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Revista de Folklore número

470



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«Al mal tiempo, buena cara»: el refranero revisado ilumina la sombra de la pandemia

FERNANDEZ PONCELA, Anna María

Publicado en el año 2021 en la Revista de Folklore número 470 - sumario >



1. Consideraciones iniciales

Al mal virus, buena cara.
Al mal tiempo, buena casa.

Este trabajo es una aproximación general sobre lo que es el refranero tradicional a modo de introducción de una revisión actualizada de los refranes surgidos ante las circunstancias sociales y sanitarias del año 2020. De forma particular, se realiza un breve y puntual acercamiento a los refranes en tiempo de pandemia y época de confinamiento. Dos son, por tanto, los objetivos, algo así como la definición del refranero de ayer y de siempre, y la reelaboración coyuntural e inventiva popular a la hora de su adaptación a las circunstancias actuales del año 2020 en el mundo. Como se aprecia en los dos refranes iniciales del redactado, se trata de una reelaboración del que aparece en el título, y es que la imaginación nunca se pierde y en periodos problemáticos o conflictivos, se ensancha y agudiza, como se va a ver a lo largo de estas páginas, e incluso señala explícitamente uno de los refranes expuestos al final de las mismas.

2. El tradicional refranero: una aproximación

2.1. Introducción

Los refranes son parte de la expresión social, cultural y lingüística de ayer y hoy. Sabiduría del pueblo o juicio sumario, hay de todo en las palabras y frases que componen el universo conformado por el refranero popular. Un refrán dice:

Cien refranes, cien verdades.

Y subrayando la primera idea, y un estudioso de los mismos certifica al respecto: «El refrán ha sido la primera forma de expresión de la sabiduría del pueblo.» (Amades, 1980:10).

2.2. Qué son los refranes

En este sentido, se considera que los refranes son enseñanza viva, verdades populares, se piensa reflejan la esencia del ser humano y constituyen fuente de conocimiento tradicional, supuestamente basado en la experiencia colectiva, claro está y esto hay que subrayado, desde la ideología y cultura de cada comunidad y delimitación espacio-temporal concreta, que acompañan cual consejo breve y directo, sobre todo conciso y considerado útil, la vida cotidiana de hombres y mujeres en el día a día de su existencia, sus momentos importantes, así como, su devenir rutinario.

Como afirman los mismos refranes:

«Los refranes te darán consejo y alivio en tus afanes», y reiteran seguros de sí mismos, «En tus desvelo y afanes pide consejo a los refranes».

Hasta el mismo Cervantes (2005) pone en boca de El Quijote:

Paréceme que no hay refrán que no sea verdadero; porque todos son sentencias sacadas de la misma experiencia, madre de las ciencias.

2.3. Un poco de historia

Datan de época antigua, es por ello que hablar del refranero en principio parece remontarse a otros tiempos, incluso a algo que es cosa del pasado: las recopilaciones medievales, los relatos bíblicos, las fábulas griegas, las citas de los romanos, incluso había refranes en Mesopotamia en el tercer milenio antes de nuestra era. Hubo influencia de ellos en China e India, y populares fueron también entre árabes y hebreos, algunos de los cuales se diseminaron por Europa y con posterioridad desembarcan en América.

En todo caso, en América Latina y España hoy, quizás no tanto como ayer, se siguen escuchando refranes, muchos de ellos provenientes de la Península Ibérica en su momento, en versiones y reacomodos diferentes o iguales, y otros ya de creación propia (Reyes Heroles, s.f.). Como muestra de ello una ilustración:

Acabar como el rosario de Amozoc (México)

Acabar como el rosario de la Aurora (España)

A caballo regalado, no se le mira el colmillo (Nicaragua)

A caballo regalado, no le mires el dentado (España)

Cada cultura tiene su refranero. Se podría decir metafóricamente, y parafraseando al poeta[1], que se hace cultura al hablar y refranes al caminar. Muchas de sus ideas no conocen fronteras, pese a la contextualización necesaria que palabras antes se ha mencionado. El idioma español ha conservado dichos similares en varios países de habla hispana, únicamente algunos términos o expresiones características se han trocado o añadido, enriqueciendo el vocabulario y los giros lingüísticos.

