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Revista de Folklore número

462



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La actividad del pastoreo en San Vicente del Raspeig (Siglos XIX y XX) (3ª parte)

CARBONELL BEVIA, Lola

Publicado en el año 2020 en la Revista de Folklore número 462 - sumario >



3.10. La obligación de declarar las cabezas de ganado

La necesidad de conocer y controlare el número de cabezas de ganado ha sido constante por parte de la Administración nacional y, provincial, pudiendo de esa forma succionar aquellas aportaciones económicas producidas por el ganado, aunque fuesen mínimas, a lo largo del siglo xx. En ocasiones demandando el rendimiento medio por cabeza de ganado[1], datos estadísticos pecuarios[2], sobre producción, consumo, importación, exportación y existencias de artículos y ganados[3].

El inicio de la guerra concentró el interés del gobierno republicano por el ganado, ante las necesidades exigidas por la guerra[4]: «(…) solicitando datos estadísticos pedidos por la Jefatura de los Servicios de Intendencia del Ministerio de Defensa Nacional-Ejército de Tierra (…), sobre número de cabezas de ganado ovino, cabrío, de cerda, vacuno, de leche, tiro y bravío caballar, asnal y mular (…)».

La alcaldía fue respondiendo por medio de la remisión de certificaciones del volumen de declaraciones juradas para la confección de censos de ganados y aves[5], de entregar las lanas procedentes del esquileo de los animales[6]: «(…) en cuya oficina le abonarán su importe (…)».

El inicio de la posguerra y nuevo régimen propició el interés, de nuevo por el conocimiento exacto del ganado existente en la población. De hecho, el censo pecuario publicado el 1 de julio de 1939[7]: «(…) III Año Triunfal (…)» se componía de ganado lanar (4 sementales, 15 carneros y 45 ovejas, 20n hembras de 1 o 2 años), ganado caprino (20 sementales, 595 cabras, 150 hembras de 1 a 2 años), ganado porcino (60 animales en cebo para la campaña anual) y ganado vacuno (2 vacas de cría ordeño).

Durante la década de 1940 rigió un control exhaustivo sobre la ganadería declarándose cualquier movimiento de ganado, tanto venta con traslado de animales a otras poblaciones[8], entrega en depósito de animales[9], número de tenedores de ganado en la localidad[10], celebración de ferias y mercados de ganados[11], e inspección e información sobre la producción de leche[12].

Al mismo tiempo se solicitó del Ayuntamiento de San Vicente del Raspeig la realización anual de censos ganaderos para conocer la situación del ganado. Gracias a esta documentación, en la actualidad se puede conocer la cantidad de cabezas de ganado existentes y, el precio de las mismas. En 1939, el precio de venta al público de reses lanares era de 6 pesetas por kilo[13]. En marzo de 1940, un documento enviado a la Dirección General de Abastecimiento y Transportes, para confeccionar un censo de población de San Vicente del Raspeig, especificaba con respecto a la ganadería que[14]: «(…) la cría de ganado de cerda, lanar y cabrío, es limitadísima por la carencia de pastos, dada la pertinaz sequía (…)». El censo pecuario realizado el 1 de julio de 1939 contiene ganado lanar[15] : 10 sementales, 20 carneros, 40 ovejas, 30 machos de 1 a 2 años, 25 hembras, 50 crías de 1 año, 70 crías nacidas durante 1939. Total 245); ganado cabrío (20 sementales, 20 machos castrados, 815 cabras, 20 machos de 1 a 2 años, 25 hembras, 300 crías nacidas en 1939. Total: 1180); ganado porcino (50 animales en cebo para la campaña anual).

Otro censo realizado en 1940 en este caso dirigido al Jefe del Centro de reclutamiento, Utilización y Reserva de Alicante Nº 18, expone la existencia de[16]: 150 cabezas de ganado lanar, 350 de cabrío y, 50 de cerda.

En 1953 el censo contabilizó[17]: «(…) Existen 100 vacas dedicándose a la producción lechera, sacrificándose únicamente las de deshecho, no existiendo por tanto ganado dedicado a la matanza.

Ganado cabrío. Lo mismo ocurre con esta clase de ganado que con la de vacuno reseñada anteriormente, ya que se destina la existente a la producción de leche.

Ganado lanar. 100 cabezas, las cuales se importan por los carniceros para su sacrificio, conforma se van consumiendo.

Ganado de cerda 30 cabezas (…)».

Los carniceros durante los primeros momentos de la posguerra se vieron obligados a emitir partes de sacrificios cuya información era recogido por el Inspector Veterinario Municipal[18] y la registraba en[19]: «(…) el libro Registro de matanza que se lleva en ese Ayuntamiento (…)». Dicho libro debía contener: «(…) número de reses vacunas sacrificadas (…) con indicación del carnicero a quién pertenece la res en vivo (…) declaración [de] enajenación [de la] totalidad o parte de los cueros producidos (…) para ordenar su recogida y pago con arreglo al precio de tasa y premio de administración, recogida y salaje (…) los carniceros susodichos sin orden expresa de esta Comisión [Comisión Provincial del Curtido] o excepción de si se trata de efectuar la venta a un recolector de pieles de la provincia establecido como tal con anterioridad al Glorioso Movimiento Nacional, pero en este último caso ha de solemnizarse la venta con intervención de Ud., para que nos puedan comunicar donde van a parar los cueros que se produzcan en ese pueblo.

En lo sucesivo, quincenalmente, ese Ayuntamiento debe remitir certificados de las reses vacunas sacrificadas y poner en conocimiento por una sola vez de los tenedores de cueros de esa, que tienen la obligación ineludible de declarar quincenalmente también, los cueros producidos, para con la mayor celeridad dar orden a fabricantes de curtidos para su adquisición y pago (…)».

Al mismo tiempo, el Inspector Veterinario Municipal debía remitir[20]: «(…) parte diario de sacrificios de reses en general que se realicen en el Matadero público y término municipal (…), especificando cuando se trate de reses vacunas y caballares nombre del propietario (…)».

La Comisión provincial de Curtidos emitió una relación indicativa de precios pagados por pieles de cabras (cabras 1ª, Cabriolas, Pastones 1ª, Aragón y, Cabritos 1ª) y corderos (Corderos Aragón-Navarra, Burgos-Ribera y Lechazos Aragón-Navarra). Las pieles se abonaban según el peso del animal y por docenas, especificando[21]: «(…) se sirva vigilar las transacciones que de dichas pieles se efectúen en ese pueblo, evitando se realicen ventas a precios superiores a los indicados y sancionando a aquellos que sin escrúpulo de ninguna especie traten en beneficio propio, de perjudicar la Economía Nacional (…)».

