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Revista de Folklore número

467



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Léxico del trabajo artesano de las empleitas u hojas de palma trenzadas en Veneguera (Islas Canarias)

MONROY CABALLERO, Andrés

Publicado en el año 2021 en la Revista de Folklore número 467 - sumario >



Resumen
El léxico de las profesiones tradicionales y del legado artesanal está desapareciendo rápidamente junto con estos mismos oficios antiguos, de tal manera que paulatinamente se está produciendo la tan temida mortandad léxica de las palabras que los acompañan. En este artículo nos centraremos en conocer uno de ellos, el del trabajo de las empleitas, a través de una descripción inicial completa de esta ocupación de la fabricación artesana de esteras, serones, sombreros, escobas, tomizas y otros productos relacionados con la materia prima extraída de la palma. A partir de esta profunda descripción de la profesión, nos detendremos en la enumeración y estudio del léxico propio del trabajo de la palma a través de las empleitas y de las partes de la palmera como materia prima de la que se extraen los productos hechos con palma. Finalmente, analizaremos el legado tradicional canario y el influjo foráneo en este oficio ya casi olvidado por los canarios.

Palabras clave
Léxico canario, profesiones, artesanía, empleitas.

Lexicon of the artisan work of the empleitas or braided palm leaves in Veneguera (Canary Islands)

Summary
The lexicon of the traditional professions and of the artisanal legacy is rapidly disappearing along with these same old offices, so that the dreaded lexical death of the words that accompany them is gradually taking place. In this article we will focus on knowing one of them, the work of the women employees, through a complete initial description of this occupation of the artisan manufacture of mats, serones, hats, brooms, tomizas and other products related to the raw material extracted from the palm. From this deep description of the profession, we will stop in the enumeration and study of the lexicon typical of palm work through the empleitas and the parts of the palm tree as raw material from which the products made are extracted with palm. Finally, we will analyze the traditional Canarian legacy and the foreign influence in this trade already almost forgotten by the Canaries.

Keywords
Canarian lexicon, professions, crafts, empleitas.


1. Introducción e informantes

El rescate del oficio y del léxico de los últimos artesanos o profesionales de estas ocupaciones tradicionales es una necesidad urgente que en pocas décadas ya será imposible de solventar. Cuando estos trabajadores manuales de la palma hayan desaparecido, ¿quién recuperará todo el legado cultural que poseían? Por ello, la intención de este artículo es, en primer lugar, rescatar y analizar lingüísticamente el léxico propio de esta profesión; y, en segundo lugar, recuperar toda la información social y antropológica que propicia el acercamiento del investigador hacia el entorno profesional en que se mueve el artesano de la palma. Con más razón cuando ya los propios canarios desconocen qué es la empleita y cómo se trabaja la palma, por lo que la divulgación de los conocimientos de la fabricación y preparación de los objetos que se elaboran con la hoja de la palmera es fundamental para mantener viva la tradición. Como bien dice nuestro informante Valentín de que «estamos perdiendo el deje nuestro», las formas de decir las cosas en Canarias y con ello la tradición oral y las costumbres más antiguas.

Por otro lado, estamos ante un producto altamente ecológico que potencia la conservación del medio y evita el uso de envases de plástico, vidrios y de otros materiales similares contaminantes puesto que la empleita, una vez trenzada, es muy resistente y permite lavarse cuantas veces sea necesario y es reutilizada una y otra vez hasta su desgaste total. Y como todo producto natural, como es hoja de palmera, se degrada por sí sola en el propio entorno. A pesar de esta característica de protección ecológica del medio, se lamentan los dos informantes de este estudio que Medio Ambiente de Canarias les prohíbe cortar las hojas de este árbol por el deterioro que ello puede ocasionar en los palmerales, puesto que incluso se puede llegar a matar a la palmera. Protección esta muy lógica y que todos debemos apoyar para mantener nuestro espectacular paisaje insular y nuestra flora y fauna intactos, con el fin de evitar la tragedia ecológica que está sufriendo todo el planeta. Lo que sí debería conceder la Consejería de Medio Ambiente del Gobierno de Canarias a estos pocos profesionales que trabajan la hoja de palma es un permiso especial, a personas muy contadas y de reconocido prestigio dentro de la artesanía de la palma en Canarias, para que puedan cortar las ramas de la palmera y realizar su importante labor artesanal.

Hay que tener en cuenta que para trabajar las empleitas es necesario cortar la rama verde de la palmera, lo que conlleva: subir a la palmera con una escalera y, en lo alto, cortar la rama o ramas seleccionadas. Por un lado, existe el riesgo de caída de la persona, y por el otro, no se pueden cortar más ramas de las debidas o la palmera puede enfermar gravemente hasta el extremo de poder morir por la poda excesiva. Por tanto, la Consejería de Medio Ambiente tiene toda la razón al intentar proteger al máximo un bien natural como es la palmera en nuestro singular paisaje canario. Pero siempre hay que buscar el punto medio de la cuestión: prohibir la poda de la palmera canaria a la ciudadanía en general, permitiendo, con el control debido, que los profesionales de la palma puedan obtener su material necesario para realizar su interesante labor artesana. Y con más razón por cuanto ya casi no existen artesanos de la palma en el Archipiélago Canario. Es triste oír, de boca de nuestro informante Valentín Afonso, que tiene que comprar las hojas de palmera de Murcia o Elche y traerlas en barco hasta Gran Canaria.

De hecho, nos dicen nuestros dos informantes que antes, hace como cuarenta o cincuenta años, se dejaban quince o más hojas de palma en la copa de la palmera, y todas las demás se cortaban. El problema está en que si no las cortabas, venía cualquiera y lo hacía a escondidas. Además, las palmeras estaban mejor cuidadas por sus propietarios, tenían mejor lustre y crecían más, porque quien poseía una palmera la cuidaba. Actualmente, las palmeras están abandonadas, no se las puede tocar, y siempre está el peligro de los incendios forestales puesto que todo el material de que está compuesto la palmera arde muy fácilmente, a pesar de que de la plamera como del cerdo se aprovecha todo.

Hecha esta reflexión, pasamos a enumerar los dos informantes encuestados:

Informante 1.- Valentín Afonso Sarmiento, de 62 años, nacido en Tasarte (La Aldea de San Nicolás, Gran Canaria) y residente en Veneguera (Mogán, Gran Canaria), entrevistado el 30 de septiembre y el 7 de octubre de 2018, y el 9 de noviembre de 2019. Trabajó 20 años de camarero en la zona turística de Gran Canaria y a partir de entonces fue sepulturero. Ya fue entrevistado brevemente por un canal de televisión de Canarias.

Informante 2.- Aniceto García Afonso, de 83 años, nacido en Veneguera (Mogán, Gran Canaria), entrevistado el 30 de septiembre y el 7 de octubre de 2018, y el 9 de noviembre de 2019. Su trabajo principal siempre estuvo vinculado a la agricultura, pero no llegó a ser aparcero. También fue entrevistado por la prensa canaria en una ocasión.

2. La labor de la empleita

La empleita o trabajo manual de la palma para confeccionar diferentes objetos a través del trenzado de las hojas de palma ha sido siempre una actividad profesional de autoproducción y autosubsistecia en Canarias poco conocida en las generaciones mayores, y prácticamente desconocida por las jóvenes, que permitía construir todo tipo de envases –principalmente cestas y mochilas– y embalajes –creando una tela con la hoja de la palmera– utilizando materiales próximos y baratos para la población. Se trata de la confección de esteras, serones, sombreros, aros para hacer el queso, tomizas, etc. En el caso de Valentín y Aniceto, nunca realizaron sombreros, pero conocieron muchas mujeres en Veneguera que sí los hacían. Tampoco hicieron cestas, cuyo proceso es muy diferente al arte artesanal que nos ocupa.