Incluso es posible afirmar que en época reciente y en nuestros días, no solo se conservan y reiteran los viejos refranes, sino que se crean expresiones cercanas basadas en la actualidad y con plena vigencia en su enunciado. Y como ejemplo un botón de muestra: «Mujer en el chat y el marido en pizza Hut». Hoy en México, por ejemplo, es posible ver una panadería cuyos muros recogen refranes que promocionan el producto que venden, estos titulan programas televisivos, se emplean estratégicamente en el lenguaje publicitario, en los memes, incluso se esbozan en los discursos políticos presidenciales, entre otros.

2.4. Definiciones y aclaraciones

Como sabemos, según el estudio de la cultura popular, los refranes son mensajes orales, y también escritos, que transmiten el considerado saber popular inscrito en la tradición cultural. Pasemos a presentar qué es un refrán según los diccionarios y los expertos en la materia.

Cualquier sentencia (locución) popular repetida tradicionalmente con forma invariable. Particularmente las que son en verso o al menos con cierto ritmo, consonancia o asonancia, que las hace fáciles de retener y las da estabilidad de forma, y de sentido figurado. / Frase hecha que contiene una máxima o una observación o consejo de sabiduría popular. (Diccionario del Uso del Español María Moliner, 1981).

Dicho agudo y sentencioso de uso común. (Diccionario de Academia de la Lengua Española, 2018).

Un dicho y un refrán suelen contener situaciones, y abrir ante nuestros ojos un rumbo, poner en nuestra voluntad una decisión, decidir un paso inicial. Y no de modo caprichoso o casual. Los dichos y los refranes son el resumen de la sabiduría humana acumulada en muchos años de experiencia. (Henestrosa citado por Mejía, 1992: 7).

[…] textos sentenciosos que se insertan en el discurso para argumentar en él y que son definibles, formalmente, como expresiones aforísticas, concisas, agudas, endurecidas por el uso, breves e incisivas, de buen arte por lo bien acuñadas; culturalmente, como que andan de boca en boca, que son transmitidas generacionalmente y aprendidas juntamente con la lengua; y, en fin, estructuralmente, como compuestos emblemáticos que hacen las veces del lema en un emblema cuya figura está constituida por una constelación de situaciones en que cada uno de ellos es capaz de brotar de manera espontánea en cuanto alguna de esas situaciones se presenta. (Pérez, 2002: 2).

Aquí añadimos y remarcamos que son creación humana siempre, producto de la cultura y la ideología, una poderosa narrativa social construida a modo de imaginario cultural y no siempre reflejan la esencia humana de forma universal, más sí tendencias societales contextualizadas en su tiempo y espacio concreto, como ya se ha dejado claro. Se trata eso sí, de un discurso normativo, un modelo de expresión del pensamiento, sentimiento y comportamiento de una sociedad determinada en su contexto, como se dijo. Esto es, una ventana para ver el mundo, pero no es el mundo, no obstante, lo esboza y retransmite verbalmente, aunque el mundo es más diverso y dinámico y flexible. Pues como fruto del pensamiento y resultado del lenguaje, se trata de una traducción del territorio que se convierte en mapa al no poder expresar todo tan amplia y profundamente como se desearía, lo mismo que acontece con otras narrativas populares.

2.5. Funciones y orientaciones

Su función principal es de ser sentencias didáctico morales (Conca y Guía, 1996) en mensajes de carácter lapidario (Pérez, 1988). De ahí su fuerza y persistencia. Los refranes son modelos y consejos, todo ello en el sentido de que acumulan vivencias, descripciones, interpretaciones, advertencias, consejos, orientaciones, recomendaciones y prescripciones con su característica agudeza y brevedad (Guevara, 1974; Amades, 1980; Henestrosa cit. Mejía, 1992; Pérez, 2002).