Las partes quincenales de pieles y cueros normalmente emitieron resultados negativos a lo largo del periodo comprendido entre 1939 y 1966[22].

La Comisión Provincial de Curtidos designó con carácter provisional un recogedor oficial de las pieles producidas en la localidad, que en 1939 fue Rafael Rico Cortés. Su función consistió en[23]: «(…) lograr un control verdad de pieles y cueros y evitar que se destinen a la venta clandestina algunos de ellos (…) poniendo en conocimiento de tales tenedores, carniceros de esa, que no pueden vender dichas pieles y cueros más que al nombrado Recogedor Oficial y siempre al precio de tasa, pues en caso contrario, las ventas que realizasen se considerarán clandestinas y sancionados los contratantes, con la mayor dureza (…)».

En 1946 fue dado de alta como tratante de pieles sin curtir Manuel Aguilar Oltra[24]: «(…) con domicilio en la calle Mayor Nº 32 (…)» que se abastecería de las pieles desechadas por[25]: «(…) los industriales carniceros [que] vienen vendiendo las pieles de las reses que sacrifican tal como las obtienen (…)».

Manuel Aguilar Oltra fue renovando su patente duranre los años 1948 y 1949[26], pero algunos carniceros desconocían en esa fecha quienes eran[27]: «(…) los recolectores autorizados por el Sindicato de la Piel a quienes se haya de vender los cueros vacunos que producen (…)»; por lo que la alcaldía comunicó a los carniceros[28]: «(…) cuiden de retener los cueros producidos y de realizar su entrega tan solo am los recolectores oficiales autorizados, exigiendo recibo de los mismos para que en todo momento pueda ser comprobado el destino (…)».

Manuel Aguilar continuó con su negocio de «(…) almacén-secadero de pieles y depósito de sebos (…) cuya industria produce nauseabundos y fuertes olores que hacen imposible la vida de enfermos y que impide llevar a efecto la vida normal prescrita por los facultativos de aires puros sin viciar (…)». El Ayuntamiento envió al Inspector Veterinario y de Sanidad para que comprobaran la certeza de la queja resultando que[29]: «(…) dicho almacén reúne las condiciones impuestas por la ley para esa clase de industria (…) ha encontrado que los productos de origen animal allí almacenados se encuentran en buen estado de conservación, notándose predominantemente el olor a desinfectante (…)».

El negocio de las pieles pasó a un nuevo titular José Aguilar Oltra, hermano del anterior, cuyo almacén de pieles e hallaba en 1975 en la calle General Ibáñez nº 12. El local era inspeccionado regularmente por el jefe local de Sanidad y, el Ingeniero Municipal[30].

3.11. La producción de lana

Desde 1936 a 1966 fueron emitiéndose partes negativos de producción de lana en San Vicente del Raspeig[31].

Los pastores sanvicenteros no tenían ganados ovinos durante el periodo 1900-1930, por lo tanto no podían hacer uso de la lana.

Durante esta época, los serranos sacaban rentables beneficios con la venta de ésta que iba destinada a rellenar colchones y, tejer ropa[32].

Paulatinamente, se fue introduciendo el ganado ovino y, la lana utilizada para el propio consumo familiar, o bien se vendía para completar el ajuar doméstico, vendiéndose a cubos, para rellenar almohadones y colchones. Su precio era muy bajo y, se medía en vellones[33].

Con la llegada del mes de mayo comenzaba el esquileo en la población del Raspeig. Se efectuaba en esta época para evitarles sufrimientos a los animales, causado por el calor[34].

Con la llegada de la segunda mitad del siglo xx, la lana fue perdiendo valor y, ya nadie la quería comprar, por lo que los pastores la regalaban o, bien, la tiraban[35].

El oficio de esquilador también fue perdiendo prestigio con el paso de los años y, quedando relegado solo a un individuo en la década de 1990[36].

El «Tío Quito, el esquilaor» fue uno de los especialistas en esquileo a principios del siglo xx, pelando a mano el ganado y, siendo un artesano muy reconocido entre los pastores[37].

Poco a poco, esta faena fue traspasándose a los pastores trashumantes que esquilaban el ganado ovino local antes de marcharse de nuevo a sus tierras, primero a mano y, posteriormente con máquina eléctrica[38].

En aquellos años de esquileo funcionaba el colchonero o «tafataner», oficio actualmente desaparecido con la defunción el último «Martino».

«Martino el tafataner», era palero, es decir, su trabajo consistía en deshacer el colchón de lana, airearlo y formarlo de nuevo, cosiendo el forro posteriormente a mano[39].

Con el dinero obtenido de la venta de la lana, el pastor pagaba al esquilador[40].

En algunas ocasiones se producía la demanda de esquiladores debiéndoles de buscar en cualquier sitio. 1938 fue uno de esos años en que fueron necesarios[41]: «(…) Al objeto de recoger ganado evacuado de la provincia de Castellón precisan gran cantidad de pastores y esquiladores. Ganarían los pastores 10 pesetas y abastecimiento y los esquiladores el jornal y dietas según costumbre. Ruego conteste urgentemente número de unos y otros que se podrían disponer en ese término, especificando nombre de ellos y en los esquiladores el jornal y dietas que tienen costumbre de cobrar en esa (…)».

Durante el verano de 1938 la lana fue muy buscada por la Delegación de Ganadería de Valencia[42]: «(…) como único organismo autorizado para ello (…)», siendo[43]: «(…) decretada por el Gobierno de la República la venta obligatoria de toda la lana procedente de esquileo existente en la zona leal y, delegada en esta Inspección la gestión de compra en toda la provincia de Alicante (…)».

Durante octubre de 1938 se repitió insistentemente desde varios organismos públicos mediante telegramas y comunicaciones, la necesidad de remitir con urgencia la información sobre la existencia de lana en la población[44] y, lavaderos de lana[45], indiciando la Inspección provincial Veterinaria que se inquiriese a los vecinos propietarios de ganado[46]: «(…) Carmen Lillo Beviá, 19b cabezas; Vicente Lillo Lillo, 29 cabezas; Antonio Canals Lillo 15 cabezas; (…) la declaración y presentación de la lana obtenida en el esquileo de los mismos, advirtiendo que será sancionado con delito de alta traición , la ocultación o falsedad de las declaraciones que se formulen (…)».

Una vez finalizada la Guerra Civil, al vida política se tranquilizó dejando de insistir cansinamente en la producción de lama, manifestándose a lo largo de la década de 1940, que[47]: «(…) la riqueza lanar (…) se limita a las reses importadas con destino al abastecimiento local, no existiendo por tanto operaciones de esquileo (…)», ya que[48]: «(…) la mayoría de los ganaderos de esta población, lo son de un número escaso de reses, habiendo destinado la lanas para usos domésticos y, siendo los mayores propietarios ganaderos los carniceros, quienes venden las pieles con sus lanas (…)».

