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Revista de Folklore número

323



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LA CAÑADA DALMACIA A SU PASO POR EXTREMADURA

RAMOS RUBIO, José Antonio

Publicado en el año 2007 en la Revista de Folklore número 323 - sumario >



Desde la más remota antigüedad las culturas ganaderas trasladaron sus rebaños en busca de los pastos estacionales, aprovechando los pastos de verano en las montañas del sur. De este trasiego surgió la necesidad de establecer una serie de caminos aprovechando los mejores pastos: puertos de montaña, vados de río, llanuras castellanas… Con el tiempo se llegó a dibujar una basta de red de comunicaciones que recorría el norte y el sur de la Península Ibérica: las rutas de la trashumancia.

Esta compleja red fue puesta bajo los auspicios del Honrado Concejo de la Mesta, creado por el rey Alfonso X el Sabio. Perfectamente arraigadas en nuestros paisajes, las cañadas, cordeles, veredas y coladas, tuvieron una importante influencia en las relaciones económicas, culturales, históricas, de las diferentes regiones por las que pasaban. Éste es el caso de la ruta que propongo recorrer. Utilizada desde tiempos lejanos por los rebaños trashumanos, es una de las vías de comunicación más antiguas que existen en la Sierra de Gata. Su trazado coincide –en parte– con la calzada romana de la Dalmacia.

Esta cañada parte de Alcántara, atraviesa el término de Zarza la Mayor y entra en la comarca de Sierra de Gata por el término de Silleros, después de salvar el paso de la Sierra de Garrapata y Valdecaballlo. Continúa por el termino de Moraleja pasando por la dehesa de Malladas y los regadíos de Vegaviana. Vuelve a encontrarse por los encinares de Perales del Puerto, pasa por esta localidad y se dirige, por la fatela, hacia lo alto de la Sierra por el puerto de Perales. Posteriormente, a través de la dehesa de Perosín, se dirige a Ciudad Rodrigo para unirse, en la ciudad de Salamanca, a la cañada real Ruta de la Plata.

Vamos a realizar el recorrido paso a paso. La entrada del ramal a Extremadura se realiza por el Puerto de Castilla, a Sierra de Gata, aprovechando para ello un tramo de la antigua Calzada de Dalmacia, que unía Coria a Ciudad Rodrigo.

La Calzada desciende desde el Puerto hasta el pueblo de Gata continuando un tramo dirección a Torre de Don Miguel (termina en una cruz de piedra que se encuentra en esa carretera); a partir de ahí, el ramal se desarrolla por los antiguos caminos de herradura que van uniendo los diversos pueblos, siendo sustituidos en numerosos tramos por las actuales carreteras (éste sería el caso del tramo que une Gata a Torre de Don Miguel).

A partir de Torre de Don Miguel, y hasta Villasbuenas de Gata, continúa la calzada descendiendo, utilizando para ello un antiguo camino, distinto a la actual carretera, y que en el topográfico aparece la nueva carretera. Como vía pecuaria (cañada) aparece en algunas zonas del Topográfico Nacional (hoja 596; Cilleros); esta zona aparece en el Topográfico sobre todo como zona de dehesa, ocupando parte del término municipal de poblaciones como Santibáñez el Alto, Moraleja, Huélaga y Calzadilla, muchos de ellos ocupados actualmente por el pantano del Borbollón. De todas formas pensamos que, puesto que el inicio del tramo se sitúa sobre una calzada romana, lo lógico es que siguiera ésta lo más posible, aproximándonos así a la zona de Calzadilla.

A partir de ahí, el camino más factible sería el que uniría Calzadilla con Coria, como aparece representado en el Topográfico Nacional. Como se puede apreciar, el intento de establecer el itinerario exacto de la cañada se hace en muchos puntos, sobre todo una vez abandonada la Sierra imposible, ya que la información dada por el Topográfico Nacional (Hojas 573, 596 y 621) no es completa en este aspecto, y además actualmente ha habido muchos cambios en los datos dados por ellos. Para corregir este posible defecto, revisamos las hojas topográficas de servicio geográfico de ejercito (n.os 10–23, 10–24, 9–25 y 10–25). Mucho más modernos, pero la información dada para el tema que nos interesa tampoco ayudó mucho.

Ante este hecho, puesto que el único tramo perfectamente reconocible es el que va desde el Puerto de Don Miguel, hemos decidido que será el más estudiado, pudiéndose en estudios posteriores aplicar el análisis en otros tramos.

DESCRIPCIÓN DEL TRAMO PUERTO DE CASTILLA –GATA

En el caso de una zona de sierra, evidentemente los pasos naturales han de ser los utilizados, como ocurre con el Puerto de Castilla, cuya altura (1.153 m.) y su situación geográfica, en el Sistema Central a medio camino entre los pastos del Norte y del Sur, le hacen especialmente propicios para su utilización pastoril.

