sevilla realizando un breve recorrido por el discurrir de la devoción mariana y concepcionista en Sevilla. En el punto tres del presente trabajo se tratarán de acercar los orígenes, la evolución y la actualidad de las tunas sevillanas, para, llegados a este punto de conocimiento, analizar la unión de ambas tradiciones que tiene lugar en la vigilia de la Inmaculada. A tal efecto se mostrará cómo tiene lugar su organización, cuáles son sus características y cuáles podrían ser y han sido en algunas ocasiones los peligros que han acechado su continuidad. Se acompaña también la adaptación de algunas letras para ser cantadas ante la Inmaculada, para concluir con un breve llamamiento a la posibilidad del reconocimiento del evento por parte de las autoridades como muestra del patrimonio cultural inmaterial, o al menos de sentar las bases para un posible estudio futuro del caso.

2. La devoción mariana en Sevilla: el dogma de la Inmaculada Concepción

2.1. Sevilla, ciudad mariana

Como seña de identidad de la idiosincrasia sevillana en el marco de su religiosidad se ha de hacer constar que Sevilla ha sido, es y será, en vista de las actitudes y la devoción que muestra la sociedad sevillana en todos sus estratos de edad, fiel devota de diversos santos, entre los que podemos destacar san Judas Tadeo, san Pancracio o san Antonio; también está muy presente el culto a la figura de Jesús, el Hijo de Dios, Dios Hijo, en impresionantes tallas como Nuestro Padre Jesús de la Pasión, de Martínez Montañés, Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, de Juan de Mesa, o la talla anónima venerada como Santísimo Cristo de la Expiración, el Cachorro; y como no podía ser de otra forma, en Sevilla existe una magnífica devoción mariana que nace en la ciudad desde tiempos recónditos de los primeros momentos del cristianismo.

Esta devoción mariana surge, según la leyenda, cuando el apóstol Santiago y el primer obispo sevillano, Pío, nombrado por él, realizaron viaje de apostolado a la zona de Zaragoza (Caesar Augusta). Allí, ante su desdicha por no conseguir la conversión de más fieles, se les apareció la Virgen María, aún viva, alentándoles para no decaer en la tarea de la evangelización del pueblo hispano. Con posterioridad, reyes como Fernando III el Santo y su hijo, Alfonso X el Sabio, fueron devotos de la Fe en María, la Madre de Dios, en la advocación de nuestra Señora de los Reyes (Domínguez 1998, 11-21). Diferentes títulos le fueron concedidos a la ciudad de Sevilla desde que Fernando III le concediera el fuero de Toledo en 1251. Fue la noble ciudad para Alfonso X, muy noble ciudad para Fernando IV, muy leal para Juan II, muy heroica para Fernando VII y ya, a mediados del siglo XX, gracias a la actuación e interés de don Antonio Filpo Rojas, Sevilla es declarada ciudad mariana. No en vano, en el transcurso de los tiempos muchos autores han escrito sobre el carácter mariano de Sevilla, como el Abad Gordillo, que en 1631 indicaba en sus Religiosas estaciones que Sevilla debería ser denominada «Ciudad de la Virgen Santísima» (Domínguez 1998, 21).

En la actualidad, múltiples son las imágenes de Gloria y Dolorosas de Pasión existentes en la ciudad hispalense. Un continuo devenir de procesiones en honor de la Madre de Dios (Consejo Superior de Hermandades y Cofradías de Sevilla), con advocaciones tan diferentes como Socorro, Subterráneo, Aguas, Merced, Angustias, Mayor Dolor, Rocío, Hiniesta, Estrella, Amargura, Aurora, Pastora, Alegría, Ángeles,... y, con una devoción que destaca sobre las demás, llegando a ser conocidas internacionalmente, entre las advocaciones penitenciales dos de las Esperanzas, Macarena y Trianera; y entre las imágenes de Gloria, la Virgen de los Reyes (Patrona de Sevilla y de su Archidiócesis), María Auxiliadora de los Cristianos (advocación titular de la orden salesiana, de extensión mundial), y, por su pronta devoción en la ciudad, por la extensión de su devoción y la extensa representación de su advocación en todas las artes, por insignes autores, durante todas las épocas, la devoción y defensa del dogma de la Inmaculada Concepción de María. Muestra de ello se encuentra también en las insignias existentes en las diferentes procesiones de Penitencia, donde es común encontrar el estandarte denominado Sine Labe Concepta (Sin pecado concebida), en honor a la Inmaculada Concepción de María (rafaes).