3.12. Sanciones administrativas

Siempre se han producido actuaciones ilícitas a lo largo del siglo xx, pero especialmente se concentraron durante el conflicto bélico (1936-1939) y, la posguerra.

La picaresca fue muy variada, desde inculpaciones políticas a pastores de cabras[49]: «(…) Sírvame remitirme máxime urgencia informes conducta y antecedentes político sociales procesado Francisco Otero Fernández, natural Madrid 43 años, casado, cabrero, hijo Miguel y Josefa, vecino en la Partida del Raspeig. Acordado Sumarísimo instruyo 177 (…)».

Según consta en otro documento Francisco Otero Fernández[50]: «(…) carece de toda clase de bienes y su familia la integran la esposa y sus hijos menores de edad (…)».

La información personal fue enviada al Juez Provincial de Responsabilidades Política de Alicante. Unos meses después, a Francisco Otero le fue concedido el certificado[51]: «(…) de libertad condicional y de liberación de destierro (…)», que cumplía en las Colonias Penitenciarias Militarizadas, 1ª Agrupación de Dos Hermanas (Sevilla).

En 1940, el ganadero José Boix fue buscado para ser detenido por motivos relacionados con la jefatura de Abastecimiento y Transportes. Su[52] detención no pudo ser factible al desaparecer: «(…) de su domicilio con el pretexto de dedicarse a la compra-venta de ganado y, su esposa se halla en Alicante con un hijo enfermo, cuyo domicilio se ignora (…)».

Otros pudieron cometer fraude por ocultación de ganado[53]: «(…) Le acompaño relación de vecinos que según censo sanitario y declaraciones de años anteriores, son probables ocultadores de ganado, ya que a pesar de los bandos y avisos efectuados no han formulado declaración alguna (…)».

Y por posibles usurpaciones de ganado[54]: «(…) Ante la infinidad de quejas formuladas ante mi autoridad véome obligado a molestar a V. E., para que se digne intervenir y evitar sigan cometiéndose los frecuentes destrozos y saqueos de fincas y arbolados, enclavadas en este término municipal. Son muchas las viviendas saqueadas, cuyos casos podrían precisarse de donde desaparecen aves de todas clases, conejos, varias cabezas de ganado y frutos de la tierra.

Sin temor a equivocarme según informes que merecen crédito abrigo la sospecha que la mayor parte de estos robos o hurtos, son producidos por algunos legionarios o moros cuyo acuartelamiento radica en el campo de Aviación de Rabasa lindante con este término.

Estimando esta alcaldía como un deber el velar por la seguridad personal y tranquilidad de este vecindario se permitió establecer la oportuna vigilancia en toda esta zona de mi jurisdicción y, hallándose en el ejercicio de sus funciones el agente Vicente Marco García acompañado del Falangista Antonio Pastor Pastor, en la noche del 31 de agosto a las 2 de la madrugada pudieron divisar a cierta distancia al parecer un grupo de 4 maleantes que ha dicha hora transitaban, a quienes pidiéndole el alto contestándoles con una descarga cerrada de tiro de pistola cuya agresión fue repelida por los citados agentes dándose la fuga velozmente los desconocidos que no pudieron ser capturados. De tan lamentable agresión resultó herido de trío de arma de fuego el falangista mencionado Antonio Pastor Pastor, el referido hecho ocurrió en el Barrio denominado «Los Montoyos» de esta Población (…)».

El pastoreo en tierras ajenas y los desperfectos ocasionados, siguieron siendo temas clásicos en la ganadería. En 1940, los cabreros Juan Camarasa García, José Aleman y, Alfonso Jover fueron multados debiendo pagar una cantidad económica al propietario de la finca por[55]: «(…) supuestos perjuicios en sus propiedades (…)». Vicente Lillo García, el propietario, fue informado de que la devolución económica abonada por los cabreros no era correcta, debiendo devolverles las cantidades que debidamente les cobró: «(…) COMPARECENCIA. En San Vicente del Raspeig a veinticinco de marzo de mil novecientos cuarenta. Ante el Sr. Alcalde D. Juan Serna Lillo asistido de mí el Secretario comparecen, los vecinos de este pueblo Alfonso Jover García, José Alemañ Bernabeu y, Juan Camarasa García, todos mayores de edad, casados, de profesión cabreros, los cuales formulan la presente comparecencia, a los efectos de hacer constar, ciertos extremos relacionados con las cantidades que abonaron en los primeros meses de la liberación, al también vecino de esta Vicente Lillo García, por supuestos perjuicios ocasionados en las propiedades de este, que hacen en la siguiente forma:

Alfonso Jover García.- Manifiesta que a raíz de la citada liberación, fueron requeridos por el mencionado Lillo García para que le abonase quinientas pesetas, por los daños que decía le causó mi ganado compuesto por siete cabras, en sus tierras (unos dos jornales aproximadamente). En tal ocasión hace la oportuna protesta por dicha pretensión, ya que mi ganado no entró en las propiedades del interesado y, a pesar de ello y por temor de que llevara el asunto al Juzgado como me amenazaba, me vi en la necesidad de prestar mi conformidad abonándole trescientas cincuenta pesetas como vía de arreglo. La cantidad cobrada es a todas luces abusiva ya que los daños causados y, no por el dicente, están tasados en unas cincuenta a sesenta y cinco pesetas, pues se limitan solamente al arreglo de unos pequeños márgenes.

Que a pesar de no ser él, responsable de los daños mencionados y en evitación de todo litigio, se comprometió en unión de otros y como medio de transacción, a proceder a su reparación, no conformándose el interesado, que solamente deseaba indemnización en metálico.

José Alemañ Bernabeu, dice: Que fue requerido por Vicente Lillo García para que le abonara doscientas cincuenta pesetas, como daños causados por su ganado en un trozo de tierras de unos tres jornales en la Partida del Raspeig de este término, conminándome para que en el plazo de cinco días entregara dicha suma. Que protesté en aquel acto por tal requerimiento y que ante el temor de ser llevado al Juzgado, como se le amenazaba, hubo de acceder entregándole doscientas pesetas. Que no niega que su ganado pudiera pastar en alguna ocasión en dichos terrenos, pero que considera abusiva la indemnización que se obligó, toda vez que los daños que pudiera ocasionar, nunca hubieran podido tasarse en más de cincuenta pesetas.

