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Revista de Folklore número

390



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La musealización de la etnografía en Castilla y León

HERRERO MORAN, Blanca Flor

Publicado en el año 2014 en la Revista de Folklore número 390 - sumario >



La musealización de la etnografía es un proceso internacional que merece ser estudiado desde distintos ámbitos y puntos de vista. La comunidad de Castilla y León cuenta con numerosos museos y colecciones de etnografía, surgidos mayoritariamente en las últimas tres décadas, dignos de analizar tanto de forma global como individual.

Clasificación de los museos según la temática

Existen numerosas formas de clasificar a los museos, y es el contenido o la disciplina la primera opción utilizada y la más empleada.

El ICOM (International Council of Museums), como máximo organismo de las instituciones museísticas, se ha encargado a lo largo de los años de identificar los tipos de museos existentes. En 1963, según la naturaleza de sus colecciones, identificó las siguientes tipologías: museos de arte; museos de historia; museos de etnología, etnografía y de arte popular; museos de la historia o de las ciencias naturales; y museos de la ciencia y la técnica. Y, en 1975, amplió las tipologías museísticas: museos generales de arte o especializados; museos de historia natural; museos de etnología y folklore; museos históricos; museos de las ciencias y técnicas; museos de ciencias sociales y servicios sociales; museos de comercio y comunicaciones; y museos de agricultura y productos del suelo.

Varios profesionales han aportado clasificaciones museísticas partiendo de la temática (según el contenido o la disciplina). A nivel internacional destacan las clasificaciones aportadas por Henri Rivière, Luigi Salerno, Timothi Ambrose y Crispin Paine. Dentro del panorama nacional sobresalen las clasificaciones de Juan Antonio Gaya Nuño, María Luisa Herrera Escudero, Aurora León Alonso, Francisca Hernández Hernández, Luis Alonso Fernández y Josep Ballart Hernández.

Georges Henri Rivière diferencia cuatro categorías museísticas: unidisciplinares, pluridisciplinares, pluridisciplinares especializados e interdisciplinares. Dentro de los unidisciplinares o especializados se incluyen: museos de arte (de artes plásticas, gráficas o aplicadas; de espectáculo, de danza, de literatura, de fotografía y cine, de arquitectura); museos de ciencias humanas (de historia, etnología-antropología y folclore, de pedagogía, de medicina e higiene, del descanso, o de otras ciencias); museos de ciencias de la tierra (de física, de química, de ciencias naturales, de ecología, de parques naturales); museos de ciencias exactas (de astronomía, matemáticas); y museos de ciencias avanzadas (de industria, tecnología, información). Los pluridisciplinares o mixtos están dedicados a varias disciplinas. Los pluridisciplinares especializados se centran en una única disciplina y dentro de ella tratan de un tema o autor, por lo que pueden ser monográficos y biográficos. Los interdisciplinares están dedicados a varias disciplinas con un hilo conductor común. Luigi Salerno hace una interesante clasificación dual: museos documentales (históricos, geográficos, etnográficos, militares, de la ciencia, de la técnica, de las ideas, de cera...) y museos de artes (desde la prehistoria a la edad contemporánea, según las divisiones y subdivisiones de la historia del arte). Timothi Ambrose y Crispin Paine diferencian los museos según las colecciones en: generales, de arte, de historia, de ciencia, de geología, de arqueología, de etnografía, de historia natural, militares, industriales, etc.

Juan Antonio Gaya Nuño agrupa los museos en: antropológicos y etnológicos, arqueológicos y de artes decorativas, de arte antiguo, de arte moderno y contemporáneo, y de varia especialización. María Luisa Herrera Escudero clasifica los museos por materias admitiendo las siguientes subdivisiones: históricos y científicos, artísticos y populares, y generales y monográficos. Aurora León Alonso distingue los museos según la disciplina en: museos de arte, museos de historia, museos de etnología, museos de ciencias y museos de técnicas. Francisca Hernández Hernández diferencia los museos templos o museología del objeto, los nuevos espacios de las artes, la museología de la idea, y la museología del enfoque o punto de vista. Los museos templos engloban los museos de bellas artes, los museos arqueológicos, los museos etnográficos y los museos de ciencias naturales. Los nuevos espacios de las artes incluyen: los museos de arte contemporáneo, las galerías privadas o los centros de arte contemporáneo. La museología de la idea acoge a los museos de ciencias, tecnología e industria, y a los centros científicos. La museología del enfoque o punto de vista incluye al museo espectáculo y al ecomuseo. Luis Alonso Fernández diferencia dos tipologías: museos universales, especializados, monográficos y mixtos; y otras variaciones tipológicas de museos. Dentro de la primera categoría incluye: los museos universales de una disciplina, los especializados de una parte, los monográficos centrados en la historia de un individuo o comunidad (biográficos, monográficos) y los mixtos que presentan colecciones diversas (provinciales, diocesanos...). Dentro de la segunda tipología incluye los museos de sitio como ecomuseos, parques arqueológicos o musealizaciones urbanas. Josep Ballart Hernández establece, amparándose en las taxonomías al uso, cinco grandes tipos de museos disciplinarios: museos de arte, museos de historia, museos de etnografía y folclore, museos de ciencia y técnica, y museos de ciencias de la naturaleza.