2.2. La devoción concepcionista en el Mundo y en Sevilla

La devoción a la Inmaculada Concepción de María está presente en Sevilla en una buena parte de sus iglesias, en palacios y en multitud de casas particulares, donde no falta una pequeña foto, lámina, estampa o póster, unos enmarcados, otros no; no se ha de olvidar tampoco a aquellos que la llevan junto al pecho al final de una cadena o de un mero cordón o cinta. No en vano la devoción a la Inmaculada no es propia de un determinado status social, pasando de padres a hijos. Es un culto que sigue vivo en la actualidad y que tuvo un gran auge en el siglo XVII[5]. Como muestra de la devoción citar, por ejemplo, la Iglesia de la Concepción en el barrio de Nervión. Los más insignes artistas han plasmado en su obra el tema concepcionista. Así, pintores, como Murillo, Velázquez, Ribera o Zurbarán, o escultores, como Martínez Montañés o Alonso Cano, entre otros muchos, nos han legado sus obras sobre la Inmaculada, presentes en multitud de templos, edificios públicos y privados y museos, no sólo de Sevilla, sino de todo el mundo. Incluso llega a procesionar una imagen de la Inmaculada en la procesión del Corpus Christi sevillano (rafaes).

La creencia en la Concepción Inmaculada de María está presente en la Iglesia Católica desde los primeros tiempos tal como se puede comprobar a continuación, donde se va a tratar de realizar una síntesis del proceso que culminó con la adopción del dogma concepcionista en 1854 por medio de la Epístola Apostólica Ineffabilis Deus del Pontífice Pío IX (1854)[6]:

Por lo cual, después de ofrecer sin interrupción a Dios Padre, por medio de su Hijo, con humildad y penitencia, nuestras privadas oraciones y las públicas de la Iglesia, para que se dignase dirigir y afianzar nuestra mente con la virtud del Espíritu Santo, implorando el auxilio de toda corte celestial, e invocando con gemido el Espíritu paráclito, e inspirándonoslo él mismo, para honra de la santa e individua Trinidad, para gloria y prez de la Virgen Madre de Dios, para exaltación de la fe católica y aumento de la cristiana religión, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, con la de los santos apóstoles Pedro y Pablo, y con la nuestra: declaramos, afirmamos y definimos que ha sido revelada por Dios omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo, salvador del género humano. Por lo cual, si algunos presumieren sentir en su corazón contra los que Nos hemos definido, que Dios no lo permita, tengan entendido y sepan además que se condenan por su propia sentencia, que han naufragado en la fe, y que se han separado de la unidad de la Iglesia, y que además, si osaren manifestar de palabra o por escrito o de otra cualquiera manera externa lo que sintieren en su corazón, por lo mismo quedan sujetos a las penas establecidas por el derecho (Pío IX 1854).

3. La tuna universitaria: de la necesidad a la diversión

Sevilla tiene gran tradición universitaria desde que sus Estudios Generales fueran creados en el periodo incluido entre 1250 y 1350 (Echevarría y Rodríguez 2013, 277). En 1505 el Papa Julio II le otorgó bula por la cual el Colegio podía conceder grados de Teología, Filosofía, Derecho, Medicina y Artes. Ya en 1621 la Universidad de Sevilla poseía cuatro Facultades (Teología, Cánones y Leyes, Medicina y Artes) pudiendo otorgar los grados de bachiller, licenciado y doctor. Todo implicaba la posibilidad de obtener unos estudios que permitían alcanzar una mejor posición social en aquella época.

Aun así, se podría decir que no todos tenían la oportunidad de poder cursar estos estudios y fue ahí donde nació la figura del tuno actual. Algunos de estos estudiantes necesitaban el sustento necesario para poder llevar a cabo sus estudios y poder vivir con “normalidad”. Dichos estudiantes solían ofrecer sus canciones y serenatas por las calles, plazas, mesones y hospederías de las ciudades con la idea de poder conseguir algo de dinero o comida para subsistir. De hecho portaban una cuchara y un tenedor de madera que les permitiera comer en cualquier lugar. Eran conocidos como los sopistas, proviniendo de este hecho el dicho vivir o comer de la sopa boba (Vomelová 2008, 9). Este fue el origen de los tunos actuales[8].

La figura del tuno ha pasado por diferentes etapas, cuyo comentario excedería el espacio que se le puede dedicar en este estudio. Aun así, se comentarán algunas de sus características, las cuales han permitido a la figura del tuno llegar a la actualidad tal como la conocemos. Ya en el siglo XIV, Alfonso X el Sabio, en Las Siete Partidas, definió a la tuna como «Yuntamiento que es fecho d'escolares trovadores, per aver mantenencia, andar las tierras e servir las duellas dellas con cortesanía» (Vomelová 2008, 6). El origen etimológico de la palabra tuna o tuno es muy diverso según los diferentes autores. La Real Academia Española ofrece diversas definiciones para “tuno, na” (RAE):

La forma f. del fr. tune 'hospicio de mendigos', 'limosna', y este de [Roi de] Thunes '[Rey de] Túnez', nombre dado al jefe de los vagabundos franceses en memoria del duque del Bajo Egipto, esto es, el jefe de los gitanos de París en 1427.