Antiguamente, de la palmera se aprovechaba todo: los dátiles para comer, el tronco para hacer colmenas, las hojas para las empleitas, el pírgano para hacer cestas, lo verde se le echaba a los animales para que comieran puesto que antes no había pienso ni alimentos preparados como ahora, las ramas donde tienen las púas como combustible para hacer fuegos y para hacer la comida, los dátiles maduros para comer las personas y los animales y cuando estaban verdes y tiernitos los hervían y las personas se los comían sancochados como si fueran papas, los troncos de las palmeras para los techos de las casas y de los recintos de los animales, la miel de palma –que solo se llegó a recoger en La Aldea– como producto edulcorante, etc. Más información sobre el uso de las palmeras, sobre todo en relación con La Gomera, nos lo da Macarena Murcia en su artículo «Los usos tradicionales de la palmera canaria» (2007), además de algunos de los mencionados, ella cita como mesa para los yunques de los herreros, las hojas y ramas secas como cama para el ganado o el jarropón se utilizó como base interior de los maceteros de las helechas[1] y otras plantas ornamentales de interior de las casas. Nos dice Aniceto sobre los dátiles verdes:

Cuando eran palmeras pequeñas, cuando echaban las rameras de dátiles, que todavía no estaban curados, las cortaban la gente para comérselo. Se sancochaba como se hacía papas arrugadas y luego se quitaba la cáscara y se comía lo de adentro. Estando verde, no estaban curados [que no maduren].

Y otra cosa que también se hacía, ¡que Dios nos libre que se haga hoy!, cuando había palmitos, palmeras pequeñas, algunos lo que hacían era quitarle el pimpollo y comerse lo de adentro: el palmito. Y es buenísimo.

Hay que entender que en la limitada economía insular de hace cincuenta años para atrás los recursos eran muy escasos, el dinero casi no circulaba y la comida la justa y necesaria para sobrevivir; de ahí que el ingenio y la destreza de los canarios se plasmaran en las tareas artesanales y oficios más humildes. Los que tenían suerte de tener terrenos, podían cultivar todo tipo de frutas, verduras, legumbres y hortalizas; y contar con una higuera, una tunera o una palmera era un tesoro para su propietario. Además, solían tener unas pocas gallinas, cabras y cerdos. Por eso, el que poseía palmeras era un privilegiado, y las palmeras se heredaban de padres a hijos, como una herencia que el padre dividía entre sus hijos a tantas palmeras por cada uno de ellos. Además, casi todas las mujeres sabían trabajar la palma y todos los niños y adultos llevaban sombreros de este material, porque se protegían de los males del sol más que ahora. La economía restringida y empobrecida de las islas convertía el limitado comercio existente en un lujo que no todos se podían permitir, más que mercado lo que existía era el trueque de lo poco que sobraba, de ahí que antes no se desperdiciara ni un higo, ni un tuno, y los barrancos estaban limpios de palma, de leña, de pinocha, etc. Todo se utilizaba, todo se aprovechaba, y nadie desperdiciaba ningún tipo de recurso que les sobrara: un trozo de madera, una lata de comida, era reutilizados una y otra vez hasta quedar inservibles definitivamente.

Dos son los tipos principales de palmeras en Canarias, tal como nos lo cuenta nuestros informantes: la palmera datilera, introducida de forma más reciente, y la palmera canaria propiamente dicha, la que ha existido toda la vida. Por culpa de exportar la datilera a Canarias desde Israel y otros países del norte de África y de Oriente Medio se ha traído el picudo rojo, nos dicen Valentín y Aniceto, que es el insecto que está causando muchos daños en los palmerales canarios hasta el extremo de que, si una palmera es atacada por este insecto, hay que cortarla como única medida de protección contra este insecto. A los que se dedicaban a trabajar la palma se les ha denominado en Veneguera artesanos de palma, porque se entiende en esta zona por palmeros los que suben a las palmas a cortarlas y las limpian posteriormente.

Enumeramos y describimos a continuación los objetos confeccionados con empleitas, siguiendo las minuciosas explicaciones de Valentín Afonso y Aniceto García:

A.- Las esteras. Las casas antiguas, las de hace cincuenta o sesenta años para atrás, tenían el suelo de tierra y se les colocaba encima esteras en cada una de las habitaciones. Actualmente el suelo es de piso, anteriormente de cemento, pero no todos podían comprar el cemento y lo que hacían era humedecer el suelo y apisonarlo hasta quedar la tierra dura y sin polvo. Entonces, colocaban las esteras encima los que podían permitirse comprarlas a sus vecinos o los que tenían los conocimientos para fabricarlos, a modo de alfombra hecha de palma trenzada. Por tanto, las esteras eran tan grandes como las estancias donde se las colocaba, que podían estar en las cocinas, en los dormitorios, etc.

B.- Los serones. Son una especie de mochila que se utilizaba para ir a pescar, en donde se iba colocando el pescado que iba siendo capturado, y como era poroso dejaba caer el agua y también permitía conservar muy bien el pescado. Pero también se utilizaban para llevar otro tipo carga, adaptando el tamaño del serón al contenido que tenían que transportar como estiércol, hierba, grano (cebada, trigo, chícharos, arbejas...); y para los burros y se traían los cochinos dentro, porque transpiraba y así podían respirar.

C.- Los sombreros. De muy diverso tipo y tamaño, los había para hombres, para mujeres y para niños y niñas. Nos dicen nuestros dos informantes que antes no había persona que saliera a la calle sin sombrero, puesto que una vez alejado de la vivienda no era tan fácil encontrar una sombra donde resguardarse como existe ahora, con las casas y los edificios modernos. De ahí la importancia de la fabricación de los sombreros como medios de protección contra el sol implacable y el mal de la insolación. Los sombreros habitualmente eran anchos, tanto para hombres como para mujeres, pero últimamente se preferían los pequeños, y para los niños se les hacían más pequeños y se les ponían lazos, los más oscuros para los varones y los de colores más vivos para las niñas.

Los sombreros pueden tener tres acabados diferentes, según el tipo de empleita utilizado: la empleita de pico, la empleita de siete y la de rabillo.

D.- Los aros para el queso. El queso ha sido siempre un producto básico en esta región desde los propios habitantes prehispánicos de las Islas Canarias, y en su elaboración se necesita una base de madera y un soporte lateral que permita que se exprima el líquido y quede el cuajo que formará el queso. Este soporte lateral antes estaba confeccionado por empleitas, aunque ahora la Consejería de Agricultura, Ganadería y Pesca del Gobierno de Canarias, siguiendo el Plan Nacional de Control Oficial de la Cadena Alimentaria (PNCOCA), no permite su uso por motivos higiénicos y se hacen de un material más estéril y controlado para evitar la proliferación de todo tipo de bacterias y hongos peligrosos para la alimentación. Por tanto, uno de los utensilios con los que se fabricaba el queso artesanal era el de los aros fabricados con empleitas.

E.- Las escobas de palma. Además del palo de madera, la parte baja que barre de la escoba se hacía de palma y era fácilmente sustituible cuando se deterioraba.

F.- Las tomizas. Se trata de una especie de cuerda hecha con empleitas, «que se va torciendo y añadiendo, añadiendo», hasta formar como una liana o liña para amarrar, por ejemplo, la comida de las cabras. Se llegaron a hacer las tomizas con pencas, pero principalmente se elaboraban con empleitas.

