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Revista de Folklore número

471



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Sequía y fe en las tierras del Raspeig (Siglos XVIII y XIX)

CARBONELL BEVIA, Lola

Publicado en el año 2021 en la Revista de Folklore número 471 - sumario >



1. La necesidad de agua para la agricultura del campo del San Vicente del Raspeig y sus partidas rurales

Climáticamente en la Edad Moderna, se produjo un periodo de agudización del frío, que fue denominado «Pequeña Edad del Hielo», momento en que fueron construidos los pozos de nieve de la provincia de Alicante.

Dicho periodo de frío fue perdiendo intensidad en el siglo xviii, modificándose de nuevo el clima, con la consiguiente reducción de las precipitaciones y, aumento de la temperatura.

1.1. La falta de lluvias

Los agricultores del campo de San Vicente, y sus partidas anexas que habían nacido en la Edad Moderna, se acostumbraron a plantar cultivos de regadío que intercalaron con otros de secano, como (1): «(…) El Pago o término del Raspeig es divertido (sic); goza de bastante huerta que produce poco trigo, pero da frutas, higo, almendras, hortalizas, panizos y bastante vino de especial condición. El campo es fértil (si acude el tiempo con sus lluvias), en el que coge algún aceite, garrofas, almendras, cebada, barrillas, sosa, frijuelos, garbanzos, vino y muchos higos muy sabrosos (…)».

Los agricultores del siglo xviii, desconocían que el clima había cambiado durante un periodo de 197 años y, que estaba de nuevo cambiando, a lo largo de la Edad Contemporánea, con tiempos de sequía o con menor cantidad de precipitaciones, en los meses en que con antelación, solía llover con más intensidad.

¿Qué ocurrió? Que los agricultores tuvieron que adaptar sus cultivos –hasta entonces de regadío–, a un clima de secano, que fue el que se estaba gestando.

1.2. La limpieza de aljibes cegados por derrubios

El campo de San Vicente y sus partidas rurales poseyó aljibes privados pertenecientes a las fincas de algunos individuos y, otros aljibes comunales, del que se podían abastecer todos los vecinos.

Uno de estos aljibes comunales se hallaba en el año 1771, cegado por derrubios. Y estaba ubicado (2): «(…) junto al Camino Real de Castilla, en el partido de la Serreta, junto a la hazienda llamada la Casa Roja, se halla un aljibe destinado al uso público, que actualmente no le tiene por estar ciego o lleno de runa y divertidas de un curso natural las corrientes que aprovecha Mariano Fuentes, morador en aquel pago, con otras vesantes del mismo camino que servían al beneficio de dicho algibe (…)».

De la situación del aljibe comunal se hizo eco un labrador de San Vicente del Raspeig llamado Francisco Beviá, quién solicitó al Cabildo de Alicante la limpieza del mismo y, que de su mantenimiento se ocupara el vecino Mariano Fuentes, que era en ese momento, quién aprovechaba las vertientes que se dirigían a las aguas al aljibe, en beneficio de sus tierras (3).

1.3. Aprovechamiento de aguas públicas y privadas

El término de San Vicente del Raspeig y sus partidas rurales disponían en el año 1806 de (4):

– 2 manantiales inmediatos al pueblo.

– 37 cisternas privadas.

– 1 cisterna comunitaria, cuya capacidad podía abastecer a los vecinos durante los cuatro meses estivales.

– Otras cisternas, pozos, norias y, fuentes.

2. Sequía y fe en las tierras del Raspeig

Al desconocer los vecinos del término de San Vicente del Raspeig y de sus partidas rurales que el clima estaba cambiando, atribuyeron la falta de lluvias a un castigo divino, por no haber cumplido religiosamente con las actividades del culto cristiano católico.

Este fue un concepto generalizado entre los miembros de la sociedad sanvicentera y, alicantina. No solo entre los agricultores y ganaderos, sino entre los políticos y, representantes del Cabildo alicantino.

Los agricultores creían que la lluvia era necesaria para que crecieran los cultivos y, poder comer con el producto de los mismos; pero también eran necesarios para vender las cosechas y, prosperar económicamente. Pero los ganaderos, también necesitaban la lluvia para que se llenasen las fuentes, los aljibes, pozos y norias para que bebiera el ganado, ya que durante los siglos xviii y xix, la ganadería fue mucho más importante que la agricultura en el término de San Vicente del Raspeig y, sus partidas rurales, pues fue lugar de acogida de los ganados trashumantes que bajaban a estos lugares para pasar el invierno y, necesitaban el agua de la lluvia además de para beber, para que creciera el pasto y forrajes, necesario para la alimentación del gando.

Los políticos –formados por los mismos vecinos que se iban turnando durante diferentes periodos–, compatibilizaban sus cargos de diputados y alcaldes pedáneos con sus oficios de terratenientes, ganaderos, agricultores y, aperadores. Trabajos todos ellos relacionados directamente con el crecimiento de los cultivos y, la utilización de los animales.

Y el clero de este periodo necesitaba de la agricultura, ganadería y, del comercio, para recibir el producto de ciertos impuestos, para la transformación de la primitiva ermita, en iglesia.

Por lo tanto, la lluvia era necesaria para todos los estratos de la población.

2.1. Rogativas pro–pluvia en el siglo xvii

La primera rogativa pro–pluvia que se tiene constancia fue realizada el 26 de marzo de 1634. En dicho año el término del Raspeig poseía una pequeña ermita, dependiente de la parroquia alicantina de San Nicolás (5).

La rogativa salió desde la iglesia de San Nicolás, en peregrinación y, se dirigió hasta la ermita de la Virgen de Orito. Allí, la comitiva, pasó la noche. Y al día siguiente, 27 de marzo, emprendieron camino de vuelta, pasando por la ermita de la «Santísima Trinidad», del Verdegás (6) y, posteriormente por la ermita –ya denominada de San Vicent Ferrer–, que estaba en el Raspeig, donde depositaron la imagen de la Virgen, para descansar, realizar las preces en el interior de la ermita y, bendecir los campos, una vez calmado un fuerte vendaval (7).

La peregrinación, continuó ese mismo día hacia el convento franciscano, donde se hallaba la ermita de Nuestra Señora de los Ángeles. El 2 de abril de ese mismo año tuvo lugar otra rogativa pro–pluvia a la Santa Faz (8); y en el año 1680 se celebró otra rogativa pro–pluvia hacia la Santa Faz, en la que no participó la ermita de San Vicente del Raspeig, sino que el recorrido se hizo entre el monasterio de Santa Faz, hasta la ermita del convento capuchino de los Ángeles y, desde este edificio hasta la parroquia de San Nicolás (9).

2.2. Rogativas pro–pluvia en el siglo xviii

El siglo xviii contempló la realización de numerosas rogativas pro–pluvia, ante la sequía que sufrían los campos.

La primera de ellas tuvo lugar el 5 de marzo de 1711, llevando en procesión el «Santo» desde la ermita de San Vicente del Raspeig hasta la ermita del convento franciscano de los Ángeles. Para ello se pagó cuatro pesados de antorcha a los mayordomos de San Vicente Ferrer (10).

La segunda de las rogativas pro–pluvia se realizó el 7 de marzo de 1713, trasladaron, igualmente, la imagen de San Vicente Ferrer, desde la ermita de San Vicente del Raspeig hasta la ermita del convento capuchino de los Ángeles, donde los mayordomos de San Vicente Ferrer recibieron cuatro pesadas de cera de 9 libras cada una (11).