Dentro de la tipología de museos etnográficos, se pueden establecer subdivisiones. La primera gran subdivisión distingue dos tipos de museos en función de la cercanía o la lejanía de la procedencia de las colecciones: museos lejanos o exóticos (especializados en la etnografía exterior) y museos cercanos o próximos (dedicados a la etnografía interior). La actual subdivisión admite, de forma genérica, la existencia de cuatro tipos de museos: museos de etnología general, museos de etnología regional o nacional, museos al aire libre y museos especializados. Los museos de etnología general abundan en los países industrializados, y suelen mezclar piezas de antropología, prehistoria y etnografía. Los museos de etnología regional o nacional se dedican a la cultura tradicional de un país o región y han proliferado en demasía. Los museos al aire libre o abiertos incluyen a los ecomuseos, aúnan ecología, etnología y museología y muestran las formas de vida tradicional en su medio concreto. Los museos especializados están dedicados a temas monográficos como el vino, el pan, el carnaval, etc.

Profundizando en este tema, Benito Arnáiz indica que:

«Cuando se emplean los términos antropológico, etnológico o etnográfico como calificativos aplicados a los museos, implican, al menos, tres aspectos: los objetivos del museo, las características de sus colecciones o el planteamiento museológico. Si nos referimos a sus objetivos, entenderemos que el museo está orientado al análisis de la cultura o de las normas y pautas que rigen el comportamiento del hombre en sociedad, bien sea en un grupo humano reducido o cercano o una colectividad social amplia, próxima o lejana en el espacio o en el tiempo. Al hablar de colecciones de carácter etnográfico estamos incluyendo a los objetos, hechos y elementos culturales representativos y significativos de una cultura y que nos permiten realizar un análisis de la misma. El planteamiento museológico nos proporciona en este caso una aproximación desde la antropología al conocimiento de uno o varios grupos humanos y su cultura o culturas»[1].

Museos etnográficos en Castilla y León

La musealización de la etnografía es un proceso internacional digno de estudiar de forma pormenorizada. Ahora bien, es necesario tener en cuenta las diferencias existentes entre museo de etnografía, colección de etnografía, exposición de etnografía y desván de la abuela para analizar los datos con rigurosidad y hacer una reflexión razonada de los mismos.

Dentro de Castilla y León existen numerosos museos y colecciones de etnografía. Según los datos del censo de museos de Castilla y León consultados en el mes de junio de 2014, la comunidad cuenta con 339 instituciones museísticas de las cuales casi una tercera parte (108) son de temática etnográfica. No se han incluido dentro de la tipología de museos de etnografía a los nueve museos provinciales, ni a sus anexos y filiales, porque, aunque durante un periodo de tiempo sus fondos se dividieron en cuatro secciones (bellas artes, artes decorativas, arqueología y etnografía), actualmente las colecciones de etnografía ocupan una mínima parte dentro de los museos provinciales (tanto en las salas de exposiciones como en los almacenes) y/o se han cedido a museos de etnografía propiamente dichos.

Los museos etnográficos en Castilla y León se distribuyen de la siguiente manera: León 21,30 %, Valladolid 19,44 %, Soria 13,90 %, Salamanca 11,11 %, Burgos 11,11 %, Ávila 6,48 %, Palencia 6,48 %, Zamora 6,48 %, y Segovia 3,70 %.

En función del número de museos censados en cada provincia, el porcentaje de museos etnográficos es: León 52,63 % (23 de 44), Soria 43,47 % (15 de 35), Zamora 33,33 % (7 de 21), Valladolid 32,89 % (21 de 64), Ávila 29,23 % (7 de 24), Salamanca 28,57 % (12 de 42), Burgos 26,66 % (12 de 45), Palencia 20 % (7 de 35), y Segovia 13,79 % (4 de 29).