El proceso que lleva la fabricación de la empleita es muy sencillo, pero lleva tiempo su elaboración y la espera del secado de la palma. Se inicia tras la elección de las hojas de las palmeras para su utilización como material básico con el que trabajar, y estas hojas de palmeras estaban formadas por dos elementos fundamentales: el pírgano y las pencas. El pírgano era el mástil de la rama y las pencas, sus hojas. Las empleitas se fabrican con las pencas. La forma de preparar las pencas consiste en cortar el pírgano seleccionado de la palmera y colocarlo a la sombra para que se seque, ya que si le diera directamente se pasaría porque el sol la quema. Una vez seca se va estoñando, es decir, se va quitando la penca arrancándola de donde está unida al pírgano, y cada pírgano se convierte en dos porque se cortan por la mitad, como nos lo explica Aniceto:

Hay que cortar los ramos de las palmeras, secarlos, después cuando ya están secos, estoñar las pencas del ramo y después hay que abrirla en dos por medio, porque viene como si fueran dos hojas, y después ya empezar a trenzarlos.

La confección de empleitas parte de siete hojas de palma que se van trenzando, y como único instrumento de trabajo las manos artesanales que eran el principal instrumento del artesano que trabaja las empleitas; pero también utilizaban, en menor ocasión, las tijeras, la aguja y el hilo. La aguja era la normal de coser de las mujeres, y el hilo el conocido como hilo carreto. Pero antes del hilo carreto se utilizaba la tomiza. La estera o el serón siempre se hacía con las hojas de la misma palmera, no con mezcla de hojas de distintos árboles. Aniceto nos dice que hay dos tipos de aguja de estera: las de hierro y las de madera, estas últimas «yo las cortaba con cuchillo canario o con cuchillo del cabo pieza», pero eran más débiles y se rompían con más facilidad, de ahí el uso generalizado de las de hierro.

Se elaboran a partir de un número impar de hojas: cinco, siete, nueve; en función del tamaño que se desee obtener. Para poder trabajar las empleitas de nueve hay que tener manos grandes. Lo general es trenzar las hojas en número de siete, puesto que realmente es lo más cómodo para el artesano; y cuando una hoja de palma acaba se le añade otra para continuar con siete, de tal forma que quedan cuatro por un lado y tres por el otro. Y siempre se va trabajando por la parte que tiene más hojas, si son siete por la parte que queda cuatro: una por arriba, una por abajo, una por arriba, una por abajo... A cada vuelta, a cada trenzado, hay que añadirle una penca en el lado de tres y seguir por el de cuatro para que siga creciendo, e ir cambiando de lado, así hasta que el tamaño sea el buscado. Al final, se unen varias empleitas para formar una estera mayor, por ejemplo, y se cosen por la parte que coincidan más las pencas trenzadas, y se van encajonando una parte con la otra para que no se note el hilo, que va por dentro, de una banda a otra, evitando así que se vea la costura desde afuera. Se debe ir cosiendo en redondo, formando como una bolsa, en espiral. Y al terminar, cortas el hilo según el tamaño que quieras darle y se le hace un vuelto. Nos dice Valentín que «las pencas cuanto más apretaítas mejor, porque al dejarla floja al coserla no sirve. Pero si está bien apretaíta se queda fuerte». Por su parte, Aniceto nos describe el proceso de elaboración de empleitas con las siguientes palabras:

Al empezar, se le va cogiendo las pencas una a una y se van tramando, una por debajo y otra por encima y se queda la penca y [hay que] seguir aumentando, y a la parte que le queda más se le pone una penca, una vuelta a un lado y otra a otro. Si tiene siete, por el lado del cuatro, al darle la vuelta sale por la izquierda y a la vuelta siguiente por la derecha, a cada vuelta hay que ponerle una penca. Y después eso se va haciendo un rollo hasta que tenga la cantidad, y si quieres hacer una estera empiezas a unirlas unas con las otras y pasando la aguja de una banda a la otra y entrelazándola y se queda de una pieza. Y al final cortarla y la doblo y la punta para atrás y la coso como si fuera una pieza de tela doblá.

Al contrario que la empleita, que crea una especie de tela o red gruesa con las hojas de la palma, con el pírgano se hacían cestas. Al ser más resistente, la unión de los distintos pírganos –ya cortados y tratados adecuadamente– permitía que las cestas pudieran llevar todo tipo de pesos en función de su fabricación. Por ello, podemos encontrar objetos hechos con pírganos como cunas, los cestos de transporte de la comida cuando se iba a trabajar, seretas para ir a comprar a la tienda, cestas de costuras, cestas pedreras que quitaban las piedras del terreno y las depositaban en los muros, cestas grandes para llevar la comida de los animales, cestas largas para depositar la ropa planchada, cestas para coger fruta... Pero ni Valentín ni Aniceto trabajaron los pírganos para hacer cestas, a quien sí recuerdan es a Manolito Pérez Quintana, uno de los últimos artesanos cesteros de Gran Canaria, de la localidad de Soria, que era famoso por su destreza a la hora de confeccionarlas. También en Santa Lucía de Tirajana se trabajó la anea y el junco, en vez de la empleita y los pírganos.

Para hacer las cestas se cortan las pencas con un cuchillo separándolas así de los pírganos, pero de esta forma las pencas no valían para hacer empleitas, según nos dice Aniceto:

El pírgano se utiliza para hacer cestas, quien sabe hacerlas. Hacer cestas consiste en cortar con un cuchillo las pencas, pero si se utilizaban para hacer esteras no valía porque se queda el pírgano limpio con la piel quitada y no valía. Para las cestas tiene que ser los ramos que cogíamos para las vacas y así el pírgano no quedaba descubierto, la piel fuera.

Es decir, que para elaborar las empleitas, las pencas se arrancan del pírgano junto con la piel de este, lo que lo inhabilita para su utilización en cestas, ya que pierde su consistencia.

Como curiosidad antropológica nos dice Valentín que en Elche la parte central de la palmera se forra con caña para que no le dé el sol y eso evita que la rama nueva se vuelva verde, sino que queda blanca. Esa palma blanca se utiliza para los ramos de Semana Santa. En Gran Canaria, solo se elaboraban en Veneguera y en La Aldea, en la procesión del Domingo de Ramos, y se le hacían dibujos a la palma blanca.

Finalmente, hemos de reconocer que los intentos de recuperación de la labor artesanal de las empleitas han sido infructuosos. Desgraciadamente, aunque tanto Valentín como Aniceto han impartido cursos de elaboración de empleitas y han acudido a ferias de artesanía, la tradición no ha seguido y se está perdiendo en toda Canarias. Por ello, la urgencia de su estudio, publicidad y reconocimiento para ejercer la protección de este bien cultural de las Islas Canarias.

3. Léxico característico del trabajo artesanal de las empleitas

A continuación, después de conocer en profundidad el desconocido oficio de la fabricación artesanal de las empleitas, mostramos una relación completa del léxico propio de esta profesión clasificado por orden alfabético, al que añadimos la definición que nos aportan los informantes y el estudio léxico de la palabra. Además, como podemos comprobar, el léxico de las empleitas está muy relacionado con el campo semántico de la palmera y con la costura.