La tercera rogativa tuvo lugar en la primavera del año 1759, debido a que los campos estaban secos y, perdidas las cosechas, por falta de agua. Por ello se sacó en procesión la imagen de San Vicente Ferrer, que fue llevado hasta la ermita de Nuestra Señora de los Ángeles (12).

De nuevo, fue en la primavera de 1767, cuando el cura de la ermita de San Vicente del Raspeig, decidió hacer una rogativa pro–pluvia, sacando en procesión a San Vicente Ferrer para lograr el beneficio de la lluvia de que carecían los campos (13).

En el año 1776, existe una referencia a acción de gracias por las lluvias que había favorecido la Santa Faz, pero el documento no indica que fuese una rogativa en la que estuviese implicada la ermita de San Vicente del Raspeig (14), sino que en vista de que las lluvias no habían sido equitativas en todas las partidas del campo de Alicante, los labradores solicitaban que la reliquia de la Santa Faz, fuese trasladada desde su monasterio hasta Alicante (15).

2.3. Rogativas pro–pluvia en el siglo xix

Desde principios del siglo xix, las fiestas de san Vicente Ferrer se fueron institucionalizando, coincidiendo con la falta de lluvias que tenían lugar en la primavera. De modo, que el acto principal de la festividad del santo era la procesión, que se hizo coincidir en varios años con una petición pro–pluvia, siendo la diferencia entre procesión y rogativa, la distancia y punto final del recorrido.

Paralelamente, las peticiones de rogativas pro–pluvia se hicieron igualmente desde el cabildo alicantino a la Santa Faz, para bendecir todos los campos de las partidas pertenecientes a la circunscripción de Alicante.

De modo, que en el mes de abril del año 1800, se procesionó a san Vicente Ferrer desde su casi finalizada iglesia, –que no ya ermita–, hasta la «Casa de Misericordia», de Alicante (16).

En la primavera de 1801, la Santa Faz, fue trasladada desde el monasterio de las clarisas hasta la ciudad de Alicante (17).

De nuevo, en la primavera de 1806, fueron los diputados de Justicia de San Vicente del Raspeig, Juan Lillo y Mariano Beviá, los que pidieron al Cabildo de Alicante se trasladase la Santa Faz desde el monasterio hasta la catedral de San Nicolás, en rogativa pro–pluvia, debido a que los campos estaban sembrados y, hacía falta la lluvia para que prosperase la cosecha (18).

En abril de 1810, fueron –en dicho caso–, los labradores del Raspeig y, de la Cañada, los que solicitaron al Cabildo alicantino, una rogativa pro–pluvia de la reliquia de la Santa Faz hasta la ciudad de Alicante, para salvar la cosecha, que se hallaba en peligro por la escasez de agua (19).

En la primavera de 1811, tuvo lugar la rogativa pro–pluvia, solicitada por los campesinos del caserío de San Vicente del Raspeig, con el traslado de la reliquia de la Santa Faz hasta la ciudad de Alicante, con una estancia de tres días, en la que tuvieron lugar dos rogativas realizadas por las tarde, mientras que la tarde del tercer día se celebró una procesión por las calles de Alicante (20): «(…) por la tarde las procesión de peregrina, que saldrá de dicha iglesia continuando por la calle de Labradores, plaza de San Cristóbal a Capuchinos y, desde allí con dirección al camino de la huerta siguiendo al de Santa Ana hasta la ermita del Socorro, donde, formados los cabildos, cleros, comunidades, gremios y el pueblo, recibirán a la santa reliquia formándose la nueva procesión hasta llegar a la colegial (…)».

En abril de 1818, el Cabildo de Alicante, ordenó que la procesión de san Vicente Ferrer, fuera ese año una rogativa pro–pluvia (21). Y lo mismo ocurrió en abril de 1826. De modo que el recorrido de la procesión que llegaba hasta la ermita de los Ángeles, durante los dos años que se transformó en rogativa, amplió su recorrido hasta (22): «(…) el convento de Capuchinos, situado en el actual paseo de Campoamor y, a partir de allí, comenzaba la rogativa y las bendiciones de los campos (…)».

En la primavera de 1827, los labradores y terratenientes de San Vicente del Raspeig, solicitaron al Cabildo de Alicante una nueva rogativa pro–pluvia, por estar a punto de perderse la cosecha de grano (23). Se hizo constar que se trasladase a la Santa Faz desde su monasterio hasta Alicante (24).

El invierno de 1828 fue nuevamente un mal año de lluvias, puesto que en febrero, ya estaban solicitando los labradores y, hacendados, una petición pro–pluvia de la reliquia de la Santa Faz. Y mientras se resolvía la rogativa, el Cabildo ordenó el rezo de letanías mayores en las tres tardes en que se exponía Jesucristo sacramentado (25).

En el año 1831, la sequía duró cuatro meses, desde diciembre a marzo, que es la fecha en que se solicitó una rogativa pro–pluvia, mediante el traslado de la Santa Faz, desde el monasterio hasta la catedral de San Nicolás. La petición fue hecha por los vecinos de San Vicente del Raspeig, quienes veían que dada la escasez total de lluvias, ese año no cosecharían ni barrilla ni avena (26).

2.4. El siglo xx: «En moure al sant, plou»

La tradición popular mantuvo a lo largo de generaciones que vivieron entre los siglos xix y xx, que –ante la llegada de las fiestas patronales de San Vicente del Raspeig, que tienen lugar el lunes siguiente al domingo de Resurrección–, cuando se bajaba la escultura del patrón San Vicente Ferrer del altar mayor, se propiciaba la lluvia que regaba los cultivos del campo del Raspeig y sus partidas rurales. La frase trasmitida es: «En moure al sant, plou».

La bajada de la escultura de san Vicente Ferrer se viene realizando desde después de la Guerra Civil (1936–1939), el miércoles más cercano al domingo de Resurrección.

De realizar dicho trabajo se ha encargado el personal de la parroquia de San Vicente Ferrer, en colaboración con los operarios del Ayuntamiento de San Vicente del Raspeig, quienes primeramente instalan dos rampas sobre la escalera de acceso a la iglesia, para poder subir la carroza del santo. En segundo lugar, sacan del almacén la carroza del santo –que durante muchos años se guardó en el sótano del Mercado de Abastos–, la llevan hasta la parroquia y, la empujan para introducirla en la iglesia.

A continuación, suben hasta la hornacina del altar mayor donde se encuentra la escultura de san Vicente Ferrer y, la rodean con sogas para asegurarse de que pueden bajarla sin que sufra ningún incidente, haciéndola descansar sobre la carroza, que después dejan delante de la puerta de la capilla de Corazón de Jesús.

Pues bien, desde el día del descendimiento de la escultura de san Vicente Ferrer, hasta el día de la procesión, normalmente, suele llover algún día, la gran mayoría de los años.

3. Conclusiones

Tras el cambio climático que tuvo lugar en el inicio de la Edad Moderna, periodo que fue denominado como la «Pequeña Edad del Hielo», una nueva transformación del clima tuvo lugar durante 197 años, concretamente, entre los años 1634 y 1831, donde disminuyeron las precipitaciones, llegándose a la escasez hídrica, en los años: 1634, 1680, 1711, 1713, 1759, 1767, 1776, 1800, 1801, 1806, 1810, 1811, 1818, 1826, 1827, 1828 y, 1831.

Comenzó en el siglo xvii, con un periodo de 46 años de diferencia entre los años 1634 y 1680, en que tuvieron lugar las rogativas pró–pluvia.