También señalábamos en ese punto que las vías pecuarias reutilizaban antiguos caminos, calzadas, etc. Éste es el caso que nos ocupa. Nuestro estudio se centra en el fragmento de calzada a calzada romana que une el límite de la provincia de Salamanca a la altura de Puerto de Castilla, dirección Peñaparda, con la villa de Gata, ya que en la provincia de Cáceres nuestra calzada se enmarca en la compleja red viaria principal y secundaria que recorría la provincia romana Ulterior Lusitánica. La alta densidad de población favorecida por las excelentes condiciones naturales queda demostrada por los numerosos asentamientos y restos conservados en esta comarca: municipios, estipendiarios como Catóbriga (Gata) de origen claramente vetón, sufijo “briga” (fortaleza), Cauria Ventona (Coria), o de derecho como Capera (Caparra) o Norba (Cáceres); villas como las existentes cerca de las localidades de Portaje o de Holguera, ambas verificables.

Su estructura difiere de las casas de piedra en la distribución de pequeños elementos como los balcones realizados de madera. En las casas de arquitectura entramada encontramos un pequeño espacio incomunicado con el balcón y sí con el salón que es utilizado de alacena avasar y sirve para guardar la loza. Este balcón ira cubierto de una prolongación del tejado de la casa.

La parte baja de estas casas está realizada en mampostería y el resto con adobe, en muchos casos ha sido encalao. Los voladizos del tejado de estas casas son más amplios que el resto para poder proteger el barro del agua. La entrada se ara por una escalera lateral o bien por otra casa.

El color predominante de estos pueblos es el pardo de la piedra berroqueña y de las maderas de castaño y roble, mezclado con el terreno de los adobes. Las cubiertas de varios tipos de vivienda están realizadas a dos aguas, siendo la techumbre de madera sobre la cual se colocan la teja árabe.

Además de estas construcciones, nos encontramos otros dos tipos: las cuadras y los zahurdones (Zajaurdones). Las primeras suelen estar a la entrada y a la salida del pueblo dedicadas al cobijo del ganado y están realizadas en mampostería, en Torre de D. Miguel serán de pizarra y en Gata de granito; constan de dos plantas y una sola puerta. En la planta baja se guarda el ganado y la parte superior hace las funciones del pajar; adosado a éstas se encuentra el corral. Este tipo de construcciones están diseminadas en varias partes del recorrido (Majadas), y suelen ser más bajas y amplias.

Los zajurdones son de planta circular construidos de piedra y de unos dos metros de altura; la cubierta es una falsa cúpula obtenida por la aproximación de los muros, tiene un hueco para iluminarlo y permitir la salida del humo. En los días de lluvia se tapa con una lancha de pizarra.

Son las construcciones más antiguas de la zona, consideradas continuación de las construcciones vetonas.

En lo referente a los aspectos geográficos, la Sierra de Gata es un relieve residual muy desgastado por la acción de los agentes geológicos externos, pero que aún destaca sobre le penillanura cacereña.

Este bloque paleozoico, que presenta altitudes entre los 1.000 y los 1.500 m. forma parte de un pilar tectónico estructurado en un sistema de bloques basculados hacia el suroeste.

Las rocas que encontramos formando parte de la Sierra de Gata son pizarras y granitos que erosionadas por la red fluvial dan lugar a laderas muy abruptas en su vertiente meridional.

Fundamentalmente podemos encontrar rocas:

– Magnéticas: Se forman por la solidificación de metales fundidos que reciben el nombre de magma.

– Metamórficas: Proceden de la transformación más o menos intensa de otros tipos de rocas por acción de las altas presiones y temperaturas de la tierra.

Atendiendo a la anterior clasificación, la roca magnética más representativa de la zona estudiada es el granito. El granito es una roca de textura granulada, formada por cristales de varios minerales (cuarzo, ortosa y micas fundamentalmente). Su aspecto suele ser claro con un moteado negro.

Como rocas metamórficas la más representativa en la zona es la pizarra. Roca que presenta una marcada “esquistosidad”, es decir, formada por láminas paralelas, su color generalmente es oscuro o incluso negro.

ASPECTOS CLIMATOLÓGICOS

La calzada transcurre en un nivel ascendente, como ya se ha descrito. Existen diferencias climatológicas influidas por la altura, pero los datos que hemos recabado se refieren a las medidas de la Sierra de Gata.

El dominio climatológico es básicamente el de montaña. Los vientos húmedos del oeste otorgan a la Sierra un clima privilegiado, provocando abundantes precipitaciones, superiores a los 1.000 m, que unido a la fuertes oscilaciones térmicas anuales determinan un clima mediterráneo subhúmedo con influencia atlántica.