A.- Léxico de las empleitas, por orden alfabético:

Aguja de estera: ‘aguja gruesa y resistente para coser las empleitas’. Nos define el DRAE[2] aguja como ‘barra pequeña y puntiaguda, de metal, hueso o madera, con un ojo por donde se pasa el hilo, cuerda, correa, bejuco, etc., con que se cose, borda o teje’, cuya procedencia es latina (*acucŭla, dim. de acus ‘aguja’). Habitualmente el material del que está construida es el hierro, pero antiguamente se hacían de madera. Eran menos resistentes, pero más baratas de obtener puesto que se hacían por los propios artesanos con la madera más resistente que tuvieran a mano. Véase estera en su definición.

Aros para el queso: ‘utensilio que se usaba en la elaboración del queso y que consiste en un soporte lateral que evita que el cuajo se caiga’. Según el DRAE, el aro es una ‘pieza de metal o de otra materia en forma de circunferencia’ de origen no conocido.

Artesanos de palma: ‘la persona que trabaja la palma para hacer empleitas’. Para el DRAE, el artesano es la ‘persona que ejercita un arte u oficio meramente mecánico. U. modernamente para referirse a quien hace por su cuenta objetos de uso doméstico imprimiéndoles un sello personal, a diferencia del obrero fabril’ y cuya procedencia es el italiano artigiano. Véase palma en su lugar correspondiente.

Cartucho de papas: ‘bolsa de papas’ en Veneguera. En el DRAE aparece cartucho como ‘bolsa hecha de cartulina, para contener dulces, frutas y cosas semejantes’, del italiano cartoccio. En el DBC[3] nos aporta la definición ‘bolsa de papel para envasar mercancías al por menor’.

Cuchillo canario: ‘cuchillo elaborado a la manera tradicional canaria, diferente a la del resto de España’. El DRAE nos dice que el cuchillo es un ‘instrumento para cortar formado por una hoja de metal de un corte solo y con mango’, cuya procedencia es latina, de cultellus.

Cuchillo del cabo pieza: ‘cuchillo canario, cuyo mango está construido con huesos o cuernos’. Nuestros informantes opinan de forma muy marcada que no se refiere a los fabricados de palo o de madera, sino que remite al propiamente cuchillo canario que está trabajado con pequeños trozos de huesos o de cuernos para formar el adorno del mango; frente al cuchillo vulgar, cuyo mango está hecho de madera.

Empleita de pico: ‘empleita elaborada en forma de pico’. Nos dicen nuestros informantes que se trabajaba a partir de una empleita normal, a la que se le añadía el pico desde la parte externa de la empleita, en forma de tira que rodeaba al sombrero con la finalidad única de adorno. Además, el pico se hacía con tres pencas. Actualmente, la elaboración de todo el sombrero con tirita de pico no es una costumbre tradicional, sino introducida muy recientemente.

Empleita de rabillo: ‘la empleita trabajada a partir de la acción de doblar una penca y dejar un saiente que se hace doblando un borde circular al final de cada empleita que sobresale de forma distinta a la de pico’. La de rabillo era más propia de Tenerife y La Palma.

Empleita de siete: ‘la empleita normal’.

Empleita: ‘especie de malla o tela gruesa realizada con palma a través del trabajo manual y artesanal con la finalidad de confeccionar diferentes objetos hechos como este material como puedan ser serones, sombreros, cestas, etc’. En realidad, la empleita es la tira inicial que sale al trenzar de siete en siete, de cinco en cinco, principalmente, las hojas de palmeras o pencas. El DRAE nos remite a pleita, que nos lo define como ‘faja o tira de esparto trenzado en varios ramales, o de pita, palma, etc. que cosida con otras sirve para hacer esteras, sombreros, petacas y otras cosas’, de etimología compleja, puesto que procede del mozárabe pléẖta, este del latín vulgar plecta con el significado de ‘entrelazamiento’, que proviene del griego πλεκτή plektḗ ‹cuerda entretejida›, y nos dice que la palabra la compone en su formación el prefijo en- y la palabra pleita. En el DBC contamos con la definición ‘molde de palma trenzada o de otro material, para hacer el queso’. En cambio, para el DHECan la empleita es únicamente ‘Encella [= molde rústico, cilíndrico, hecho normalmente de estera de palma o de hojalata, usado para elaborar el queso]’.

Encajonar: ‘hacer coincidir una empleita con la otra para que cuadren y así unirlas para un mejor acabado’. Dice el DRAE que es ‘meter y guardar algo dentro de uno o más cajones’, por tanto, su acepción es metafórica en este caso.

Escoba: ‘instrumento para barrer el suelo’. El DRAE lo incluye como ‘utensilio compuesto por un haz de ramas flexibles o de filamentos de otro material sujetos normalmente al extremo de un palo o de un mango largo, que sirve para limpiar el suelo’, de etimología latina: scopa.

Estera: ‘tela o malla de empleita que cubre el suelo en cada una de las estancias de la casa, a modo de alfombra, cuando el suelo no tenía cemento ni piso’. El DRAE lo recoge como ‘tejido grueso de esparto, juncos, palma, etc., o formado por varias pleitas cosidas, que sirve para cubrir el suelo de las habitaciones y para otros usos’, que procede del español antiguo estuera, que a su vez viene del latín storea. No recogido en el DBC.

Estoñar: ‘acción de arrancar las pencas del pírgano de la palmera’. En el DRAE solo se recoge como entoñar, con la acepción dialectal de Salamanca, Valladolid y Zamora de ‘enterrar, hundir’; pero nada nos dice de estoñar o destoñar. No recogido en el DBC ni en el DHECan.

Estoño: ‘cada una de las pencas arrancadas del pírgano de la palmera’. Nos dice Valentín que «las pullas que no sean menos de tres, que no sea muy exagerado». No aparece recogido en el DRAE, tampoco en el DBC ni en el DHECan.

Hilo carreto: ‘hilo grueso que viene en un carrete o en un ovillo de esparto fino’. Antes no se usaba, pero ahora por comodidad se utiliza. En el DRAE se define hilo como ‘hebra larga y delgada de una materia textil, especialmente la que se usa para coser’, palabra tomada del latín filum. No recogido en el DBC, pero sí entre sus ejemplos en el DHECan.

Naife: ‘cuchillo canario’. Valentín nos proporciona el testimonio de su padre, que también utilizaba naife para hacer mención del cuchillo canario, pero Aniceto dice que nunca lo oyó. El DRAE recoge esta palabra con la acepción ‘diamante de calidad superior ‘, procedente del árabe hispánico náyif, y a su vez del árabe clásico nā’if y el significado de ‘sobresaliente’. Pero esta no es la etimología de la palabra canaria. El DHECan define naife como ‘cuchillo o navaja. Tb. el cuchillo canario y las navajas o espuelas postizas que se le ponían a los gallos de pelea’, del inglés knife. Y el DBC lo define para Gran Canaria y Tenerife como ‘cuchillo o navaja grande’.

Pulla: ‘conjunto de tres o cuatro pencas que se sacan juntas con un poco de pírgano para la elaboración de las escobas’. Los pírganos que se utilizan para escobas ya no sirven para hacer cestas, ya que las mejores para este trabajo era las que se cortaban con cuchillo. El DRAE recoge la palabra, pero con acepciones muy distintas a la utilizada por nuestros informantes. No recogido en el DBC ni en el DHECan.