1. adj. Pícaro, tunante.

2. m. Componente de una tuna (grupo musical de estudiantes).

3. f. Grupo de estudiantes que forman un grupo musical.

4. Vida libre y vagabunda[9].

La definición inicial dada es obra de Joan Corominas y José Pascual y aceptada por la RAE. Otros autores que han tratado de establecer la etimología del término tuno han sido, entre muchos otros, Fray Martín Sarmiento (siglo XVII) en su obra De los atunes y de sus transmigraciones:

Los atunes no tienen patria ni domicilio constante, todo el mar es patria para ellos. Son unos peces errantes y unos tunantes vagabundos... Y si por imitación de los atunes no se formaron las voces tuno, tunante y tunar de la voz atún..., no se puede negar que los vagabundos y tunantes son unos atunes de tierra, sin patria fija, sin domicilio constante... (Asencio, Historia, apud Vomelová 2008, 12-13).

Para Emilio de la Cruz «tuna proviene del latín 'tonus', 'tonare', en referencia a los sonidos y la música, relacionados con la tensión de la cuerda» (Martínez del Río, La Supervivencia, 15, apud Vomelová 2008, 13). La persona del tuno también ha sido mencionada a lo largo de la historia en numerosos textos literarios como en el Libro de buen amor, del Arcipreste de Hita (Vomelová 2008, 14), o en la novela Historia de la vida del Buscón, de Francisco de Quevedo (Vomelová 2008, 15).

Un gran revés, en cierto modo, que sufrió la tuna fue la aprobación en 1835 de «la ley que suprimía el fuero académico ([…] exención de los universitarios de la justicia ordinaria y su sometimiento al juicio del Rector) y el uso del uniforme escolar» (Vomelová 2008, 17). Ello hizo decaer los privilegios de este colectivo, pero el romanticismo de la época hizo afianzarse y resurgir la tradición, que ha continuado con diferentes etapas durante el siglo XX, a pesar de severas restricciones llevadas a cabo por el gobierno español. A modo de ejemplo, citar la Circular de 10 marzo de 1955 en la que se exigía previa autorización por escrito para poder actuar y desfilar las tunas por las vías públicas, autorización que debían portar en todo momento, o la Orden de 12 noviembre de 1995, que restringía la libertad de acceso a las tunas a cumplir determinados requisitos y prohibía la fundación de tunas de Facultad o de Escuelas Universitarias (Vomelová 2008, 20-21). A pesar de todo ello las tunas sobrevivieron a estos vaivenes y gozan de buena salud en pleno siglo XXI, existiendo en Sevilla más de una decena de tunas de Facultades y de Escuelas Universitarias, junto con la del Colegio Mayor Universitario San Juan Bosco, que no dudan en ser partícipes de la oración a la Inmaculada.

Pero, ¿qué es? O mejor dicho, ¿de quién se compone una tuna? ¿Qué tipos pueden existir y cuáles son sus características? Todo ello se ha de tener en cuenta a la hora de realizar la oración cantada a la Inmaculada Concepción. En un primer momento se ha de distinguir entre tunas de facultad o escuela universitaria, tunas universitarias y tunas de distrito. Las primeras se componen de los estudiantes que cursan un determinado estudio en una Facultad o Escuela concretas. Las segundas, las universitarias, agrupan miembros de una misma Universidad, y las de distrito permiten el acceso a miembros del mismo distrito universitario, aunque pertenezcan a distintas universidades. A estas las acompañan las tunas de Colegio Mayor (Vomelová 2008, 22-23).

Con respecto a los miembros se han de distinguir tres tipos: los pardillos, los novatos y los tunos, según me comentaba mi interlocutor, Enrique, el extuno de Biología. Me decía: «el más pringao es el pardillo. Las novatadas más grandes se las lleva él, empezando porque suele ir disfrazado como a la tuna le parece». Ante tal comentario le pregunté: «¿Qué novatada te hicieron a ti?». Su respuesta no deja de ser simpática: «Quizás la mejor que me hicieron fue la prueba para pasar a novato. Me hicieron cantar disfrazado de los Manolos con pantalones de campana bajo la tienda de relojes de la calle Sierpes 'On my love you'. ¡Lo bordé!». Esta es la característica más fundamental de los pardillos, ir disfrazados. Los novatos ya llevan la ropa típica de los tunos, aunque no completa. Portan sus zapatos (sin cordones), sus calzas (de color), sus pantalones bombachos negros (más o menos largos), camisa blanca con grandes cuellos y puños, a veces rematados con puntillas, y jubón negro con mangas abombadas que deja entrever piezas de tela del color de la beca. Tras superar un nuevo examen el novato ya puede ser considerado tuno y podrá llevar calzas negras, portar también la capa negra española, con sus cintas bordadas y los escudos de las ciudades visitadas (Avilés 2014), y la beca, esta última del color que le corresponde a su facultad (unicolor) o escuela universitaria (blanco y otro color).