Juan Camarasa García.- Manifiesta que al igual que su compañero Alemañ, fue requerido por el Sr. Lillo, a que abonara quinientas pesetas como indemnización por daños ocasionados por mi ganado en el trozo de tierra de tres jornales que antes se indica. Que ante el temor de ser llevado al Juzgado, hubo de acceder entregando trescientas cincuenta pesetas. Que los daños causados, si los hubo, consistieron solamente en la reparación de algunos márgenes, trabajos tasados en menos de cincuenta pesetas y, que a pesar de ello y ante la amenaza del Sr. Lillo, que son se avino a que nosotros reparásemos por nuestra cuenta dichos daños, tuvo que conformarse para no ir al Juzgado, a pesar de reconocer el atropello de que era víctima.

Los tres citados comparecientes, hacen constar, que hasta la fecha no se les ha devuelto cantidad alguna de las entregadas al citado Lillo García, dando por terminado este acto.

Leídas que les fue esta su manifestación, se ratifican en su contenido y, la firman el Sr. Camarasa y no los restantes por no saber estampando en su lugar la huella digital, con el Sr. Alcalde y conmigo el Secretario, de que certifico (…)».

En 1951 se produjo otro caso de este tipo con una denuncia de por medio[56]: «(…) presentada en esta alcaldía por el Servicio de Guardería Forestal con las diligencias instruidas en las que consta la comparecencia y declaración de los denunciado D. Manuel Llopis Espinós, D. Tomás García Sabater. D. José Pastor Mollá y D. Carlos Lillo Lillo (…)».

La situación más repetitiva fue la adulteración de la leche y, la venta de la misma en malas condiciones. El primer implicado fue Ramón Brotons Cantó multado con 200 pesetas[57]. En 1941 se produjo un segundo caso de adulteración de la leche analizando la misma y, obteniendo un resultado positivo[58]. El siguiente paso fue comprobar[59]: «(…) la capacidad y actual situación económica del vecino Manuel Ricarte Hurtado (…) que si bien no figura como contribuyente, por los informes adquiridos resulta ser propietario de la casa que ocupa y de un ganado, bienes que se estiman en unas ocho o diez mil pesetas (…)».

El fraude fue demostrado y el cabrero Manuel Ricarte Hurtado tuvo que abonar[60]: «(…) la multa de mil pesetas en expediente nº 2299 (…) por venta de leche adulterada (…). Resultando a precios abusivos (…). Para la satisfacción de la multa tiene plazo seis días improrrogables y a partir del día en que le fuere comunicado, lo que hará ingresando en cualquier banco Sucursal de esa localidad o mediante giro telegráfico o postal, siempre dirigido a la cuenta que figura a nombre de esta Fiscalía en la Sucursal, con la advertencia de que el resguardo de ingreso o recibo de giro, le será canjeado por el resguardo oficial de la multa, expedidos por esta Fiscalía; en defecto de Bancos o estafetas, consignará el importe de multa, en la Secretaría del Ayuntamiento la que quedará obligada de remitir su importe a esta fiscalía, por el medio más rápido y seguro, así como todos los resguardos o recibos que recabará de los sancionados para canjeo.

Transcurrido dicho plazo, sin que la haya satisfecho o no se recibiera el resguardo de ingreso, recibo de giro o comunicación del Ayuntamiento, se propondrá su inmediata detención y destino a un Batallón disciplinario de trabajo o reclusión en cárcel, como sanción principal, haciendo no obstante uso de la vía de apremio, por el procedimiento Judicial, con el embargo de sus bienes inclusive y a fin de acreditar su insolvencia total o parcial, como sanción accesoria y, con la obligación de sufragar gastos y costas judici8ales, a más de la multa.

La multa no podrá ser objeto de condonación no de reducción sino es satisfactoria y una vez esto, podrá entablar recurso dentro del plazo de dos días hábiles al de su notificación, con consignación del 50% del importe de la misma, cuya consignación, le sería devuelta, si no se apreciaren circunstancias de temeridad y en virtud de Acuerdo de Superioridad. También podrá entablar recurso, sin satisfacer la multa ni la consignación mencionada, dentro del plazo de dos días hábiles, siempre que acredite su insolvencia en dicho plazo; pero, en este caso, si se considera temerario, sufrirá reclusión de permanencia en Batallón Disciplinario o Cárcel, como ampliación igual a la mitad del tiempo que se le impusiere (…)».

3.13. De sol a sol: El horario del pastor

Como dice el epígrafe, el horario del pastor era de solo a sol, es decir desde el amanecer al atardecer.

Los pastores de San Vicente del Raspeig vestían de igual forma en invierno que en verano, puesto que en el campo de San Vicente del Raspeig, no se producen cambios bruscos en la climatología. En verano, la vestimenta se componía de pantalón de pitillo oscuro, blusón blanco o negro y chaleco. En la cabeza llevaban sombrero de paja y, en los pies calzaban «albargas» –alpargatas hechas de «llata», material vegetal parecido al esparto[61]–. El pastor solía llevar exclusivamente en los primeros años del siglo xx, una onda.

En invierno, el que podía permitírselo solía calzar calzas de lana junto a las albargas. Blusa negra y, pantalón negro de pana o paño, bufanda de lana negra tejida a máquina y gorra de tela en la cabeza. Bajo de la blusa, el pastor se cubría con prendas de abrigo, camisetas de felfa y, camisa[62]. El garrote alto fue utilizado durante el siglo xix y, primeros años del siglo xx. Luego los pastores contemporáneos abandonaron este utillaje para servirse del garrote corto y, tradicional, que todavía se venden en las ferias, en la actualidad.

El pastor se levantaba de madrugada –entre las cuatro y las seis horas–, ordeñaba el ganado, se preparaba el desayuno consistente en una fuerte ingesta energética –gachamiga[63]–. Otros desayunaban una taza de leche con sopas de pan[64] y, a continuación se preparaba el «zurró» o «coixinera» –bolsa de tela que se ataba con un hilo de esparto o cáñamo–, en cuyo interior se guardaba el almuerzo consistente en un pedazo de pan, una sardina, o un pedazo de tocino, o un trozo de bacalao, o bien un tomate[65].

Después salía a vender la leche bien a la población o a Alicante, a domicilio, o al mercado. Retornaba y sacaba el rebaño y, se marchaba al campo a pastorearlo.

Las horas pasaban lentamente y el pastor, siempre solo con su rebaño, se dedicaba a trenzar esparto y fabricarse sus propias alpargatas.

Cuando lo creían conveniente comían. Si tenían sed, bebían agua en los charcos o buscaban algún aljibe cercano[66].

Por la tarde, al oscurecer retornaban de nuevo con el ganado a sus casas, guardaban en el establo a los animales y, cenaban. La alimentación nocturna consistía en el plato fuerte del día que hubiera cocinado la esposa del pastor: Olleta, guisados, etc. Algunos pastores seguían haciendo «cordeta», después de la cena y, a continuación se acostaban a dormir.