A pesar del ambiente cálido general de las temperaturas medias anuales, éstas se reparten muy desigualmente a lo largo de las estaciones y entre las distintas áreas según la altura.

En invierno y en otoño se alcanzan las máximas precipitaciones con porcentajes por encima de la primavera. Hay además una cierta torrencialidad. La nieve y el granizo tienen un carácter puntual. La evotranspiración está por encima de las precipitaciones entre Marzo y Septiembre.

El clima, de tipo mediterráneo templado, registra una media anual de 14,4º C. Los meses más cálidos, julio y agosto, alcanzan temperaturas medias de 24 y 23,7º C respectivamente, descendiendo en diciembre y enero, a 6,4 y 6,3º C. El total anual de precipitaciones es de1.137 mms.

VEGETACIÓN Y FAUNA

El tipo de vegetación que encontramos en la Sierra de Gata viene condicionado por el clima y el tipo de suelo sobre el que se desarrolla; éste último se ha originado a partir de rocas con una composición típicamente silícea. En cuanto al clima, la Sierra de Gata está situada en una región mediterránea con influencia atlántica, sin olvidar que la orientación y la altitud intervienen en la cantidad de precipitaciones así como su distribución a lo largo del año, variaciones más o menos bruscas .

En esta Sierra se suelen superar los 1.000 mm. de precipitación anual y las temperaturas, como es lógico, descienden y surten mayores oscilaciones a medida que ascendemos en el terreno, tornándose las condiciones de vida mucho más duras para la vegetación, agravado esto por la presencia constante de viento en las zonas altas.

Hay que señalar que la actividad humana también ha tenido y tiene gran importancia en la vegetación, tanto en la variación de su composición, como en su degradación actual.

En la base de la Sierra y en los lugares más secos encontramos una vegetación típicamente mediterránea compuesta por encinas (Quercus rotundifolia), alcornoque (Quercus suber) y madroño (Arbustus unido) acompañados de diversos matorrales como la retama (Ligos sphaerocarpa), el torbisco (Dapne gnidium) o la retama loca (Oxyirirs alba). Estas formaciones no suelen superar los 500 m. de altitud.

Por encima de los 500 m. y hasta los 900 m. se deja sentir la influencia atlántica dando lugar a la aparición de bosque de roble melojo (Quercus pyrenaica) entre los 600 y los 800 m. de altitud.

Siguiendo los cursos de agua aparece la vegetación de ribera que atraviesa las zonas antes nombradas aunque sin alcanzar las costas más altas. El bosque de ribera está formado, en la Sierra, sobre todo por alisos (Alnus glutinosa), fresnos (Fraxinus oxycarpa) y varias especies de sauces (Salix sp.) acompañadas por el durillo (Biburnum tinus), arraclán (Frángula alnus) y el helecho real (Osmunda regalis) entre las más importantes.

La acción del hombre, sobre la vegetación ha sido muy importante; por un lado ha introducido algunas especies como el olivo (Olea europaea) o el castaño (Castanea sativa) que se han integrado perfectamente en el paisaje, contribuyendo a enriquecer el ecosistema. Otras especies cultivadas por el hombre han provocado un efecto negativo para el medio, como es el caso del pino. El cultivo del pino ha tenido mayor repercusión por el número de hectáreas que se han dedicado y por haber sido objeto en los últimos años de grandes incendios que en la mayoría de los casos han sido provocados.

La flora está compuesta por brezales y jarales. Como degradación del robledal encontramos extensas formaciones de escobas con diversas especies (Cytisus sp.), entre ellas la escoba blanca y la escoba amarilla. En esta zona de la Sierra aparecen amplias manchas de pinos cultivados para su aprovechamiento en la industria maderera.

Superando los 700–800 m. de altitud empieza a desaparecer el arbolado y el paisaje está dominado por formaciones de matorral achaparrado para adaptarse a unas condiciones climáticas más duras, propias de un clima subalpino: temperaturas bajas en invierno y con fuertes oscilaciones entre el día y la noche, además de un viento que azota constantemente a la vegetación; además el suelo es pobre y poco profundo para soportar una vegetación de mayor tamaño. Hay en estas zonas diversas especies de brezos (Erica sp.), la carquexía (Chamaespartium tridentatum) y el piorno (Cytisus purgans) entre otros matorrales de este tipo.

La fauna existente en la Sierra de Gata está compuesta por más de un centenar de vertebrados entre los que destacan por su escasez: El lince (Lynx pardellus), el meloncillo (Herpestes ichneumon) y el lobo, de los cuales sólo queda una pareja en zona de tránsito. Otros carnívoros son la gineta (genetta genetta), la garduña (Martes foina), la comadreja (Mustela nivalis), el zorro (Vulpes vulpes), asentados en nuestros bosques e incluso en los múltiples huertos que rodean los pueblos.