La vida del tuno en la actualidad ha cambiado mucho. Ha pasado de ser una necesidad el tener que salir por las calles a cantar a ser un momento de encuentro y diversión, que muchos miembros de tuna no dudan en aprovechar para organizar viajes que suelen costear e incluso sacar beneficios con la interpretación de sus canciones en los lugares adonde viajan. Atrás quedaron las salidas para buscar comida; ahora estas salidas reciben el nombre de salir de ronda (cantarle a una joven,... - suele estar concertado), salir de parche (salir a cantar para ganar dinero, bien habiendo sido contratados para ello o bien cantando de forma improvisada) o salida para despierta (sorpresa a la novia, a la hermana, a la madre o a una amiga para felicitarla). También viajan para participar en numerosos certámenes.

De idéntico modo el repertorio musical que ofrecen ha variado hasta límites insospechados. Incluyen, por supuesto, sus canciones más típicas, pero no dejan atrás cualquier otro tipo de música que puede ser interpretada tal cual o adaptada para que se pueda interpretar con sus guitarras, laúdes, bandurrias y panderetas, incluyendo en algunas ocasiones instrumentos como el acordeón o el contrabajo. No dudan en interpretar sus canciones todos sus componentes, algunos de los cuales ya acabaron su relación con la Universidad incluso hace décadas.

Y todo ello queda eclipsado por la noche objeto del presente estudio, según me comentaba Enrique cuando le dije: «Enrique, háblame de la noche de la Inmaculada». Su cara cambió. La alegría apareció en su rostro de una forma indescriptible, a pesar de ser incluso una persona de apariencia risueña. Su respuesta fue clara y concisa: «Esa es la noche más grande. Nuestra noche grande». Así pues, ¿cómo se desarrolla esa noche?

4. La oración cantada a la Inmaculada: la unión de dos grandes tradiciones sevillanas

4.1 El origen del acto

La gran devoción mariana de Sevilla se puede observar en el hecho de un pensamiento presente en la ciudad. La Madre de Dios está ahí para todo aquel que la necesita. Unido a ello, Sevilla es una ciudad de gran tradición universitaria desde que su universidad fuera creada y en la que no han dejado de existir las tunas. Aquellos jóvenes, de no muy buena fama, que empezaron a cantar para sacar dinero para comer y poder continuar sus estudios, ahora se han convertido en grupos musicales que amenizan las calles de la ciudad durante las noches. Además, por encima de todo ello, no dudan en demostrar su devoción a la Inmaculada Concepción, como en Sevilla que se encuentran. Así, durante la madrugada del 8 de diciembre de cada año, tiene lugar la vigilia en la que brindan a la Virgen María con gran devoción sus cantos. Tal evento se ha constituido en un lugar de reunión de los sevillanos y de todos aquellos que se encuentran en la ciudad y quieran disfrutar de él. Es natural que no todos los asistentes acudan alentados por la devoción a la Virgen María y, de hecho, no todos acuden con el debido respeto. Esto ha originado que en determinadas ocasiones hayan existido determinados problemas que serán abordados a lo largo de este apartado.

Corría la década de los años veinte del siglo pasado cuando la entonces Tuna Universitaria de Sevilla solía realizar una plegaria a la Inmaculada ante la estatua de ella situada en la Plaza del Triunfo. La ceremonia era simple. Los tunos se distribuían ante la imagen de la Inmaculada y tras una ofrenda floral cantaban a la Virgen la Salve y un repertorio de sus rondallas (Carrasco 2014). En recuerdo de aquella oración y al haberse perdido la costumbre con los diversos acontecimientos acaecidos en España en los años 30 y 40, fue la tuna de Peritos Industriales[10] la que en 1952 retomó el testigo de cantar al dogma de la Inmaculada en la madrugada del 8 de diciembre (Arte Sacro 2008). En honor a tal iniciativa el cardenal Segura otorgó a la tuna de Peritos el fajín blanco, en reconocimiento de tal hecho. Durante muchos años las tunas se fueron turnando aleatoriamente para cantarle en esa noche a la Virgen, hasta que ya en 1975 se creó el Consejo de Tunas de Sevilla, que consideró la necesidad de preestablecer un turno de entrada para cada una de las tunas participantes (Avilés 2014).