Algún día la tarea se alteraba debido a que los tratantes de ganado llegaban al puerto de Alicante procedentes de Barcelona, con sus ganados que vendían a los pastores locales. Estos solían adquirir cabras flacas porque eran más baratas. Una vez que se había efectuado la transacción, los pastores tomaban la actual carretera hacia San Vicente del Raspeig y, caminaban junto al ganado. Cuando el pastor consideraba que el animal había crecido y engordado, de nuevo los desplazaban hasta el puerto de Alicante y, volvían a venderlos a los tratantes de ganado, que las embarcaban hacia Barcelona[67].

El ganado se quedaba en el establo localizado en una zona de la vivienda. Otros pastores alquilaban el establo para guardar el rebaño a cambio del estiércol producido por el ganado. El estiércol era utilizado como abono por el agricultor, produciéndose una simbiosis entre agricultores y ganaderos.

El pastor se guiaba mirando la luna para saber cuando debía limpiar el establo. Si la luna estaba en creciente, no se debía limpiar el establo, porque se reproducían las pulgas. Por lo tanto, la limpieza debía hacerse cuando la luna estaba en menguante. Además, el día de la semana también le importaba al pastor para realizar la limpieza del establo. Por lo tanto, si la luna estaba en menguante y era viernes, se trataba de la fecha ideal[68].

A lo largo del siglo xx, las costumbres con respecto a la vestimenta, la alimentación, han ido variando y evolucionando de forma paralela a las costumbres de la sociedad. Los pastores seguían manteniendo la tradición de limpiar el establo cuando la luna fuera propicia para ello.

A partir de los años setenta del siglo xx, los establos comenzaron a incorporar piezas de aluminio –comederos, bebederos, etc.-, por su mejor limpieza. Muchos de los establos se fueron formando con desechos de otros materiales: Puertas de madera viejas, somieres oxidados, techos de uralita, etc.

La vestimenta también ha variado, dejando inutilizado el antiguo blusón negro por un práctico mono de mecánico que cubre todo el cuerpo[69].

El horario del pastor se adaptó y, redujo, debido a quedar relegado a oficio secundario, debiendo los pastores sobrevivir con un trabajo estable fuera del pastoreo y, dedicarse a ello en sus horas libres

3.14. La introducción del perro como animal de trabajo

Durante el último o cuarto del siglo xix, los pastores de San Vicente del Raspeig no utilizaban perros para ayudar a cuidar el rebaño. Eran los pastores, los que exclusivamente se ocupaban del rebaño, valiéndose tan solo de silbidos guturales.

A partir de 1940 comenzó a incorporarse la figura del pero como cuidador del ganado, utilizándose canes autóctonos como el podenco. Poco a poco se fueron introduciendo razas alóctonas propias del pastoreo de otras zonas: Serranía de Cuenca y Teruel, Pirineo catalán y, aragonés.

Los perros utilizados por los serranos eran de tamaño mediano y largas crines. Los trashumantes fueron regalando algunos perros a los pastores locales, siendo educados para cuidar los rebaños en principio de cabras y, luego mixtos[70]. Estos perros eran denominados por los serranos «careas»[71].

Los perros no tenían ningún trato especial por parte del pastor, era solo un compañero de trabajo, al que se le alimentaba con pan duro, algarrobas e higos[72]. Era enseñado por el pastor y, por otro ejemplar de su misma raza, veterano. Las hembras aprendían mejor y más rápido que los machos y, su labor era admirada por el pastor[73].

Los serranos acostumbraban a cortar las orejas y el rabo a los cachorros, costumbre que se mantuvo entre los pastores locales, como razón higiénica impidiendo de esta forma las picaduras de los insectos y las garrapatas. Las tijeras empleadas eran caseras y, la única forma con que cortaban la hemorragia era con «Mercromina», un antiséptico[74].

El aspecto físico del perro pastor arraigado en San Vicente del Raspeig es muy similar al perro de «Pastor Catalán» o «Gos d´ atura».

3.15. La actividad de la mujer en la vida del pastor

A la mujer nunca se le dio importancia que realmente ha tenido y tiene. La esposa del pastor se levantaba también de madrugada y preparaba el desayuno del pastor. Le ayudaba a ordeñar las cabras y, posteriormente a repartir la leche.

Además de sus quehaceres diarios como ama de casa y, madre, colaboraba en la economía familiar elaborando cuajada y, quesos para la alimentación familiar y, la venta al público.

La cuajada se elaboraba para el consumo familiar con la leche sobrante y, era otra forma de transformar la leche. Se preparaba mezclando el jugo de una hoja de palera con la leche fresca[75]. Otras mujeres empleaban el zumo de limón para cuajar la leche[76]. También se preparaba arroz con leche como postre[77].

El queso se elaboraba con leche fresca hervida con el «cuallaret», consistente en la placenta de los corderos recién nacidos, seca al sol. Esta mezcla cuajaba la leche de inmediato y, mientras hervía la mujer extraía con un colador los cuajos y, los colocaba en un trapo limpio, el cual se apretaba para extraer el suero. A continuación, se colocaba la masa de queso en la tabla de madera, para elaborar el queso y, se apretaba con una cinta de esparto trenzado, para extraerle de nuevo el suero del interior y, apelmazarlo. Allí reposaba un tiempo y, luego se sacaba e introducía en un cántaro durante un día completo, con agua y sal. Al día siguiente se extraían y, se llevaban a vender, introducidos dentro de un cántaro, para que no se estropeasen[78].

Otras mujeres del Raspeig utilizaban el corazón de la alcachofa para cuajar la leche y, transformarla en queso[79].

La economía del pastor era pobre, por lo que la esposa debía ingeniárselas para vivir con pocos medios. El «raïm de pastor» eta uno de los productos silvestres adaptados a la cocina pastoril. Como dice el refrán: ¡Qué coses més grans que cria el Senyor, per dalt les teulades raïmet de pastor! Este brote silvestre se arrancaba del suelo, se lavaba y se introducía con vinagre y sal, en un recipiente donde debía permanecer entre 8 y 15 días. Pasados estos días ya se podía ingerir[80].

La mujer del pastor, por la noche le preparaba la cena a su esposo y, tejía, remendaba, planchaba, etc.

3.17. La actualidad del pastoreo en las tierras del Raspeig a finales del siglo xx

El ganado existente en la década de los años noventa del siglo xx, fue producto de la introducción paulatina de los serranos, portadores de ganado ovino.

La raza segureña o «seureña», como coloquialmente es conocida por los pastores[81]: «(…) debe su nombre al área geográfica de procedencia, coincidente con la cabecera del río Segura (…). Pertenece al tronco Entrefino y está estrechamente emparentada con la Manchega, con la que comparte muchas áreas (…) ligada a un medio seco, de suelo pobre y diversos aprovechamientos agrícolas (…)».