Como señalamos en otro momento:

En la cultura popular los dichos y refranes son mensajes orales que transmiten «el saber popular» y la tradición cultural. La función central de sus sentencias es concretar situaciones para aconsejar y recomendar actitudes y comportamientos, y para señalar problemas sociales concretos de la realidad cotidiana. (Fernández, 2002: 29).

Los refranes y las formas paremiológicas -tales como el proverbio, los aforismos, preceptos y sentencias- son parte de la tradición cultural inserta en la comunicación oral cotidiana, de ayer y hoy, y seguramente también de mañana. Su función es apuntar circunstancias con objeto de recomendar, aconsejar, avanzar y promover actitudes y conductas, y para concretar inquietudes y problemas o conflictos sociales. Dicen que constituyen una enseñanza viva, forman parte, eso sí, de un discurso normativo didáctico moral, y a veces, también presentan ambivalencias y resistencias propias de la cultura popular (Conca y Guía, 1996; Fernández, 2002).

2.6. El refranero hoy

Ya se habló con anterioridad sobre su vigencia, aquí remarcar su actualidad. Su transmisión oral de generación en generación hace que a veces sus lejanos orígenes se pierdan para los más jóvenes y que vocablos o ideas parezcan trasnochadas. Sin embargo, el mensaje y su intencionalidad readaptada permanece viva, hasta cierto punto y en un grado relativo en la memoria colectiva de las gentes, y su uso es todavía extendido en algunos sectores sociales y regiones geográficas en la actualidad, a pesar, qué duda cabe, de la hegemonía cada vez más generalizada de las nuevas tecnologías de la información y comunicación y el mundo de la imagen, entre otras cosas.

A continuación, la recopilación de refranes pronunciados y escuchados por estos días, y por supuesto, los recogidos a través del trabajo documental en internet, todos ellos con relación al coronavirus -SARS-COV-2- la pandemia de -COVID-19- y sus consecuencias como las medidas sanitarias tomadas por gobiernos y experimentadas por la población del planeta, en este caso. Una recopilación centrada en temáticas claves en estos días, que se fueron organizando temática y semánticamente, reconstruyendo un relato social más, entorno de los acontecimientos que a prácticamente todo mundo ocupa en estos días.

3. Refranística pandémica: un acercamiento

3.1. Introducción

Aunque la mona de vista de seda, en casa se queda.

En boca tapada no entran virus.

Dos refranes, los anteriores, que reflejan el confinamiento y quedarse en casa, y una medida dictada por la sanidad pública, el cubrebocas. A continuación, vamos a ver varios más, y realizar un primer análisis y revisión semántica sobre los mismos.

Un recorrido que es posible realizar, gozando y recreándose en la lectura de forma ordenada, por temas, o incluso al azar en alguna ocasión. Esto nos regala la oportunidad de reflexionar, eso sí, sin perder la conciencia crítica, el observar los refranes con ciertas tendencias ideológicas, lo mismo que con cierta nostalgia entrañable, y la posibilidad de mirar los discursos y mensajes que transmiten la clase política y los medios de comunicación, grupos sociales y personas concretas. Sacados más que del baúl de los recuerdos, como hay quien considera, de las memorias familiares y colectivas de nuestros ancestros que recorren el árbol genealógico, brotan, florean, y fructifican, perfumando creencias, consejos y mandatos sociales aquí y ahora. Desempolvados y aireados, reformados o revolucionados, esto es adaptando y recreando sus mensajes ahora plasmados sobre lo que la gente vive y a la sociedad preocupa, la pandemia y el confinamiento. Con dos cosas importantes: mucho ingenio y una gran creatividad. Y otra tercera que es muy necesario remarcar y destacar, si bien todo mundo puede por sí mismo darse cuenta: la frescura etérea, la ligereza amable, los tonos humorísticos cálidos y la intencionalidad narrativa que enlaza lo conocido y la incertidumbre dentro de un abrazo humano y risueño en general, entre temores del pasado y esperanzados porvenires.