4.2. La preparación del acto

Una gran noche, según me indicaba Enrique. Desde años vista el Consejo de Tunas establece los turnos de organización de tal forma que a cada tuna le toca la organización del acto en un año determinado. En cuanto al repertorio que ofrecen las tunas a la Virgen es muy variado y consta de muchas adaptaciones de canciones populares que al variar su letra se transforman en verdaderas plegarias a la Virgen. Cada tuna sabe que el tiempo del que dispone nos es más de 10 a 15 minutos, en los cuales debe actuar con diligencia y respeto; no en vano y es reiterar, según Enrique, «es nuestra noche más grande. Se ha de preparar con todo el respeto que merece cantarle a la Madre de Dios». En estas palabras dejó constancia del ámbito cofrade al que pertenece, como tantos otros en Sevilla, nuestro tuno, Enrique.

Continuando con la entrevista, la siguiente pregunta fue «¿Qué soléis hacer previamente a la plegaria?». Respondió con la mirada perdida y semblante de nuevo muy sonriente: «Hombre, es una noche muy grande, no sólo por lo principal, que es cantarle a la Virgen, sino porque cada tuna celebra la cena de confraternización a la que están invitados cada uno de los tunos que lo fueron y que ya no pertenecen a la agrupación». Se convierte así esta noche en una fiesta de reencuentro entre antiguos compañeros «de armas». Compañeros que, según comentaba nuestro tuno, participan de manera gustosa y entregada en cada uno de los actos de esa noche, incluso en los cantos a la Inmaculada, pasando algunas de las tunas de 15 a 20 miembros a más de 50. También en determinados años han participado como invitados tanto miembros de tunas como tunas al completo de otras universidades, no sólo de Andalucía, sino de España, Europa y América.

4.3. Desarrollo del acto

Llegada la hora y tras la vigilia de la Inmaculada en la Santa Iglesia Catedral, en torno a la medianoche, comienza el festival de oraciones ante la Virgen. En alguna ocasión, como en 2007, la representación de la Iglesia, en la persona en ese año del cardenal fray Carlos Amigo Vallejo, llegó a la Plaza del Triunfo junto con el vicario general de la Diócesis, Francisco Ortiz, y el delegado dicocesano de Laicos, Enrique Belloso, precedidos y escoltados por las canciones interpretadas por la Tuna de Farmacia.

El acto se inició con unas palabras por megafonía del prelado ante los miles de fieles y seguidores reunidos en la plaza:

Hemos venido, ahora que va a comenzar tu fiesta, para felicitarte con nuestra oración y nuestra música y lo más hondo de nuestro cariño. Te vamos a pedir de una forma especial que los enfermos, los alejados, los pobres y los familiares de las víctimas del terrorismo, noten hoy muy de cerca que tu mejilla está junto a la suya; que noten el calor de una madre que sabe mucho de sufrimiento.

Tras estas palabras repicaron las campanas de la Giralda y los miles de seguidores cantaron la salve a la Madre de Dios, momento a partir del cual comenzó la plegaria de las tunas.

En primer lugar, como todos los años y en honor a ser la decana de todas las tunas, tiene el privilegio de actuar la Tuna de la Facultad de Medicina, que acogió en su momento el testigo de la Tuna Universitaria de Sevilla. Esta tuna, al igual que muchas otras tunas sevillanas están consideradas dentro del panorama musical estudiantil español e internacional como punto de referencia por lo prolífica de su producción musical. Tanto es así que la Tuna de Medicina suele abrir la plegaria con varias obras musicales de su propia creación, como Panderetas de Sevilla, Solera y Tradición, Sabes que sabes o Cortando distancias (Morón 2007). Tras ella se van sucediendo las diferentes actuaciones en un acto que en numerosas ocasiones ha perdurado hasta altas horas de la madrugada. El acto se desarrolla dentro del más puro estilo de los tunos, aunque mostrando el respeto que merece su anfitriona. Hasta tal punto es así, que esa noche los pardillos abandonan sus ridículos disfraces para ir vestidos con batas blancas que les identifican y les diferencias de los novatos y tunos.

Otras tunas, con menor o ningún repertorio propio no dudan en cantar canciones populares o en adaptarlas para ofrecer su plegaria. Un tanto así ocurre con la tuna a la que perteneció nuestro interlocutor, Enrique, que tenían como fijas en su repertorio las siguientes canciones:

Virgen Morenita

Virgen morenita, santa Inmaculada.
Virgen morenita, te entrego mi canción.
Por eso yo te canto y te ofrezco mis plegarias,
por eso yo te canto y te doy mi corazón
(bis – los dos últimos)
Con la luna llena, serena y plateada
esta melodía te quiero dedicar.
Te canto a las estrellas de mis noches sevillanas,
me inspiran las plegarias que ahora te quiero cantar (bis – los dos últimos).
Virgen morena de mi amor,
hoy te quiero cantar (arrastre).