Partiendo del estudio de los datos recopilados actualmente en el censo, se pueden extraer interesantes reflexiones sobre la musealización del patrimonio etnográfico en Castilla y León. León es la provincia con más museos etnográficos y con mayor porcentaje de ellos en relación al número de instituciones museísticas leonesas. Valladolid es la primera provincia en número de museos y la segunda provincia en número de museos etnográficos. No obstante, según el número de museos por provincia, el segundo lugar en porcentaje de museos etnográficos lo ocupa Soria. Zamora es la provincia con menos museos, pero la proporción de museos etnográficos es bastante alta, pues un tercio de los museos zamoranos se enmarcan dentro de dicha tipología. Segovia es la provincia con menos museos etnográficos, seguida de Ávila, Palencia y Zamora.

Una de las primeras personas que se ocupó y preocupó de estudiar la musealización del patrimonio etnográfico a nivel regional fue Juan José Ruiz Ezquerro, quien en 1996 publicó una obra titulada Museos y colecciones etnográficas de Castilla y León. En esta obra se incluye un mapa con los museos y colecciones etnográficas de Castilla y León en el que destaca: por un lado, la dispersión irregular de las colecciones etnográficas por la comunidad y, por otro, las numerosas colecciones etnográficas que Soria y León poseen —entre las dos provincias aglutinan más de la mitad de los centros (17 de 27)—.

No es extraño, por tanto, que en esa década, los noventa, se realizaran dos importantes publicaciones que, de forma pormenorizada, estudiaban la situación museística de ambas provincias. En el caso soriano, el libro de Juan José Ruiz Ezquerro (Etnografía soriana. Museos etnográficos rurales) y, en el caso leonés, los diferentes fascículos sobre museos etnográficos leoneses que se incluyen dentro de la publicación Museos y colecciones de León[2].

Además, en la reedición del libro de Consuelo Sanz-Pastor y Fernández de Piérola (Museos y colecciones de España), publicada en 1990, dentro del apartado museos etnológicos y arte popular, se recoge la existencia de los siguientes museos ubicados en solo cinco provincias de la región: cuatro en Soria, tres en León, uno en Palencia, uno en Segovia y uno en Valladolid.

Mención aparte merece el hecho de que en algunas provincias, como por ejemplo Zamora, Ruiz Ezquerro, solo ubique una colección cuando, durante ese periodo, se sabe de la existencia de varias colecciones etnográficas tanto públicas como privadas (algo bastante frecuente en estos casos en los que los listados oficiales y oficiosos pocas veces suelen coincidir). Esta circunstancia también se produce en el censo de museos de Castilla y León realizado por la Junta de Castilla y León que se puede consultar on-line a través de su web oficial[3].

Los datos proporcionados sobre museos y colecciones etnográficas durante la década de los noventa son escasos, pero en todas las publicaciones se recoge que las provincias con mayor número de instituciones museísticas de etnografía son León y Soria. Este hecho sigue estando vigente parcialmente pues, en la actualidad, las provincias de León, Valladolid y Soria acogen, de forma conjunta, más de la mitad de las instituciones museísticas de etnografía de la región.

En tres décadas, el aumento de colecciones y museos etnográficos en Castilla y León ha sido muy elevado, tal y como se puede observar con los datos extraídos tanto a nivel regional (pues se ha triplicado el número de instituciones museísticas de etnografía) como a nivel provincial, donde el número también se ha multiplicado y el crecimiento ha sido exponencial: Valladolid (de 2 a 21), León (de 7 a 23), Salamanca (de 2 a 12), Burgos (de 3 a 12), Ávila (de 1 a 7), Palencia (de 1 a 7), Zamora (de 1 a 7), Soria (de 10 a 15), y Segovia (de 0 a 4).

Teniendo en cuenta la primera gran clasificación de museos etnográficos basada en la distinción existente entre museo etnográfico próximo y museo etnográfico lejano, la mayoría de los museos etnográficos de la región responden a la tipología de museo etnográfico cercano. En concreto, de los 108 museos de etnografía censados en Castilla y León, solo tres museos responden a la tipología de museo etnográfico lejano. Se trata de tres museos de arte oriental ubicados respectivamente en las provincias de Valladolid, Ávila y Salamanca.