3.2. Viejos refranes y nuevos tiempos

Dicen que los refranes son dichos agudos y sentenciosos (Pérez, 2002; Conca y Guia, 2006), que portan mensajes didáctico-morales y lapidarios, roles y estereotipos, la fuerza de la tradición y el peso de la costumbre. Incluso eso llegué a pensar yo (Fernández, 2002). Sin embargo, en estos días grises de noticias alarmistas, de miedos expandidos, incertidumbres necias y confusión generalizada, me eché una zambullida a sus páginas y a las webs que los reflejan reformados, actualizados y lo que es mucho más importante, refrescantes. ¿Por qué lo digo? Porque en tiempos de niebla y tormenta, encontré el sentido del humor que me sacó una sonrisa, pues la mayoría de la adaptación refranística va en la línea del humor y de la luz, o lo que es lo mismo: iluminar la sombra de la pandemia. Me explico, casi toda la readaptación arroja frescura y luminosidad sobre los mensajes de enfermedad o cuidado, más en la línea de la solidaridad y empatía que en la dirección de horror e incertidumbre, ya bastante sembrado, queriendo o sin querer, por algunos discursos y la mayoría de las noticias. Así que acercarse al coronavirus y al confinamiento desde la refranística actual aporta más tranquilidad y risa y placer, que inseguridad, tristeza y dolor, por lo que es recomendable un chapuzón en sus renovadas y cristalinas aguas, con objeto de obtener una cálida caricia del humor que busca y encuentra la sonrisa y la risa, que acerca y contiene, en un momento que eso se necesita. Claro, no es el refranero, es el día a día del ingenio de mujeres y hombres que presentan «Al mal tiempo, buena cara».

A continuación, una selección de refranes tradicionales readaptados a la época de confinamiento y pandemia, lo cual se hace a través de campos semánticos y de agrupación de temáticas destacadas, que por supuesto y más allá del ingenio y gracia de los dichos, refleja o fotografía la realidad sobre el tema, entre sentencia y humorismo, un recorrido por el virus, la enfermedad, las medidas, las personas mayores, la muerte, y varios asuntos más, incluso el tan comentado papel de baño, con objeto de que no falte ningún aspecto destacado en los días de la pandemia y la cuarentena del año 2020.

3.3. Un primer análisis general

Dios

Siempre Dios, sea lo que sea que eso sea, siempre hay algo más arriba y más bondadoso y anhelado por el espíritu humano, al que rezar o aspirar.

A Dios rogando y en tu casa orando.

Dios los cría y ellos se contagian.

El virus en concreto

En boca de todo mundo, políticos y medios, científicos y médicos, autoridades internacionales y estrellas del espectáculo, estaba el virus, así como en los graffitis y los memes, por lo que no podría faltar en los refranes, o mejor dicho en su reformulación y adaptación actualizada, puesta al día de forma ocurrente.

Éramos pocos y llegó el coronavirus.

No por mucho madrugar se va el virus más temprano.

Al que madruga, no se sabe si el virus le ayuda.

Más vale estornudo controlado, que cien virus volando.

El coronavirus pone a todo el mundo en su sitio.

Virus malo, nunca muere.

La terminología de la enfermedad en general

No obstante, y más allá del multicitado e ilustrado virus, está la enfermedad que se dice produce ciertos síntomas y consecuencias más o menos graves, todo descrito en esta narración popular.

Desgracia compartida, pandemia.

En abril, contagios mil.

El contagio confirma la regla.

Se dice el contagio, pero no el contagiador.