Agua del Pozo

Aquellos tiempos que vivistes junto a mí,
aquellos tiempos que tu amor fue para mí,
en tu inocencia me confíe y a tus encantos me revelé.
Mas, si es sabido que al fin te iba yo a perder
te hubiese dado yo a beber
agua del pozo de la Virgen Sevillana
para que aprendas tú a querer
y ahora me miras
con desprecio sin igual
caray, caray,
y si te vienes a mi lado
a coquetear
ya no es igual.

Niña sevillana

Sobre un libro yo soñaba
con poder volverte a ver
con cruzarme en tu mirada
aunque sea la última vez.
Esta noche en que Sevilla
se ha cubierto de ilusión
la Tuna de Biología (bis)
hoy te canta tu canción.
Niña sevillana, sal a tu balcón (bis) que te estoy cantando.
Niña sevillana, que mi corazón por tu corazón está suspirando.
Hoy al amanecer contigo estaré para despedir a la madrugada.
Ay, por amor de Dios, sal a tu balcón, niña sevillana.
Un suspenso no me importa,
siempre que sea de ti.
La matrícula persigo,
por favor dime que sí.
Cuando el río brilla alegre
y ya Sevilla se durmió,
sueño yo contigo, niña (bis),
sevillana de mi amor.

La organización alcanza a establecer no sólo el orden de las Tunas sino que les limita a 15 minutos máximo el tiempo de actuación. Las tunas deben acceder al entorno de la plaza unos quince minutos antes de la hora prefijada y comunicada con bastante antelación a cada una de ellas. De hecho, suele ser algo usual que mientras una tuna entra a realizar su oración, la anterior sale de plaza por otra ubicación y ya está la siguiente esperando para no interrumpir el evento.

4.4. Otros actos relacionados

Esa tarde noche se tiene la posibilidad de ver todo el centro de Sevilla pleno de tunos y, en especial, el Barrio de Santa Cruz, en las diferentes y centenarias tabernas que lo habitan, como Las Columnas. Tras realizar su cena de fraternidad y antes, o posteriormente, al rezo a la Inmaculada Concepción de María en la Plaza del Triunfo, muchas de las tunas tienen otras citas que a continuación se detallan (Arte Sacro 2008):

4.5. Peligros y amenazas que lo acechan

A lo largo de los años la celebración que ocupa el presente estudio ha pasado por diferentes momentos que en algunas ocasiones han llegado incluso a hacer peligrar su continuidad. Han existido problemas que pudieran ocasionar su desaparición, como ya sucedió en las décadas anteriores a ser retomada en el año 1952. Fundamentalmente han sido tres los problemas que la afectan: las inclemencias del tiempo, su falta de organización y, en última instancia, el comportamiento del ingente público que asiste al acto. Veamos a continuación cada uno de ellos.

Sevilla, tierra de sol y buena temperatura, posee un invierno bastante suave que en algunos días pierde su bonanza para convertirse en verdaderas ventiscas de frío intenso que llegan, como se suele decir, a calar los huesos. No se tiene certeza de por qué sucede tal como ocurre, pero la noche de las tunas suele ir acompañada de mal tiempo, frío,... y, a veces, incluso niebla (Gamito 2017); en muchas ocasiones la lluvia ha ocasionado alguna que otra suspensión, siguiendo el consejo de las autoridades y de los servicios meteorológicos ante el temporal que se pudiera avecinar. Aun así, se habla de una tradición que este año, Dios mediante, y si las condiciones meteorológicas y pandémicas lo permiten, alcanzará su 69º aniversario y se podrá disfrutar de nuevo de la alabanza de las Tunas a la Inmaculada. Se retomaría así la situación donde quedó en el año 2019, tras haber sido suspendida la ofrenda en el año 2020 por motivos sanitarios.

Otro peligro que abordó a la celebración fue su escasa organización. En un principio la única tuna que realizaba la ofrenda era la Tuna de Peritos. Poco a poco se fueron incorporando otras agrupaciones estudiantiles hasta que en 1969 el propio Ayuntamiento de Sevilla acusó a los tunos de haber pisoteado las flores de la plaza. La solución por parte de las tunas no se dejó esperar. Desde la Tuna de Medicina se llamó a las demás agrupaciones en 1971 para corregir la actuación de sus componentes, hecho que se produce a partir de entonces, máxime cuando en 1975 se estableció el Consejo de Tunas (Rafael 2015), entre cuyos cometidos se encuentra, como se ha indicado con anterioridad, el establecer un turno de organización rotativo que pasa por todas las agrupaciones del Consejo y que ha permitido que tan entrañable tradición perdure hasta nuestros días. Aun así, se ha de tener en cuenta, que siendo para los tunos su día grande, no nos debe engañar el hecho de que el canto a la Inmaculada es una celebración religiosa, si bien, es variado el interés que cada uno de los tunos pueda mostrar al realizar la ofrenda y la oración, pues, como ya se comentó, Sevilla es una ciudad que acoge a todas las creencias y credos.