Serón: ‘especie de mochila o zurrón con usos muy diversos: para ir a pescar, en donde se iba colocando el pescado que iba siendo capturado; para llevar estiércol, etc.’. De hecho, según el tamaño, los había grandes para llevar grano: cebada, trigo, etc. Incluso, se utilizaba para llevar a los cerdos en el lomo de los burros, ya que a través de la empleita pueden respirar. El DRAE define serón como ‘sera más larga que ancha, que sirve regularmente para carga de una caballería’, y sera, ‘espuerta grande, regularmente sin asas’, entendiendo espuerta como ‘especie de cesta de esparto, palma u otra materia, con dos asas, que sirve para llevar de una parte a otra escombros, tierra u otras cosas semejantes’. No recogido en el DBC, pero sí en el DHECan como ‘saco elaborado con estera de palma que ha solido utilizarse para guardar grano’.

Sombrero: ‘objeto que cubre la cabeza para evitar los efectos dañinos del sol como las quemaduras solares o la insolación’. El DRAE lo recoge como ‘prenda para cubrir la cabeza, que consta de copa y ala’, que proviene de la unión de sombra y el sufijo -ero.

Tijeras: ‘instrumento para cortar materias generalmente finas’. El DRAE lo define como ‘instrumento compuesto de dos hojas de acero, a manera de cuchillas de un solo filo, y por lo común con un ojo para meter los dedos al remate de cada mango, las cuales pueden girar alrededor de un eje que las traba, para cortar, al cerrarlas, lo que se pone entre ellas’, procedente del acusativo plural latino «[forfĭces] tonsorias ‘[tijeras] de esquilar’».

Tomiza: ‘especie de cuerda gruesa hecha con empleitas’. La elaboración de la tomiza se realiza torciendo la empleita y añadiendo más pencas hasta formar como una liana o liña para amarrar, por ejemplo, los tallos de las plantas segadas que sirven como comida para las cabras, la hierba cortada para ser transportada más fácilmente, en la recogida de la miel, etc. Primero hacían la tomiza, y se unían tres o cuatro tomizas para tener más fuerza. Según el DRAE, una tomiza es una ‘cuerda o soguilla de esparto’, palabra procedente del latín thomix, -ĭcis, cuya etimología se remonta al griego θῶμιγξ thôminx. No recogido en el DBC, ni con esta acepción en el DHECan.

Vuelto: ‘tipo de costura’. No recogido en el DRAE con esta acepción, pero sí como ‘cuello alto’.

Tramar: según el DRAE, ‘atravesar los hilos de la trama por entre los de la urdimbre, para tejer alguna tela’.

A estas palabras hay que añadir tres más, que pertenecen al léxico de las cestas y no de las empleitas, pero que por mención merecen la pena analizarlas también:

Madre de pírganos o guías: ‘centro de la base, en forma de cruz, que tienen las cestas y que se tejen con caña alrededor para reforzarlas en su fondo’. Podríamos tomar como referencia la definición del DRAE de ‘causa, raíz u origen de donde proviene algo’ puesto que es la parte inicial de la cesta, cuya etimología es latina: mater, -tris.

Barqueta: ‘una cesta larga y de baja altura, con dos asas pequeñas en los laterales, que se usaba principalmente para la ropa planchada’. Cestas hay de muchos tipos y tamaños: cesta de huevos, cesta pedrera, cesta para ropa sucia, para la comida de los animales, etc. Incluso existieron barquetas de forma redonda, nos dice Valentín. El DRAE nos lo define como ‘recipiente rígido y ligero, semejante a una bandeja honda, empleado para envasar y conservar productos alimenticios’ a partir de la construcción de barca más el sufijo –eta. En el DBC nos define barqueta como ‘cesta de mano alargada, con un asa en forma de arco que une por el centro sus dos lados más próximos’. Más precisa es la definición del DHECan al decir ‘cesta más larga que ancha, de caña, pírgano o mimbre, alta o baja, habitualmente con asa en el centro y a veces con tapa’, cuya procedencia viene de la palabra barca.

Sereta: ‘caja de una única asa grande, que se podía colgar en la mano’. El DRAE define sera como ‘espuerta grande, regularmente sin asas’ y describe la procedencia de la palabra del árabe hispánico šaira, que significa ‘espuerta’. Nos dice el DBC que la sereta es un ‘sereto grande’, en Tenerife y La Gomera una ‘caja hecha de tablillas, de boca más ancha que el fondo, destinada a empaquetar fruta, principalmente tomates para la exportación’ y ‘bolsa de mano, hecha de palma trenzada, que emplean las mujeres para hacer la compra, llevar las cosas de la playa u otros usos’ (en Lanzarote, Fuerteventura, Tenerife, La Gomera y La Palma). Y sereto, ‘caja hecha de tablillas, de boca más ancha que el fondo, destinada a empaquetar fruta, principalmente tomates para la exportación’

B.- Léxico perteneciente al campo semántico de la palmera, incluida la descripción de cada una de sus partes:

Palma / Palmera: según el DRAE, la palma es sinónimo de palmera, y esta es un ‘árbol de la familia de las palmas, que crece hasta 20 metros de altura, con tronco áspero, cilíndrico y de unos 3 dm de diámetro, copa sin ramas y formada por las hojas, que son pecioladas, de 3 a 4 m de largo, con el nervio central recio, leñoso, de sección triangular y partidas en muchas lacinias, duras, correosas, puntiagudas, de unos 30 cm de largo por 2 de ancho; flores amarillentas, dioicas, y por fruto los dátiles, en grandes racimos que penden a los lados del tronco, debajo de las hojas’, cuya etimología latina es palma y a la que se le añade el sufijo –ero tan productivo en muchas palabras de Canarias. Según nuestros informantes, en Veneguera se utilizaba casi en igual porcentaje las palabras palma y palmera, y significan lo mismo. Palmera no aparece recogido en el DBC.

Palmera canaria: se trata de la especie Phoenix canariensis. La canaria da dátiles, pero no son tan apreciados como las palmeras datileras. Nos dicen nuestros informantes que antes, cuando estaban maduros, se comían y era como una golosina, pero ahora no se comen porque son muy duros.

Palmera datilera: la palmera datilera, frente a la canaria, produce más abundantes frutos que la canaria. Es una ‘palmera traída de fuera de las Islas Canarias’.

Palmero: ‘ocupación que consiste en subir a través del tronco de la palmera a cortar las ramas a lo alto de la misma’. Normalmente, era un oficio que realizaba una persona ágil y especializada en este tipo de trabajos, y no cualquier persona, ya que suponía una ocupación de gran peligro. Para subir a la palma se hacía un arco con una hoja de palma (pírgano y pencas), se rodeaba su tronco y con eso se iba subiendo palmera arriba. El DRAE, en una de sus acepciones, recoge ‘encargado de atar las hojas de palma para que no se pongan verdes’, que se aleja mucho al significado que le dan nuestros informantes. En el DBC, para Gran Canaria, se recoge la acepción ‘persona que se dedica a cortar los racimos de dátiles o las pencas de las palmeras’, pero las pencas son las hojas, siendo más preciso decir las ramas de las palmeras.

Palmera macho: ‘la que echa una flor que poliniza la palmera hembra’.

Palmera hembra: ‘la que echa las ramas y los dátiles, cuya flor es distinta a la del macho, más fuerte y con una especie de botoncito por donde se poliniza’. La palmera en sí no se diferencia.

Flor de la palmera macho: ‘aparato reproductor masculino de las palmeras macho’. Era diferente a la flor de la palmera hembra, y se usaba para barrer las tuneras eliminando sus púas, con el fin de dar de comer a los animales con las pencas limpias de tunera.

Flor de la palmera hembra: ‘aparato reproductor femenino de las palmeras hembra’.