En el siglo xviii, los periodos de sequía aumentaron, pasándose de 2 años, a 46, 8, 9, 24, para los años: 1711, 1713, 1759, 1767, 1776 y, 1800.

Mientras que en el primer tercio del siglo xix, los periodos de sequía tuvieron la siguiente periodicidad: 1, 5, 4, 1, 7, 8. 1, 1 y, 3, para los años 1801, 1806, 1810, 1811, 1818, 1826, 1827, 1828 y, 1831.

De modo que la disminución de las lluvias se fue incrementando paulatinamente en el siglo xviii y, agudizando en el primer tercio del siglo xix.

Paralelamente, los vecinos habitantes de San Vicente del Raspeig y sus partidas rurales, al ver peligrar la agricultura, ganadería y, comercio, solicitaron al Cabildo de Alicante la realización de rogativas pro–pluvia en los años en que las lluvias disminuyeron notablemente, siendo el momento de mayor sufrimiento hídrico para el campo sanvicentero el periodo comprendido entre el invierno de 1830, y primavera de 1831, en que hubo un espacio de 4 meses, sin lluvias.

Durante el siglo xvii, las rogativas pro-pluvias se hicieron a la santa Faz, en los años 1634 y 1680.

En el siglo xviii, se alternaron las rogativas pro-pluvias a las advocaciones de san Vicente Ferrer y, a la santa Faz. Fue en este periodo cuando se oficializó la festividad de san Vicente Ferrer con la realización de la procesión como acto principal, coincidiendo con la petición de rogativas pro-pluvias, con la diferencia de la longitud del trayecto. Si era procesión, ésta llegaba hasta la ermita de Nuestra Señora de los Ángeles. Y si era rogativa, se ampliaba desde el convento franciscano de los Ángeles, hasta la Casa de Misericordia, en Campoamor.

Fundamentalmente el siglo xviii fue el periodo de las rogativas a san Vicente Ferrer, realizándose los años: 1711, 1713, 1759 y, 1767.

En cambio, en el siglo xix, las rogativas pro-pluvias fundamentalmente se ofrecieron a la santa Faz en los años 1801, 1806, 1810, 1811, 1827 y 1831; frente al detrimento a la advocación de san Vicente Ferrer, reducidas a los años: 1800, 1818 y, 1826.

Estas fechas significan que entre los vecinos del campo de Alicante, –cuyas partidas pertenecían a la ciudad capitalina–, en el siglo xvii, la fe en la Santa Faz fue muy importante, decayó en el siglo xviii, frente a la advocación de san Vicente Ferrer; y, volvió de nuevo a aumentar a partir de 1776, hasta 1831 hacia la advocación de la santa Faz, en detrimento de san Vicente Ferrer.

Durante el siglo xix, –desde la constitución de San Vicente del Raspeig como municipio en 1843 (27)–, y siglo xx, la tradición oral recogió la frase: «En moure al sant, plou», lo que significa que las rogativas pro–pluvia se centraron más en la figura de san Vicente Ferrer, frente a la santa Faz, cuya romería se incorporó a los actos oficiales de las fiestas patronales en la última década del siglo xx, por parte de la Comisión de Fiestas Patronales, en la que participaban las reinas de las fiestas y damas, así como todos los vecinos que quisieran.

El jueves después del lunes festividad de san Vicente Ferrer, celebración de la santa Faz, tenía lugar la romería. Ésta daba comienzo a las 7 de la mañana con la concentración de los romeros en la plaza de España, el reparto de cañas y, la degustación de rollos y mistela, para iniciar el recorrido por los antiguos caminos que comunican el término de San Vicente del Raspeig con los de Muchamiel, San Juan y, Santa Faz; para llegar en grupo, caminando, hasta la puerta del monasterio de la Santa Faz, donde los romeros se dispersaban y, cada uno retornaba como quería, hasta San Vicente del Raspeig.

Aunque en la actualidad, la ciencia climática ha avanzado notablemente, el fervor popular de los sanvicenteros sigue existiendo, creyendo que san Vicente Ferrer sigue intercediendo ante la falta de lluvias en el campo sanvicentero.

En Villajoyosa (Alicante)

A 4 de julio, 2020

CITAS BIBLIOGRÁFICAS

(1). MILLAN LLIN, Vicente & SANTACREU SOLER, José Miguel. «El lugar del Raspeig. Su historia a través de la obra de José Montesinos (1795) y del Libro de Visitas Pastorales (1747–1753–1761)». Presentación de Francisco Canals Beviá. Colección Plecs del Cercle nº 2. San Vicente del Raspeig. CESS. 1998. Página 25. Documento 1. El lugar del Raspeig. Capítulo 20. En el que se delinea el Lugar del Raspeig, con su parroquial Iglesia, preciosas antigüedades, que en este término se han hallado y, sus ermitas. «(…) El Pago o término del Raspeig es divertido (sic); goza de bastante huerta que produce poco trigo, pero da frutas, higo, almendras, hortalizas, panizos y bastante vino de especial condición. El campo es fértil (si acude el tiempo con / (Página 26) sus lluvias), en el que coge algún aceite, garrofas, almendras, cebada, barrillas, sosa, frijuelos, garbanzos, vino y muchos higos muy sabrosos (…)».

(2). AURA MURCIA, Federico. «El Raspeig y su feligresía en los cabildos de Alicante (1711–1799)». Presentación de María Luísa Cabanes Catalá. Colección: Plecs del Cercle nº 8. San Vicente del Raspeig. CESS. 1999. Página 95. Documento 117. Reparación de aljibes. «(…) [1771, febrero, 16. Alicante].

Visto memorial de Francisco Beviá, labrador, habitante en la partida del Raspeig, en que expone que junto al Camino Real de Castilla, en el partido de la Serreta, junto a la hazienda llamada la Casa Roja, se halla un aljibe destinado al uso público, que actualmente no le tiene por estar ciego o lleno de runa y divertidas de un curso natural las corrientes que aprovecha Mariano Fuentes, morador en aquel pago, con otras vesantes del mismo camino que servían al beneficio de dicho algibe.(…)

A.M.A. Libro de Cabildos del año 1771, arm. 9. lib. 65, fol. 29v–30 (…)».

(3). AURA MURCIA, Federico. «El Raspeig y su feligresía en los cabildos de Alicante (1711–1799)». Presentación de María Luísa Cabanes Catalá. Colección: Plecs del Cercle nº 8. San Vicente del Raspeig. CESS. 1999. Página 95. Documento 117. Reparación de aljibes. «(…) [1771, febrero, 16. Alicante].

Y siendo conveniente el que se limpie y restrivuyan las vertientes para que puedan servir al objeto de su establecimiento, lo representa al ayuntamiento para que se sirva concederle permiso de poner corriente dicho algibe, aprovechando las vertientes y vesantes oportunas y, en sus tierras inmediatas los sobrantes; o que se le haga saber al mencionado Mariano Fuentes, que las utiliza actualmente, lo execute y mantenga a su costa; sus señorías, en su inteligencia, acordaron que el diputado de justicia de la partida de la Serreta, con los expertos labradores de ella, reconozca el algibe que se cita y, se instruya de los demás extremos que refiere el memorial y, exponga a continuación lo que resultare de la diligencia para en su vista acordar lo que convenga.

A.M.A. Libro de Cabildos del año 1771, arm. 9. lib. 65, fol. 29v–30 (…)».