Unos por otros, todos contagiados.

En este mundo del coronavirus, del contagio nadie se escapa.

Caras vemos, asintomáticos no sabemos.

Más vale asintomático que enfermo.

Nadie sabe lo que tiene, hasta que se lo detectan.

El toser y el enfermar, todo es empezar.

Aunque la mona se vista de seda, si tose…coronavirus.

La primavera, la fiebre altera.

El Covid-19 no es como lo pintan.

El bien viene andando, el coronavirus volando.

En todas partes, coronavirus.

Las apariencias engañan, todos somos coronavirus.

Este Covid-19 es duro de roer.

¡Ya nos cayó el chahuistle![2]

Las medidas sanitarias: quédate en casa, sana distancia, cubrebocas

Luego están las medidas sanitarias decretadas, desde el confinamiento a la sana distancia, así como, el uso del cubrebocas, mascarillas o barbijos[3]. Y con ellas sus consecuencias como la bebida y comida, o el uso del tiempo, abusos y desdibujamientos en el contexto del encierro:

Si la gripe suena, ponte en cuarentena.

Más vale prevenir que curar.

Una cuarentena de dos meses tenías que haber pasado tú.
Aunque no vivas en un convento, quédate dentro.

Allá donde fueres, multa te lleves.

El que se fue a Sevilla, multado.

El bar prohibido es el más apetecido.

Quien no se arriesga, no a al mercado

La vida es un camino del salón a la cocina.

Todos los caminos llevan al refrigerador.

De harina y cerveza, la casa llena.

El que corre mucho, antes coge la cerveza.

Si bebes, no conduzcas, quédate en casa.

Dime con quién andas, y te diré no te acerques.

Dos es compañía, tres es multitud.

Del plato a la boca, te falta el cubrebocas.

Al mal tiempo, cubrebocas y guantes.

En abril, mascarillas mil.

Más vale mascarilla en la boca que toser a la loca.

Vístete despacio, que tenemos todo el día.

Hasta la cuarentena de mayo, no te quite el pijama.

Hay más días que longanizas.

Los viejitos y su cuidado

Dicen que las personas de mayor edad son más propensas al virus y enfermedad, por lo cual hay que extremar cuidados.

A la vejez, coronavirus.

Hasta el 40 de mayo no te acerques a un yayo[4].

Hasta el 40 de mayo no visites al yayo.

Más vale viejito encerrado que, pronto, enterrado.

La muerte de ronda

La muerte y su amenaza también aparecen en la reelaboración de algunos dichos, como prevención y como descripción.

De incrédulos e imprudentes están los panteones.

Más vale prevenir que lamentar.

El muerto al pozo y el vivo a la casa.

Las bromas del papel higiénico y otras cosas

Si algo ha sido comentado y sobre lo cual se han hecho chistes, caricaturas y memes, eso ha sido la noticia del desabasto de papel higiénico, y las imágenes de carritos de supermercados supercargados de papel de baño, así como, hogares sobresurtidos del mismo. No añadiremos nada a la polémica y la broma, pues un refrán vale más que mil palabras.

El papel no ocupa lugar.

A falta de pan, rollos de papel higiénico.

Sobre todo, que nunca os falte papel higiénico en casa.

Vas a saber lo que vale un rollo de papel higiénico.

Al papel higiénico regalado no le mire la marca.

No es más rico el que más tiene, sino el que menos papel higiénico necesita.

Cada persona es dueña de su papel higiénico y esclava de su casa.
Hoy es un día especial: abrimos el último paquete de papel higiénico que compró tu bisabuelo en 2020.

De las fake news o rumores hasta las explicaciones de supuesto origen y transmisión animal, son algo para contar y de paso ironizar. También, por supuesto, hubo otro tipo de señalamientos más o menos graciosos, adoctrinadores o advertencias, que a continuación se presentan.

A falta de vacuas, más valen unas buenas cubas.