Para finalizar, quizás el peligro que más de cerca ha acechado y acecha a la celebración del evento laico-religioso es la cantidad de asistentes como público y la actitud que estos puedan adoptar. En sus inicios era un acto poco seguido por el pueblo sevillano. De hecho, el conjunto de agrupaciones participantes no era tan numeroso como ahora. Apenas participaban unas cuatro o cinco. Con el paso de los años, el pueblo sevillano fue haciéndose eco del evento, que fue introducido entre la oferta turística ofrecida por los hoteles a todos aquellos que se acercan a Sevilla en el gran puente de diciembre. Poco a poco la plegaria se fue masificando. A las tunas les costaba bastante esfuerzo llegar hasta la plataforma de la Plaza del Triunfo para realizar su ofrenda y la oración. El acto se fue degenerando y en los años 90 llegó a convertirse en un macrobotellón alrededor de los tunos; llegaron a verse en algunas ocasiones incluso volar vasos y botellas entre diversos grupos de asistentes, según comentan algunas de las personas entrevistadas. Este problema llevó incluso a plantearse en el Ayuntamiento de Sevilla la idea de suprimir el acto en pos de la seguridad ciudadana. Hay que dar gracias a que con el paso de los años y el establecimiento de vallas de contención, la celebración ha vuelto a su normalidad y se puede volver a disfrutar sin ningún tipo de problemas, salvo el frío y la lluvia, cuando deciden hacer acto de presencia, o el sueño, por lo intempestivo de la hora.

5. Y como conclusión: ¿un patrimonio cultural inmaterial no declarado?

La oración y ofrenda floral de las tunas sevillanas a la Inmaculada Concepción de María ofrece las dos caras de una misma moneda que se vive en el día a día de la ciudad de Sevilla. Por un lado su religiosidad y por otro su ambiente festivo y feriante. Tan sólo desde esa perspectiva se podría haber alcanzado a diseñar un acto en el que se mezclan dos antiguas tradiciones de la capital hispalense, ambas de origen medieval: el dogma concepcionista y las tunas estudiantiles.

Sin embargo, a pesar de cumplir con muchos de los requisitos necesarios para ser declarado como Patrimonio Cultural Inmaterial, o al menos ser reconocido por el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico como Patrimonio Inmaterial Andaluz, aún no se ha iniciado ningún tipo de procedimiento que lleve a conseguir tal fin. Los requisitos mencionados vienen establecidos por la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial celebrada por la UNESCO en París, el 17 de octubre de 2003[11]. Así, de acuerdo con lo expresado en el artículo 2.2 del texto de la Convención «El patrimonio cultural inmaterial,..., se manifiesta en particular en los ámbitos siguientes: ...b) artes del espectáculo. c) usos sociales, rituales y actos festivos» (UNESCO 2003). Con arreglo a esta definición el acto analizado participa de las dos definiciones. De la primera por ser un espectáculo ofrecido cara al público ante la Virgen Inmaculada; y de la segunda por tratarse de un acto festivo.

En base a ello, sería obligación de los «Estados Partes», según el artículo 2.3, el hecho de tomar todas las medidas necesarias para salvaguardar tal evento en cuanto a su identificación, documentación, investigación, preservación, protección, promoción, valorización, transmisión y revitalización. En nuestro caso, España, debiera ser tomado en consideración tal hecho por el gobierno de la nación. Hasta ahora el Ayuntamiento de Sevilla tan sólo ha tomado las medidas oportunas y adecuadas en cuanto a seguridad pública en su desarrollo, quedando su investigación y documentación pendiente de un estudio más exhaustivo.

Ahora bien, en base a lo expresado sobre los Estados Partes en el Convenio, España creó el Plan Nacional de Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial, aprobado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte en octubre de 2011 donde se establecen una serie de características propias del Patrimonio Cultural Inmaterial que bien pudiera cumplir la oración cantada de las tunas como podrían ser, entre otras, las siguientes (MECD 2015, 7-13):

Al cumplir tales características propias del Patrimonio Cultural Inmaterial la celebración objeto de estudio podría ser incluida en el ámbito de las creencias, rituales festivos y otras prácticas ceremoniales expresadas en el apartado b) de la sección «1.1.3. Ámbitos en los que se manifiesta el PCI en España» (MECD 2015, 14-15). En base a lo anteriormente expuesto la plegaria de las tunas a la Inmaculada en la Plaza del Triunfo de Sevilla podría ser objeto de estudio por parte de las autoridades de la Comunidad Autónoma andaluza con objeto de analizar su ejecución, su historia y crear una base de documentación que pueda permitir en un futuro un estudio más pormenorizado con el objeto de buscar su inclusión en el Catálogo y Atlas de Bienes de Patrimonio Cultural Inmaterial de Andalucía, en atención a criterios como su continuidad, su especificidad o su marco espacial propio e irrepetible (MECD 2015, 27-31).