(4). DUEÑAS MOYA, Mª Carmen. «El pleito de segregación de San Vicente del Raspeig (1806–1807)». Presentación de Primitivo Plá Alberola. Colección Plecs del Cercle nº 14. San Vicente del Raspeig. CESS. 2001. Página 25. El pleito de segregación de 1806. «(…) Lo referente a la falta de agua debió despertar gran indignación entre los representantes de San Vicente, pues, según las manifestaciones, la población tenía treinta y siete cisternas y, solo una de ellas era capaz de abastecer a todos sus vecinos por espacio de cuatro meses en tiempo de verano, además de dos manantiales inmediatos al pueblo y, otras cisternas, pozos, norias y fuentes distribuidos en toda la feligresía (…)».

(5). ANÓNIMO. «San Vicente en las tradiciones alicantinas». Libro de fiestas patronales y de moros y cristianos. San Vicente del Raspeig. Ayuntamiento de San Vicente del Rspeig. 1998. Página 146. «(…) Como señalábamos anteriormente, todas estas devociones estaban situadas en los límites de la ciudad, las cuatro en zonas eminentemente agrícolas, bien fueran de huerta o de secano y, por tanto dependientes de la climatología, de largas sequías o años lluviosos, heladas o granizadas capaces de acabar con el esfuerzo anual de los labradores. Las cuatro devociones se convirtieron con los años en patrones de la agricultura y, a todas ellas se pedía intercesión cuando desde la Raxa de Jumilla llegaba la temible plaga de langosta hasta Monóvar. Cuando la plaga llegó a tierras de Monforte y Agost, el temor de que llegara a la Huerta propició el traslado de la Santa Faz y, como todas las súplicas fueron inútiles, el Cabildo Municipal decidía pragmáticamente que la única solución era reclutar hombres, para aprovechando que la langosta se posaba en tierra por la noche, las mataran, debiendo trasladarlas a Alicante para pesarla y cobrar, «un real de 24 dineros por cada arrova de langosta muerta». (…)

Pero la ermita de San Vicente era, además, un lugar de reposo para las rogativas que se realizaban con la virgen de Orito. Estos traslados, poco conocidos por su escasa frecuencia y mucha antigüedad, están poco documentados, pero por sus curiosas costumbres y gran colorido merecen la pena reseñarlos aunque sea de forma breve. En un magnífico libro conservado en el Archivo de San Nicolás, bajo el título de «Varios», podemos leer que el 26 de marzo de 1634 Consell y clero, acordaban realizar una rogativa con petición de lluvia a la Virgen de Orito. Al citado convento se trasladaron representantes de la Ciudad y del Cabildo eclesiástico, dos curas de Santa María y dos frailes de cada Orden religiosa asentada en Alicante.

Marchaban a Orito sin procesión, peregrinando. Y a la comitiva se iban uniendo las gentes de los campos y caseríos que cruzaban. Llegaban al convento alicantino al atardecer. Los más cansados se retiraban a reposar y los demás quedaban rezando toda la noche ante la Virgen de Orito. Eso sí, separados ambos sexos: los hombres permanecían cerrados dentro de la reja, «y les dones del rellenaste en a fora, pasant la nit ab gran quietud, silencio y devoció». A la mañana siguiente salía la procesión y recorría los caminos hasta «que apleguaren a la hermita de Verdegàs», donde se celebraba una misa con gran devoción y, una vez terminada quedaban dos o tres religiosos rezando, «mentres lo demés gent dinaren». Una vez terminando el refrigerio continuaba la rogativa hasta «la hermita de Sant Vicent Ferrer, que está en la partida del Raspeig», donde se hacía un corto descanso depositando en la ermita la imagen de la Virgen; y luego tras la bendición de los campos, continuaba la rogativa rezando las oraciones y letanías acostumbradas y sin parar en la ermita de los Ángeles llegaban «fins lo convent dels Capuchins». En este lugar esperaban la llegada de la procesión oficial o «general», que con autoridades civiles y religiosas y demás invitados, salía de San Nicolás a recibirla y todos juntos marchaban hasta la Colegial, donde quedaba depositada la imagen. Acabado el acto, una diputación de cada pueblo / (Página 147), dos curas de Santa María y dos religiosos de cada convento volvían a marchar al monasterio de la Santa Faz y trasladaban la reliquia hasta la ermita de los Ángeles y de allí a la de San Antón, para terminar depositándola junto a la Virgen de Orito e iniciar los tres días de rogativas (…)».

(6). MILLAN LLIN, Vicente & SANTACREU SOLER, José Miguel. «El lugar del Raspeig. Su historia a través de la obra de José Montesinos (1795) y del Libro de Visitas Pastorales (1747–1753–1761». Presentación de Francisco Canals Beviá. Colección Plecs del Cercle nº 2. San Vicente del Raspeig. CESS. 1998. Página 9. Introducción. «(…) Todos los investigadores locales saben que una de las fuentes históricas más antiguas donde se cita la ermita de San Vicente Ferrer del Raspeig se localiza en el contexto de la descripción de los acontecimientos ocurridos con motivo de la rogativa por la lluvia del 26 de marzo de 1634 cuando se trasladó en procesión la imagen de Nuestra / (Página 10) Señora de Orito desde su santuario hasta Alicante. Durante dicho peregrinaje la comitiva se detuvo en las ermitas de la Santísima Trinidad de Verdegás y de San Vicente Ferrer, en la Partida del Raspeig (…)».

(7). MILLAN LLIN, Vicente & SANTACREU SOLER, José Miguel. «El lugar del Raspeig. Su historia a través de la obra de José Montesinos (1795) y del Libro de Visitas Pastorales (1747–1753–1761». Presentación de Francisco Canals Beviá. Colección Plecs del Cercle nº 2. San Vicente del Raspeig. CESS. 1998. Página 10. Introducción. «(…) Durante dicho peregrinaje la comitiva se detuvo en las ermitas de la Santísima Trinidad de Verdegás y de San Vicente Ferrer, en la Partida del Raspeig, para resguardarse de un temporal de viento. En el interior de la ermita se rezaron las preces y, después, una vez calmado el temporal, la procesión continuó su marcha hacia Alicante. Este hecho aparece descrito en el Libro de varios depositado en el Archivo de la iglesia de San Nicolás y se han ocupado de él numerosos autores, entre los que cabe citar como pioneros a D. Federico Sala Seva y D. Vicente Seva Villaplana (…)».MILLÁN LLIN, Vicente. «De breves noticias sobre la fiesta del glorioso San Vicente Ferrer en el pago del Raspeig en los remotos tiempos del setecientos». Publicado en: «Fiesta y tradición en el Raspeig (1669–1998)». Cercle d´Estudis Sequet però Sanet. ECU, 1998. Página 9. 1. Una lectura nueva de la fiesta. Rogativa de 1634. «(…) En el libro de Varios custodiado en el Archivo de la Concatedral de San Nicolás de Alicante se cita la ermita del Raspeig con motivo de la rogativa pro pluvia (celebrada en 1634, según Federico Sala, o en 1630, según Vicente Seva) con el traslado procesional entre el templo de San Nicolás y el santuario de la Virgen de Orito. En el regreso hacia la ciudad y, una vez hubo descansado la comitiva en la ermita de la Santísima Trinidad del Verdegás, un fuerte vendaval obligó a los rogantes a guarecerse en la ermita del Raspeig (…)».