El primer museo de etnografía, en general, y primer museo etnográfico lejano, en particular, ubicado en Castilla y León fue el Museo Oriental del Real Colegio de los Padres Agustinos de Valladolid. Este museo se fundó en 1874 cuando unos locales del convento de los Padres Agustinos de Valladolid se utilizaron para ubicar los objetos artísticos y etnológicos que los misioneros traían de las zonas donde trabajaban, con la finalidad de dar a conocer aquellas culturas a los jóvenes que se preparaban para sustituirles. En 1980 se inauguraron las actuales instalaciones del Museo Oriental, que cuenta con la mejor colección de arte del extremo oriental existente en España.

El Museo de Arte Oriental en Ávila se ubica en el Real Monasterio de Santo Tomás, se abrió por primera vez en 1964 y su fundador fue el fraile dominico Isaac Lequete, quien se dedicó a evangelizar el Extremo Oriente y compró gran parte de los fondos museísticos.

El Museo de Arte Oriental en Salamanca se ubicó en el Torreón de los Anaya de Salamanca, acogió las colecciones de arte oriental compradas por el Ayuntamiento de Salamanca a Pilar Coomonte y Nicolás Gless, y ha tenido una corta vida (2007-2010). Es más, a pesar de que aparece en el censo de museos de Castilla y León, actualmente no está en funcionamiento.

Al margen de estos museos, queda el Museo Bíblico y Oriental ubicado en la Colegiata de San Isidoro en León, dedicado al estudio de la Biblia y del Oriente Bíblico, pues, aunque en su nomenclatura aparezca la referencia oriental, su temática es muy especializada y no se encuadra dentro de la tipología de museo etnográfico lejano.

En la actualidad, tanto en Castilla y León como en toda España, solo existen, y funcionan como tales, dos museos de arte oriental: uno en Valladolid y otro en Ávila.

El primer museo etnográfico cercano ubicado en Castilla y León fue el Museo Etnológico de la Diputación Provincial de León. Los orígenes de este museo leonés se remontan a principios del siglo xx, pues en 1918 se propone la creación de un museo de antropología y etnografía que recoja lo valioso de la cultura tradicional de los pueblos leoneses. No obstante, es en 1965 cuando surge una nueva iniciativa factible de la mano de Ildefonso Fierro Ordóñez, quien financia la construcción de un edificio que acoge los fondos etnográficos legados en su mayoría por Julio Carro Carro —por lo que el museo se denomina Museo Etnográfico Provincial Ildefonso Fierro—. Finalmente, el Museo Etnográfico Provincial de León, dependiente del Instituto Leonés de Cultura de la Diputación Provincial de León y heredero del Museo Ildefonso Fierro, se ubica en el antiguo Monasterio de San Agustín de Mansilla de las Mulas y se inaugura en 2008 con el objetivo de ser un referente etnográfico y cultural de primer orden en Castilla y León.

Dentro del ámbito castellano y leonés, el primer centro museístico que aúna los dos rasgos que caracterizan a la etnografía (proceso metodológico de investigación y resultado del mismo) es el Centro Etnográfico Joaquín Díaz que nace en 1985, tras alcanzarse un convenio entre la Diputación de Valladolid y Joaquín Díaz por el que este se comprometía a ceder sus colecciones para que fueran expuestas en la casona del siglo xviii que la institución provincial tenía en Urueña. La sede definitiva del Centro Etnográfico Joaquín Díaz fue inaugurada en 1991 y la Fundación Joaquín Díaz en 1994. En la actualidad, este centro contribuye a la valoración y difusión del patrimonio etnográfico material e inmaterial y sigue siendo pionero en el ámbito de la investigación tradicional a nivel nacional e internacional.

El primer museo regional, y el primer museo regional de etnografía de la comunidad, es el Museo Etnográfico de Castilla y León ubicado en Zamora en el solar de un edificio histórico —fue cárcel real y sede de la fábrica de tejidos La Zamora Industrial—. Se puede considerar y calificar al Museo Etnográfico de Castilla y León como el deseado; sobre todo, si se tiene en cuenta que la principal colección que configura los fondos comenzó a formarse en los setenta de la mano de Caja de Ahorros Provincial de Zamora (herencia recibida y ampliada por Caja España) y que el museo se inauguró en el año 2002 —es decir, el desfase entre los inicios y la materialización museística ha sido casi de 30 años—.