El jabalí (Sus scrofa) es la especie de caza mayor más abundante localizándose en jarales y encinares.

Resulta frecuente encontrarnos en los arroyos y riachuelos la nutria (Lutra lutra).

Muchas aves nidifican en la zona; destacamos especialmente a las rapaces, buitre nigro (Aegypius monachus), buitre lionado (Gyps fulbus), águila real (Aquila cgrysaetus), halcón abejero (Penis apiborus), águila calzada (Hieraetus pennatus), gavilán (Accipiter nissus), halcón peregrino (Falco peregrinus), águila culebrera (Circaetus gallicus), buho real (Bubo bubo)… Otras aves importantes son el mirlo acuático (cinclus cinclus), cigüeña negra (Ciconia nigra)…

En los cauces fluviales de montaña destaca la trucha (salmo trutta). A esta lista de especies podríamos añadir otras más.

DATOS SOCIOECONÓMICOS

La economía comarcal sienta sus bases fundamentalmente sobre la actividad agropecuaria. Más del 60% de la población vive de la agricultura. Olivar, huertos y viñedo especialmente mimados son los protagonistas esenciales del paisaje agrario, complementando con mayor proporción general de espacio no cultivado eminentemente ganadero en el que alternan cercas de pastos, prados –más o menos arbolados– y zonas de sierra con dedicación casi exclusivamente forestal. Es preciso reseñar la importancia del olivar como cultivo tradicional al cual se le dedica más del 50% del espacio cultivado, para la cual se habilitan montes y laderas mediante elaborados bancales.

La ganadería se centra en caprino, aprovechando los ámbitos más agrestes, si bien no debe menospreciarse al ganado vacuno y ovino. Tampoco es desdeñable la significación de la agricultura en la comarca. Uno de los aspecto básicos de este paisaje agrario, especialmente en áreas más serranas, es el minifundismo, explotaciones con pequeñas superficies – más del 80% de las explotaciones no superan las 5 hectáreas– y excesivamente parceladas en adaptación a las condiciones topográficas y por herencias familiares, testimonio de la tradicional economía de subsistenciaµ, con productividad muy limitada.

En mejores condiciones se encuentran las llamadas de la cuenta terciaria de MORALEJA, con una agricultura de regadío orientada hacia cultivos hortícolas e industriales, especialmente maíz y tabaco, sin menospreciar las praderas para vacuno. Por intensividad, mecanización y modernidad del paisaje ,es el contrapunto al ámbito serrano.

De la importante presencia del cultivo del olivar y el mayor peso del cereal derivaba la antigua actividad industrial de la zona, representada por los molinos de harina y las almazaras, aprovechando los numerosos cauces y arroyos, perviviendo algunas de éstas. Tampoco es boyante la situación de la producción artesanal, antaño esencial y de la que perviven casos puntuales.

La actividad se centra en elaboraciones básicas y pequeñas transformaciones de producto como setas, cooperativas para aceituna de verdeo, aceite y alguna fábrica de aderezo; así como algún aserradero de maderas. Para la zona regable, en Moraleja se ubican empresas envasadoras de productos hortícolas. Los efectivos humanos de la Sierra, pujante demográficamente por la variedad de recursos que ofrecía de cara al autoabastecimiento e intercambio tradicional con zonas vecinas, disminuye en potencial a partir de los años 60, cuando se inició un proceso despoblador cuya tendencia decreciente se ha marcado en todos los núcleos serranos hasta principios de los 80 –y aún perdura en algunos–. Otro rasgo definitorio de esta población serragatina es el grado de envejecimiento: más del 20% son mayores de 65 años.

Los ejes viarios más destacados en la articulación de la Sierra son la comarcal 526 (Ciudad Rodrigo –Coria)y la 513. Éste último, comunica de este a oeste todo el norte de la provincia de Cáceres –desde la frontera portuguesa por Valverde hasta Hervás– y en su tramo comarcal discurre desde la frontera por Valverde, hasta Villanueva de la Sierra.

Si bien, no estrictamente agrario, podemos mencionar el tradicional intercambio con el vecino Portugal a través del contrabando, auténtico medio de vida, hasta hace unas década, en los pueblos más cercanos a “La Raya”.

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NOTA

José A. Ramos Rubio: Doctor en Historia y Cronista Oficial de Trujillo.



LA CAÑADA DALMACIA A SU PASO POR EXTREMADURA

RAMOS RUBIO, José Antonio

Publicado en el año 2007 en la Revista de Folklore número 323.

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