La raza manchega es la otra gran raza ovina trabajada en la población de San Vicente del Raspeig[82]: «(…) Toma su nombre de la región de la Mancha (…) es raza de triple actitud, adscrita a llanuras resecas y calcinadas por el sol (…). Patuda y andariega, repasa barbechos y aprovecha rastrojeras en amplios y abiertos careos o agrupa efectivos en pasturas de majuelos y riciales. A la inversa, se adapta a cualquier sistema de intensificación y soporta periodos de larga estabulación sin el menor riesgo de rechazo (…)».

Estos tipos de ganado se unieron a las ya tradicionales cabras murciana-granadina y, malagueña, permaneciendo en la actualidad y, conformando ganados mixtos.

En los últimos años, Antonio Carbonell Pastor introdujo un tipo de cabra antes desconocida en San Vicente del Raspeig, la cabra de monte denominada «Serrana de Castilla y Levante» o «Blanca celtibérica»[83], cuyos chotos fueron empleados para la venta de carne[84].

Los ganaderos con ganado caprino en explotación –en 1996, momento de la recogida de datos para este trabajo-, rentabilizaban la venta de leche de cabra para su venta. Para ello han tenido que modernizarse adquiriendo contenedores frigoríficos herméticos y asépticos que mantienen la leche a la temperatura ideal, hasta el momento de su recogida, por un camión-cuba, que traslada la leche hasta la empresa productora de queso. Pedro Santamaría Medrano y, Vicente Sogorb Blasco son los ganaderos que se dedican a la venta de leche fresca[85].

La mayor parte del ganado actual se dedica a la venta como carne[86], manteniéndose el ganado cabrío para el destete de los pequeños corderos, que son separados de sus madres[87].

El ganado vacuno, en cambio, ha ido disminuyendo de número a lo largo del siglo xx, quedando relegado en la actualidad a un solo ganadero que lo mantiene: Juan Vicente Fuentes Carratalá. Su ganado contiene varias vacas españolas, francesas y, alemanas -12 hembras y un macho-. La leche es el único producto que obtiene para la venta a una empresa productora de queso fresco. Tan solo la vaca se vende para carne cuando es vieja y no produce leche[88].

La totalidad del ganado se encuentra estabulado. Los pastores han visto reducidos los lugares de pastoreo debido al auge constructivo en las últimas décadas. El ganado todavía se halla ubicado en casas de labranza, por lo que aún se encuentran en los alrededores bancales por donde pastorean el ganado. En los últimos años, la circulación también se ha visto intensificada en los caminos rurales, por lo que los pastores se veían impedidos para cruzar ciertos caminos, ahuyentándosele el ganado[89].

La expansión de la población hacia el campo, construyéndose edificaciones para vivir a lo largo de todo el año, ha creado conflictos entre pastores y, vecinos, puesto que éstos últimos, solo ven las molestias provocadas por los insectos o los olores y, no entienden que los ganaderos están en su terreno desde siglos atrás, desarrollando una actividad importante y, poco valorada por la sociedad.

4. Conclusiones

La ganadería ha ido unida a la agricultura desde tiempos ancestrales. Ha sido una forma de vida ligada simbióticamente a la tierra, proporcionando alimento al ganado a cambio de abono para el mismo.

El pastoreo ha sido un oficio heredado de padres a hijos, unido al amor por los animales y, al paisaje. Ha sido un trabajo ecológico, muy poco valorado por la sociedad, debido a las pocas ganancias obtenidas por los mismos.

Los problemas vividos por los ganaderos en el siglo xviii se prolongaron a lo largo del siglo xix y, aminoraron durante el xx, debido a la imposición de una serie de normas reguladoras sobre el ganado.

El proceso de retroceso sufrido por la ganadería local a lo largo del siglo xx se vio incrementado a partir de la segunda mitad del siglo, viéndose reducido el número de ganados y, pastores a los que prácticamente existen en la actualidad.

El incremento del número de habitantes de San Vicente del Raspeig en las últimas décadas, ha producido un aumento de las construcciones dentro y fuera del casco urbano, trasladando gran parte de la población su residencia, al campo y, conllevando con ello, la reducción de pastizales, así como, de espacios para pastorear el ganado.

El aumento del volumen de molestias producidas por el ganado a los nuevos vecinos y, la descripción total de los antiguos caminos pecuarios convirtiéndose muchos de aquellos tramos en caminos rurales asfaltados.

En Villajoyosa (Alicante).

A 4 de noviembre, 2019.




NOTAS

[1] (206). AAASVR. Legajo año 1923-1924. Correspondencia despachada. 1 marzo, 1924. AAASVR. Legajo año 1936. Correspondencia oficial. Minutas. 27 marzo, 1936.

[2] (207). AAASVR. Legajo año 1925. Correspondencia despachada. 24 febrero, 1925.

[3] (208). AAASVR. Legajo año 1927. Correspondencia cumplimentada. 23 febrero, 1927.

[4] (209). AAASVR. Legajo año 1937. Correspondencia cumplimentada. 29 octubre, 1937.

[5] (210). AAASVR. Legajo año 1938. Correspondencia oficial. 12 febrero, 1938. 17 abril, 1938. 13 diciembre, 1938.

[6] (211). AAASVR. Legajo año 1938. Correspondencia oficial. 28 diciembre, 1938. Comunicación dirigida a Carmen Lillo Beviá, Vicente Lillo Lillo, Antonio Canals Lillo. 15 noviembre, 1938.

[7] (212). AAASVR. Legajo año 1939. Correspondencia cumplimentada. 4 mayo, 1939. 4 julio, 1939. 19 junio, 1939. AAASVR. Legajo año 1940. Correspondencia cumplimentada. 22 julio, 1939.

[8] (213). AAASVR. Legajo año 1939. Correspondencia cump0limentada. 14 agosto, 1939. Se trata de 18 reses de lanar y, 2 de cabrío. AAASVR. Legajo año 1941. Minutas. 14 mayo, 1940. 10 corderos al matadero de Alicante.

[9] (214). AAASVRR. Legajo año 1939. Correspondencia cumplimentada. 5 septiembre, 1939. 1 cerda y 7 lechones hijos de la misma.

[10] (215). AAASVR. Legajo año 1941. Minutas. Carpeta 1. 27 noviembre, 1941.

[11] (216). AAASVRR. Legajo año 1941. Minutas. Carpeta 1. 16 diciembre, 1941.