Tamararera o datilera: ‘palmera que da támaras, diferente a la palmera canaria’. No aparece recogido en el DRAE., mientras que para el DBC ‘se dice de la palmera propia y característica de las Islas Canarias (Phoenix canariensis)’. El DHECan nos la describe más ampliamente como ‘Palmera datilífera [= árbol palmáceo que puede crecer hasta veinte metros de altura, de tronco áspero y cilíndrico, copa sin ramas y formada por las hojas, que son pecioladas, de tres a cuatro metros de largo, con el nervio central recio, leñoso y de sección triangular, flores amarillentas y por fruto los dátiles, en grandes racimos que penden a los lados del tronco, debajo de las hojas (Phoenix dactylifera)]’. Comenta Valentín que la tamarera era escasa en Veneguera, pero también era un árbol propio de Canarias. La tamarera es la que da las támaras, que son frutos más grandes, carnosos y apetitosos que los dátiles de la palmera canaria, de envoltura dura y menos comestible.

Támara: el DRAE la define como ‘palmera de Canarias’, de etimología del árabe hispánico támra, y del árabe clásico tamrah. Pero nuestros informantes entienden por támaras los dátiles de un tipo de palmeras y nos dicen que «la támara sale de la tamarera, una palmera diferente. Es más ruin que la nuestra». Por tanto, no es la palmera canaria. El DBC recoge varias acepciones de esta palabra en función de la isla: en Fuerteventura y Gran Canaria, ‘fruto de la palmera’; en La Gomera, ‘fruto de la palma tamarera’; en Fuerteventura, ‘fruto de la palmera mientras está fresco y no pasado’; y, finalmente, en Lanzarote, ‘dátil grande’. El DHECan nos aporta la definición siguiente: ‘dátil [= fruto de la palmera]’, y nos lo sitúa como una palabra originaria del portugués tâmara.

Palmeral: ‘conjunto de palmeras’. El DRAE la recoge como ‘bosque de palmeras’ sin mencionar su etimología.

Palma blanca: ‘la que se saca del cogollo y se utiliza para hacer sombreros’. No es el palmito. En Elche se utiliza para hacer empleitas blancas en Semana Santa. Nos dice Macarena Murcia que la palma blanca «difiere del palmito» (Murcia, 2007: 51), puesto que es el centro del tallo de la palmera joven.

Palma negra: Macarena Murcia nos dice que «la palma negra, de las que se pueden cortar de dos a cuatro ruedas, es la que rodea por fuera la copa de la palmera, y tiene una tonalidad verde oscura» (Murcia, 2007.: 51). Nuestros informantes no conocen lo que es la palma negra, hablan de penca negra o verde, porque es seca, por lo que se aleja del significado de La Gomera que le aporta esta autora.

Tronco: el DRAE define en su acepción tercera que es el ‘tallo fuerte y macizo de los árboles y arbustos’, del latín truncus.

Cuerpo de la palmera: ‘tronco de la palma que va desde el final de las raíces en el suelo hasta su parte más alta y el cogollo, formado por los ramos’.

Cogollo: ‘conjunto de ramos’. Según el DRAE el cogollo es un ‘brote que arrojan los árboles y otras plantas’, así como la ‘parte alta de la copa de un pino’, cuya etimología parte del latín cucullus ‘capucho’ que procede del celta, como por ejemplo su derivación en el irlandés cochull. No recogido en el DBC. Curiosamente, el DHECan nos define esta palabra como ‘conjunto de hojas y puntas de la caña de azúcar que se utilizaban preferentemente para alimento de los animales o abono’, en relación a la caña de azúcar y no de la palmera.

Ramo: ‘son las ramas de la palmera formadas por los pírganos, las pencas, los dátiles y las púas, aunque no es necesario que estén todos estos elementos’. El DRAE recoge tres acepciones que podrían aplicarse a esta palabra: la primera, ‘rama de segundo orden o que sale de la rama madre’; la segunda, ‘rama cortada del árbol’; y la tercera, ‘conjunto o manojo de flores, ramas o hierbas o de unas y otras cosas, ya sea natural, ya artificial’, de etimología latina ramus. Acepción no recogida en el DBC. Nos define esta palabra el DHECan como ‘rama [= cada una de las partes que nacen del tronco o tallo principal de la planta]’.

Pírgano: ‘eje central de la hoja, del ramo’. El DRAE lo recoge como ‘vástago con que se une la rama al tronco de la palmera, utilizado para mangos de escobas y en cestería’, como acepción dialectal canaria. El DBC los define como ‘parte más delgada del tallo de la hoja de la palmera, que se usaba principalmente para hacer palos de escoba, y hoy sobre todo en cestería’. Para el DHECan el pírgano o pirguan es el ‘tallo o nervio central de la hoja de la palmera, especialmente una vez seco. Tb. cualquier palo largo’, y su procedencia es prehispánica.

Dátil: ‘el fruto de las palmeras’. Según el DRAE es el ‘fruto de la palmera, de forma elipsoidal prolongada, de unos cuatro centímetros de largo por dos de grueso, cubierto con una película amarilla, carne blanquecina comestible y hueso casi cilíndrico, muy duro y con un surco a lo largo’, de etimología catalana dàtil, y a su vez procedencia latina dacty̆lus, anteriormente del griego δάκτυλος dáktylos, «propiamente ‹dedo›, por alus. a su forma».

Limpiar la palmera: ‘cortar las ramas, es decir, los pírganos, las pencas, los dátiles y los espuchos’. Según Murcia, «coger el material para darle uso (Murcia, 2007: 51), porque cada año se le quitaba material a la palmera.

Espucho: ‘cada una de las púas de la palmera, que se encuentran justo detrás del comienzo del pírgano y al lado de los dátiles’, palabra no recogida en el DRAE. En Gran Canaria y Tenerife se utiliza espicho como ‘púa larga de algunas plantas’ según el DBC. No aparece recogido en el DHECan.

Palmeta: ‘es la parte de atrás del ramo, donde tiene los espuchos o púas’. Acepción no recogida en el DRAE, en el DBC ni en el DHECan. Con las palmetas se hacían juguetes para los niños: unos caballos, una mula, etc.; igualmente se usaban para quemar en el fuego.

Ramera:’ la parte de la palmera donde están los dátiles’. Antes se les tiraban piedras para que los dátiles cayeran al suelo y los pudieran comer. Acepción no recogida por la RAE, ni tampoco en el DBC ni en el DHECan.

Púas: ‘parte de la palmera que nace del pírgano y se encuentran antes de llegar a las hojas, como protección de la rama’. Muchas veces, caen las hojas y queda el pírgano con las púas. Según el DRAE la púa es un ‘cuerpo delgado y rígido que acaba en punta aguda’, cuya procedencia es del latín vulgar *pugia, de pugio, -ōnis ‹puñal›.

Hijos: ‘cada uno de las pequeñas palmeras que nacen de la palmera adulta, a través de la raíz del árbol’. No es habitual que la palmera canaria eche hijos, nos dicen nuestros informantes, es la datilera la que los utiliza para reproducirse. El DRAE lo define como ‘cosa que procede o sale de otra por procreación: p. ej., los retoños o renuevos que echa el árbol por el pie, la caña del trigo, etc.’, del latín filius.

Jarropón: en palabras de Macarena Murcia es «una fibra vegetal sobre la que descansa la base de las hojas en la parte superior del estipite, antes de que arranquen la copa» (Murcia, 2007: 50). Palabra no recogida en el DRAE, como tampoco en el DBC. Nuestros informantes no conocen esta palabra, pero es interesante anotarla porque sí aparece recogida en La Gomera. En el DHECan nos define el arropón o jarropón como ‘maraña de fibras reticulares de color marrón, que ocupa los espacios libres en la base de asentamiento al tronco de las hojas de la palmera, y cuya principal función es la de proteger el cogollo’.