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NOTAS

[1] El monumento erigido a la Inmaculada Concepción fue proyectado por el arquitecto Juan Talavera y Heredia en 1917. José Espiau y Muñoz ejecutó el proyecto y Lorenzo Cullaut Valera realizó las esculturas. Sobre la base octogonal ascienden hacia el cielo cuatro pilares sobre los que descansa la plataforma en que se presenta a la Madre de Dios, bajo el ideal de la obra pictórica de Murillo. En cada una de las cuatro caras, sobre el pedestal, se presentan estatuas de grandes defensores del dogma de la Inmaculada Concepción de María como fueron el teólogo jesuita Juan de Pineda, el imaginero Juan Martínez Montañés, el pintor Bartolomé Estebán Murillo y el músico popular Miguel del Cid. (José Ortiz Díaz, «La Inmaculada hoy. Cultura Inmaculista», Hispanismo.org, 16 de enero de 2007, http://hispanismo.org/religion/6583-la-inmaculada-hoy-cultura-inmaculista.html; y Maribel, «Monumento a la Inmaculada en Sevilla», Semana Santa y más, 8 de diciembre de 2014, https://semanasantaymas.blogspot.com/search?q=monumento a la inmaculada en sevilla).

[2] Procesiones de Gloria, Penitenciales, Extraordinarias, Corpus Christi, Coronaciones de Dolorosas de Hermandades Penitenciales,... Para consultar el amplio número de hermandades y cofradías de Sevilla, incluyendo en ellas tanto a agrupaciones de penitencia como de gloria se puede consultar la web del Consejo Superior de Hermandades y Cofradías de Sevilla («Hermandades», Consejo Superior de Hermandades y Cofradías de Sevilla, http://www.hermandades-de-sevilla.org/hermandades).

[3] Como la del Cachorro, la de la Virgen de los Reyes o la llegada a Sevilla de la Esperanza Macarena.

[4] De hecho no es extraño encontrar lugares de culto y oración de otras confesiones religiosas, como la Iglesia Evangélica de la Rotonda de San Lázaro en el Polígono Norte o determinados centros de los Testigos de Jehová, mencionando así dos ejemplos de los muchos que se podrían citar para seguidores del Islam o para miembros del culto hebraico.

[5] Para profundizar en los diferentes actos, procesiones y celebraciones que existieron en la Sevilla del siglo XVII puede consultarse María Jesús Sanz Serrano, Fiestas sevillanas de la Inmaculada Concepción en el siglo XVII: el sentido de la celebración y su repercusión exteriores (Sevilla: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Sevilla, 2007), 15-32.

[6] No se han expuesto todas las diferentes opiniones que han tenido lugar a lo largo de la historia debido a que ello supondría una amplia extensión que superaría el objeto del presente trabajo. Para tratar en mayor profundidad la evolución del dogma de la Inmaculada puede consultarse el texto de C. García Colorado, «María Unificada», en Actas del Simposium La Inmaculada Concepción en España: religiosidad, historia y arte, 1/4-IX-2005, Vol. 2, coordinado por Francisco Javier Campos y Fernández de Sevilla, (San Lorenzo del Escorial: Real Centro Universitario Escorial-María Cristina – Ediciones Escurialenses, 2005), 1417-1428.

[7] El episodio narrado por los Anales es comentado también en el artículo «Sevilla y la Concepción Inmaculada de María (II): Historia y Curiosidades», Sevilla el legado, 2010.

https://sevillaellegado.blogspot.com/2010/12/sevilla-y-la-concepcion-inmaculada-de_08.html.

[8] Para profundizar en la historia de las tunas puede consultarse la tesis doctoral de Karla Vomelová, El fenómeno de las tunas – su historia y presente (Olomouc: nanopdf, 2008).

[9] Definición otorgada por la Real Academia Española de la Lengua: tuno, na (las palabras subrayadas aparecen en cursiva en la definición original).

[10] Fue una de las tres tunas que tomó el testigo de la Tuna Universitaria de Sevilla, junto a la Tuna de Náutica – carrera de muy corta duración en Sevilla – y la de Ciencias – extinta en los años 70 (Arte Sacro 2008).

[11]Se puede acceder al contenido completo del acuerdo en el siguiente enlace: UNESCO, Convención para la salvaguardia del Patronato Cultural Inmaterial 2003 (París: 2003), http://portal.unesco.org/es/ev.php-URL_ID=17716&URL_DO=DO_TOPIC&URL_SECTION=201.html



Devoción Concepcionista en Sevilla: la plegaria cantada por las tunas a la Inmaculada en la Plaza del Triunfo

CALVO FALCE, Francisco Jesús

Publicado en el año 2021 en la Revista de Folklore número 476.

Revista de Folklore

Fundación Joaquín Díaz