(8). AURA MURCIA, Federico. «Construcciones religiosas y clero en San Vicente del Raspeig: 1700–1850. Notas históricas de la iglesia de San Vicente Ferrer». Colección Plecs del Cercle nº 11. San Vicente del Raspeig. CESS. 2000. Página 5. 1. Introducción. «(…) También tenemos noticia del paso por esta ermita de la peregrinación de la Santa Faz durante la rogativa pro lluvia que tuvo lugar entre los días 26 de marzo y 2 de abril de 1634 (6) (…)». Página 6. Cita (6). «(…) Citado en SALA SEVA, Federico. «Acontecimientos notables en la Iglesia de San Nicolás de Alicante: 1245 a 1989». El autor. 3ª edición, 1989. Páginas 109–111. CUTILLAS BERNAL, Enrique. «San Vicente en las tradiciones alicantinas», en el Llibret de Festes Patronals i de Moros y cristians, Sant Vicent del Raspeig. 9–18 abril, 1999. Páginas 140–142; y MILLÁN LLIN, Vicente. «De breves noticias sobre la fiesta del glorioso San Vicente Ferrer en el pago del Raspeig en los remotos tiempos del setecientos», en VV.AA. Fiesta y tradición en el Raspeig (1669–1998). Cercle d´Estudis Sequet però Sanet. ECU, 1998. Página 9 (…)».

(9). ANÓNIMO. «San Vicente en las tradiciones alicantinas». Libro de fiestas patronales y de moros y cristianos. San Vicente del Raspeig. Ayuntamiento de San Vicente del Rspeig. 1998. Página 146. «(…) Más conocidas nos resultan las depreciaciones que se hacían con la Santa Faz, por eso las omitiremos y nos dedicaremos a una rogativa efectuada en 1680 con la Virgen del Loreto de Muchamiel.

De la iglesia del vecino pueblo salía una procesión «entre las once y doce horas…, con mucha devoción, llanto y orden, en la forma que las antecedentes». Llegaban al monasterio verónico sobre «las dos horas poco más o menos» y procedían a descansar y comer hasta que llegara la Peregrina que, formada como en el caso reseñado anteriormente, salía de San Nicolás. Una vez todos en el monasterio, los dos jurados y el confesor de las monjas procedían a sacar la reliquia y tras bendecir los campos todos marchaban hasta la ermita de los Ángeles y, desde allí con la procesión oficial que esperaba, regresaban a San Nicolás, donde quedaba depositada para las rogativas de tres días. (…)».

(10). MILLÁN LLIN, Vicente. «De breves noticias sobre la fiesta del glorioso San Vicente Ferrer en el pago del Raspeig en los remotos tiempos del setecientos». Publicado en: «Fiesta y tradición en el Raspeig (1669–1998)». Cercle d´Estudis Sequet però Sanet. ECU, 1998. Página 19. 3. Programa de las fiestas patronales en el Raspeig durante el Setecientos: misa, procesión, música. Rogativa 5 marzo 1711. «(…) Se ha localizado en el Archivo Municipal de Alicante referencias que confirman lo expresado por cronistas alicantinos acerca del traslado procesional de la imagen del santo desde la ermita del Raspeig a la de Nuestra Señora de los Ángeles, en la entrada de Alicante, con motivo de las rogativas por lluvia tan frecuentes en esta época. La Santa Faz, San Vicente Ferrer, la Virgen del Loreto y la de Orito eran las advocaciones más repetidas por los pobladores de Alicante y su comarca. El santo dominico se asocia durante el siglo xvii y xviii en tierras valencianas al patronazgo hídrico en materia de nacimiento de corrientes de aguas o de lluvia salvadora de las cosechas. Entre el xviii y primer tercio del xix se suceden numerosas rogativas con diversos pretextos siendo el ruego pro pluvia el más repetido. A lo largo de la centuria se sigue un proceso paradójico: mientras en la ciudad de Alicante existe una progresiva fe en la intercesión de San Vicente, los moradores del Raspeig, al menos en sus escritos de autorización del permiso ante el cabildo alicantino, parecen sustituir a su santo patrono por la advocación del «Santo Rostro» (24. La referencia más antigua localizada sobre este recorrido procesional se remonta / (Página 20) al 5 de marzo de 1711:

Entrega Nicolás Carratalá a los mayordomos de Sr. Vicente Ferrer quatro pesados de antorcha para traer el St. en prozesión de rogativa desde su hermita a la de los Ángeles (…)».

(11). MILLÁN LLIN, Vicente. «De breves noticias sobre la fiesta del glorioso San Vicente Ferrer en el pago del Raspeig en los remotos tiempos del setecientos». Publicado en: «Fiesta y tradición en el Raspeig (1669–1998)». Cercle d´Estudis Sequet però Sanet. ECU, 1998. Página 19. 3. Programa de las fiestas patronales en el Raspeig durante el Setecientos: misa, procesión, música. Rogativa 7 marzo 1713. «(…) La siguiente cita sobre esta procesión se data el 7 de marzo del año 1713:

Que los mayordomos del Sr. Sn. Vizente Ferrer del Raspeig se les den quatro empesadas de peso (de cera) de nueve a diez libras por la rogativa por agua que han de hacer llevando el santo desde su hermita del Raspeig a la de Nuestra Señora de los Ángeles (25).

En otra documentación del Archivo Municipal de Alicante se refleja asimismo la existencia de estas rogativas pro pluvia con los correspondientes traslados procesionales:

Ha dado Nicolás Carratalá quatro pedazos antorcha de peso de diez libras para la Rogativa en procesión de Sn. Vizte. Ferrer que se ha de hacer de su hermita del Respeig a Los Ángeles. Alicante y Marzo 2 de 1713. Joseph Bayona.

Cuenta de la Sera que se ha tomado para las festividades de la Iltre., Ciudad empezando en 19 de henero de 1713:

…Con albalan de 3 marcos para la Rogativa a Sn. Vizente Ferrer a Los Ángeles, 10 libras de peso de cera (25) (…)». Página 29. Cita (24). «(…) A.M.A. Cabildos 1806 (…)». Página 29. Cita (25). «(…) A.M.A. Armario 10, libro 19 (…)».ANÓNIMO. «San Vicente en las tradiciones alicantinas». Libro de fiestas patronales y de moros y cristianos. San Vicente del Raspeig. Ayuntamiento de San Vicente del Raspeig. 1998. Página 146. «(…) El 7 de marzo de 1713, ante la sequía que sufrían los campos, el Cabildo municipal ordenaba que entregaran «a los mayordomos del señor San Vicente Ferrer…cuatro antorchas…de nueve o diez libras, para la rogativa por agua que han de hacer». La costumbre en este caso era sacar el santo de su ermita, llevándolo en procesión «desde su ermita del Raspeig a la de nuestra señora de los Ángeles» y, el 18 del mismo mes, traer hasta Alicante en rogativa pro–pluvia la reliquia de la Santa Faz (…)».AURA MURCIA, Federico. «El Raspeig y su feligresía en los cabildos de Alicante (1711–1799)». Presentación de María Luísa Cabanes Catalá. Colección: Plecs del Cercle nº 8. San Vicente del Raspeig. CESS. 1999. Página 23. Documento 3. Procesiones rogativas de lluvia. «(…) [1713, marzo, 7. Alicante].

Que a los mayordomos del señor San Vicente Ferrer se les den quatro antorchas empezadas, de peso de nueve a diez libras, para la rogativa por agua que han de hazer llevando el Santo desde su hermita del Respeig asta la de Nuestra Señora de los Ángeles.

A.M.A. Libro de cabildos del año 1714, ar. 9, lib. 3, fol. 27 v (…)».

(12). AURA MURCIA, Federico. «El Raspeig y su feligresía en los cabildos de Alicante (1711–1799)». Presentación de María Luísa Cabanes Catalá. Colección: Plecs del Cercle nº 8. San Vicente del Raspeig. CESS. 1999. Página 64. Documento 68. Procesiones rogativas de lluvia. «(…) [1759, marzo, 31. Alicante].