Garepa de la palma: ‘piel que queda del tallo y que cuelga del tronco de la palmera’. No aparece recogida en el DRAE. La garepa se va cayendo sola, la palmera la pierde por sí sola. Las garepas que sacaban entre ramo y ramo se utilizaban para las jardineras de las helechas[4]. El DBC lo define como ‘cada una de las capas concéntricas el rolo de la platanera, una vez secas’. Acepción no recogida en el DHECan.

Penca: ‘hoja fina de la palmera’. Está la hoja grande, el ramo, y luego se divide en hojas transversales, las pencas. Las hojas pequeñas de los laterales de la palma, y el centro es el pírgano. En su primera acepción, el DRAE recoge esta entrada como ‘hoja, o tallo en forma de hoja, craso o carnoso, de algunas plantas, como el nopal y la pita’, y establece una etimología incierta. El DBC lo recoge como ‘parte posterior de la rama de la palmera, por la que se une al tronco de esta, y que tiene por ambos lados una hilera de largos pinchos’, aunque la más apropiada sería la relacionada con La Gomera, ‘hoja de la palmera’. El DHECan nos dice que es ‘la hoja de la palmera, formada principalmente por el pírgano y las pínulas’.

Pimpollo o cogollo: ‘es el centro del tronco de la palmera, y lo más tierno del palmito’. El DRAE lo define como ‘vástago o tallo nuevo de las plantas’, palabra creada a través de la unión de pino y de pollo. No recogido en el DBC. Aniceto nos lo describe de la siguiente forma:

La parte que crece de la palma, la puntita de arriba. Como si dijéramos: la cabeza, y se hace una cueva dentro para ir sacando todo lo que tiene dentro. Si esto se hiciera hoy nos meterían en la cárcel. Si se corta el pimpollo deja de crecer la palmera y se muere. En la Gomera no le quitan todo el pimpollo sino que le hacen una canalita para ir sacándole el líquido que tiene. Aquí no se coge miel de palma.

Palmito: ‘parte interior y superior del tronco de la palmera de color blanco intenso que es muy sabroso como alimento debido a su gran dulzura’. El DRAE lo define, como ‘cogollo comestible de esta planta, blanco, casi cilíndrico, de tres o cuatro centímetros de largo y uno de grueso’, procedente de la palabra palma. Nos dicen nuestros informantes que es la palma pequeña, cuando está empezando a crecer, y si se le quita el palmito en esta etapa inicial mata la palmera. Actualmente se compra en el supermercado. El DBC lo define como ‘hoja del cogollo de la palmera’. Nos informa el DHECan que es la ‘hoja joven de la palmera. Apl.t. al «cogollo»’, por tanto, iguala el palmito al cogollo.

Miel de palma: ‘líquido que sale del pimpollo que sirve como alimento y que está caracterizado por su gran dulzura y su parecido a la miel’. Acepción no recogida en el DRAE. En Gran Canaria no se hace.

4. La investigación de las empleitas en Canarias: análisis léxico

La investigación de las empleitas en Canarias ha sido muy escasa, más enfocada hacia los estudios de antropología cultural que filológicos sobre el léxico. El Atlas Lingüístico de las Islas Canarias (1975-1978) de Manuel Alvar, muy ambicioso y generalista, nada tiene recogido el humilde trabajo de la hoja de palma. Las investigaciones más interesantes para este estudio, en relación a la enumeración de las partes de la palmera y sus usos, son la de Macarena Murcia, que en 2007 publicó el artículo «Los usos tradicionales de la palmera canaria», y la de la asociación Aider La Gomera, que un año después saca a la luz otro artículo sobre el mismo tema titulado «La Gomera. La cultura de la palma I». Pero no se recogen estudios sobre el léxico de las empleitas específicamente para Canarias.

Por ello, para acercarnos a este mundo tomamos como referencia estudios peninsulares en relación al esparto, material muy parecido a la palma. En realidad, las empleitas se pueden realizar con muchos materiales, tales como la palma, el esparto, la anea, el mimbre, el junco, del cordaje de la hoja de pita, etc. En Canarias se realizaba la empleita con hoja de palma, eneas o juncos y las cestas más robustas con pírgano de palma. En cambio, en Veneguera se fabricaban sólo con las pencas de palmera.

El esparto se ha trabajado en varias zonas de España, entre ellas actualmente destacan Murcia, Toledo e Ibiza. Empezando por este último territorio, se utilizaba tanto la hoja de palma, como la pita o el esparto (González, 2010). En Murcia se practicaba y se sigue practicando la elaboración de objetos con esparto en Águilas (Muñoz, 2005), en Puerto Lumbreras (Revelles, Sánchez y Andreo, 1999), en el Valle de Ricote (Avellaneda y García, 1991) y en Cieza (Martínez y Aroca, 2018). Finalmente, en Toledo también se trabajó el esparto (Sánchez Miguel, 2001), especialmente en Almonacid de Toledo. Pero ninguno de estos trabajos nos resulta útil para comparar el léxico de los oficios peninsulares frente al de Veneguera, salvo en las voces generales que ya aparecen recogidas en el Diccionario de la Real Academia Española.

Una vez vistas las investigaciones relacionadas con el trabajo de las empleitas en Veneguera, es importante definir qué es un canarismo. Marcial Morera utiliza el término canarismo (2007: 62) con el fin de «designar las palabras, las locuciones, los giros y los modos de hablar propios de los canarios». Y los divide en tres grandes grupos:

  1. Canarismos léxicos, «aquellos que consisten en palabras o expresiones de naturaleza descriptiva: v. gr., guagua ‘ómnibus de transporte regular ‘, ir con la proa para el marisco ‘ir hacia la perdición’». Que, a su vez, los divide en:

a. «Voces panhispánicas que presentan en Canarias algún sentido denotativo o connotativo que no poseen en el español estándar».

b. «Voces panhispánicas que presentan en Canarias una frecuencia de uso más alta que aquella que presentan en el español general».

c. «Derivados, compuestos y expresiones fijas creados autónomamente en Canarias, o que presentan aquí algún sentido particular».

d. «Signos lingüísticos que llegan al archipiélago procedentes de otras lenguas o modalidades lingüísticas y que, por lo general, experimentan aquí una adaptación idiomática particular»

  1. Canarismos gramaticales, «aquellos que se refieren a aspectos estructurales del idioma: v. gr., la sustitución del pronombre de segunda persona plural vosotros por el pronombre ustedes».
  2. Canarismos fónicos, «aquellos que afectan a la pronunciación: v. gr., la aspiración de la primera consonante de palabras como juego, jamás, jinete».

A partir de las acepciones expuestas anteriormente, tanto las obtenidas a partir de las aportadas por los informantes como de las entradas a los distintos diccionarios en relación al léxico de las empleitas, podemos analizar el léxico disponible y las lexías complejas del oficio tradicional del trabajo con la hoja de palma en Veneguera y clasificarlo en función del origen de los mismos:

A. Origen español: aguja de estera, aros para el queso, artesanos de palma, cartucho de papas, cuchillo canario, cuchillo de cabo pieza, empleita, encajonar, escobas, esteras, serón/serones, sombreros, tijeras, tomizas, vuelto, tramar, madres de pírganos o guías y barqueta.

B. Canarismos reconocidos: naife, sereta.

C. De origen incierto o con significado distinto al recogido en los diccionarios mencionados: empleita de pico, empleita de rabillo, empleita de siete, estoñar, estoño, pulla.