[12] (217). AAASVR. Legajo año 1946. Minutas. 18 junio, 1946. «(…) Interesando a esta Corporación conocer la producción de leche que en la actualidad obtiene el ganadero Rafael Brotons Cantó, de la partida de Torregroses de esa y que según la declaración del Sindicato vertical de ganadería posee 12 vacas (…)».

[13] (218). AAASVR. Legajo año 1939. Correspondencia cumplimentada. 25 noviembre, 1939.

[14] (219). AAASVR. Legajo año 1940. Minutas. 3 enero, 1940.

[15] (220). AAASVR. Legajo año 1940. Correspondencia cumplimentada. 14 febrero, 1940.

[16] (221). AAASVR. Legajo año 1940. Correspondencia cumplimentada. 15 febrero, 1940.

[17] (222). AAASVR. Legajo año 1953. Minutas. 25 junio, 1953.

[18] (223). AAASVR. Legajo año 1941. Minutas. Carpeta 1. 6 septiembre, 1941. 20 octubre, 1941. 21 octubre, 1940.

[19] (224). AAASVR. Legajo año 1939. Correspondencia cumplimentada. 7 octubre, 1939. Comunicación dirigida a D. Vicente Lillo Lillo y D. José Marco García.

[20] (225). AAASVR. Legajo año 1940. Correspondencia cumplimentada. 30 enero, 1940.

[21] (226). AAASVR. Legajo año 1930. Correspondencia cumplimentada. 6 diciembre, 1939.

[22] (227). AAASVR. Legajo año 1939. Correspondencia cumplimentada. 2 diciembre, 1939. AAASVR. Legajo año 1940. Minutas. 30 septiembre, 1940. AAASVR. Legajo año 1946. Minutas. 3 enero, 1946. AAASVR. Legajo año 1951. Minutas. 2 enero, 1951. AAASVR. Legajo año 1960. Minutas 2. Diciembre, 1960. AAASVR. Legajo año 1962. Minutas. Carpeta 2. 1 diciembre, 1962. AAASVR. Legajo año 1963. Minutas 1. 3 abril, 1963. AAASVR. Legajo año 1963. Minutas. 4 octubre, 1963. 27 diciembre, 1963. AAASVR. Legajo año 1964. Minutas 1. 3 agosto, 1964. AAASVR. Legajo año 1966. Minutas 2. 1 agosto, 1966.

[23] (228). AAASVR. Legajo año 1939. Correspondencia cumplimentada. 18 noviembre, 1939. Comunicación enviada a Juan Serna, J. Marco, Vicente Lillo, Antonio Canals y, Carmen Lillo.

[24] (229). AAASVR. Legajo año 1946. Minutas. 14 agosto, 1946.

[25] (230). AAASVR. Legajo año 1946. Minutas. 31 octubre, 1946.

[26] (231). AAASVR. Legajo año 1948. Minutas. Carpeta 1. 3 enero, 1948. AAASVR. Legajo año 1949. Minutas. Carpeta 1. 14 julio, 1949.

[27] (232). AAASVR. Legajo año 1948. Minutas. Carpeta 2. 7 agosto, 1948.

[28] (233). AAASVR. Legajo año 1948. Minutas. Carpeta 2. 20 septiembre, 1948. Comunicación dirigida a Vicente Lillo Lillo, Manuel Marco Lillo, Carmen Lillo Beviá, Eduardo Angüis Lillo, Antonio Canals Lillo y Fulgencio Pelegrín Soler.

[29] (234). AAASVR. Legajo año 1946. Minutas. 26 agosto, 1949.

[30] (235). AAASVR. Legajo año 1975. Minutas 1. 31 mayo, 1975. 12 agosto, 1975.

[31] (236). AAASVR. Legajo año 1936. Correspondencia oficial. Minutas. 19 septiembre, 1936. AAASVR. Legajo año 1937. Correspondencia oficial. Minutas. 14 octubre, 1937. AAASVR. Legajo año 1938. Correspondencia oficial. 24 octubre, 1938. AAASVR. Legajo año 1949. Minutas. Carpeta 1. 5 enero, 1949. AAASVR. Legajo año 1953. Minutas. 4 abril, 1953. AAASVR. Legajo año 1960. Minutas. 22 febrero 1960. 1 abril, 1960. 22 agosto, 1960, 1 octubre, 1960. 22 agosto, 1960. 1 octubre, 1960, 2 noviembre, 1960. AAASVR. Legajo año 1962. Minutas. Carpeta 1. 2 enero, 1962. 2 julio, 1962. AAASVR. Legajo año 1963. AAASVR. Legajo 1964. Minutas 1. 2 marzo, 1964. 3 agosto, 1964. AAASVR. Legajo año 1966. Minutas 1. 3 enero, 1966.

[32] (237). PÉREZ CARBONELL, Miguel.

[33] (238). PASTOR TORTOSA, Domitila. Nacida en 1924 en Agost. Hija de Pastor y esposa de pastor. Entrevista realizada en diciembre de 1996. FUENTES SEGURA, Ramón.

[34] (239). SIIRVENT BAEZA, José. Nacido en 1930 en San Vicente del Raspeig. Pastor. Entrevista realizada en diciembre, 1996.

[35] (240). DOMENECH GARCÍA, Vicente.

[36] (241). DOMENECH GARCÍA, Vicente.

[37] (242).CARBONELL PASTOR, Antonio.

[38] (243). FERRÁNDIZ SEGURA, Ramón y Vicente. DOMENECH REDONDO, José María.

[39] (244). FERRÁNDIZ LILLO, Juan.

[40] (245). PASTOR ANTÓN, Manuel. Nacido en 1912 en San Vicente del Raspeig. Pastor. Entrevista realizada en diciembre, 1996. DOMENECH REDONDO, José María.

[41] (246). AAASVR. Legajo año 1938. Comunicaciones. 27 junio, 1938.

[42] (247). AAASVR. Legajo año 1938. Comunicaciones. Telegrama procedente de Gobierno Civil. 8 septiembre, 1938.

[43] (248). AAASVR. Legajo año 1938. Comunicaciones. Circular. Dirección General de Ganadería e Industrias Pecuarias. Inspección Provincial veterinaria. 22 septiembre, 1938.

[44] (249). AAASVR. Legajo año 1937. Correspondencia cumplimentada. 14 octubre, 1938. Telegrama procedente de Gobierno Civil.

[45] (250). AAASVR. Legajo año 1938. Comunicaciones, 10 octubre, 1938. Telegrama procedente de Gobierno Civil.

[46] (251). AAASVR. Legajo año 1938. Comunicaciones. 27 octubre, 1938.

[47] (252). AAASVR. Legajo año 1940. Minutas, 28 junio, 1940.

[48] (253). AAASVR. Legajo año 1948. Minutas. Carpeta 2. 9 octubre, 1948.