Leído memorial de los alcaldes y moradores del pago del Raspeig en que exponen que para alcanzar de la piedad divina el socorro de la lluvia por la que gimen los campos, secos con la falta de agua y perdidas las cosechas, tenían resuelto sacar en prozesión al Santo San Vicente Ferrer, titular de aquella parroquial y patrono de esta dicha Ciudad, hasta el ermitorio de Nuestra Señora de los Ángeles; y no pudiendo por sí solos administrar los gastos que ocurran en su execución, suplicaban al ayuntamiento se sirviese contribuir en algo y coadjuvar a tan piadosos designios; sus señorías acordaron que se les socorra con diez libras por vía de limosna, despachándose libramiento del caudal de gastos extraordinarios.

A.M.A. Libro de cabildos del año 1759, arm. 9. lib. 49., página 65 (…)».

(13). AURA MURCIA, Federico. «El Raspeig y su feligresía en los cabildos de Alicante (1711–1799)». Presentación de María Luísa Cabanes Catalá. Colección: Plecs del Cercle nº 8. San Vicente del Raspeig. CESS. 1999. Página 86. Documento 102. Procesiones rogativas de lluvia. «(…) [1767, marzo, 28. Alicante].

Leído memorial del doctor Joseph Lledó, cura de la iglesia de San Vicente, cituada en la partida del Raspeig, en que suplicó para sacar en procesión rogativa a San Vicente a efecto de lograr de el cielo el beneficio de la lluvia de que carecen los campos; acordaron sus señorías que no ha lugar a lo que se pretende.

A.M.A. Libro de Cabildos del año 1767, arm. 9, lib. 58, fol. 137 (…)».

(14). AURA MURCIA, Federico. «El Raspeig y su feligresía en los cabildos de Alicante (1711–1799)». Presentación de María Luísa Cabanes Catalá. Colección: Plecs del Cercle nº 8. San Vicente del Raspeig. CESS. 1999. Página 122. Documento 158. Procesiones rogativas de lluvia. «(…) 1776, marzo, 18. Alicante.

Muy ylustre señor:

Que aviéndose logrado el beneficio de el agua, a que se aspirava, con la acordada rogativa a la Santíssima Faz, en cuya precisión la junta de interesados deliberó asignar de sus fondos la cantidad que a vuestra señoría consta; aviendo sesado el motivo que a esto la impelió, espera que vuestra señoría tenga a bien llamar en qualquier resolución a la referida junta por si tiene a bien librar alguna cantidad para efecto de pasar al monasterio de la Santíssima Faz a rendir a las más reverentes gracias por tan conocido beneficio.

Alicante y marzo 18 de 1776.

[Firmado] Don Estevan Rovira.

A.M.A. Libro de cabildos del año 1776, arm. 9, lib. 71. fol. 84 (…)».

(15). AURA MURCIA, Federico. «El Raspeig y su feligresía en los cabildos de Alicante (1711–1799)». Presentación de María Luísa Cabanes Catalá. Colección: Plecs del Cercle nº 8. San Vicente del Raspeig. CESS. 1999. Página 122. Documento 158. Procesiones rogativas de lluvia. «(…) [1776, marzo, 18. Alicante].

Visto memorial del Señor Don Estevan Rovira, síndico de la ynibición de vinos, que aquí se coloca; sus señorías, para tomar conocimiento de si la lluvia experimentada es o no suficiente para el buen logro de la cosecha y, determinar en su vista lo que corresponda, dispusieron comparezcan en ayuntamiento algunos labradores y declaren sobre los efectos de la referida lluvia. En cuia virtud se presentaron Vicente Gomiz de la Cañada, Bartholomé Marhuenda, Francisco Marhuenda y Vicente Roman del Raspeig, Thomas Orts de Muchamiel, Carlos Ripoll de San Juan, Jaime Asensy de Villafranqueza y, Joseph Alcaraz del Garbinet, labradores. Y enterados del asunto, dixeron que la lluvia no había sido igual y, que en los parajes, tierras y terrenos que más había llovido solo podía durar la sazón asta unos quatro a seis días sobreviniendo viento, como los días antecedentes; y comprehendían se necesitavan las suplicas para implorar de la divina clemencia el beneficio del agua.

Y sus señorías, con reflexión a que la Ciudad deve por todos los medios christianos dirijir las oraciones públicas a Dios por el beneficio común, acordaron que no lloviendo hasta el viernes inmediato veinte y dos del corriente, se traiga a la Santissima Faz en el veinte y tres, sábado, renovando los oficios a quién corresponda, enterando de este acuerdo al caballero síndico de la ynibición.

A.M.A. Libro de Cabildos del año 1776, arm. 9, lib. 71, fol. 85–86 (…)».

(16). AURA MURCIA, Federico. «La feligresía del Raspeig: De caserío a municipio (1800–1848)». Presentación de José Miguel Santacreu Soler. Colección: Plecs del Cercle nº 9. San Vicente del Raspeig. CESS. 1999. Página 21. Documento 2. Rogativa a San Vicente. Asistencia a la fiesta de la partida del Raspeig. «(…) [1800, abril, 17. Alicante].

También acordaron sus señorías que con motivo de experimentarse notable falta de agua se haga la procesión de San Vicente por vía de rogativa, conduciéndose a la casa de Misericordia, para lo qual el señor comisario de fiestas disponga lo conveniente.

(…) Y para asistir el día de San Vicente a la función que se celebra en el caserío de dicho Santo, partida del Raspeig, [se elige] a los señores Tomás y Aracil.

A.M.A. Libro de Cabildos del año 1800, arm. 9, lib. 95, fol. 63v (…)».

(17). AURA MURCIA, Federico. «La feligresía del Raspeig: De caserío a municipio (1800–1848)». Presentación de José Miguel Santacreu Soler. Colección: Plecs del Cercle nº 9. San Vicente del Raspeig. CESS. 1999. Página 23. Documento 6. Procesión rogativa de la Santa Faz. «(…) [1801, marzo, 23. Alicante].

Visto memorial, que aquí se coloca, de Jayme Gomis, Josef Montoya y otros labradores de la partida del Raspeig y Cañada, suplicando que en atención a la esterilidad del tiempo y falta de agua, se sirva disponer esta ylustre Ciudad se traiga a ella en procesión de rogativa la reliquia de la Santa Faz; acordaron sus señorías que en el día veinte y seis, jueves de la presente semana, pase este cabildo por diputación al monasterio de religiosas de Santa Clara, donde se venera dicha santa reliquia y, es propio del patronato de la Ciudad, para que celebrándose misa y haciéndose las preses correspondientes a obtener de las divinas piedades el remedio del agua y el de la salud, se saque dicha santa reliquia y bendigan los campos y término; para lo cual sus señorías nombraron en diputados a los señores don Vicente Berenguer Marquina y don Roque Sanmartín. Y por medio del subsíndico y, en la forma acostumbrada, se den los correspondientes avisos a las comunidades religiosas y primeramente, ante todo, al cabildo eclesiástico de la insigne colegial.

A.M.A. Libro de Cabildos del año 1801, arm. 9, lib. 96, fol. 64v (…)».

(18). AURA MURCIA, Federico. «La feligresía del Raspeig: De caserío a municipio (1800–1848)». Presentación de José Miguel Santacreu Soler. Colección: Plecs del Cercle nº 9. San Vicente del Raspeig. CESS. 1999. Página 41 y 42. Documento 32. Procesión rogativa de la Santa Faz. «(…) 1806, febrero, 4. Alicante.