Otro aspecto a tener en cuenta es que la mayoría de los museos y colecciones de etnografía de Castilla y León se ubican en el medio rural, algo bastante lógico pues es el espacio donde principalmente se ha elaborado, utilizado y conservado el patrimonio etnográfico a lo largo del tiempo.

Para finalizar, cabe valorar la labor de distintos organismos (diputaciones, ayuntamientos, fundaciones, patronatos, etc.) que se encargan de gestionar los centros museísticos de etnografía, así como de diferentes profesionales especializados que han puesto en marcha diversos centros como Concha Casado Lobato (el Alfar-Museo en Jiménez de Jamuz, el Batán Museo en Val de San Lorenzo, el Museo de La Cabrera en Encinedo, el Museo de la Arriería Maragata o el Museo del Monacato de Carracedo) o José Luis Alonso Ponga (el Museo Provincial del Vino en Peñafiel, el Museo Etnográfico Casa de la Ribera en Peñafiel, el Centro de Interpretación de Tierra de Campos en Medina de Rioseco o el Centro de Interpretación Emina en Valbuena de Duero).

Conclusión

Con independencia de las diferentes nomenclaturas empleadas para aludir a los museos de etnografía, esta tipología se ha tenido en cuenta por diferentes autores que se han ocupado y preocupado de clasificar los museos partiendo del contenido o la disciplina.

La musealización de la etnografía es un proceso internacional que debe ser estudiado desde distintas disciplinas, ámbitos y contextos.

En la década de los noventa del pasado siglo, la lista de museos etnográficos de la comunidad recopilada por distintos estudiosos en la materia no sobrepasaba la treintena, mientras que actualmente los museos etnográficos censados por la Junta de Castilla y León superan el centenar sin incluir los nueve museos provinciales.

A pesar de la evidente riqueza etnográfica con la que cuenta Castilla y León, el hecho de que hasta el siglo xxi no exista ningún museo etnográfico regional es un claro exponente del escaso interés y del marcado individualismo. A principios del siglo xx, Miguel de Unamuno (en un artículo redactado en 1906) ya reivindicaba la necesidad de crear un museo etnográfico que recopilase la indumentaria de la zona.

No obstante, la musealización de la etnografía es digna de valorar gracias tanto a museos pioneros en la comunidad (como el Museo Oriental del Real Colegio de los Padres Agustinos de Valladolid —primer museo etnográfico lejano—, el Museo Etnográfico Provincial de León —primer museo etnográfico cercano—, la Fundación Joaquín Díaz —centro etnográfico de primer orden—, o el Museo Etnográfico de Castilla y León —primer museo regional y primer museo regional de etnografía—) como a museos más modestos que cumplen con las diferentes funciones que por definición deben cumplir los museos.

Durante las últimas décadas el número de museos y colecciones de etnografía en Castilla y León se ha triplicado, por lo que un aspecto a tener en cuenta para mejorar la actual situación museística regional es realizar una planificación conjunta o crear una red de museos etnográficos que se encargue de la creación, la puesta en marcha y el funcionamiento de las diferentes instituciones museísticas.


BIBLIOGRAFÍA

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VV. AA.: Museos y colecciones de León. La Crónica 16 de León, León, 1993.

[1]ARNÁIZ ALONSO, Benito: «La cultura expuesta. Museos de antropología» en VV. AA.: La tradición como reclamo. Antropología en Castilla y León. Junta de Castilla y León. Consejería de Cultura y Turismo. Salamanca, 2007. Pp. 103-131. P. 106.

[2] VV. AA.: Museos y colecciones de León. La Crónica 16 de León, León, 1993. Fascículos: 6, ANDINA, Jovino: Museo municipal «Bierzo Alto» de Bembibre; 10, DELGADO, Isidro y MIGUEL, Fernando: «Museo minero de Sabero»; 12, FANJUL, Blanca: «Museo etnográfico de Lorenzana»; 14, ALONSO, Joaquín Miguel: «Museos etnográficos de Prioro y La Ercina»; 16, ALONSO, Joaquín Miguel y MIGUEL, Fernando: «Museo etnográfico de la Diputación de León» y 17, LÓPEZ, José Luis: «Museo del chocolate de Astorga».

[3]http://www.museoscastillayleon.jcyl.es/web/jcyl/MuseosCastillayLeon/es/Plantilla100/1264513781575/_/_/_


La musealización de la etnografía en Castilla y León

HERRERO MORAN, Blanca Flor

Publicado en el año 2014 en la Revista de Folklore número 390.

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