[49] (254). AAASVR. Legajo año 1939. Correspondencia cumplimentada. Telegrama procedente de Alicante. Juzgado militar. Letra B. 20 julio, 1939.

[50] (255). AAASVR. Legajo año 1941. Minutas. 7 mayo 1941.

[51] (256).AAASVR. Legajo año 1941. Minutas. Carpeta 1. 25 agosto, 1941.

[52] (257). AAASVR. Legajo año 1940. Correspondencia cumplimentada. Telegrama procedente del Gobierno Civil de Alicante. 23 julio, 1940. Comunicación dirigida por el brigada del puesto de la Guardia Civil de San Vicente al Sr. Alcalde de la localidad. 24 julio, 1940.

[53] (258). AAASVR. Legajo año 1951. Minutas. 20 agosto, 1951.

[54] (259). AAASVR. Legajo año 1939. Correspondencia cumplimentada. 2 septiembre, 1939.

[55] (260). AAASVR. Legajo año 1940. Minutas. 26 marzo, 1940. AAASVR. Legajo año 1941. Minutas. 25 marzo, 1940.

[56] (261). AAASVR. Legajo año 1951. Minutas. 9 octubre, 1951.

[57] (262). AAASVR. Legajo 1938. Correspondencia oficial. Agosto, 1938.

[58] (263). AAASVR. Legajo año 1941. Minutas. 12 mayo, 1941.

[59] (264). AAASVR. Legajo año 1941. Minutas. 14 junio, 1941.

[60] (265). AASVR. Legajo año 1941. Minutas. Carpeta 1. 11 agosto, 1941.

[61] (266). LILLO LILLO, Providencia. Nacida en 1934 en San Vicente del Raspeig. Su padre hacía alpargatas. Entrevista realizada en diciembre de 1996. La fuente oral especifica que con la «llata» se fabricaba una cuerda con cinco cabos para formar la suela de la alpargata. En la puntera se trenzaba formando la parte delantera del calzado. La misma operación se repetía en el talón, de donde partían lateralmente dos hilos trenzados que servían para anudar el calzado. Dicho calzado se llevaba indistintamente en invierno y verano, la única diferencia era en verano con el pie descubierto y, en invierno con calzas.

[62] (267). PÉREZ CARBONELL, Miguel. PÉREZ CARBONELL, Rosa. Nacida en San Vicente del Raspeig en 1918. Hija y nieta de pastores. Entrevista realizada en diciembre, 1996.

[63] (268). FUENTES SEGURA, Ramón. FUENTES SEGURA, Vicente. Nacido en 1925 en San Vicente del Raspeig. Entrevista realizada en diciembre 1996. La fuente oral recuerda estos hábuit9os en la vida laboral de su padre Ramón Fuentes González, nacido en 1892.

[64] (269). CARBONELL PASTOR, Antonio.

[65] (270). CARBONELL PASTOR, Antonio. FUENTES SEGURA, Ramón y Vicente. PÉREZ CARBONELL, Rosa.

[66] (271). CARBONELL PASTOR, Antonio. Su padre Antonio Carbonell Lillo, nacido en 1902 era uno de los pastores que se dedicaban a efectuar este trabajo. FUENTES SEGURA, Ramón y Vicente, cuentan como su padre Ramón Fuentes González, nacido en 1892, se entretenía haciendo alpargatas de esparto. «Un día se hacía la cordeta…», etc. CARBONELL PASTOR, Antonio. PÉREZ CARBONELL, Rosa.

[67] (272). PÉREZ CARBONELL, Miguel.

[68] (273). PÉREZ CARBONELL, Antonio. Nacido en 1928 en San Vicente del Raspeig. Pastor jubilado. Entrevista realizada en diciembre 1996. PÉREZ CARBONELL, Andrés. Nacido en 1922 en San Vicente del Raspeig. Pastor jubilado. Entrevista realizada en diciembre de 1996. DOMENECH GARCÍA, Vicente. FUENTES SEGURA, Ramón y Vicente.

[69] (274). LÓPEZ RAJA, Francisco.

[70] (275). PÉREZ CARBONELL, Miguel. SIRVENT BEVIÁ, José. La fuente oral especifica que los serranos le regalaron un perro de pastor en la década de 1950 y, de esos ejemplares han ido criando y, utilizando a sus descendientes en el pastoreo del ganado.

[71] (276). SIRVENT BEVIÁ, José.

[72] (277). CARBONELL PASTOR, Antonio.

[73] (278). CARBONELL PASTOR, Antonio. SIRVENT BEVIÁ, José.

[74] (279). FUENTES SEGURA, Ramón y Vicente. FUENTES CARRATALÁ, Juan Vicente. Nacido en 1953, en San Vicente del Raspeig. Ganadero. Entrevista realizada en diciembre de 1996. LÓPEZ RAJA, Francisco.

[75] (280). PÉREZ CARBONELL, Miguel. Su madre Rosa Carbonell Lillo nacida en 1883 era la encargada de su elaboración.

[76] (281). FERRÁNDIZ LILLO, Juan.

[77] (282). PÉREZ CARBONELL, Rosa.

[78] (283). PÉREZ CARBONELL, Miguel. PÉREZ CARBONELL, Rosa. PASTOR TORREGROSA, Domitila. SIRVENT BEVIÁ, José. DOMENECH GARCÍA, Vicente. PÉREZ CARBONELL, Antonio. CARBONELL PASTOR, Antonio. FUENTES SEGURA, Ramón y Vicente. PASTOR ANTÓN, Manuel. DOMENECH REDONDO, José María. SABATER ROVIRA, Vicente.

[79] (284). FERRÁNDIIZ LILLO, Juan.

[80] (285). DOMENECH GARCÍA, Vicente.

[81] (286). SÁNCHEZ BELDA, Antonio. Página 453 y 454.

[82] (287). SÁNCHEZ BELDA, Antonio. Página 259.

[83] (288). SÁNCHEZ BELDA, Antonio. Página 23.

[84] (289). CARBONELL PASTOR, Antonio.

[85] (290). SANTANA MEDRANO, Pedro. SOGORB BLASCO, Vicente.

[86] (291). DOMENECH REDONDO, José María.

[87] (292). FERRÁNDIZ LILLO, Juan. SIRVENT BEVIÁ, José.

[88] (293). FUENTES CARRATALÁ, Juan Vicente.

[89] (294). DOMENECH GARCÍA, Vicente.



La actividad del pastoreo en San Vicente del Raspeig (Siglos XIX y XX) (3ª parte)

CARBONELL BEVIA, Lola

Publicado en el año 2020 en la Revista de Folklore número 462.

Revista de Folklore

Fundación Joaquín Díaz