De fake news también se vive.

Muerto el pangolín, se acabó la rabia.

El que esté libre de virus que tire la primera piedra.

Más vale mal conocido que bueno por conocer.

Mal de muchos, consuelo de tontos.

No cantes victoria hasta el fin de la cuarentena.

Un poco de esperanza

Añadir algunos dichos que transportan en su pensar, sentir y decir un poquito de esperanza e iluminan las tinieblas sobre el tema, que en las noticias y conversaciones, sin querer o con intención, se reiteran.

La esperanza es lo último que se pierde.

La cuarentena agudiza el ingenio

Cuando tengas perro saldrás a la calle.

De lo que no veas, ni la mitad te creas.

Lo que no te mata, te hace más fuerte.

4. Consideraciones finales

No hay cuarentena que dure 100 años ni cuerpo que la resista.

Dentro de 100 años todos sanos.

Los dos anteriores refranes son muestra de la ambivalencia del refranero (Fernández, 2002), que en este caso aplica al tema abordado en estas páginas, que entre la amenaza y la esperanza desplaza el pensamiento hacia delante y lo desliza hacia la sorpresa y la reflexión.

Los refranes son parte del pensamiento narrativo preponderante en el ser humano, parte de la existencia misma, como la vida aparece reflejada o reificada en los propios refranes. Imponen códigos sociales y normas de conducta, acumulan significados y tipifican experiencias, son discurso normativo, constituyen expresión que acompaña a los sujetos y a los colectivos sociales, crean y recrean ideologías y culturas, permanecen en la memoria de los pueblos y de las personas, como en el caso que nos ocupa, el artículo que usted lector y lectora tiene entre sus manos, una compilación de refranes o de fórmulas refranísticas tradicionales reformulados y adaptados a la época de pandemia y el tiempo de confinamiento y algunos de sus efectos.

Los refranes se pueden considerar una narrativa social popular de cada contexto espacio temporal según ciertos modelos hegemónicos. Por ello aconsejan, orientan, seducen, cosifican, coaccionan, intimidan, acompañan siempre. Son, en resumidas cuentas, una ventana desde la cual mirar la vida y el mundo, un mapa para dilucidar el territorio y la existencia (Pérez, 2002; Fernández, 2002).

Pese a que quizás no son tan usuales y tan valorados como en la historia, eso no quiere decir que no sobrevivan, que no apliquen, que no circulen por mentes y palabras, comunidades e individuos. Se siguen empleando en nuestros días en diferentes lugares y en la voz de gentes diversas, en la calle, en los medios de comunicación, en la publicidad y hasta en la política, como en un inicio se dijo.

Añadir que fueron y son enseñanza vida, mensajes y discursos verbales orales o escritos que nos acompañan en las buenas y en las malas, como se dice coloquialmente, producto del ser humano y sus circunstancias como dijera el filósofo[5]. Hoy como ayer siguen mostrando y aconsejando, y más hoy que ayer ilustrando realidades desde una mirada más humana o humanizada, y hasta cómica y humorística, que invita a reflexionar, toda vez que, por qué no decirlo: a reír y sonreír, y aliviar con ello tensiones físicas y psíquicas.

Ojalá que este artículo y sus readaptados refranes aligeren la mente y el cuerpo, refresquen la mirada y el oído, y proporcionen un poco de paz y gozo, o por lo menos de aire fresco a los pulmones, un respiro a nuestras vidas estresadas por las informaciones oficiales y extraoficiales, que inundan medios y redes, circulan de boca a oídos, y más que nada en la red de redes.

En todo caso y para acabar ya sabemos, que con los antiguos refranes se afirma que «Quien siembra vientos recogerá tempestades», y que «A grandes males grandes remedios», así que habrá que ver qué nos depara el destino en lo meses y años siguientes, con objeto de revisar los refranes, la realidad y la vida.

El que siembra virus, cosecha epidemias.