La preeminencia de léxico y de lexías complejas de origen español es clara, por cuanto la mayor parte de los vocablos del español de Canarias proceden del español estándar llegado de la Península Ibérica desde la Conquista y la posterior colonización de las Islas hasta nuestros días. Además, se trata de una labor artesanal proveniente del mundo hispánico, por lo que no es de extrañar que el léxico coincida entre ambas tradiciones artesanales de la palma.

Pero vemos también la aparición de canarismos que contextualizan algunas palabras como presentes únicamente en el marco insular del Archipiélago Canario. de naife, deformación fonética de la palabra inglesa knife, cuyo significado es el mismo, ‘cuchillo’; y de sereta, puesto que esta forma con la terminación en el sufijo -eta no aparece recogido en el español general.

Finalmente, nos aparecen seis palabras que no están recogidas en los diccionarios, posibles canarismos como: las lexías complejas de empleita (empleita de pico, empleita de rabillo y empleita de siete) que cumplen con la clasificación de Morera de lo que es un canarismo léxico tipo 1a); estoñar, ‘acción de arrancar las pencas del pírgano’; estoño, ‘cada una de las pencas arrancadas del pírgano’; y pulla, ‘cuando se extraen tres o cuatro pencas del pírgano para confeccionar las escobas’, todas, según Morera, cumplen el tipo de canarismo 1c.

Y en relación a la palmera y sus partes, tenemos:

A.- Origen español: palma, palmera, palmera canaria, palmera datilera, palmeros, palmera macho, palmera hembra, flor de palmera macho, palmeral, palma blanca, palma negra, tronco, cuerpo de la palmera, cogollo, dátil, limpiar la palmera, púa, hijo, pimpollo, palmito, miel de palma.

B.- Canarismos: palmero, tamarera, támara, pírgano, penca, ramo.

C.- De origen incierto o con significado distinto al recogido en los distintos diccionarios mencionados: espuchos, palmeta, rameras, garepa de la palmera.

Igualmente, encontramos un claro predominio de léxico del español general, junto con algunos canarismos como: palmero, cuya acepción peninsular es ligeramente diferente a la canaria, de la ‘persona encargada de atar las hojas de las palma para que no se pongan verdes’ a la de ‘la ocupación específica de personas especializadas en realizar la labor de subir a las palmeras, cortar los ramos y limpiar las palmeras’ y que el DBC lo define como ‘persona que se dedica a cortar los racimos de dátiles o las pencas de las palmeras’; la tamarera, que el DBC define como ‘palmera propia y característica de las Islas Canarias’, pero que nuestros informantes consideran como ‘palmera que da támaras, diferente a la palmera canaria’ y que se acerca bastante a la definición del DHECan como ‘Palmera datilífera [= árbol palmáceo que puede crecer hasta veinte metros de altura, de tronco áspero y cilíndrico, copa sin ramas y formada por las hojas, que son pecioladas, de tres a cuatro metros de largo, con el nervio central recio, leñoso y de sección triangular, flores amarillentas y por fruto los dátiles, en grandes racimos que penden a los lados del tronco, debajo de las hojas (Phoenix dactylifera)]’ ; támara, que el DRAE define como ‘palmera de Canarias’ y el DBC, en su acepción de La Gomera, recoge como ‘fruto de la palmera tamarera’ , que coincide con la de nuestros informantes, y que se asemeja al del DHECan ‘dátil [= fruto de la palmera]’ de procedencia portuguesa tâmara; y ramo, que el DRAE define de forma general como ‘rama de segundo orden o que sale de la rama madre’, ‘rama cortada del árbol’ o ‘conjunto o manojo de flores, ramas o hierbas’, que nada tienen que ver con el sentido que le dan nuestros informantes de ‘las ramas de la palmera formadas por los pírganos, las pencas, los dátiles y las púas de la palmera’ y que el DHECan considera como ‘rama [= cada una de las partes que nacen del tronco o tallo principal de la planta]’. .

A estas palabras, debemos añadir otros posibles canarismos como: espucho, que no recoge el DRAE y que aparece como espicho en el DBC, con esa vacilación anómala de la vocal tónica que pasa de la vocal palatal /i/ a la velar /u/, quizá debido a una mala realización fonética del hablante, aunque el término está muy generalizado en Gran Canaria (cumpliría la clasificación de Morera de canarismo fonético o tipo 3); palmeta, ‘la parte de atrás del ramo, donde tiene los espuchos o púas’ y no recogido en el DRAE, DBC ni DHECan (clasificación de Morera de canarismo léxico tipo 1c); ramera, es decir, ‘la parte de la palmera donde están los dátiles’ que tampoco recogen los diccionarios mencionados (clasificación de Morera de canarismo léxico tipo 1c); y garepa de la palmera, que se definida por el DBC como ‘cada una de las capas concéntricas el rolo de la platanera, una vez secas’ remitiendo únicamente a la platanera y no a la palmera, y que no recoge el DHECan (clasificación de Morera de canarismo léxico tipo 1c). Se trata de palabras que requieren de un estudio más extenso, para analizarlas con la profundidad que se merecen.

6. Conclusiones

El léxico de la labor artesanal de las empleitas de Veneguera tiene un origen indudablemente español y comparte las mismas palabras propias del oficio del trabajo de la palma que el resto del ámbito hispánico. A este nutrido grupo de palabras y lexías complejas, que actúan realmente como una palabra en su significado a pesar de tener varias en su significante, se le unen las que podemos considerar oficialmente como canarismos: naife y sereta, por un lado, en cuanto al léxico de las empleitas; y palmeros, tamarera, támara, pírgano, pencas y ramo, en cuanto al relacionado con el campo semántico de la palmera. Finalmente, con respecto a palabras y lexías complejas como estoñar, estoño, pulla, espuchos, palmeta, rameras y garepa de la palmera; ¿no podríamos considerarlo como canarismos también por su acepción diferente a lo existente, por su significante modificado o, simplemente, por no haberse recogido hasta ahora?

Para concluir, la recuperación del patrimonio cultural inmaterial que supone la lengua en todas sus variantes, en especial las dialectales y las relacionadas con oficios en vías de desaparición, es una actividad crucial en la actualidad cuyo fin primordial es evitar el paso al olvido de una infinidad de palabras que, al perder su funcionalidad tras la desaparición del oficio antiguo tradicional en el que se sustentaba, intente evitar el desplazamiento del fenómeno lingüístico conocido como léxico disponible, hacia otro aún peor que es el de mortandad léxica. Ello convertiría el interesante legado lingüístico y dialectal del léxico de los oficios tradicionales de Canarias en un verdadero desierto cultural.

Andrés Monroy Caballero
Doctor en Literatura y Teoría de la Literatura
Universidad de Las Palmas de Gran Canaria




BIBLIOGRAFÍA

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NOTAS

[1] Forma tradicional canaria de la palabra en género femenino.

[2] A partir de ahora utilizaremos esta abreviación para referirnos al Diccionario de la Real Academia.

[3] Igualmente, utilizaremos las siglas DBC, para referirnos al Diccionario básico de canarismos, y DHECan, para el Diccionario histórico del español de Canarias.

[4] La denominación habitual del helecho en Canarias, sobre todo en el habla rústica, es en femenino.



Léxico del trabajo artesano de las empleitas u hojas de palma trenzadas en Veneguera (Islas Canarias)

MONROY CABALLERO, Andrés

Publicado en el año 2021 en la Revista de Folklore número 467.

Revista de Folklore

Fundación Joaquín Díaz