[1806, marzo, 4. Alicante].

Muy ylustre señor:

Juan Lillo, Mariano Beviá, diputados de justicia del caserío de San Vicente del Raspeig y, demás labradores abajo firmados de este término, con el debido respeto exponen:

Que a beneficio de la gran sementera que en su debido tiempo se experimentó por el favor del Todo Omnipotente se hallan los campos sembrados y en estrado de producir si se lograse el beneficio de la lluvia, que por carecerse en el día se ven quasi a punto de perderse. En todos los tiempos ha conseguido toda esta comarca el consuelo de la lluvia por mediación del Santísimo Rostro del Señor, habiéndosele en esta colegial las penciones de iglesia adoptadas por la antigüedad como es bien notorio.

Y siguiendo esta devoción y, atendiendo el estado en que se hallan los campos, que de perderse van a sufrir una indesible ruhina los labradores y, la yglecia a privarse de mucha porción de su diezmo, fiados de que el Señor dispense el beneficio que se apetece invocando su intersección por medio de su santísimo Rostro, suplica[n] a vuestras señorías que atendida la urgencia y necesidad, se sirvan disponer se traiga en rogativa pública en la / (Página 42) forma acostumbraday, se traslade y coloque en la colegial de esta Ciudad a donde los fieles acudan con sus súplicas; así lo esperan conseguir del buen corazón y christiandad de vuestras señorías.

Alicante y febrero 4 de 1806.

[Firmado] A Ruego de Juan Lillo, que no sabe escribir, Melchor Aracil; por ruegos de Juan José Martras, Alexandro Gozálbes; Mariano Beviá; por ruegos de Ramón Marhuenda, io Tadeo Blanco; a ruegos de Visente Torregrosa, Luís Pegot.

A.M.A. Libro de Cabildos del año 1806, arm. 9, lib. 101, fols. 57–57v (…)».

(19). AURA MURCIA, Federico. «La feligresía del Raspeig: De caserío a municipio (1800–1848)». Presentación de José Miguel Santacreu Soler. Colección: Plecs del Cercle nº 9. San Vicente del Raspeig. CESS. 1999. Página 68. Documento 56. Procesión rogativa de la Santa Faz. «(…) 1810, abril, 9. Alicante.

Muy ylustre señor:

Los labradores del partido del Raspeig, Cañada y, demás con el debido respeto exponen:

Que en todo tiempo ha conseguido beneficios, este territorio, en las escaceses de agua acudiendo con súplicas y rogativas a la Santa Reliquia del Sagrado Rostro del Señor. En la época actual padecen sobremanera los campos y, se hallan en la más crítica circunstancia y, en estado de que se pierda la cosecha por la escasez de agua.

En este concepto, suplican a vuestra señoría se digne aderir que se hagan rogativas a la repetida Santa Reliquia, siguiéndose en ello lo que se ha hecho de costumbre, en inteligencia de que para los gastos de será, que en lo que en la actualidad puede ocurrir por estar colocada en esta y[n]signe colegial, recogerán por los partidos algunas limosnas para ayuda; y que en procesión se saque al campo para bendecirla. Así lo esperan de vuestra señoría.

Alicante, 9 de abril de 1810.

Francisco Lillo (27); Alexandro Gozálbes, opor no saber firmar, [Firmado] Andrés Guijarro; Josef Lillo; Juan Lillo; Josef Lillo.

A.M.A. Libro de Cabildos del año 1810, arm. 9., lib. 105, fol. 38 (…)».

(20). AURA MURCIA, Federico. «La feligresía del Raspeig: De caserío a municipio (1800–1848)». Presentación de José Miguel Santacreu Soler. Colección: Plecs del Cercle nº 9. San Vicente del Raspeig. CESS. 1999. Página 70. Documento 59. Procesión rogativa de la Santa Faz. «(…) [1811, marzo, 4. Alicante].

Dada cuenta del memorial, que aquí se coloca, de los vecinos del caserío de San Vizente del Raspeig, el ylustre ayuntamiento acordó se celebre una rogativa pública para implorar del Todo Poderoso el beneficio de la lluvia, que se executará con la solemnidad acostumbrada en la colegial insigne de esta Ciudad a presencia de la reliquia del Santísimo Rostro del señor en los días viernes, sábado y domingo próximo. En los dos primeros de los quales, por sus tardes, se hará dicha rogativa con asistencia de ambos cabildos, cleros y comunidades y, en el último una misa solemne y sermón y, por la tarde las procesión de peregrina, ques saldrá de dicha iglesia continuando por la calle de Labradores, plaza de San Cristóbal a Capuchinos y, desde allí con dirección al camino de la huerta siguiendo al de Santa Ana hasta la ermita del Socorro, donde, formados los cabildos, cleros, comunidades, gremios y el pueblo, recibirán a la santa reliquia formándose la nueva procesión hasta llegar a la colegial. Lo que se avise al cabildo eclesiástico por oficio y, al público por edictos.

A.M.A. Libro de Cabildos del año 1811, arm. 9, lib. 106, fols. 55s–55v (…)».

(21). ANÓNIMO. «San Vicente en las tradiciones alicantinas». Libro de fiestas patronales y de moros y cristianos. San Vicente del Raspeig. Ayuntamiento de San Vicente del Raspeig. 1998. Página 146. «(…) Hasta finales del siglo xviii todas las rogativas por lluvia que se realzaban con la Santa Faz eran a petición de los «labradores de la Huerta», «de los caballeros del Agua» o «de los caballeros del Vino», que al fin y al cabo era el mismo grupo con diferentes nombres. Pues a partir de esos años finales del Setecientos, las peticiones de rogativas como la Santa Faz, era realzadas casi sin excepción, «por los labradores de San Vicente», «los vecinos del caserío de San Vicente del Raspeig», o «los labradores de secano». Esta evolución propiciaría un mayor protagonismo del santo dominico que en el siglo xix llegaría a cobrar gran importancia. En marzo de 1818 y por la necesidad de lluvias, el Ayuntamiento alicantino recordaba, «que la procesión que se saca el día de San Vicente y la Peregrina del día de la Santa Faz, el jueves siguiente, se hagan como procesiones rogativas pro–pluvia, sin perjuicio de que concluido este acto religioso, siga la fiesta como acostumbra». Al mismo tiempo decidían que en todos los conventos de la ciudad, tanto femeninos como masculinos se hicieran rogativas privadas «desde el lunes (San Vicente) al jueves (Santa Faz)». Como podemos ver, separaban lo lúdico y lo religioso, pero la importancia del santo como intercesor de la lluvia seguía como en siglos anteriores (…)».

(22). ANÓNIMO. «San Vicente en las tradiciones alicantinas». Libro de fiestas patronales y de moros y cristianos. San Vicente del Raspeig. Ayuntamiento de San Vicente del Rspeig. 1998. Página 146. «(…) En 1826 y por el mismo motivo del agua, el Cabildo municipal acordaba que, «no pudiéndose en la Octava de la Pascua celebrar rogativas…, que el día de San Vicente se practique la que siempre se ha verificado en caso de necesidad de lluvias y, que se señale la iglesia… donde debe deshacerse la procesión del Santo para que empiece la rogativa y, se digan los Evangelios bendiciéndose los campos, como siempre se ha practicado».