A grandes males, peores remedios.

Anna María Fernández Poncela

Investigadora y docente de la UAM Xochimilco




REFERENCIAS

Amades, Joan (1980) Les millors rondalles populars catalanes. Barcelona: Selecta.

Cervantes Saavedra, Miguel de (2005) El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. México:Porrúa.

Conca, Maria i Josep Guia (1996) Els primers reculls de proverbis catalans. Barcelona: Publicacions de l´Abadia de Montserrat.

Cruz Medina, Delwing (2020). ««Caras vemos, asintomáticos no sabemos» 12 refranes que han cambiado por la pandemia» 2 julio https://www.laprensa.com.ni/2020/07/02/cultura/2692213-caras-vemos-asintomaticos-no-sabemos-12-refranes-que-han-cambiado-por-la-pandemia

Diccionario de la Academia de la Lengua Española, versión 2018 en https://dle.rae.es/?id=VesRhX7

Educativos Cultura CR (2020). «El nuevo mundo: Hasta los refranes han cambiado» 22 junio https://www.culturacr.net/el-nuevo-mundo-hasta-los-refranes-han-cambiado/

Fernández Poncela, Anna M. (2002) Estereotipos y roles de género en el refranero popular. «Charlatanas, mentirosas, malvadas y peligrosas. Proveedores, maltratadores, machos y cornudos. Barcelona: Anthropos.

F.V. (2020). «Los refranes que dejará el Covid-19 en nuestras vidas: «Tu generación está acomodada, os hace fala una pandemia» https://murciaplaza.com/los-refranes-que-dejara-el-covid-19-en-nuestras-vidas-tu-generacion-esta-acomodada-os-hace-falta-una-pandemia

Guevara, Darío (1974) «Fuentes clásicas de una parcela del refranero hispanoamericano» Folklore Americano, nº18, México

Mejía Prieto, Jorge (1992) Albures y Refranes de México. México: Panorama.

México Desconocido (2020). «Refranes de pandemia, 21 para comenzar, ¡ayúdanos a hacer más larga la lista!» 29 junio https://www.mexicodesconocido.com.mx/refranes-de-pandemia.html

Moliner, María (1981) Diccionario del uso del Español. Bilbao: Gredos.

Pérez Herrero, Mónica (2020). «Refranero de confinamiento, ¿Con cuál te quedas de todos?» https://almeriatrending.com/refranero-confinamiento/

Pérez Martínez, Herón (1988) Por el refranero mexicano. Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León.

-(2002) Los refranes el hablar mexicano en el siglo xx. Zamora: CONACULTA/Colegio de Michoacán.

Reyes Heroles, Alfonso (s.f.) «Las distintas especies de la literatura folklórica. El grano de arena» en Vázquez Valle, Irene (Introdución y selección) Cultura popular vista por las élites (Antología de artículos publicados entre 1920 y 1952). México: UNAM.

Trigo, María (2020). «El cambio del refranero español por culpa del coronavirus: «Hasta el 40 de mayo…» 25 marzo https://eldesmarque.com/actualidad/coronavirus/1385087-refranes-espanoles-por-culpa-del-coronavirus




NOTAS

[1] Antonio Machado.

[2] Hongo que ataca el maíz en particular, en general cualquier plaga dañina para cultivos.

[3] Estamos aprendiendo palabras desde términos médicos propios de un metalenguaje científico, hasta las variantes de diversos artefactos en sus diversas variantes idiomáticas: cubrebocas, tapabocas, mascarillas, barbijos.

[4] Forma coloquial, familiar o infantil, de nombrar a los abuelos en algunos lugares de la península ibérica.

[5] José Ortega y Gasset.



«Al mal tiempo, buena cara»: el refranero revisado ilumina la sombra de la pandemia

FERNANDEZ PONCELA, Anna María

Publicado en el año 2021 en la Revista de Folklore número 470.

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