La procesión que antiguamente llegaba a la ermita de los Ángeles, bajaba ahora hasta el convento de Capuchinos, situado en el actual paseo de Campoamor y, a partir de allí, comenzaba la rogativa y las bendiciones de los campos. (…)

(23). AURA MURCIA, Federico. «La feligresía del Raspeig: De caserío a municipio (1800–1848)». Presentación de José Miguel Santacreu Soler. Colección: Plecs del Cercle nº 9. San Vicente del Raspeig. CESS. 1999. Página 160. Documento 124. Procesión rogativa de la Santa Faz. «(…) 1827, marzo, 22. San Vicente del Raspeig.

1827, marzo, 23. Alicante.

Muy ilustre señor:

Los infrafirmados labradores y terratenientes de esta vecindad, a vuestra señoría con el debido respeto exponen:

Que la actual cosecha de granos está en estado de necesitar agua y, en el de perderse si no lo logra pronto este beneficio. Y a fin de remediar los datos que son consiguientes, suplican a vuestra señorías se digne decretar se trayga en procesión de rogativa a la Santísima Faz, de cuya reliquia ha recibido siempre, así los exponentes como todo el vecindario, singulares consuelos en aflicciones. Pues en ello recibirán gracia de la piedad de vuestra señoría.

San Vicente del Raspeig, 22 marzo de 1827.

[Firmado] Juan Sirvent; a ruegos de José Pastor, José Torregrosa; a ruegos de Antonio Álvarez, José Torregrosa; Tomás Ferándis; Juan Montoyo; Ramón Guijarro; Baltasar Antón; Josef Lillo Visente Lillo; Bautista Gomis; Josef Marhuenda y Gil; Juan Lillo; Victoriano Aracil.

A.M.A. Libro de Cabildos del a;o 1827, arm. 9, lib. 121, fol. 59 (…)».

(24). AURA MURCIA, Federico. «La feligresía del Raspeig: De caserío a municipio (1800–1848)». Presentación de José Miguel Santacreu Soler. Colección: Plecs del Cercle nº 9. San Vicente del Raspeig. CESS. 1999. Página 160. Documento 124. Procesión rogativa de la Santa Faz. «(…) [1827, marzo, 23. Alicante].

Haviéndose dado cuenta de dos memoriales, que se unen a esta acta, de varios vecinos solicitando se traiga en rogativa la reliquia de la Santísima Faz por la sequía que se experimenta; acordó el ayuntamiento, en atención a la falta de fondos para costear esta función, que estando prontos sus señorías a no hacer gasto alguno por su parte y a costearse por sí la cera, se excite al ylustre cabildo eclesiástico, reales fábricas de Santa María y San Nicolás a qué sirviéndose prestar su cooperación en iguales términos, pueda conseguirse el objeto tan útil y urgente. Dándose comisión para acercarse a las mismas corporaciones y tratarlo con ellas, a los señores Guijarro y Gosálbes, que reportarán las resultas al señor presidente.

A.M.A. Libro de Cabildos del año 1827, arm. 9, lib. 121, fol. 57 (…)».

(25). AURA MURCIA, Federico. «La feligresía del Raspeig: De caserío a municipio (1800–1848)». Presentación de José Miguel Santacreu Soler. Colección: Plecs del Cercle nº 9. San Vicente del Raspeig. CESS. 1999. Página 166. Documento 127. Procesión rogativa de la Santa Faz. «(…) [1828, febrero, 15. Alicante].

*Solicitud para que se traiga la Santísima Faz. Letanías mayores en los tres últimos días de Carnaval. Se ofició en el mismo día*.

Dada cuenta de dos memoriales de varios labradores y hacendados en que se solicitan se traigan en rogativa la Santísima Faz a fin de implorar, por su mediación, el beneficio de la lluvia que tanta falta hace a los campos; fue acordado que el señor comisario de fiestas presente a la mayor brevedad una nota de los gastos que son indispensables para traer con todo decoro la santa reliquia. Y que si los suplicantes presentan la cantidad que es necesaria, se resolverá lo conveniente.

Y respecto a que continúa la falta de la lluvia, oficiese al cabildo eclesiástico que en las tres tardes en que está de manifiesto Jesucristo sacramentado se digan a su divinal las letanías mayores, para lo cual asistirá el ayuntamiento.

(26). AURA MURCIA, Federico. «La feligresía del Raspeig: De caserío a municipio (1800–1848)». Presentación de José Miguel Santacreu Soler. Colección: Plecs del Cercle nº 9. San Vicente del Raspeig. CESS. 1999. Página 179. Documento 140. Procesión rogativa de la Santa Faz. «(…) [1831, marzo, 11. Alicante].

Se dio cuenta de un memorial, que se une a esta acta, de varios vecinos solicitando que por la sequía que se experimenta y amenaza la pérdida de las cosechas, se traiga en procesión de rogativa la reliquia del Santísimo Rostro del Señor, según costumbre. Enterado el ayuntamiento, acordó que, atendida la absoluta falta de fondos comunes y de facultades, aunque los hubiese, para costear este gasto, se pase el memorial al señor Soler de Vargas para que bajo este presupuesto y, poniéndose de acuerdo con los señores Raggio y Cambria, diputados, proponga inmediatamente el medio que pueda adoptarse para la celebración de dicha rogativa. Y, entre tanto, se hagan las correspondientes por lluvia, a cuyo fin se oficie al ylustre cabildo eclesiástico de esta colegial.

A.M.A. Libro de Cabildos del año 1831, arm. 9, lib. 132, fol. 43v.

1831, marzo, 10. Alicante

[1831, marzo, 11. Alicante.

Señores del ilustre ayuntamiento:

Los individuos que abajo firmamos, labradores y vecinos de esta Ciudad, a vuestra excelencia y vuestras señorías con el mayor respeto exponen.

Que la falta de lluvias, hace sobre cuatro meses, tiene a los campos en tal estado que puede no llegue a poderse recoger ni un cahíz de cebada y, lo que es más, que tampoco lograrán hacer barrilla alguna. Y no restándoles otro amparo y consuelo que el que siempre han obtenido por mediación de la Santísima Faz trayéndola en rogativa desde su monasterio a la colegial insigne de San Nicolás; por tanto, a vuestra excelencia y vuestras señorías suplican se sirvan acordarlo y darles el consuelo que con tanta ansia esperan y, se prometen merecerlo de la benignidad de vuestra excelencia y vuestras señorías.

Alicante, 10 de marzo, 1831.

[Firmado] Don Juan Montoyo; Francisco Pastor; Miguel Pastor; Josef Lillo; Baltasar Antón; Josef Antón; Mariano Beviá; Vicente Pastor; Juan Sirvent; Mariano Bevia; Vicente Torregrosa.

A.M.A. Libro de Cabildos del año 1831, arm. 9. lib. 132. fols. 45 (…)».

(27). MILLAN LLIN, Vicente & SANTACREU SOLER, José Miguel. «El lugar del Raspeig. Su historia a través de la obra de José Montesinos (1795) y del Libro de Visitas Pastorales (1747–1753–1761». Presentación de Francisco Canals Beviá. Colección Plecs del Cercle nº 2. San Vicente del Raspeig. CESS. 1998. Página 9. Introducción. «(…) No hay que olvidar que el lugar del Raspeig estaba bajo la jurisdicción de la ciudad de Alicante y que no se segregó definitivamente como municipio autónomo hasta el 23 de noviembre de 1843, tras un largo proceso de conflictos con el Ayuntamiento de Alicante que había durado más de 30 años (…)».



Sequía y fe en las tierras del Raspeig (Siglos XVIII y XIX)

CARBONELL BEVIA, Lola

Publicado en el año 2021 en la Revista de Folklore número 471.

Revista de Folklore

Fundación Joaquín Díaz